‘Río Calef’ European Tour 2019

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Pensar México desde Francia

Por Guillermo Gutiérrez Nieto

Un reciente anuario sobre investigadores franceses que asumieron a México como objeto de estudio motiva esta reseña. Se trata de un listado de científicos sociales que exhiben además de un enorme interés, un gran cariño por nuestro país.


“Penser le Mexique. Annuaire de Mexicanistes en France” de  Estefanía Ángeles Escudero y Sonia V. Rose (coordinadoras). Anuario publicado por la Embajada de México en Francia, a través del Instituto Cultural de México en Francia y la Casa Universitaria Franco-Mexicana de la Universidad de Toulouse, 2018. ISBN: 979-10-699-3053-7.

La cooperación internacional en los ámbitos académicos y de investigación es un elemento estratégico en la política exterior de cualquier país. Es un tema de creciente importancia en los últimos años porque involucra movilidad de estudiantes y expertos, por ende aportaciones recíprocas de un país a otro que se manifiestan a través del intercambio de conocimientos, la especialización en diversos rubros o la creación de redes de investigación. Un caso emblemático de esta cooperación es la que desarrollan desde hace varios años México y Francia, la cual motivó una obra de gran valía presentada recientemente.

Nos referimos a Penser le Mexique. Annuaire de Mexicanistes en France, publicado por la Embajada de México en Francia, a través del Instituto Cultural de México en Francia y la Casa Universitaria Franco-Mexicana de la Universidad de Toulouse. Esta obra refleja una urdimbre precisa y metódica sobre la labor realizada por los denominados mexicanistas franceses, es decir “los investigadores o docentes que guían a otros investigadores en ciencias sociales o humanidades, teniendo como objeto de estudio México y/o Mesoamérica”, según Estefanía Ángeles Escudero y Sonia V. Rose, coordinadoras del anuario.

Esta muestra de gratitud a los investigadores y enseñantes que han consagrado su vida científica a México, como lo destaca el Embajador Juan Manuel Gómez-Robledo, es al mismo tiempo una oportunidad para aumentar la visibilidad y la difusión de su producción, con miras a valorar y enriquecer los intercambios con México. La obra es resultado de un profundo análisis de las obras de quienes han generando conocimiento a partir de sus aproximaciones a México. Con base en esta compilación, un comité científico seleccionó a las 60 personalidades (35 hombres, 25 mujeres) que, desde su óptica, han contribuido a moldear en sus respectivas disciplinas el objeto de estudio “México” y su trasmisión en Francia.

Como el universo de mexicanistas en Francia es amplio, y crece si se consideran aportaciones de los estudios de América Latina o de las Américas, se aplicó como criterio incluir sólo las áreas de conocimiento con mayor número de publicaciones, así como los profesores de universidades y los directores de investigación, ello a pesar de que gran parte de la investigación actual es realizada por profesores y becarios de investigación. Por ello este libro se considera el primer paso hacia la próxima creación de una base de datos en línea que incluya a todos los mexicanistas franceses.

La estructura de la obra es fundamental. A partir de su concepción como un repertorio de mexicanistas, este anuario sintetiza sus vetas de investigación, enlista sus principales publicaciones e incluye sus opiniones respecto a lo que les motivó elegir a México como objeto de estudio. Su contenido está enriquecido con secciones de citas, cifras y datos referidas a los vínculos académicos y de investigación entre México y Francia. Previo al listado de los profesionistas seleccionados, los representantes del comité científico escriben someros estados del arte para cada una de sus respectivas disciplinas, brindando su visión personal y destacando la trayectoria de sus predecesores y de las nuevas generaciones.

Así, Françoise Lestage, responsable de la Antropología, recuerda a la Sociedad de los Americanistas (1895) como el primer hito de la investigación francesa en el hemisferio y, para el caso de México, las primeras lecturas hechas por viajeros, diplomáticos o exploradores durante la primera mitad del siglo XIX. En época más reciente, señala que a partir de mediados del siglo XX, el estudio está enfocado en las poblaciones étnicas de México, tema que después se amplió hacia el mestizaje, las creencias religiosas, y el racismo. Otra variedad de temas emergen a partir de 1990, alimón de la agenda de los organismos internacionales (desarrollo y medio ambiente, turismo, biodiversidad, alimentación) y del inevitable análisis multidisciplinario de las ciencias sociales (expresiones del arte popular, arte y religión, lingüística y antropología; psicoanálisis y mitos indígenas). Del momento actual, Lestage refiere dos tendencias fundamentales: la imposibilidad de analizar aquí y ahora a las personas, los objetos o las relaciones sociales, y la utilización de medios audiovisuales a fin de crear trabajos sobre los problemas contemporáneos.

Por su parte, Éric Taladoire, subraya que, a diferencia del trabajo individual que predomina en otras disciplinas sociales, la Arqueología es una disciplina grupal que lleva tiempo e involucra infraestructura especializada, áreas de almacenamiento y laboratorios de análisis de materiales específicos. En el caso de México, destaca como referente fundamental los acuerdos de colaboración entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA), que depende del Ministerio Francés de Asuntos Exteriores (MAE). Destaca que actualmente la cooperación arqueológica franco-mexicana está inscrita en programas de larga duración clasificados en dos grandes ejes geográfico-culturales: la región maya, específicamente el Norte de las tierras bajas centrales y el Centro-Oeste de la región mesoamericana. Como hechos recientes sobresalientes destaca el establecimiento de las Unidades Mixtas de Investigación, que implica la división de tareas por especialidad a fin de optimizar resultados; el otorgamiento del premio Alfonso Caso, a investigadores que han sostenido sus tesis doctorales en Francia (Leonardo López Luján y Élodie Mas), y la exhibición de los resultados arqueológicos liderados por franceses en México (Uacusecha y Chupicuaro, ambos en Michoacán).

En el caso de la Geografía, Alain Musset afirma que hasta mediados del siglo XX los estudios de los geógrafos franceses estuvieron enfocados en Europa, las colonias y los territorios de ultramar, los cuales era necesario conocer a fin de obtener los recursos que internamente necesitaba su país. Por ello América, por ende México, fue sólo parte de los múltiples compendios geográficos y es hasta 1928 cuando por vez primera se dedica un volumen consagrado a México y América Central en la Géographie Universelle de Paul Vidal de la Blache y Maximilien Sorre. Señala que la nueva forma de hacer geografía se explica a partir de la segunda guerra mundial, cuando la visión se prolonga más allá de Europa. Aparecen así los primeros estudios de geografía regional o económica enfocados únicamente en México. Musset asegura que referir geógrafos mexicanistas es un abuso del lenguaje ya que a diferencia de los arqueólogos o antropólogos, que se enraízan en un territorio específico para hacer sus investigaciones, los geógrafos tienen a ser nómadas. A menudo es la diversidad de terrenos y el enfoque comparativo lo que les permite comprender, incluso definir, sus objetos de estudio. Por lo tanto, asegura que si son mexicanistas, lo es más por el corazón que por la razón o el cálculo.

Un caso singular es el de la Historia, en el cual Thomas Calvo destaca como atractivo de los investigadores franceses el tamaño y la calidad de ciertos archivos de México, específicamente los coloniales que existen en el Archivo General de la Nación y en la Biblioteca Pública de Jalisco, lo cual ha motivado desde los años sesenta un acercamiento nutrido y constante de los historiadores franceses. Un referente fundamental en esta disciplina es Serge Gruzinski, quien abordó el tema de la colonización del imaginario de los siglos XVI-XVIII, apoyándose fuentes indígenas, crónicas e iconografía diversa. Otros autores más conocidos entre los mexicanos son Jean Meyer, con su amplia obra sobre La Cristiada, o François-Xavier Guerra, quien ha analizado tanto el Porfiriato como las conexiones personales de los miembros de la élite del poder entre 1970 y 1980. Como ocurre en otras áreas de conocimiento, ser un historiador mexicanista ya no es tan simple hoy. La interrelación con otras disciplinas se ha profundizado; las herramientas de análisis se han diversificado y los objetos de estudio se han ensanchado. Así, según Calvo, lo que observamos son autores que se renuevan abordando nuevos temas; otros que aparecen retomando análisis previos desde horizontes más amplios, y otros más que suman esfuerzos con especialistas de otras disciplinas para asegurar enfoques globales.

Los estudiosos de la Literatura y la Civilización son descritos por Florence Olivier, quien señala como primeros antecedentes de estos temas el Instituto de Estudios Mexicanos en la Universidad de Perpignan y su extensión con el Centro de Investigaciones Ibéricas y Latinoamericanas. (CRILAUP) dirigido por Daniel Meyran en esta misma universidad. En lo que se refiere a personajes, reconoce el trabajo de Claude Fell, de la Universidad Sorbonne Nouvelle Paris 3, quien ha dirigido más de una veintena de tesis doctorales exclusivamente mexicanistas. De los instrumentos de colaboración académica que Olivier menciona destacan los intercambios vigentes desde 1980 entre l’Université Paul Valéry Montpellier 3 y la Universidad de Guadalajara o la del Centro de Investigación sobre América Latina (CRLA) de la Universidad de Poitiers con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. También refiere la creación, en la Université Toulouse Jean Jaurès, de la Cátedra de Estudios Mexicanos (2000) y de la Casa Universitaria Franco-Mexicana (2004), así como las alianzas logradas con instituciones como la Casa de América Latina y el Instituto Cervantes. La herramienta de difusión más destacada, al igual que ocurre en el resto de las disciplinas son las revistas. Al respecto sobresalen América; Cahiers du CRICCAL; Les ateliers du SAL (que publica los trabajos del seminario sobre América Latina) y Amerika, dirigida por Néstor Ponce. De manera paralela destacan también los libros universitarios, los anuarios colectivos, los sitios web o los archivos virtuales de literatura latinoamericana.

Finalmente, en el caso de la Sociología, Delphine Mercier considera al periodo comprendido entre 1950-1960 como clave en la transformación del análisis de las ciencias sociales francesas frente a América Latina debido a la emergencia del “pensamiento del desarrollo”. Así, comparado con otras disciplinas, el conocimiento sociológico francés sobre México es bastante reciente, lo cual tendió a incrementarse con el discurso sobre la modernización y el desarrollo. Mercier subraya que durante cierto tiempo la influencia francesa es evidente fundamentalmente en la Revista Mexicana de Sociología, sobre todo a través del análisis de los problemas teóricos típicos de la tradición del conocimiento europeo. Igual nos recuerda que el primer texto de un francés publicado en una revista académica nacional fue el de Raymond Aron sobre “El concepto de clase”, en el cual el autor plantea el problema del estado teórico del conocimiento sociológico. En el balance del análisis que realizó para el anuario Mercier dice que se privilegiaron los temas sobre los autores y por ello la investigación realizada se centró a partir de 1990, utilizando como fuente de investigación fundamental los Archivos abiertos en humanidades y sociedad (HAL-SHS), lo cual dejó al margen trabajos no guardados en esta base de datos, así como aquellos realizadosen español por sociólogos franceses.

De forma sumaria Penser le Mexique. Annuaire de Mexicanistes en France es una obra fundamental para identificar las rutas de conocimiento que han seguido los investigadores sociales franceses respecto a nuestro país. Las hojas de vida, el listado de obras referido y las opiniones de los investigadores respecto a su objeto de estudio incluidas en este anuario confirman el lugar de nuestro país en el imaginario de sus creadores. Sus comentarios dejan fuera de duda que México es un referente ineludible en la evolución del conocimiento universal. Enhorabuena a los patrocinadores, coordinadores y colaboradores de una obra que confirma la fraternidad franco-mexicana.


Guillermo Gutiérrez Nieto. Licenciado en Relaciones Internacionales. Maestro en Administración y Doctor en Administración Pública. Miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1992; actualmente es Consejero. Desde septiembre de 2018 está adscrito a la Delegación de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), París, Francia; en donde atiende los temas de Ciencia, Tecnología e Innovación. Es también editor de la revista digital cambiavías; miembro del consejo editorial de la publicación ADE (Asociación de Escritores Diplomáticos) y colaborador de diversas publicaciones.

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De Francia a México, de México a Francia

Por Claudia Liliana Gutiérrez Piña

Como advierten los coordinadores, Andreas Kurz y Eduardo Estala Rojas, en la presentación y en el prólogo al libro “De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, Universidad de Guanajuato, México, 2018, éste es resultado del “Seminario México-Francia: pensamiento, ciencia, literatura, historia, arte”, realizado entre octubre y noviembre de 2017 en las instalaciones de la Alianza Francesa de Guanajuato, México.


(De izquierda a derecha) Claudia Liliana Gutiérrez Piña, Andreas Kurz y Eduardo Estala Rojas. Presentación del libro “De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, organizado por la Alianza Francesa de Guanajuato, la Universidad de Guanajuato a través de su DCSyH, Campus Guanajuato, el Mexican Cultural Centre (MCC), el 06 de febrero de 2019. Fotografía: Mireya Buenrostro Murrieta / Alianza Francesa de Guanajuato, México.

El resultado guarda la apertura de voces y perspectivas que dio origen al Seminario: miradas que ponen en el foco algunos de los puentes que se tienden entre dos culturas: México y Francia, en este caso, siguiendo sólo algunos de los muchos hilos que definen la complejidad que supone el concepto mismo de culturas y más aun de las relaciones posibles que se pueden gestar entre unas y otras. En este mosaico de miradas, se suman, pues, lecturas desde perspectivas históricas, filosóficas, artísticas, literarias y estéticas.

El objetivo del libro, señala Andreas Kurz en su presentación, es someter a escrutinio la “engañosa unilateralidad” de las relaciones entre Francia y México, donde una lectura simplificada pudiera advertir el legado del primero como absorbido pasivamente por el segundo. Postura que, incluso, pareciera confirmarse en el tono de la misiva que Eduardo Estala Rojas en su prólogo rescata del archivo de la Alianza Francesa de Guanajuato, fechada en julio de 1969, donde a propósito de los festejos de la Fiesta Nacional Francesa, describe su revolución como la “fuente en que [los mexicanos] ha[n] nutrido sus aspiraciones de libertad y de justicia”. “Fuente” de la que abreva, “afrancesamiento de México”, “resonancia de”, “impronta de”, son las marcas que en algunos de los títulos de los capítulos que forman este libro parecieran confirmar en todo caso la mencionada perspectiva de unilateralidad, y que, como también menciona Andreas Kurz, harían pensar de inmediato al lector “que el objetivo del libro no se cumplió”. Felizmente esta es también una visión engañosa, porque al correr de sus páginas queda patente, por virtualidad de los distintos análisis que en él se desarrollan, la falsa pasividad en las redes más bien complejas que teje la comunicación de una cultura con otra.

“De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, de Andreas Kurz  y Eduardo Estala Rojas (coords.), Universidad de Guanajuato, México, 2018. 204 pp. ISBN: 978-607-441-578-0.

A este propósito, el primer capítulo, titulado “Apuntes sobre el afrancesamiento del México decimonónico: ¿un mito histórico y cultural?”, a cargo del también coordinador del libro, Andreas Kurz, asume un ejercicio de revisión de algunos episodios históricos y textos mexicanos del siglo XIX que relativizan “el cliché del México afrancesado y culturalmente dependiente de Paris”, si se pone sobre la lente de observación los roces políticos y bélicos entre ambos países. Andreas Kurz desata un recorrido por los usos estratégicos que liberales y conservadores de las élites intelectuales y políticas mexicanas en la primera mitad del siglo XIX hacen de los ideales de la Revolución francesa y que difícilmente puede ser interpretados como un mero afrancesamiento del ideario político en la entonces en ciernes “nación” mexicana, sino más bien como una suerte de adaptación a una idiosincrasia que prolonga los ideales religiosos guías en el movimiento insurgente y que se concretan en el liberalismo cristiano que encarnó la figura de Fray Servando Teresa de Mier, uno de los primeros promotores de la independencia. Así, Andreas Kurz pone el acento en una de sus observaciones iniciales: “Negar el rol decisivo [de la gran revolución de 1789] en el desarrollo político y social del México decimonónico sería inaceptable, aunque quizás también este rol se resalte demasiado en detrimento de los esfuerzos y aportaciones que se realizaron en México”. Así, retoma también el modo en que la intervención francesa incide en las transformaciones de la evaluación y valoración de la revolución, la ilustración y la cultura francesas en el ideario mexicano, llevadas como es de suponer hacia terrenos problemáticos y unas veces de clara afrenta, plausible bien en el discurso literario, como el de los miembros de la Academia de San Juan de Letrán: José María Lacunza e Ignacio Rodríguez Galván , o en los textos de José María Iglesias y Guillermo Prieto, entre otros. El análisis de Andreas Kurz es sin duda, uno de los trabajos más encomiables del volumen, en su estilo y en su contenido.

En la disposición de los textos del libro, regida por el orden de la cronología de los temas sujetos a la observación de los autores, sigue el trabajo de César Federico Macías Cervantes, quien desarrolla un estudio sobre la historia de la casa editorial Rosa y Bouret, formada por la fusión de la Casa de la Rosa y la Librería Bouret, ambas francesas, encargadas de la edición de libros en español, primero exportados y después producidos en México. César Federico Macías Cervantes recoge los testimonios historiográficos sobre la vida de esta Casa editorial, compaginándolos con el trabajo de archivo en los acervos de bibliotecas en Guanajuato, Jalisco y Puebla para rastrear la dinámica de desarrollo de esta sociedad editorial, a la cual reconoce como un indicador de la trasformación de producción de textos que respondía a las demandas de un mercado de lectores dirigidos por los anhelos de modernidad en el México porfiriano.

Por su parte, Juan de Dios Martínez Lozornio, en el texto “La resonancia del pensamiento de Henri Bergson en la obra filosófica de José Vasconcelos”, analiza la vena del pensamiento del ateneísta mexicano filtrado por la rejilla de la obra del francés, en términos de una influencia que, como advierte desde sus primeras líneas opera más en el orden de un trasvase de los tópicos bergsonianos que decantan discordantes en la pluma de Vasconcelos. Uno de los elementos que me interesa resaltar de este trabajo es su disposición de retomar la figura de Vasconcelos dejando entre paréntesis el sesgo sociopolítico al que se ha condenado la lectura de toda su obra, así como su certero señalamiento respecto al descuido, por no decir abandono, en el que se encuentran las reediciones de una producción prolífica y compleja como la suya, que merecería mayor atención. Para sus fines, el texto de Juan de Dios Martínez Lozornio desata una extensa revisión del pensamiento de Bergson, necesaria para pautar las conexiones y desplazamientos que respecto de él establece Vasconcelos en su monismo estético.  

Sigue en este recorrido, una cala en el universo artístico del surrealismo, en la voz de Gabriela Trejo Valencia, quien recoge en su trabajo titulado “Del fumage a la decalcomanía: técnicas surrealistas para trazar la relación cultural entre México y Francia”, la interacción de lo que denomina “los dos países surrealistas por antonomasia: Francia, pilar del movimiento, y México su remate”. Sobre esta última aseveración observa: “El remate puede entenderse como la conclusión de algo, pero también como el elemento que en ciertas construcciones se sobrepone para coronarlos”. El desarrollo del texto de Gabriela Trejo Valencia, en este sentido, y con la guía de la cronología atribuida al movimiento surrealista desarrollado entre 1918 y 1939, perfila la legendaria Exposición Internacional Surrealista en México realizada en 1940 como “el extremo del movimiento francés tanto como una de las joyas que lo coronan”, es decir, la perla que lo remata. Como apunta la autora, tras de esta exposición se encontraba la estancia de Bretón en nuestro país en 1936, que, a decir de Gabriela Trejo Valencia, dotó al movimiento francés de un nuevo significado en la famosa afirmación del poeta que vio a “México como un país en sí mismo surrealista”, la cual supuso reconocer nuestro país como “la tierra que daba forma a las ideas que los surrealistas tenían de sí mismos. A kilómetros de su punto de origen, México les daba la identidad al tiempo que desplegaba la lógica del absurdo más allá de una decalcomanía”. La lectura de Gabriela Trejo Valencia abunda en este efecto de modelación que de México hicieron los surrealistas, tejida en realidad a su propia imagen y semejanza, así como en México el movimiento siguió también sus propias imágenes azarosas. 

Por mi parte, me sumo a los trabajos de este volumen con una propuesta de lectura de la relación que la obra del escritor mexicano Salvador Elizondo guarda con el pensamiento de Paul Valéry. Como trato de mostrar en el capítulo titulado “El método de Salvador Elizondo. “El mal de Teste” o la impronta de Paul Valéry”, la prosa elizondiana y el proyecto literario que ésta encarna deben en mucho a la figura del francés el interés por los procesos de la inteligencia, o bien de los “dramas mentales”, para decirlo en sintonía con las palabras de Valéry, como mediadores del acto creativo. En la pluma de Elizondo, sin embargo, las insistencias valerianas adquieren características y rasgos obsesivos propios que decantan en la creación de arquitecturas textuales avenidas a la intención de traducir o demostrar, por virtualidad de la escritura, esos “misterios del alma”. Ejercicios que se totalizan los afanes del escritor mexicano.

El trabajo de Asunción Rangel sigue el hilo de continuidad del análisis literario con la revisión de un escritor que comparte generación con Salvador Elizondo. En su texto “La galería francesa en los Inventarios de José Emilio Pacheco”, Asunción Rangel dibuja, antes que una galería francesa, una visión cromática de la obra de Pacheco en la que Francia y París llegan a asomarse más a modo de refracciones de los imaginarios que pueblan la biblioteca del escritor. París está entonces en los inventarios de Pacheco por vía oblicua en la imagen que de ella se construye en la prosa de Rubén Darío, en los pasajes de Walter Benjamin o en un cuento de Julián de Casal. Se trata, dice la misma Asunción Rangel del París que se encuentra en los libros de poemas, en las novelas, en los diarios, en las cartas, en resumidas cuentas, el París figurado en la palabra que dice más que el París “real” porque habla de sus cosas invisibles.

Finalmente, con el texto de Genaro Martell “Los inmateriales mexicanos”, llegamos a las postrimerías del siglo XX con el seguimiento que desarrolla el pensamiento del filósofo francés Jean-François Lyotard y sus reflexiones respecto de la “decrepitud moderna” y el consabido concepto de posmodernidad, el cual es puesto a dialogar con algunas reacciones de orden estético en México que trazan lo que define una suerte de “historia al revés” en las que busca dilucidar la exposición de ideas posmodernas avant la lettre. Dirige así un recorrido por una galería de cuatro salas, en las que recoge las estampas de José Clemente Orozco, Carlos Fuentes, el pintor novohispano José Juárez y el poeta guanajuatense Antonio Plaza. Por último, el libro recoge a modo de epílogo las relatorías de las doce sesiones del Seminario que dieron origen al libro, a cargo de Mireya Buenrostro Murrieta, dejando así constancia de otros trabajos que, por cuestiones de tiempo, no pudieron verse concretados en el libro.

En resumen, esta escueta descripción no es más que una invitación al lector a hacer sus propios juicios del libro. La propuesta, como reiteran sus paratextos es modesta, como sólo puede serlo todo gesto revisionista de la complejidad de las relaciones que se tejen entre las culturas. Lo que sí creo que logra a cabalidad es que, en su variable urdimbre, el libro deja ver, muestra, abre los ojos del lector a esta complejidad y recala en la importancia de, como anuncia su título, seguir los movimientos del trayecto, las idas y vueltas que dibujan los vasos comunicantes entre sociedades, pensamientos, individuos y obras.  Porque, como atinan a observar los coordinadores de este libro, sus sentidos anidan en las travesías, antes que en los puntos de su partida y de su llegada. 

Para descargar el libro en versión digital sin costo, aquí.


Claudia Liliana Gutiérrez Piña es profesora-investigadora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato, México. Fotografía: Eduardo Estala Rojas / Alianza Francesa de Guanajuato, México. 

Claudia Liliana Gutiérrez Piña es doctora en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Autora del libro Las variaciones de la escritura. Una lectura crítica de El grafógrafo y de la obra de Salvador Elizondo (2016). Coordinadora del libro Salvador Elizondo: ida y vuelta. Estudios críticos (2016) y Mujeres mexicanas en la escritura (2017). Obtuvo el premio a la mejor tesis de doctorado en el área de Humanidades 2013, otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Ha impartido cursos en la Universidad Autónoma del Estado de México y Tecnológico de Monterrey. Actualmente es profesora-investigadora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato, México.

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Encuentro Internacional: Ciudadanos del mundo, justicia, bienestar, igualdad, paz y desarrollo: Hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 2030

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