Charla con el escritor y académico mexicano Pedro Ángel Palou. «El fracaso del mestizo, identidad y cultura en México». Evento en Londres, Reino Unido. Entrada gratuita.

Organizan Latin American House y Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido.

Organizan Latin American House y Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido.

Pedro Ángel Palou, mexicano, es doctor en Ciencias Sociales, con especialidad en Sociología de la Cultura. Ha sido Ministro de Cultura en su estado natal Puebla, director de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Autores de México. Rector de la Universidad de las Américas, investigador invitado de la Sorbona París V René Descartes, en su Centro de Estudios para lo Actual y lo Cotidiano, y del Dartmouth College, Estados Unidos, donde ha sido escritor residente. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en México. Actualmente es director del Departamento de Lenguas Romances de Tufts University, en Boston, Estados Unidos.

En televisión fue co-conductor de la exitosa serie «Unidos por la Historia» de History Channel (sobre el Bicentenario de las Independencias de América Latina) y de dos temporadas del programa «Los alimentos terrenales», sobre literatura y cocina en Canal 22 de México. Es también un polifacético autor (de más de treinta libros) que lo mismo ha escrito cuento («Música de Adiós», «Amores Enormes», Premio Jorge Ibargüengoitia, «Los placeres del dolor») ensayo («La ciudad crítica», Premio René Uribe Ferrer, «La casa del silencio», Premio Nacional de Historia Francisco Javier Clavigero) y novela («En la alcoba de un mundo», «Paraíso Clausurado», «Con la muerte en los puños», Premio Xavier Villaurrutia 2003). Así como la trilogía «Muertes históricas» compuesta por «Zapata» (Finalista del Premio Rómulo Gallegos 2005), «Morelos, morir es nada» y «Cuauhtémoc, la defensa del quinto sol». Asimismo, «Pobre patria mía», la novela de Porfirio Díaz.

En 2012 publicó su novela histórica sobre san Pablo, «El Impostor» y en 2013 su thriller sobre la segunda guerra mundial, «La amante del Ghetto», en editorial Planeta. También ha publicado poesía, «Catálogo de las aves». En 2009 fue finalista del Premio Iberoamericano de Novela Planeta-Casamérica con su novela «El dinero del diablo», que se publicó simultáneamente en 22 países de habla hispana. Su ensayo histórico «La culpa de México», y su novela, «La profundidad de la piel», fueron publicados en Norma entre 2009 y 2010 en todo América Latina y España. Recientemente publicó su «No me dejen morir así», novela histórica sobre Pancho Villa, y un ensayo sobre el cine y la literatura mexicana del siglo XX, «El fracaso del mestizo».

El caso Ayotzinapa: desde una perspectiva global.

Adolfo A. Laborde Carranco

Todo parecía marchar en orden. El Pacto por México y posteriormente, la aprobación de las reformas estructurales por las distintas fuerzas políticas (exceptuando algunas, claro) del país perfilaban a México como una nación que tendría una administración peñista llena de logros y éxitos. Era el “Mexican Moment”. No fue así. La noche del 26 de septiembre de 2014, cambió la historia.


Padres de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en la ciudad de Iguala, Guerrero, México. Foto: Eduardo Estala Rojas.

Padres de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa,  Iguala, Guerrero, México. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.

De un día para otro, todo lo que se había hecho “bien” quedó a un lado. La desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en la ciudad de Iguala, Estado de Guerrero, modificó para mal el rostro del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto a nivel global. Ni el Pacto por México o los esfuerzos para vender sus resultados materializados en las reformas estructurales en el mundo, especialmente la energética, pudo neutralizar la reacción de la prensa internacional en un primer momento. Después de organismos, organizaciones de la sociedad civil, locales y mundiales.

Pero, ¿cómo se dio este cambio repentino en la imagen de México? O bien, ¿qué otro factor ayudó para que este caso se expandiera como pólvora y le diera un golpe casi mortal a la campaña promocional de México en el mundo? Con miras a responder estos cuestionamientos, me permitiré realizar dos reflexiones. La primera radica en la hipótesis de que hubo una reacción lenta y despreocupada del Gobierno Federal. Probablemente esto se debió a que el Presidente no fue informado de la gravedad del asunto oportunamente y, por consiguiente, no se respondió con una estrategia mediática de choque a la crisis.

Existió en términos de inteligencia estratégica una falla del sistema de información, lo que vulneró no sólo la imagen del país, sino la del mismo Presidente con una baja considerable en sus niveles de popularidad. No se actuó en consecuencia de manera expedita. Simple y sencillamente el Presidente no estaba consciente de la magnitud del conflicto y los críticos del régimen esperaban una coyuntura de esta magnitud. No perdonaron y aprovecharon la ocasión. Llovieron las críticas sin cuartel y la respuesta de la prensa internacional no se hizo esperar. El resultado lo conocemos todos.

Segundo. Otro factor que no se debe de dejar a un lado, es que lo que en un principio se pensó utilizar, supongo, con miras a las elecciones de 2015, como una estrategia de golpeteo político al Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Guerrero primero, y luego en la geografía política nacional, se convirtió en un efecto bumerán que afectó con más fuerza al Gobierno Federal con su política de “inacción” o de no pasa nada. La reacción fue tardía. Esto nos habla de nueva cuenta de las fallas de los sistemas de inteligencia del país o de su ciclo. A pesar de que la política de seguridad cambió y se concentró en la Secretaría de Gobernación a partir de este sexenio, este hecho y otros más, han demostrado que aún no se cuentan con las instituciones confiables (que solían ser en el pasado) capaces de adelantarse a los hechos con los denominados “Mapas de Riesgos”, es decir, pasar de la incertidumbre al riesgo.

En otras palabras, lo que sucedió en Iguala pudo evitarse si hubiera un ciclo de inteligencia lo suficientemente confiable y ágil en el procesamiento y validación de la información que debería nutrir a los tomadores de decisiones, en este caso al Presidente de la República y su Gabinete de Seguridad. Algo falló en el ciclo. La tarea ahora, es blindarlo en sus facetas estratégica, operativa y táctica. Quizá los recientes cambios en esa materia y en la Secretaría de Gobernación apunten a ello. Mientras tanto, los esfuerzos para que el nombre de México, dejé de estar asociado con el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, tendrán que ser titánicos. La tarea en el mediano plazo es agrupar los buenos resultados de la administración y comunicarlos a nivel local y global. Si bien es cierto, hay avances palpables en materia de la recomposición de la imagen de México, en los últimos meses en el exterior. El país nos guste o no, tendrá que lidiar por lo menos hasta que termine el actual sexenio, con la presión de los padres de los 43 estudiantes, organizaciones y organismos nacionales e internacionales que lo único que piden es esclarecer el caso; es decir, conocer la verdad. Esto sería lo justo. ¿O es mucho pedir?


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

¿Cuál es el trasfondo del TPP?

Adolfo A. Laborde Carranco


Art work by Farid Cruz López. E-mail: farihiro@hotmail.com

Art work by Farid Cruz López. E-mail: farihiro@hotmail.com

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), es una iniciativa de los Estados Unidos, abanderada por el Presidente Barack Obama, que surgió en marzo de 2010, quien gracias a la capacidad de firmar acuerdos de libre comercio a través de una orden ejecutiva, podrá convertirse en el mecanismo de libre comercio más grande del mundo concentrado más del 40% del comercio global en caso de que los 12 países miembros (Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunéi, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile) se pongan de acuerdo y logren dejar a un lado las discrepancias surgidas en algunos sectores (agrícola y servicio) en el proceso de negociación; sin embargo, en la última reunión de ministros de comercio de los países que lo integran llevada a cabo en Hawái a finales del mes de agosto de 2015, comenzaron a salir a flote las diferencias.

En sí, se trata de la ríspida agenda comercial entre Japón y los Estados Unidos. Si bien es cierto, Japón ha optado por tratados de complementación económica en los últimos años como el que tiene con México, en lugar de Tratados de Libre Comercio, el TPP tal y como se está diseñado cambiaría el espíritu de esa política comercial de la tercera economía más grande del mundo, dando paso a una más abierta y con un mayor énfasis a la liberalización en los sectores agrícolas de servicios. No estoy seguro de que grupos empresariales más conservadores japoneses lo acepten, empero, no les quedan muchas opciones. Primero porque si Japón quiere salir del proceso deflacionario que experimenta y de los bajos niveles de crecimiento económico, tendrá que jugar un rol más agresivo en la agenda comercial internacional; segundo, porque el TPP no solo tiene tintes geonómicos, sino geopolíticos. El TPP representa la renovación de la alianza con los Estados Unidos, especialmente en un contexto de disputas territoriales en Asia (con China y Corea) y ante el aumento de las tensiones debido a las huellas del pasado colonial de ese país en la región.

Prueba de ello es la reciente discusión en la cámara baja japonesa de cambiar el espíritu o reinterpretación del artículo 9 de la Constitución que estipula la renuncia a la guerra como medio de solución de disputas, permitiendo el uso de sus Fuerzas de Autodefensa (FA) en caso de ataque o riego del país. Con la nueva reinterpretación de la Constitución, la participación en operaciones de seguridad global y regional de las FA será posible. Este cambio va de la mano con la opinión de Japón sobre los asuntos de seguridad recientemente publicados en su Libro Blanco de seguridad donde se hace referencia a los problemas territoriales de Japón. Este reporte, aunque no lo explica a detalle, se refiere a los enfrentamientos con China por las islas Senkaku; con Corea, la isla Takeshima y con Rusia, con quien técnicamente se encuentra en guerra debido a la falta de un acuerdo de paz entre ambos países después de que los rusos al finalizar la guerra en el pacífico con la capitulación japonesa invadieran las islas Kuriles iniciando así la expulsión de ciudadanos japonesas de ellas.

Esto, no solo ha levantado la crítica de estos países, sino que ha despertado algunas críticas de países asiáticos que regularmente han mantenido una postura favorable hacia Japón. Si se consideran estos elementos en el análisis, es probable que los aspectos políticos presionaran para que Japón ceda y el TPP se firme y entre en vigor. Tanto Japón como Estados Unidos, no estoy seguro que todos los integrantes del TPP, pero al final lo harán, están empeñados a hacer un frente común ante el avance económico y, por su puesto, militar (naval) de China en los últimos años, por lo que el TPP es una especie de camisa de fuerza para ese país que busca aislarla comercialmente hablando mediante la dificultad para ingresar a los mercados de los miembros del TPP. Si muchos pensaron que Japón y Estados Unidos no harían nada con el avance del dragón oriental mediante la propuesta de la zona de libre comercio de Shanghái, el TPP es una muestra que la pasividad o la apatía, no son características de la política exterior de estos dos países.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

Donald Trump, desde una perspectiva seria.

Adolfo A. Laborde Carranco

Mucho se ha dicho sobre las polémicas declaraciones de Donald Trump. Podemos estar de acuerdo o no con él; escandalizarnos, gritar y hasta tacharlo de loco y racista. Quizá estemos en lo correcto, sin embargo, no estaríamos hablando y desgastándonos en estos menesteres, menos aún cuando quizá no llegue a la nominación republicana como candidato presidencial si hubiéramos hecho la tarea.


El magnate estadunidense Donald Trump. Foto: AP.

El magnate estadunidense Donald Trump.
Foto: AP.

Existe, creo, en todo esto, por parte de muchos mexicanos de este lado de la frontera (México) un doble discurso. Nada hicimos, o muy poco como sociedad para presionar a nuestro gobierno en turno, o los anteriores, de generar una verdadera política pública para crear o delinear una política migratoria externa: la política migratoria ha sido precisamente eso, la ausencia de tal. ¿En dónde terminó la iniciativa de Vicente Fox de crear una Secretaría del Migrante? O ¿la idea de la Oficina de la Presidencia para atender dicho fenómeno? O ¿la dotación de un mayor presupuesto y autonomía al Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) de la Cancillería que se encarga de las comunidades de los mexicanos en el mundo?

En la realidad, nuestros paisanos, importan poco, salvo en el tema de remesas. Diría mi querido amigo Primitivo Rodríguez, experto en temas migratorios, “a los migrantes se les ve como cajeros automáticos¨. El tiempo nos ha alcanzado. El principio de no pasa nada, tendrá que reconsiderarse. Tenemos que generar una estrategia integral de la defensa de los intereses de los mexicanos más allá de nuestras fronteras y eso, hay que reconocerlo, no se hace solo con reclamaciones y manotazos. Sin necesidad de crear más burocracia sin sentido, me parece que debemos de dotar con más personal y presupuesto a nuestros consulados, así como una estructura más acorde a su realidad del IME. Pasar de los paseos turísticos con los miembros de su Consejo Consultivo del IME a verdaderos esquemas de cooperación e intercambio de buenas practicas sobre el tema migratorio. Generar estrategias mediáticas allá, es decir, en Estados Unidos, no acá, para contrarrestar los dichos de Señor Trump y los que le sigan. Parece que eso no se ha entendido.

Los migrantes y sus organizaciones, si  quisieran, podrían convertirse en los mejores aliados del gobierno mexicano. Lejos de eso, se les ha dejado en el olvido. Dejemos la doble moral y pasemos a la praxis. Aún hay tiempo, antes que la oleada antiinmigrante en los Estados Unidos crezca más. Mucho de ello, es debido al desconocimiento de la gran aportación de nuestros inmigrantes a la sociedad estadunidense en términos económicos y sociales.

Un buen comienzo sería la creación y difusión en los medios masivos de comunicación y redes sociales de capsulas informativas multilingües de la historia de la migración de los mexicanos en los Estados Unidos, incluyendo claro está, la venta del territorio que le pertenecía a México en la primera mitad del siglo XIX. Esto acompañado de un lobby bien estructurado, me parece, reduciría los efectos negativos de lo que tan fácilmente ha logrado el Sr. Trump en tan corto tiempo. Quizá, el lado positivo de todo esto es que el debate migratorio ha salido del closet y está ahí, para abordarlo y darle sentido. Aprovechemos esta coyuntura.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

30 aniversario del Grupo de Libreros Biblionia en Guanajuato Capital, México.


Exhibición de la “Colección Bibliográfica de Benito Juárez del Grupo Biblionia: 250 títulos”. 11-25 de agosto de 2015. Curaduría: Eduardo Estala Rojas, Director General del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Lugar: Casa de Cultura de Guanajuato, México. Entrada libre.


    Mural de José Chávez Morado, ubicado en la Presidencia Municipal de Guanajuato, México. Foto: Eduardo Estala Rojas.

Mural de José Chávez Morado, ubicado en la Presidencia Municipal de Guanajuato, México. Foto: Eduardo Estala Rojas.

En esta muestra bibliográfica de 250 títulos encontrarán el legado de Benito Juárez (1806- 1872), abogado y político mexicano, a través de sus cinco mandatos presidenciales (1858-1872): “Resistió la ocupación francesa, derrocó al emperador Maximiliano de Habsburgo y restauró la República, suprimió el fuero del clero y el ejército, decretó que los bienes de las iglesias pasarán a manos del Estado, declaró la libertad de cultos, inició el registro de nacimientos, matrimonios y defunciones por parte del Estado, secularización de hospitales y establecimientos de beneficencia. Fue declarado Benemérito de las Américas por el Congreso de Colombia en 1865, debido a su constancia en defender la libertad e Independencia de México”. El Estado mexicano actual está fundado en la idea juarista.

Durante 30 años, la ciudad de Guanajuato, ha tenido el honor de recibir al Grupo de Libreros Biblionia, quienes realizan una labor importante en la difusión y fomento a la lectura en México. Como una agrupación itinerante, viajan por todo el país distribuyendo los libros a precios accesibles al público, organizan eventos culturales, generan vinculaciones entre organizaciones civiles, instituciones oficiales, universidades y medios de comunicación. Por todo ello, esta colección de 250 títulos, es un ejemplo a seguir en la adquisición, almacenamiento y conservación de la historia de México. ¡Enhorabuena!

Para más información, visitar: https://librerosbiblionia.wordpress.com/

México más allá de la fuga del Chapo

Corea.

Corea del Sur. Foto: Adolfo A. Laborde Carranco.

Adolfo A. Laborde Carranco

La prensa no para. Y no solo en México, si no en el mundo. La fuga del Chapo Guzmán ha puesto en la mira internacional a México, mal, pero estamos en la boca de todos otra vez. Cuando supe de la noticia, no dudé en pensar sobre la causa que originaron su escape: corrupción. Un mal endémico que azota a nuestro país.


Esto no debe de sorprendernos, dado que si no es el Chapo, es un funcionario del gobierno federal (CONAGUA, por ejemplo) o de alguna delegación política en el Distrito Federal, o bien, algún legislador de cualquier filiación partidista que se involucran en actos deshonestos de manera cotidiana. Nos hemos acostumbrado tanto a ello, que solo esperamos la siguiente noticia de la misma naturaleza para que supere, y por su puesto, deje en el olvido la anterior. Y así seguirá nuestra historia si no hacemos algo al respecto.

¿Qué hacer? Es la pregunta del millón de dólares. Para eso sirve la experiencia internacional o el caso de éxito de algunos países que de la nada, o peor, de una destrucción total emergieron y hoy en día son ejemplo en materia de desarrollo económico. Menciono 4 casos emblemáticos que conozco bien: Austria, Alemania, Japón y Corea del Sur. Pero ¿qué hicieron estos países que no podamos hacer nosotros? Todos ellos, partieron de un principio básico, quizá el que no lo ha hecho a plenitud es Japón, pero en eso está si quiere ganar la confianza de sus vecinos en Asia.

Se trata de un reconocimiento de la equivocación de su pasado y el reinicio de cero. Si habláramos de un equipo de cómputo, sería borrar todo y programar de nuevo. En otras palabras, se necesita reconocer que como sociedad no hemos sido eficientes en lo que hemos hecho desde nuestra vida independiente a nuestros días. Segundo elemento: dejar de culpar a todos de nuestras tragedias. Estos dos principios nos llevarían necesariamente a replantear todo, desde nuestro sistema social piramidal, clasista y racista, hasta nuestra forma de organizarnos.

Objetivo común, reconciliación nacional o proyecto nacional, llamémosle como quiera, sin embargo, si no partimos de un reinicio, es seguro que las escenas de disparidad social, violencia, protesta y caos serán parte de nuestro acontecer cotidiano. Si otros países lo lograron, ¿por qué nosotros no? Regresando al caso de Corea del Sur. En las casi 4 semanas que llevo en este país, cada día me sorprende más. Sus recursos naturales son limitados; más del 70% de su territorio es montañosos; dependen del exterior de una gran gama de productos como alimentos, materias primas, energéticos y tiene vecinos que le hacen la vida más complicada.

A pesar de esto, desde el acuerdo de amnistía entre las dos Coreas en 1953, se han dedicado a sacar a delante al país. Los coreanos, según me cuentan las personas con las que he hablado, partieron de cero. Eso hizo, quizá las cosas más fáciles. Salvo algunos grupos privilegiados, todos se consideran iguales. Probablemente un elemento que ayude a esto es su homogeneidad racial. Un papel fundamental fue el sistema educativo. La mayoría de las familias coreanas ahorran parte de sus ingresos para enviar a sus hijos a las escuelas diurnas-nocturnas para reforzar sus conocimientos. Esto les permitirá obtener los mejores resultados para ingresar a una buena universidad. De esta forma el sistema se convierte en competitivo. Quizá esa sea la razón de que no he visto a muchos niños y adolecentes en las calles.

Los resultados son palpables. Tienen un ingreso per cápita de $36,601 dólares; son la 15 economía del mundo y crecen a un rito de 3.5 por ciento anual, pese a los efectos de la crisis de la década pasada y siguen con su política de expansión de mercados para colocar sus productos intermedios y manufacturas. Lo increíble es que esto lo han hecho en menos de 62 años con un territorio de 100,210 kilómetros cuadrados (19 veces menos que el territorio de México). Sin duda, tenemos mucho que aprender de ellos y de otros países que han logrado salir del atraso. Su nacionalismo económico (consumen lo producido en su país) y su alineación a los objetivos nacionales en todos los niveles sociales, son un ejemplo de ello. Esto sin considerar, como ya dije antes, la amenaza de sus vecinos que ha orillado a establecer un servicio militar obligatorio a todos sus jóvenes por dos años.

Me parece que debemos ir más allá de noticias malas y vergonzosas como la fuga del Chapo. Es hora de que nuestros estadistas, claro suponiendo que los hay, se pongan a trabajar en serio y establezcan las bases de lo que podría ser una gran estrategia para darle el estatus que México y su población merece.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

De cómo los libros y las neuronas rescataron a los osos Yoguis

Fernando Quiroz Luna

Conferencia impartida en la ciudad de Guanajuato, en el II Simposio Interdisciplinario Arte y Educación, organizado por la Secretaria de Educación de Guanajuato (SEG), México. Acompañan a la ponencia cinco obras de arte de José Santos, artista visual mexicano-británico. Coordinación editorial y selección de obras de arte,  a cargo del escritor y editor mexicano Eduardo Estala Rojas.


I. El flashback de un martes cualquiera

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

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La primera experiencia docente que tuve en mi vida sucedió en la tierna infancia. Cuando tenía nueve años, mi primer educado asentía dispuesto y cortés todas mis enseñanzas. Él, de corbata y sombrerito, frente al pizarrón viejo que por alguna razón siempre estuvo en la casa (siempre verde y siempre viejo), sonreía mientras mi mano deslizaba el gis sobre la superficie dispareja que la humedad había provocado en la tabla aceitunada. Al finalizar la lección, el alumno lucía rebosante de entendimiento, sus ojos avispados y su sonrisa ancha lo demostraban y entonces, el maestro borraba satisfecho la lección que se iba espolvoreando sobre el piso y tiznaba de blanco sus zapatos con suela de goma. Aquel noble oyente era un oso, era de felpa y se llamaba Yogui.

Años después me estrené en un salón de clases real con un pizarrón real (que ya no era verde) y con alumnos reales, motivado por la ilusión y el afán de enseñar y de repetir aquella experiencia tan satisfactoria. En aquellos días, regresaba a mi casa contento de haber podido explicar tan claramente los temas que preparaba siguiendo el plan de la materia que me asignaban. Terminaba la clase con la garganta escocida, pero pleno de ver aquellos rostros preparatorianos tan llenos de juicio.

Conforme pasó el tiempo me fui dando cuenta de que efectivamente estaba repitiendo aquella experiencia de la infancia. Una tarde cualquiera de un martes cualquiera, en un flashazo retrospectivo, me vi rodeado no de uno sino de cincuenta osos Yoguis sentados en sus mesabancos, clavando sus miradas (no sé si avispadas) sobre mí. Asentían de igual forma y de igual forma parecían sonreír al escuchar mis palabras. Tristemente comprendí en ese momento, que su sonrisa también era de felpa. Pude darme cuenta del gran problema del que ya muchos otros han sido conscientes a lo largo de mucho tiempo: La apatía.

II. De la indolencia a moxear

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

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Según la Real Academia de la Lengua, apatía es la impasibilidad del ánimo, la dejadez, la indolencia.[1] Y en efecto, detrás del gesto afelpado de los estudiantes que asienten mecánicamente a la pregunta: ¿Entendieron?, se esconde el desánimo y la indiferencia, la desconexión total del canal de comunicación, de tal forma que el asentimiento es una reacción preestablecida, una careta tras la que se oculta su indisposición consciente o inconsciente para edificarse.

Y puede que el problema no sea ese, es muy posible que la apatía no sea solamente dejadez, sino que quizá subyace, bajo ese aparente desánimo, la pasividad del alumno atada a la incapacidad subjetiva de transformar su entorno, quizá nos encontramos ante el supuesto de la indefensión aprendida. [2]

Con posterioridad a aquel momento revelador, las generaciones de osos yoguis siguieron entrando y saliendo del salón de clases. Las teorías pedagógicas y los modelos educativos se fueron adaptando. El Constructivismo fue cobrando popularidad en el ámbito académico y reclutando voluntades. Entonces la idea de apelar a la capacidad cognitiva más importante del alumno, la de poder transformar su propio conocimiento, vino desplazando a la idea de la educación bancaria. [3] En ese sentido, véase expuesto el estudiante a la inoculación arbitraria del anticuado maestro o bien, al couching del profesor contemporáneo, el problema de fondo y que en mi opinión ha permanecido inmutable, es no sólo la cuestión del ánimo desanimado, sino de éste como producto de la incapacidad del alumno para engendrar un vínculo entre el conocimiento que se le ofrece y su inherente potencialidad con la realidad de su propia existencia, con su mundo, con lo que él es y lo que puede llegar a ser. De esta manera el estudio en cualquiera de sus formas se revela estéril.

El panorama ensombrece aún más cuando ya en estos días, vuelvo la cara al grupo después de haber deslizado mi mano sobre el pizarrón (que ojalá fuera verde por pura nostalgia) y descubro que los osos ya ni siquiera me voltean a ver, los encuentro clavando sus avispadas pupilas no en otra cosa que en la pantalla de sus Aifons, Aipads, Aipods, o cualquier otro androide por el estilo y aunque ellos sonríen afelpadamente, yo francamente me deprimo. Ojalá alguno de estos artefactos posmodernos dieran cuenta de la utilidad práctica para la que fueron creados, sin embargo en los adolescentes y en la mayoría de los adultos se han constituido en objeto de culto, de veneración, y para la niñez, en el símbolo de una emancipación precoz.

El ensombrecimiento obedece al hecho de que tales chunches posmodernos no son sino partículas de la amalgama de la nueva conciencia colectiva que poco a poco se va conformando en un fenómeno que al que Lipovetsky denomina “hipermodernidad”.[4] Este concepto presenta un mundo que se caracteriza por la omnipresencia tecnológica y la consecuente modificación del concepto cultura. Vivimos rodeados por pantallas electrónicas que han roto el discurso narrativo a favor de la imagen que se ha convertido en ídolo. Se desmoronan las estructuras de sentido y el hedonismo y el consumismo antes contenidos, explotan con la intensidad de su abstinencia. Se libera el “Narciso cool”, un ente que se desvive en su gozo, un individuo que vive el presente, olvidado del pasado y sin ninguna preocupación por el futuro. Así pues, las grandes pantallas de LED’s iluminan el umbral que deja entrever, entre otras curiosidades, la “segunda revolución individualista” de los tiempos inmediatos y próximos, caracterizada por un hiperindividualismo narcisista. Y para muestra no hay más que ver a varios de nuestros alumnos, para quienes late más fuerte la motivación diaria de moxear en el baño y publicar sus selfies en el feis, que la de capitalizar sus horas de escuela en pro de un futuro (como diría mi abuelita) más prometedor.

Lo anterior no es cualquier cosa, presupone un problema enorme: si el individualismo nubla la visión del otro, el hiperindividualismo lo excluye de tajo. Es así, que otros no tienen cabida en mi espacio ni en mi concepción del mundo, en la cual sólo cabemos yo y mi androide. Amagando así, con sus terribles consecuencias, la posibilidad contenida en la célebre frase de Vygotski: “A través de otros llegamos a ser nosotros mismos”.

III. Leer es = a vivir

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

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Aquí, en el interior de nuestros cráneos, habitando el laberinto encefálico, se encuentran entre otras miniaturas, unas que no por diminutas son incapaces de edificar grandezas. En 1996 la chiripa y un macaco dieron luz a lo siguiente:

«cuando Fogassi, parado al lado de una frutera, tomó un plátano, observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron, pero: ¿cómo podía suceder esto si el animal no se había movido? Al principio pensamos que era un error en nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo; luego, comprobamos que todo funcionaba bien y que las reacciones de las neuronas ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento». [5]

En aquél año, mientras Madonna hacía la Eva Perón del celuloide, Giacomo Rizzolatti, en trabajo conjunto con sus colegas neurocientíficos, experimentó colocando electrodos en la corteza cerebral de un chango macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control motor de la mano. Durante cada experimento, registraban la actividad de solo una neurona en el cerebro del chango, mientras le ofrecían comida para que él la tomara y así poder registrar la respuesta de la neurona al estímulo. Para sorpresa de los investigadores, cuando el mono observó a Fogassi tomar el plátano del frutero, su cerebro mostró actividad en algunas otras neuronas que aparentemente no estaban siendo estimuladas. Resulta pues que habían dado por casualidad con las hoy ya afamadas: Neuronas Espejo.

Las neuronas espejo son las responsables de la mímesis y la empatía en los seres humanos y otros animales. Se les denomina “espejo” precisamente por su naturaleza copiona. “En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.”[6]

La mímesis es importantísima para el hombre a un nivel de adaptación natural en un plano de supervivencia, ya sea para la selva, la sabana o la jungla de asfalto; sin embargo, la empatía lo es de igual forma en un plano que puede facilitarle no sólo la supervivencia, sino la posibilidad de relacionarse afectiva y efectivamente con la naturaleza de sus congéneres.

“Siempre que me confronto con otro ser humano, ocurre lo mismo. Primero, distingo ciertos ademanes, ciertas muecas, ciertas posturas; mis neuronas espejo se activan; repito exactamente esos mismos ademanes, muecas y posturas en mi interior, como si me pertenecieran y, al hacerlo, por fin sé lo que te pasa: estás agobiada o meditabunda o irascible. Y, al tú estarlo, lo estoy yo también. A continuación, según el caso, buscaré consolarte, te dejaré en paz o huiré de ti. Puedo equivocarme, por supuesto –las neuronas espejo no son infalibles-, y creer que estás enojada cuando estás triste o triste cuando sólo sientes vergüenza. Leer a los otros, es decir, leer sus cuerpos para tratar de leer sus mentes, es una actividad que se aprende y refina con el tiempo tras observar a cientos de miles de personas o, minuciosamente a una misma –a ti.”[7]

Jorge Volpi asegura que el arte de la ficción es realidad y que nos hace humanos. Estoy completamente de acuerdo con esta idea, de hecho estoy de acuerdo con esta idea desde antes de que él manifestara en su libro estar de acuerdo con la misma y, con total seguridad, estoy de acuerdo con la idea, desde mucho después que otros muchos antes de mí ya hayan estado de acuerdo con ella. El punto es que su propuesta restringe la posibilidad humanizante a una, sólo a una fracción de la literatura: la ficción.

En cambio, yo considero que todas las categorías literarias son capaces de humanizarnos, y no sólo eso, de educarnos al brindar la posibilidad de engendrar el vínculo que nos sitúe en el contexto de nuestra propia existencia y de lo que podemos ser, sentir, comprender y llegar a ser dentro de esa realidad particular y a la vez común que nos ofrece la literatura, pues al final, como lo dijo George Orwell: “Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. [8]

Gerardo Oviedo ha descrito la función literaria en una frase bellísima: “Escribir es detener la vida para que, sin moverse, parezca que se mueve”. Bajo esta idea entonces, leer es darle cuerda a la vida y es en este punto en el que los diminutos espejos que forman parte de nuestro cerebro se disponen a reflejar grandes experiencias en nuestra mente al reproducir situaciones, momentos, sentimientos, matices, personajes y estructuras de conocimiento en nuestro interior, gracias a las cuales podemos percibir momentáneamente qué es lo que sentiríamos si las viviéramos en carne y hueso.

Ya en el siglo XIX, el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein había señalado en su Tractatus, “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”[9] y aunque su planteamiento se encamina al hecho de que la realidad que apreciamos es una construcción cimentada propiamente en los recursos del lenguaje con los que contamos y con los que nos explicamos el mundo y que si queremos cambiarla habremos de cambiar nuestra propia narrativa, múltiples estudios actuales avalan el hecho de que en realidad, la narrativa modifica nuestra realidad inclusive a un nivel neurobiológico. Paul J. Zak, manifiesta en “The moral molecule”[10] que sus experimentos demuestran que una buena historia es capaz de producir cambios bioquímicos en el cerebro. Claro que una buena historia lo hará; pero también podría hacerlo una mala o una triste o una frustrante, porque como dice Volpi, “El cerebro se comporta frente a una novela o un cuento igual que frente al mundo, realizando millones de operaciones mentales –las conexiones sinápticas arrebatadas en una tormenta tropical-, midiendo cada situación, evaluándola, comparándola con patrones preexistentes (eso que llamamos memoria), a fin de prever a cada momento lo que ocurrirá a continuación. Por eso leer es tan fecundo y tan cansado –como vivir.”

IV. De la sonrisa de felpa al mundo de corazón y sesos

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

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La literatura es entonces una herramienta vitalizadora, es decir, capaz de quebrantar el letargo y hacernos vivir para aprender a existir. La literatura también es la vida y nos enseña. Habiendo señalado que la empatía no sólo nos acerca a los otros sino que nos pone en sus zapatos, me atrevo a asegurar que para que tanto la empatía como la mímesis a través de la literatura puedan ser catalizadores de una experiencia vitalizadora concreta, debería existir en quien se somete a la lectura, el desarrollo óptimo de una habilidad cognitiva imprescindible: el discernimiento.

En sus raíces etimológicas, discernir que se refiere al medio para distinguir [11] , es el elemento que a mi juicio, se perfila idóneo para promover la química perfecta entre la empatía y la apatía y provocar una reacción transformadora. Un alumno que no ha desarrollado la capacidad de discernir, no podrá concretar la experiencia edificadora que supone la literatura, puesto que el acto de discernir conlleva la responsabilidad de distinguir y distinguirse, de aclarar y aclararse, de percibir y percibirse, de saber y saberse, de entender y entenderse, de conocer y conocerse, de apreciar y apreciarse, de generalizar y generalizarse, de singularizar y singularizarse: en definitiva, de comprender y de comprenderse. Y es aquí donde late el corazón de la actividad docente, en poder irrigar y nutrir el desarrollo de las habilidades cognitivas que sean posibles, pero por sobre todas, en mi opinión, la del discernimiento.

Paulo Freire en su Pedagogía del Oprimido, señala que los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión y que el diálogo es un fenómeno humano por el cual se nos revela la palabra, de la cual podemos decir que es el diálogo mismo. En mi perspectiva, la literatura nos ofrece esa posibilidad puesto que los textos literarios, a pesar de la separación espacio-temporal existente entre el autor y el lector, son en esencia un acto de comunicación. Para Freire la palabra tiene dos fases constitutivas indisolubles: acción y reflexión. Ambas, en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción, se reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo.

La palabra verdadera es la praxis, porque los hombres deben actuar en el mundo para humanizarlo, transformarlo y liberarlo. Insisto entonces en que la literatura nos brinda esa posibilidad de diálogo, no en el sentido puramente Freiriano, sino en la probabilidad alternativa de obedecer a la acción interior que nos facilita la constitución neurobiológica a través de nuestras neuronas espejo y demás mecanismos naturales del cerebro y a la consecuente operación de un robusto discernimiento. De tal suerte que de la misma forma en que dos seres humanos que convergen en algún punto de la existencia pueden dialogar y fomentar la empatía para lograr una transformación activa, así de igual forma, un lector que aprovecha la oportunidad del acto comunicativo con el texto literario, empatiza y discierne para situarse conscientemente en el contexto de su propia realidad y ejecutar las acciones tendientes a edificar la humanización, transformación y liberación que supone la verdadera educación.

Con lo anterior no quiero decir con un optimismo desbocado que forzosamente la literatura produzca mejores hombres y mujeres; pero definitivamente quien no lee, tiene menos posibilidades de comprender el mundo, comprender a los otros y comprenderse a sí mismo. Es así como a través de la literatura, podemos reencausar el camino de nuestros osos Yoguis para ayudarles a vivir y no sólo a sobrevivir en este mundo de corazón y sesos como lo anhelaba Pinocho o dejarlos caer irremediablemente en el limbo hipermoderno donde sus almas esperarán, quien sabe hasta cuándo, la redención.

Es importantísimo recalcar en este punto el papel que tiene el maestro como auténtico custodio, pues la literatura contiene lo mejor y también lo peor de la naturaleza humana. Encontramos en la biblioteca universal obras tan luminosas como El Principito y con igual intensidad oscuras como el Martillo de las brujas, por decir algunas. “Frente a las diferencias que nos separan –del color de la piel al lugar de nacimiento, obsesiones equivalentemente perniciosas–, la literatura siempre anunció una verdad que apenas hace unos años corroboró la secuenciación del genoma humano: todos somos básicamente idénticos. Al menos en teoría, cualquiera podría ponerse en el sitio de cualquiera. (Aunque, como veremos, nuestra mente también es capaz de producir ideas que paralizan esta tendencia natural de la empatía: el racismo, el sexismo, la xenofobia, la homofobia, el nacionalismo, todas esas perversas exaltaciones de las pequeñas diferencias.)”[12]

Es por lo anterior que la figura del maestro está obligada a responsabilizarse de incorporar la función de la literatura al contexto de la realidad de sus aulas, con la finalidad de custodiar y procurar que el embrión de la transformación que se gesta en sus alumnos durante el proceso formativo de la educación, quede bien fijado en su matriz cognitiva para salvaguardar la posibilidad más o menos tangible de que en lo futuro la humanización, la transformación y la liberación humana puedan verse materializadas. Porque educar no es transmitir conocimiento, educar es construir juntos un mundo menos peor.

V. En conclusión

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La intención de este trabajo es recordar las posibilidades que nos ofrece el arte como una herramienta optima en el proceso educativo. Ya sea para efectos de los modelos constructivistas, de la educación liberadora o de cualquier otro que busque una verdadera emancipación intelectual, espiritual y humana, la apatía plantea un obstáculo innegable. La indolencia tanto en términos humanos como educativos será siempre un obstáculo latente pero no por eso invencible. Habrá que reconocerlo para hacerle frente y disolverlo en la medida de lo posible con las herramientas que tengamos a la mano, en este caso la que yo defiendo: la literatura.

No sugiero que sea la única ni la mejor, pero sí puedo asegurar que de todas las expresiones artísticas y discursivas, la literatura es la que nos permite una comunicación más profunda con la naturaleza de las cosas. A diferencia del cine, del teatro o lo multimedia, la literatura nos permite un contacto más cercano y profundo con las conciencias ajenas. Los otros al ser figurativos, imponen una representación ajena y externa que hay que atravesar, en cambio la literatura nos mete a las entrañas de la imagen, desde donde podemos comprenderlo todo de una forma libre y espontánea, autónoma.

No espero que la literatura produzca seres conformados y perfectos. Porque esto, además de poco realista, plantea el problema de la malversación ideológica: “La literatura, es cierto, parece degradarse cuando persigue un fin concreto, cuando soporta una ideología explícita. Porque cualquier ideología es de entrada, una forma excluyente de otras variedades de pensamiento. Cuando no descansa en un dogma, la ficción nos permite, por el contrario, ensanchar nuestra idea de lo humano. Con ella no sólo conocemos otras voces y otras experiencias, sino que las sentimos tan vivas como si nos pertenecieran.”[13]

Lo que sí espero es que la literatura apoyada en el discernimiento, sirva para que el estudiante no sólo adquiera un conocimiento sino que logre vivirlo a través de la lectura y pueda vincularlo a su realidad para así poder tomar las decisiones edificadoras de su propia vida, de modo que su estructura de pensamiento pueda proveerle, mientras habita el mundo, una existencia verdaderamente digna. Así como acción y reflexión en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador para lograr la alfabetización en la teoría Freiriana, así la acción interior y el discernimiento en similar sinergia son capaces de promover la transformación en lo que yo llamo un proceso de vitalización a través de la literatura.

Hay que resquebrajar esa idea monolítica de que leer es aburrido y quitarle a los libros la mala fama. Hay que hacer que se disipe ese temor reverencial con el que el imaginario colectivo los ha revestido. Un buen libro es un buen amigo y nada más.  Al quebrantar eso, en algún momento la barrera que todavía impide que la literatura contribuya a la formación de un ser que empatiza, discierne y vive, comenzará a desmoronarse y pondremos en el horizonte de nuestros alumnos, la posibilidad de saborear todas las variedades de la experiencia humana y de decidir si prefieren evolucionar o morir afelpados. Nadie experimenta en cabeza ajena, dice el dicho, nadie excepto aquel que lee, digo yo.


Fernando Q. Luna. Foto: Laura R. Cervantes.

Fernando Q. Luna. Foto: Laura R. Cervantes.

Fernando Q. Luna, mexicano, es licenciado en Derecho y maestro en el área de comunicación. Ha realizado estudios en filosofía y literatura, además en creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Es profesor de la Universidad de Guanajuato, México, en la división de Humanidades y Ciencias Sociales. Como escritor ha publicado algunos cuentos y artículos sobre temas de su interés en lo que él denomina “filosofía pop! la reflexión es apta para todo público”. Ha participado en diversos foros educativos y literarios. Ha sido coordinador de talleres literarios y programas de fomento a la lectura. También ha sido vocero de Greenpeace en su entidad y promotor de las causas proambientales. Es un activista en favor de la educación, la literatura y de un mundo menos peor.


Referencias

[1] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, [Web en línea]. http://www.rae.es [Consulta: 2-06-2014]

[2]  Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On Depression, Development, and Death. San Francisco: W. H. Freeman. ISBN 071672328X.

[3]  Freire Paulo, Siglo XXI de España, 1975 243 pp.

[4] Lipovetsky Gilles, Sebastien Charles, Los tiempos Hipermodernos, Editorial Anagrama 2006, 144 pp. ISBN 9788433962478.

[5]  Giacomo Rizzolatti, en su investigación Premotor cortex and the recognition of motor actions, Cognitive Brain, 1996, 3 131-141 pp.

[6]  V.S. Ramachandran, en su ensayo Mirror neurons and imitation learning as the driving force behind «the great leap forward» in human evolution hace referencia a su potencial importancia en el lenguaje y la imitación.

[7]  Volpi Jorge, Leer la mente: El cerebro y el arte de la ficción, Editorial Alfaguara, México 2011, 163 pp. ISBN: 9786071109651

[8]  Orwell George, Rebelión en la granja, Editorial Destino, 2006, 187 pp. 

[9]  Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, trad. Gilles-Gaston Granger, Gallimard, Paris, 2001, 121pp. ISBN 2070758648

[10]  Paul J. Zack, The Moral Molecule now trust works, Penguin, 2012, 256 pp.

[11]  Origen de las Palabras, [Web en línea]. http://www.etimologias.dechile.net [Consulta: 2-06-2014]

[12]  Volpi Jorge, Ibid, 163 pp.

[13]  Volpi Jorge, Ibid, 163 pp.

Premio Internacional Ana María Agüero Melnyczuk a la Investigación Periodística 2015

Publicamos en exclusiva el trabajo de investigación periodística ganador: «La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero», de Eduardo Estala Rojas, fundador y director general del MCC.  El jurado internacional estuvo integrado por los profesores Laura Broitman (Israel), Marta Cantero Lleó (España), Juan Jacobo Melo Fierro (Ecuador). Este premio es organizado cada año por la prestigiosa Limaclara Ediciones en Argentina.


En las bibliotecas públicas y universitarias de México, Estados Unidos y Reino Unido, he tenido el privilegio como lector de poder acceder a valiosos acervos, protegidos y disponibles para llevar a casa, o consultarlos en los recintos y de forma digital. Dentro de estos lugares de sabiduría y conocimiento universal, han surgido reflexiones sobre la situación actual de México, mi país de origen, sobre la importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero. En este reportaje periodístico, me enfoco en cinco apartados: La importancia de la lengua española y lenguas indígenas, encuestas sobre lectura y bibliotecas en México, entrevistas exclusivas, retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana, y reflexiones finales.

La importancia de la lengua española y lenguas indígenas

        Carlos Prieto, en su libro “Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas[1]”, escribe: “El año de 1492 tiene una importancia fundamental no sólo en la historia mundial sino en la historia y evolución de las lenguas. Destacaré cuatro hechos capitales: la toma de Granada, que marca el fin de ocho siglos de dominio árabe en España; la llegada de los españoles a América y, con ello, el principio de la expansión de la lengua española al continente americano y la incorporación de palabras provenientes de lenguas indígenas; la expulsión de los judíos de España y el origen de la lengua judeo-española, y la publicación de la primera gramática del castellano por Antonio de Nebrija (Nebrija era andaluz y su obra es un reconocimiento del castellano como lengua de España. Se trata de la primera gramática de cualquier de las lenguas romances)”.

        Según el Instituto Cervantes de España: “México es el país con el mayor número de hispanohablantes en el mundo 112.336.538” (“El español: una lengua viva. Informe 2012”).[2] Asimismo, México cuenta con 11 familias lingüísticas dispersas en todo el territorio, de estas se desprenden 68 lenguas y 364 dialectos, de acuerdo con el “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), [véase la infografía de Notimex como un complemento].[3]

En México viven 16 millones de indígenas de los cuáles, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

En México viven 16 millones de indígenas de los cuales, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

        Desde el 2013 funciona el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido [4], primer centro virtual de su tipo en la divulgación de la cultura mexicana en el extranjero. “El Mexican Cultural Centre (MCC), tiene que ver con la creación de un espacio comunitario entre la cultura mexicana e hispanoamericana y la cultura escrita en inglés en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. No sólo viene a llenar un vacío sino que también ennoblece la presencia de la cultura hispánica en las redes sociales y permite un mejor conocimiento entre las culturas de origen hispánico y de otras lenguas”, indicó Adolfo Castañón, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Cabe señalar que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuenta con 11 centros de estudios mexicanos, ubicados en Francia, España, China, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos (San Antonio, Chicago, Los Ángeles, Seattle, Tucson) y Reino Unido. [5]

Encuestas sobre lectura y bibliotecas en México

        En palabras de Ernesto García Canclini, profesor-investigador distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana de México: “Según el Conteo de Población de 2005, efectuado por el INEGI, 92.1% de los mexicanos mayores de 12 años saben leer. La Red Nacional de Bibliotecas Públicas, uno de los equipamientos culturales que más ha crecido en las dos últimas décadas, cuenta con 7,210 bibliotecas, distribuidas en los 31 estados y el Distrito Federal de modo más equitativo que los teatros, los museos y las computadoras. De hecho, algunos de los estados con mayor porcentaje de bibliotecas por cantidad de habitantes, como Tabasco, Tlaxcala y Oaxaca, se hallan entre los que presentan menores índices de lectura”. [6]

        En un nuevo informe, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó en el Módulo de Lectura (MOLEC), México, 2015, lo siguiente: “En cuanto a la asistencia a lugares donde se puede acceder a material de lectura, el mayor porcentaje lo registraron las personas que acudieron a la sección de libros y revistas de una tienda departamental, en segundo lugar se encuentran las personas que fueron a una librería, en tercer lugar las que acudieron a un puesto de libros o revistas usados y el menor porcentaje se registró en personas que fueron a alguna biblioteca en los tres meses anteriores a la fecha de levantamiento, que se realizó los primeros 20 días del mes de febrero”. [7]

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura. Fuente: INEGI.

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura.
Fuente: INEGI.

        MOLEC lo realizó con base en la “Metodología Común para Medir el Comportamiento Lector”, publicada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), organismo intergubernamental auspiciado por la UNESCO. “De ahí que las estadísticas e indicadores resultantes, sean comparables con los de países iberoamericanos, lo cual permite establecer similitudes y divergencias”. MOLEC recabó la información entre la población mexicana de 18 años en adelante, en 2 mil 336 viviendas asentadas en zonas urbanas de 32 ciudades con 100 mil habitantes y más.

Entrevistas exclusivas para este reportaje periodístico

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, director de la Biblioteca José Vasconcelos en México, considera necesario repensar las bibliotecas como espacios públicos destinados no sólo al resguardo del saber, “sino encaminados entre muchas otras cosas al reconocimiento de la diversidad de ellos y potenciar la apropiación cultural en su sentido más amplio, que no está forzosamente relacionado con los libros”. El también editor y ensayista señaló que actualmente la Biblioteca José Vasconcelos[8], se ha convertido en el cuarto recinto cultural más visitado del país, después de Teotihuacán, Chichen Itzá, y el Museo de Antropología, y la tercera más seguida de todas las bibliotecas iberoamericanas en redes sociales.

Adolfo Castañón, editor y traductor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Foto: Jorge Dávila, Icoavs, AML.

Adolfo Castañón, quien trabajó como editor y gerente editorial por casi tres décadas en el Fondo de Cultura Económica, declaró que en México y en general en los países de la región hispanoamericana: “la biblioteca no sólo es el espacio donde se encuentran los libros, sino que es un ámbito donde se puede dar algo intangible y precioso: la posibilidad de silencio y de concentración”. Además comentó que es importante dar más capacitación y apoyo a los bibliotecarios y a los que trabajan ahí. “Creo que lo esencial es que mejorara en la sociedad la percepción pública de lo que significan las bibliotecas y los libros. Si se hiciese un examen de evaluación de conocimientos a los candidatos a puestos de elección popular, quizá las bibliotecas se llenarían más. Un ejemplo admirable de biblioteca en México es la Biblioteca José Vasconcelos dirigida actualmente por Daniel Goldin”. Asimismo, recordó el poeta y traductor, una experiencia que lo marcó en su vida: “De niño, tenía la posibilidad de enterrarme en el fondo reservado de una biblioteca. Un día se fue la luz y nos quedamos mi hermana y yo encerrados en ese ámbito oscuro y habitado por alimañas y roedores. Logré salir de ese fondo reservado gracias a que observé el sentido en que iban las escaleras corredizas. Esa experiencia, para mi dramática, me ha acompañado toda la vida y me ha enseñado que la oscuridad puede ser vencida literalmente por la luz de la observación y la auto-observación”.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, periodista y escritor, expresó desde Chicago, Illinois, Estados Unidos, que el incendio que destruyó la Biblioteca de Alejandría, o el que destruyó la biblioteca-laberinto del monasterio que crea Umberto Eco en “El nombre de la Rosa”, son buenas metáforas o alegorías para hablar de la fragilidad de la biblioteca. “Las bibliotecas, hoy en día, enfrentan retos enormes: la gente ya no lee, ni promociona la lectura entre sus hijos; la disponibilidad de textos, documentos, libros, imágenes y otros archivos en formato digital al alcance del teclado del teléfono o de la computadora alejan a la gente de la biblioteca; y las constantes privatizaciones y desincorporaciones a niveles gubernamentales tanto locales, como nacionales, descapitalizan a los propios gobiernos que deben priorizar sus escasos recursos, retirando apoyos a bibliotecas y otros programas culturales. Las bibliotecas tienen que recurrir a un gran despliegue de creatividad: programar eventos, organizar círculos de lectura para familias y niños, digitalizar su acervo para facilitarlo a través de sus páginas web a miembros registrados, sacar los libros del recinto para llevarlos por la ciudad y por barrios pobres en unidades móviles. De forma creciente, y para poder sobrevivir, quienes dirigen bibliotecas deben también desarrollar planes de mercadeo y comunicación tradicional y digital para ubicar a sus instituciones en la competencia por llamar y atraer la atención del público. La biblioteca no puede seguir aislada del mundo y de la comunidad, y tiene que hacerse presente casi de la misma manera que lo hace un restaurante, un gimnasio o una sala de cine: competir por clientela, por visitantes y por usuarios”.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero y escritor, comentó desde Ensenada, Baja California, México, acerca del valor de las bibliotecas, y el porqué debe existir la opción de la lectura en papel para las personas, sobre todo en los niños. “En un mundo que comienza a ser dominado por la lectura en redes sociales —Internet en general—, no debe perderse esta opción, dado que provee de otra experiencia al lector, es decir, un ritmo distinto para la comprensión de ideas, además de esa sensación de seguir una lectura en un formato específico, cercano, y que forma parte de otros rituales en soledad. Esa intimidad al leer un libro aún —creo—no es lograda por un monitor o celular. Desconozco la experiencia de seguir una lectura en tablet, aún no me da confianza en invertir en un aparato de este tipo”. Además dijo que la experiencia de una biblioteca debería ser más lúdica: “más allá de ir a consultar un libro, los lectores deberían tener más opciones en los sitios, que se vuelvan lugares integrales para comprender las lecturas. No el lugar silencioso al que se le ha asociado durante años. Debo aclarar que esta atmósfera debe continuar, pero quizás incorporar otras áreas que sirvan para tener acceso a todos aquellos productos culturales emanados de los libros”. También indicó que “si se leyera el Quijote y, además, hubiera acceso a un mapa digital de España con las teorías sobre el posible viaje en las regiones existentes, sería otra experiencia, quizás habría más compenetración. ¿Cómo era la Francia en la época que fue escrita “Rayuela” de Julio Cortázar? ¿Cómo el Londres de Charles Dickens? Si alguien leyera sobre dragones, tener acceso a grabados elaborados por artistas; fotografías del Jalisco que sirve de escenario para los cuentos de Juan Rulfo”.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México, opinó que las bibliotecas son muy importantes: “porque son unos de los pocos espacios de aprendizaje a los que los jóvenes pueden tener acceso y que sin duda deben preservarse, ya que uno no disfruta igual leer un buen libro en papel y leyendo en la comodidad de un ambiente silencioso, a descargarlo con un programa de computadora, no es para nada cercana la experiencia”. Agregó que le gustaría que existieran más bibliotecas en México y sean más accesibles en cuanto a locación: “para que todos podamos tener una biblioteca cerca cuando tenemos deseos de leer. Me agradaría mucho que dieran más énfasis a la buena literatura mexicana, porque tenemos un inmenso repertorio de escritores que son buenísimos”.

Retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana

        El poeta y ensayista Gabriel Zaid, criticó el estado actual del periodismo cultural: “lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores. O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía”. Además indicó que nunca es tarde para volver a respetar a los lectores y subir el nivel de la vida pública, “por el simple recurso a la buena información, el buen juicio y el buen gusto. Habría que empezar por lo mínimo: un departamento de verificación de afirmaciones, para no publicar tantas cosas infundadas, vacuas o francamente cómicas. Parece insignificante, pero es algo cargado de significación. El mensaje implícito daría un giro de 180 grados: no publicamos basura”. [9]

        Para Néstor García Canclini, es necesario involucrar a los medios de comunicación en el fomento de la lectura: “no sólo a las radios y televisoras culturales; también a la televisión comercial como parte de sus responsabilidades públicas en la convergencia digital, es una tarea indispensable para desarrollar la industria editorial y expandir la lectura. Todo esto queda por hacer si aspiramos hacia un país con lectores. Y como si fuera poco, hay que recordar lo que la sociología y la economía de la cultura han vuelto ya una obviedad: la mayoría de los planes de movilidad cultural se restringen a los públicos de siempre si no hay movilidad económica y calidad educativa”.

Reflexiones finales

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid, España, dijo que las bibliotecas públicas son importantes, porque resguardan el material que da testimonio de ese largo proceso de conocimiento de sociedades enteras a través del tiempo. “Es el lugar donde se propicia el diálogo con otras mentes y da cabida a un público plural”. Reflexionó sobre el proceso de investigación de su tesis doctoral en donde realizó un catálogo sobre cuentistas mexicanas que recorre todo el siglo XX hasta los últimos años. Tuvo que viajar por toda la República Mexicana, “ya que la Biblioteca Nacional de México no resguarda gran parte de lo que se publica en el país”. Según le explicó un trabajador de esta biblioteca: no hay recursos para adquirirlos, almacenarlos ni conservarlos. “A esta dificultad se añadió que no hay ninguna biblioteca estatal o universitaria preocupada por resguardar las publicaciones de su localidad. Tuve entonces que recurrir a bibliotecas extranjeras como la Biblioteca Nacional de España en Madrid de la que conocí su trabajo exhaustivo y sistemático por albergar todo lo que se edita en territorio español y a la Library of Congress en Washington su interés por la producción literaria en México aun cuando se tratara de una autora desconocida con una edición de escaso tiraje. Lamenté que no hubiera políticas parecidas en México”, concluyó la académica.


Referencias

[1]“Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas”, Carlos Prieto; pról. de Carlos Fuentes. 2ª. ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2007, p. 89.

[2]“El español: una lengua viva. Informe 2012”. Centro Virtual Cervantes; Instituto Cervantes, España: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_12/i_cervantes/p01.htm Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[3] “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), México, 2005: http://www.inali.gob.mx/pdf/CLIN_completo.pdf Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[4] The Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido: https://mexicanculturalcentre.com/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015.  

[5] Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE), UNAM, México: http://www.cepe.unam.mx/sedes.php Fecha de consulta: 8 de octubre de 2015. 

[6]“Leer ya no es lo que era”, Ernesto García Canclini. “Encuesta Nacional de Lectura. Informes y evaluaciones”, Daniel Goldin (editor), UNAM-Conaculta, México, 2006, pp 27-37. 

[7] Boletín de prensa Núm. 148/15, INEGI, Aguascalientes, Ags. México, 22 de abril de 2015.

[8] Biblioteca José Vasconcelos, México: http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[9]“Periodismo cultural”, Gabriel Zaid, Letras Libres, España, edición marzo 2006, pp 30-32. Versión digital: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/periodismo-cultural-0 Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

Exhibición «Crushing in the Image», de José Santos y Lucio Santiago en Londres, Reino Unido

Mezcal.Aplastando la imagen o el sentido de la Sangre*

Por Braulio Aguilar Orihuela

Now, in this blank of things, a harmony,

Homefelt, homecreated, comes to heal.

William Wordsworth

La diversidad de los pueblo,

las lenguas y las creencias es

el resultado de un mestizaje que

fortalece la unidad del género humano.

Carlos Fuentes

El manantial de la fuerza creativa no tiene un punto físico, ni geográfico; tampoco tiene un tiempo para manifestarse. La fuerza creativa “está ahí”, en términos de Heidegger, en armonía con el entorno y el ser para derivar en la expresión, la acción creativa. Se manifiesta en un espacio en blanco, como dice Wordsworth; es la sanación de las emociones, los sentimientos, de la creatividad.

La referencia de Wordsworth al Hogar como refugio de las emociones, manantial de la creatividad, es un lugar abstracto guardado en la memoria. Es la energía que vibra en el ser y lo provoca a la acción. Para José Santos (Oaxaca, 1971) se reencuentra con su tierra, con su Hogar, con su Sangre en la exposición Aplastando en la Imagen; una suerte de evocación a la búsqueda interna de sí mismo. “La casa protege al soñador” (Gaston Bachelard), Oaxaca resguarda los recuerdos del artista.

Después de casi dos décadas viviendo en Londres, José Santos regresa a su ciudad natal, Oaxaca de Juárez, al sur de México, para encontrarse con su gente. En esta ocasión nos muestra el reencuentro con su tierra a partir de una plaga del nopal, la grana cochinilla, la cual alcanzó a ser tan valioso como el oro durante los siglos XVII y XVIII. Oaxaca, precisamente, era el principal productor de dicho insecto cuya sangre tiene la cualidad de teñir cualquier superficie orgánica o mineral.

José Santos aplasta a la cochinilla para recrear sueños, recuerdos, visiones; la sangre de la imagen fortalece su vínculo con el Hogar que lo vio nacer y la tierra que lo vio crecer. Se aleja de su estructura académica para experimentar con una tinta milenaria. El artista busca su palabra en la mancha, muestra su gesto en la imagen.

Para Lucio Santiago (Oaxaca, 1987) las imágenes se traslapan unas sobre de otras; parece el pensamiento agitado de una tormenta, o el recuerdo de su naturaleza nómada. Desde niño conoció a los Grandes Maestros en Francia, Alemania y Estados Unidos. Acompañó a su papá a cada rincón de arte que encontraban. Su naturaleza nómada la heredó de Alejandro Santiago; la voz de su gesto está en exploración.

En esta exposición Lucio invita al espectador a entrar en su Hogar, en sus pensamientos, en la estructura de sus sueños. Lucio dialoga con el espacio en blanco, en aparente armonía para provocar a las imágenes. Aplasta su sangre, sus sueños, sus emociones para jugar con las variaciones de carmines, anaranjados y veladoras de la sangre de la cochinilla. El lenguaje de Lucio está en las imágenes que se aplastan unas con otras.

Retomar un tinte milenario, originario de Oaxaca, con el vínculo directo con la tierra y su comunidad es la principal motivación de José Santos y Lucio Santiago para explorar el otro lado del Atlántico. México e Inglaterra, pueblos diferentes en lenguaje, creencias y expresiones pero unidos por el espíritu de Libertad que habita en la creatividad. Inglaterra y México enriquecidos por el mestizaje que fortalece el género humano, como dice Carlos Fuentes. Aplastando en la Imagen, es el sentido creativo de la Sangre de la Humanidad.


*Nota del editor: Texto de la exposición «Crushing in the Image», de José Santos y Lucio Santiago en Londres, Reino Unido. Esta exhibición nació en los estudios de «La Huella Grafica», en la ciudad de Oaxaca, México. Lucio Santiago, artista mexicano, director y dueño de este estudio, en pláticas con José Santos, artista mexicano-británico, trabajaron en la investigación y preparación de esta exposición sobre el origen del color en México. Actualmente, sus trabajos artísticos, están en exhibición en el Mezcal Cantina de la capital británica. Este proyecto, ha sido financiado en su totalidad por los artistas, quienes agradecen a César Garibay Reyes y Elizabeth Velastegui Garibay, dueños de Mezcal Cantina, por su gran aceptación, recibimiento y apoyo al arte original mexicano.

Amarres Perros. Autobiografía de Jorge G. Castañeda.

Adolfo A. Laborde Carranco

Hay dos razones fundamentales para leer la obra Amarres Perros de Jorge G. Castañeda. La primera, porque de alguna manera expresa y retrata íntimamente los sucesos en materia de política interna-externa de México de los últimos 40 años desde el ángulo de un protagonista cercano a los grupos de poder; la segunda, porque lejos de ser una simple autobiografía, se trata en realidad de un relato abierto y sin tapujos de cómo se ve el poder desde el poder mismo, en otras palabras, desde una tribuna privilegiada como la de Jorge G. Castañeda.

"Amarres Perros. Una autobiografía", Jorge G. Castañeda, Editorial Alfaguara, México, 2014, 552 pp.

«Amarres Perros. Una autobiografía.» Jorge G. Castañeda, Editorial Alfaguara, México, 2014. 552 pp.

Explico. La primera razón radica en conocer de viva voz una serie de sucesos importantes para la política interna y externa contemporánea de México. Sobran los ejemplos en el libro. Desde los detalles e intrigas de cómo se llevaron a cabo muchas negociaciones con políticos y empresarios mexicanos, hasta su influencia en asuntos globales o regionales como los acuerdos de pacificación en las guerras de Centroamérica, especialmente en la del El Salvador en la década de los ochenta, pasando por la creación de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) que acogió a más de 90 mil guatemaltecos que huían de la “guerra civil”; o su relación de odio-amor con Fidel Castro (y sus operadores políticos en la región), Gabriel García Marques y Carlos Fuentes. Otro ejemplo es su influencia directa en las decisiones que su padre tomaba en asuntos tan delicados cuando se desempeñaba como canciller. Un caso fue la acogida del Shah de Irán a finales de los setenta y posterior prohibición de su reentrada a México luego de un viaje que hizo para atenderse de una enfermedad terminal en Estados Unidos, lo que desencadenó la crisis de los rehenes de la embajada de los Estados Unidos en Teherán.

Castañeda describe como obsoleta y fuera de contexto a la diplomacia mexicana, a la cual le dio otra personalidad y carácter modificándola en tan solo 3 años con su llegada en el año 2000 como titular de la Secretaria de Relaciones Exteriores. Dejó a un lado los principios básicos de la misma y generando así un sin número de conflictos internacionales (Cuba y Venezuela son solo dos ejemplos) ya conocidos. Cabe mencionar que algunos de estos conflictos tardaron una administración y lo que va de la actual para solucionarse y de esta forma recomponer la relación con los países afectados. Parecería, según se aprecia en el libro, que la historia reciente de la diplomacia mexicana no estaría completa sin la presencia Castañeda padre, y posteriormente de Castañeda hijo.

La segunda razón para leer el texto recae en la lógica en la que “ellos” entienden el poder, es decir, cómo se gesta, desarrolla y reproduce partiendo ya sea un cargo público, como el del padre por medio de distintos puestos en la cancillería, o de los beneficios que este le dio abriéndole la puerta para su formación académica y profesional (cosmopolita) en el extranjero primero, y al acceso a círculos de poder y personalidades de primer nivel en la política, economía y literatura a nivel internacional después. Castañeda en sus memorias deja claro un principio de la “real politk”: no hay nada más importante que el poder. Muestra de ello es su abandono del cargo de canciller en el año 2003 para dar paso a la búsqueda de una candidatura presidencial independiente, lo cual, si bien abrió un camino para que esto fuera posible en las próximas elecciones en México, no deja de describir su esencia como un animal político por naturaleza.

Amarres Perros es pues, un libro bien escrito y entretenido, que además de los relatos personales (amorosos y familiares), nos dan la pauta para comprender en su perfecta dimensión su realidad mestiza (judeo-cristiana) y su perfil pragmático en materia ideológica (de ser un militante comunista, acabó trabajando para un partido de derecha). Además de ello, nos permiten entender la visión de un hombre como Castañeda que si bien no representa la totalidad de la elite política mexicana, si caracteriza a un buen número de personajes que día a día marcan el destino de México ya sea a través de sus opiniones (comentocracia) en los medios masivos de comunicación o por el lobby capaz de poner en practica para un fin en específico (propio o de otros). Cierro parafraseando al mismo Castañeda tratando de ilustrar sus aspiraciones políticas: no pasó el balón ni el jugador, sin embargo, nada está escrito de manera definitiva en el libreto de la tragicomedia conocida como “la política mexicana”.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es profesor investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación sobre líderes hispanos en las ciudades de Chicago, Nueva York y los Ángeles en la Universidad DePaul, Chicago, Illinois, Estados Unidos.