Presenta en Guanajuato conferencia magistral sobre masonería el Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas

El ponente de la conferencia, el Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas, posee los doctorados en Ciencias, Summa cum laude, con especialización en Química, en Matemáticas, doctorado en Filosofía, Summa cum laude, con las especializaciones en Biología Molecular, en Matemáticas y en Educación. Foto: Eduardo Estala Rojas.

Por Gustavo Cabrera Flores

Las actividades correspondientes a la exposición: “Un Simbólico Palacio Guanajuatense. Nobleza, Poder y Belleza”, sin precedentes históricos, concluyeron con la interesante conferencia magistral denominada “Vigencia de la Simbología Masónica en la Semántica Moral del Siglo XXI”, sustentada por el Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas, Muy Poderoso Soberano Gran Comendador y Gran Maestre de la Orden del Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales 33° y Último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, para la Jurisdicción de los Estados Unidos Mexicanos.

Este magno evento, se llevó a cabo el jueves 2 de septiembre del presente año, en el Museo Palacio de los Poderes, localizado en el centro histórico de la ciudad de Guanajuato, México. La presentación de la conferencia magistral estuvo a cargo del Dr. José Humberto Zenteno Manzano, Ilustrísimo Primer Gran Teniente, quien enfatizó que lo anterior ha sido el resultado de la confluencia de talentos de la sociedad guanajuatense por tanto la masonería externa su reconocimiento a las autoridades estatales como municipales, en especial al Lic. Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, gobernador de la entidad, a la Lic. Adriana Camarena de Obeso directora general del IEC, al Mtro. Arturo López Rodríguez, director de Museos del IEC, al Mexican Cultural Centre (MCC) y a su dirigente y fundador Eduardo Estala Rojas, al Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33° y Último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, así como a la Muy Respetable Gran Logia del Bajío.

Durante su intervención, expuso una breve reseña de la historia de las logias masónicas en América Latina, puntualizando que recién despuntaba el siglo XIX cuando los liberales se sumaban a los movimientos libertarios dentro de sus respectivas naciones a través de las logias Lautaro, situación la cual tendría verificativo a consecuencia de las grandes transformaciones sociales impulsadas por los masones, después de la revolución francesa y de la independencia de los Estados Unidos.

Aseveró que en México al finalizar el movimiento de Independencia, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y el Rito York, perfilaron la visión social de la nueva nación generándose una pugna entre éstos, dando origen a puntos de vista encontrados entre conservadores y liberales. Es en este escenario donde surge el Rito Nacional Mexicano como una opción de corte nacionalista.

Indicó que durante 1860 fue fundado el Supremo Consejo de México en el puerto de Veracruz, para 1865 aparece otro Supremo Consejo en la capital de nuestro país y hacia 1868 ambos Consejos se fusionan en uno solo, y así a principios del siglo XX los grandes liberales de México, perfilaron una nación moderna, lo cual derivó en la revolución mexicana de 1910, pues se pretendía formar un país con más justicia social.

Subrayó que debido a ello, el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del 33° y Último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, pretende crear una masonería liberal y filantrópica, con pleno respeto a los derechos humanos y a la libertad de conciencia y de expresión, porque se desea tener un nuevo orden dentro del caos.

Agregó que “la instrucción masónica se realiza a través de símbolos como la escuadra y el compás, donde la escuadra traza líneas rectas que es la rectitud que debemos observar en nuestra vida, comunidad y país, mientras que el compás sirve para realizar figuras perfectas como el círculo y nos ayuda a delimitar nuestro campo de acción y no invadir el de otras personas”.

El ponente de la conferencia, el Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas, posee los doctorados en Ciencias, Summa cum laude, con especialización en Química, en Matemáticas, doctorado en Filosofía, Summa cum laude, con las especializaciones en Biología Molecular, en Matemáticas y en Educación, así como la licenciatura en Ciencias Químicas.

Además es propietario y director de la División de Generación, Innovación y Transferencia de Conocimiento BIOTEKSA; propietario y presidente del Instituto de Investigación Lightbourn A.C., ex consejero de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, creador, generador y desarrollador de diferentes tecnologías dentro de la Biología Vegetal. Es miembro activo en Inglaterra de la prestigiosa The Royal Society of Chemistry, de la American Chemical Society, la American Society for Biochemistry and Molecular Biology, la American Organization of  Analytical  Chemistry  y la American Society of  Plant Biologist; asimismo,  ha recibido diversas distinciones y premios, publicado numerosos artículos en revistas especializadas y sustentado un considerable número de conferencias.

Durante su intervención, el Dr. Luis Alberto Lightbourn, enfatizó que no estamos bien en México ni a nivel mundial, pues al salir nos enfrentamos a un mundo hostil: citando los casos de Chiapas con los migrantes centroamericanos y de Afganistán con los talibanes, por lo tanto la masonería debe de trabajar más en favor de su comunidad.

Igualmente hizo referencia a la utilización de la semiótica y la semántica por parte de pequeños grupos para cambiar la manera de ser y pensar de las mayorías, manipulando especialmente a los jóvenes sobre lo que es supuestamente lo más moderno, lo cual ha provocado que las multitudes salgan a la calle para destruir y grafitear, aduciendo que eso es libertad de expresión.

Especificó que actualmente lo que se requiere son soluciones y no opiniones ni puntos de vista, pues eso lleva a las confrontaciones y las polarizaciones en donde aparecen los buenos y los malos, generando esguinces o fracturas al interior de la sociedad que impiden su unión y la hacen más frágil ante las influencias externas.

Reiteró que a causa de ello, el masón del siglo XXI, debe realizar un trabajo personal diariamente encaminado a buscar la perfección y reflexionando sobre sí mismo, buscando la luz a través del estudio con el propósito de luchar contra la barbarie y contra quienes nos destruyen y desean acabar con la libertad.

Asimismo, instó a crear redes semánticas basadas en la investigación científica para ir a lo esencial y tener precisión en lo correcto, no en generalizaciones, subjetivismos, distorsiones, ni filtros individuales como “yo lo vi”, “allí estaba yo”, “me lo dijo fulano”, “tengo otros datos” porque eso no es la realidad.

Lamentó que actualmente ya nadie estudie filosofía, pues nos han convertido en un pueblo manipulado e ignorante, con un gobierno igualmente sumergido en la ignorancia y la ridiculez, ya que cuando se ambicionan cosas diferentes tratando de encontrar una certeza, se apela a la ciencia y ésta se vende muchas veces, produciendo distorsiones e inventando teorías y axiomas.

Recalcó que la masonería del siglo XXI, tiene la misión de adecuarse constantemente a las circunstancias imperantes con miras hacia el futuro, cooperando y trabajando en equipo de forma interdisciplinaria, para ir más allá de los límites del pensamiento y convertirse en un agente de cambio en favor de su comunidad y no ser un almacén del pasado, ni tampoco estar viviendo con utopías.

Al concluir la conferencia magistral del Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas, se procedió a la entrega de diplomas y reconocimientos, a quienes hicieron posible la sección masónica en la exposición y el ciclo de conferencias, en el Museo Palacio de los Poderes: al Mtro. Eduardo Estala Rojas y al Mtro. Antonio Galván García, a los conferencistas: el Mtro. Ricardo Almanza Carrillo y la Dra. María Concepción Márquez Sandoval, así como a los presentadores de las mismas: el Dr. Gilberto Martiñón Cano,  el Mtro. Edgar Díaz Navarro y el Dr. José Humberto Zenteno Manzano.

Finalmente, es importante señalar que destacadas personalidades masónicas de México asistieron a esta conferencia magistral, entre los que destacan: el Mtro. Francisco Rejón Salas y el Mtro. Francisco Javier Jiménez Franco, miembros del Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33° y Último Grado del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado, para la Jurisdicción Masónica de los Estados Unidos Mexicanos, integrantes de la Muy Respetable Gran Logia del Bajío, así como funcionarios del Gobierno del Estado de Guanajuato.  


  • Gustavo Cabrera Flores es Ing. Geólogo, Periodista, Ingeniero Químico y Contador Público.    

El Oriente Eterno en la Tierra: Monumentos Funerarios Francmasónicos

María Concepción Márquez Sandoval es maestra en Historia del Arte por la UNAM, y doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Arizona en los Estados Unidos. Crédito de la fotografía: Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, México.

Por Gustavo Cabrera Flores

El Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México, fue el magno escenario en donde la doctora María Concepción Márquez Sandoval, sustentó el 24 de agosto del presente año, la interesante conferencia denominada: “El Oriente Eterno en la Tierra: Monumentos Funerarios Francmasónicos”, dentro de las actividades que se llevan a cabo en el marco de la  exposición: “Un Simbólico Palacio Guanajuatense. Nobleza, Poder y Belleza”.

La introducción a la conferencia estuvo a cargo del Mtro. Edgar Díaz Navarro, quien puntualizó que el paso que realiza nuestra alma al dejar el cuerpo físico constituye uno de los misterios más profundos y dolorosos para nuestros seres queridos, por lo tanto grandes construcciones e importantes vestigios han quedado en honor a los que ya partieron al más allá.

Subrayó que observar los símbolos plasmados en los monumentos significa honrar la memoria de quienes han pasado a otro estado de conciencia, así como el abrir nuestra mente para descubrir cuáles fueron sus ideales y valores los que se condujeron en la vida y eso puede ser hoy analizados en columnas, obeliscos, triángulos, pirámides, alegorías y símbolos en los citados monumentos.

Agregó que dichos monumentos son testigos silenciosos y discretos para ser interpretados, leídos, entendidos por el individuo que pueda descifrar la enorme simbología contenida dentro de ellos pues son el fruto de un gran esfuerzo que en vida realizaron quienes ahí descansan, así pues abordar el tema de los monumentos fúnebres francmasónicos contribuirá a incrementar nuestro deseo por el conocimiento de lo enigmático.

María Concepción Márquez Sandoval es maestra en Historia del Arte por la UNAM, y doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Arizona en los Estados Unidos; fue becaria del CONACyT en el extranjero. Además, ha participado en múltiples congresos nacionales e internacionales, así como en proyectos de investigación para la Universidad de Guanajuato, en donde también fue docente; en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM como becaria del maestro Fausto Ramírez Rojas, connotado especialista en el arte decimonónico, y en la Universidad de Arizona en donde ha impartido cursos de historia latinoamericana.

Durante su ponencia precisó que existe una gran belleza escultórica con significados iconológicos en diferentes tumbas localizadas dentro del Panteón de Santa Paula de Guanajuato Capital y del Panteón de San Fernando de la Ciudad de México. Ambos cementerios poseen notables ejemplos del arte funerario, con elementos de profunda significación masónica y con gran carga emocional en memoria de los que ahí reposan.

Enfatizó que la masonería no es una religión sino una organización que busca la superación espiritual del hombre, promueve valores éticos y sociales con la finalidad de que sus miembros se conduzcan bajo un estricto código de conducta para ser cada día mejores personas, basando esta filosofía en un dios supremo llamado por los masones: Gran Arquitecto del Universo.

Aseveró que las logias masónicas no ofrecen sacramentos, ni salvación después de la muerte física porque el camino hacia la divinidad es individual, ya que se sigue un esquema evolutivo basado en el morir y nacer espiritualmente aprovechando las experiencias tanto positivas como negativas que ofrece la vida.

Enseguida describió los rituales de muerte simbólica que se efectúan al interior de las logias y donde se llevan a cabo las exequias del hombre profano, para dar cabida al nacimiento del hombre nuevo y trascendido: el iniciado en la francmasonería. A éste se le encierra durante un tiempo determinado en un cuarto obscuro llamado “Cámara de Reflexiones”, en donde hay una mesa con una vela, pan, agua y sal. La primera alumbra tenuemente y significa la luz del horizonte, los demás elementos poseen un profundo significado hermético de sobrevivencia y desapego al mundo material. Además, se ponen a la vista del iniciado un cráneo y huesos humanos para recordarle lo efímero de la vida humana y lo que sobrevivirá tras la muerte.

Enfatizó que en grados avanzados de algunos ritos, al iniciado se le acuesta sobre el suelo boca arriba para ser enterrado simbólicamente y le apuntan con unas espadas a sus lados, sostenidas por sus compañeros de logia. El propósito de ésta ceremonia, en la que se experimenta cercanamente la muerte física, es que el masón comprenda que para vivir y perfeccionarse como ser humano, primero debe morir al mundo material y físico, para estar dispuesto a evolucionar. 

La Dra. María Concepción Márquez Sandoval también explicó cómo se realizan los funerales de los masones, quienes han fallecido físicamente y van al “Oriente Eterno”, a lo que se denomina una “Tenida Fúnebre” en donde los presentes visten mandiles negros y llevan además velas blancas y hojas de acacia, símbolo de la transmutación de las cosas. Alrededor de la sepultura, cada uno de los asistentes colocan ofrendas funerarias y paladas de tierra encima del féretro, finalmente los hermanos masones hacen una cadena de unión y se retiran.

Respecto al Panteón de Santa Paula de Guanajuato, describió los elementos del Arte Funerario y de carácter masónico existentes sobre el sepulcro elaborado con cantera verde del Gral. José María Bibriesca Cabrera, que data de finales del siglo XIX. En éste destacan un obelisco, símbolo que es común en las tumbas masónicas, y placas de cantera verde en las cuatro direcciones sobre las que están pegados elementos de cobre conocidos como caduceos, copas circulares que contienen el elixir de la vida interior, y cuyos círculos representan al ciclo de la muerte y la resurrección. Dos serpientes enroscadas en un bastón beben de la copa, simbolizando la energía del kundalini y la evolución energética del hombre. Otros elementos son las avellanas y enredaderas en las placas, formando cadenas de unión masónicas para recordar que el difunto fue un eslabón de esa cadena y desearle paz, tranquilidad y perpetuar su memoria.

La tumba del Gral. Martín Carrera, notable militar de la Guerra de Reforma, que se encuentra en el Panteón de San Fernando de la Ciudad de México, fue otro de los ejemplos para describir la simbología francmasónica; su tumba construida en 1873, es un pequeño mausoleo o capilla donde están presentes caduceos esculpidos en cantera, acacias -símbolo de la inmortalidad- y numerosas antorchas invertidas, las cuales representan al fuego purificador del alma y que ahuyentan las tinieblas del inframundo, así como la representación de la vida o luz que se agota del difunto. Otros símbolos funerarios y francmasónicos de ésta tumba son un triángulo o delta con un ojo rodeado de rayos, símbolo de dios todopoderoso o Gran Arquitecto del Universo, un reloj de arena vacío con alas de lechuza llamado “clépsidra”, que indica que el tiempo de vida se acabó. Además, flores y bulbos de adormidera, que representan el sueño profundo que transporta el alma humana a otra dimensión; finalmente, puertas con cadenas y estrellas que permiten que la persona fallecida pueda entrar y salir de su tumba en donde reposa. 

Cabe señalar que destacadas personalidades masónicas asistieron y apoyaron a este evento: el Dr. Luís Alberto Lightbourn Rojas, Muy Poderoso Soberano Gran Comendador y Gran Maestre de la Orden, así como integrantes del Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33° y Último Grado del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado para la Jurisdicción Masónica de los Estados Unidos Mexicanos: el Dr. José Humberto Zenteno Manzano, Ilustrísimo Primer Gran Teniente, el Mtro. Francisco Javier Jiménez Franco, Ilustrísimo Gran Inspector, el Mtro. Eduardo Estala Rojas, Ilustrísimo Gran Canciller y el Mtro. Antonio Galván García. Asimismo, estuvieron presentes miembros de la Muy Respetable Gran Logia del Bajío.


  • Gustavo Cabrera Flores es Ing. Geólogo, Periodista, Ingeniero Químico y Contador Público.

El Teatro Juárez: una visión entre columnas

El Mtro. Ricardo Almanza Carrillo es profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato. Crédito de la fotografía: Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, México.

Por Gustavo Cabrera Flores

Teniendo como escenario al Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México, el pasado 18 de agosto de 2021, se inició un ciclo de conferencias sobre diversos temas relacionados a la masonería, esto como parte de la exposición: “Un Simbólico Palacio Guanajuatense. Nobleza, Poder y Belleza”. En esta ocasión, el maestro Ricardo Almanza Carrillo, sustentó la interesante conferencia titulada “El Teatro Juárez: una visión entre columnas”.

En este evento, hicieron acto de presencia la Lic. Adriana Camarena de Obeso, titular del Instituto Estatal de Cultura de Guanajuato, miembros del Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33° y último Grado del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado para la Jurisdicción Masónica de los Estados Unidos Mexicanos; entre ellos, el Dr. José Humberto Zenteno Manzano, Ilustrísimo Primer Gran Teniente, el Mtro. Eduardo Estala Rojas, Excelentísimo Gran Canciller, el Ing. Francisco Javier Jiménez Franco, Ilustrísimo Gran Inspector, y el Mtro. Antonio Galván García; bajo la dirección del Dr. Luis Alberto Lightbourn Rojas PhD, Muy Poderoso Soberano Gran Comendador y Gran Maestre de la Orden.

Un panorama general                        

La contextualización al referido tema estuvo a cargo del Dr. Gilberto Martiñón Cano, quien presentó un panorama general acerca de la historia y la arquitectura del Teatro Juárez inaugurado oficialmente el 27 de octubre de 1903 por el General Porfirio Díaz Mori, entonces Presidente de México.

Al hacer uso de la palabra enfatizó que el origen de este edificio se remonta hasta 1663 con la construcción del Convento de los Dieguinos Descalzos, posteriormente destruido en 1861 a causa de las Leyes de Reforma para convertirlo en el Hotel Emporio, el cual correría la misma suerte y sobre sus ruinas comenzaría a ser edificado durante 1873 el actual Teatro Juárez.

Precisó que su construcción duraría 31 años, la cual fue llevada a cabo por dos prominentes arquitectos: José María Noriega quien inició la obra y Antonio Rivas Mercado quien la concluyó, teniendo un estilo arquitectónico ecléctico donde se mezclan armoniosamente el barroco churrigueresco, el neoclásico y el morisco (árabe).

Enseguida, agradeció el apoyo recibido para la realización de estos eventos, por parte del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, a través de su titular la Lic. Adriana Camarena de Obeso y de su director de museos, el Mtro. Arturo López Rodríguez, así como del Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del 33° y último Grado del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado para la Jurisdicción Masónica de los Estados Unidos Mexicanos, la Muy Respetable Gran Logia del Bajío y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido.

El Teatro Juárez

En tanto que el Mtro. Ricardo Almanza Carrillo, ponente de la conferencia: “El Teatro Juárez: una visión entre columnas”, quien es profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato y ostenta los grados de maestrías en Restauración, Planeación Urbana y Desarrollo Docente, además de publicar diversos artículos sobre desarrollo urbano.

Al respecto, dio una explicación detallada tanto del exterior como del interior de este edificio el cual ha estudiado desde hace 15 años, indicando que allí se conjuntan el estilo Barroco -donde se utilizan muchas imágenes para narrar una historia- y el estilo neoclásico, esta última expresión artística que emplea líneas rectas y pocos elementos. Y tras esa sencillez conduce de lo divino a lo humano por ese motivo.

Influencia masónica

Resaltó la influencia masónica en diversos edificios de Guanajuato Capital pues las obras con dichas características fueron construidas casi simultáneamente con la intención de poder formar un circuito, como sucede con el Teatro Juárez, la Estatua de la Paz y el Palacio de los Poderes todas inauguradas durante 1903 por el General Porfirio Díaz Mori.

Agregó que en el Teatro Juárez  están presentes los ángulos de 30° y 60° con los cuales se pueden trazar líneas que conducen hacia diversos puntos de contacto que coinciden a ciertas alturas y además  existen ángulos de 45° entre las uniones de los pedestales y de los obeliscos, asimismo en diferentes elementos arquitectónicos puede encontrarse la proporción aurea.

Referente a las Musas de la fachada, en su opinión, no falta ninguna porque son 8 y la número 9 que corresponde a Erato la musa de la poesía lírica y erótica está presente en espíritu pues el Teatro Juárez se halla dedicado a ella, lo cual se pone de manifiesto debido a la constante presencia de la lira en este edificio y con la que se le identifica a dicha musa.

Elementos simbólicos

De igual manera, abordó lo relativo al significado de los elementos simbólicos existentes en dicho inmueble mencionando que a la entrada hay 12 columnas que son los 12 trabajos de Hércules, los 12 meses del año, así como al zodiaco mismo, las guirnaldas identificadas en la decoración representan a la inocencia y las virtudes, los leones a los costados son los guardianes de los sitios sagrados, los sátiros a la poesía erótica, las ninfas a la dualidad luz y sombra, positivo y negativo.

Añadió que los techos transparentes del interior representan a la luz del conocimiento, el candil con la forma de una estrella de 6 puntas corresponde al Sello de Salomón y apuntan hacia distintos rumbos geográficos, al interior en la sala de espera existen 4 grupos de columnas, cada uno con 3, formando 4  escuadras de 90°.

Finalmente, señaló que en la Gayola, se encuentran estrellas de 6 puntas con flechas apuntando hacia abajo y 6 marcadores con la forma de una flor de lis cuya interpretación estaría asociada a la realeza. 

Para más información del ciclo de conferencias, clic aquí. 


  • Gustavo Cabrera Flores es Ing. Geólogo, Periodista, Ingeniero Químico y Contador Público.   

Manuel de J. Jiménez: poeta y ensayista mexicano

Crédito de la fotografía: propiedad Manuel de J. Jiménez.

Los siguientes textos se publican como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional.


Presentación

Por Obed González Moreno
Presidente interino en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

Desde las culturas más antiguas de la humanidad hasta los últimos tiempos el hombre ha tratado de develar el misterio de la muerte: ¿Qué hay después de nuestro paso por la Tierra? ¿Será que el alma o espíritu traspasen portales hacia otras dimensiones? ¿Existirán otros mundos después de la muerte? ¿Existirá un Cielo y un Infierno como lo aseguran los apóstoles y clérigos? Ese misterio ha estado presente en todos los relatos de todas partes del planeta, pero ¿qué pasa en la Tierra después de la muerte propia? Ese también es algo que el humano debe de preguntarse porque también se pueden dejar bendiciones o condenas y arrojar a los dolientes a un paraíso o a un inframundo como es la idea sobre el Cielo y el Infierno de las religiones cristianas. Para esto existe una poética del testamento, según Manuel de J. Jiménez, quien en un estudio más largo nos explica su teoría y que aquí, como parte del convenio de la AEMAC con el MCC, mostramos un fragmento de este concepto.


El testamento como voluntad poética del autor o la escritura de testamentos poéticos (fragmento)

En los estudios de Derecho y Literatura existe una rica tradición que enlaza literatura con el derecho civil, es decir, con la rama jurídica que se encarga de los atributos de la personalidad, de los pactos privados y que se despliega como el motor que sustancia el principio de autonomía de la voluntad. Los ejemplos van desde el clásico shakesperiano sobre la interpretación literal del contrato en la “libra de carne” de El mercader de Venecia hasta la famosa declaración de Stendhal, quien se empapa de la prosa lacónica y sistemática del código civil como lectura modélica para la elaboración de La cartuja de Parma. Los casos en la literatura universal son bastantes y suficientes para deducir que al igual que los temas penales, las reflexiones y proyecciones sobre el derecho civil forman una constante en el imaginario de los escritores. En el presente texto, partiendo del enfoque de Derecho en la Literatura o de la intersección instrumental entre ambas disciplinas, se analizará un tópico del derecho civil: el testamento. Pero no será la doctrina civilista, en sus diversas variantes y escuelas, el marco teórico de este ensayo: el punto de partida es pensar cómo se traslapa la labor de escribir un testamento en el umbral de lo jurídico y lo literario. Cuando una persona escribe un testamento, despliega una voluntad testamentaria que implica una ética en relación con su escritura. Escribe desde lo vivencial y busca, de alguna manera, dotar de coherencia su vida y dar a conocer su “última voluntad” como norma inexcusable. Esa conclusión de la voluntad de lo que el sujeto dicta sobre lo suyo (patrimonio y bienes) posee un carácter obligatorio frente a las personas que lo suceden. La raíz ética del testamento lo conecta con la labor poética, puesto que se trata de una primera persona superlativa con poderes que van más allá de su existencia, pero, sobre todo, porque hay un afán de cesión (trasmisión o trascendencia) a través de la palabra. Los testadores, como ciertos poetas, afirman porque han vivido lo suficiente para justificar su dicho. En este sentido, se pueden leer paralelamente la voluntad testamentaria y la voluntad poética (poesis) que se extiende en los sujetos. Sin embargo, lo interesante aquí es reflexionar sobre esta última y considerar la escritura de textos que pueden obrar de modo análogo como testamentos o legados y poemas. Sin ser limitativo, se discurre que la voluntad poética puede adquirir las siguientes variantes en las piezas poéticas: a) como escritura final, b) como revisión de la vida, c) como justicia sucesoria, y d) como proyección familiar. Para ejemplificar estas variaciones en la voluntad poética se analizarán poemas de doce autores latinoamericanos: Eduardo Lizalde, Virgilio Piñera, Eliseo Diego, León Felipe, Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Pablo Neruda, Gonzalo Rojas, Miyó Vestrini, Pablo Antonio Cuadra, Emilia Ayarza de Herrera y Claribel Alegría.

El acto jurídico-literario en la escritura testamentaria

La idea de testamento es un concepto clave en la cultura literaria de occidente; no necesariamente como tópico recurrente en la literatura universal, sino como componente trascendental en la identidad de los sujetos. En las sociedades antiguas, el testamento cumplía una función especial: era un “pasaporte para el cielo”.  La razón religiosa cubría la subjetividad a tal grado que únicamente podía entenderse bajo el plano teológico1 fue en la modernidad, después de la escisión entre el poder temporal y espiritual, que el derecho se seculariza e institucionaliza considerando el principio de autonomía de la voluntad como razón esencial y suficiente del testamento. Éste sucede como un acto de derecho privado. De un acto semisacramental, se reserva a la intimidad del sujeto, pero una intimidad que se construye desde el hogar y la familia. Por esta razón, “la desaparición de las cláusulas sentimentales y espirituales del testamento constituye el signo del consentimiento del enfermo o del moribundo a perder protagonismo y a ponerse en manos de su familia” 2. Sin embargo, si se considera la dimensión jurídica del testamento, el fin básico es establecer la voluntad postrera del sujeto, fuera de cualquier influjo exterior. Se trata de un acto “personalísimo”. Dentro de esta semántica, se liga al testamento la formalidad de ser un negocio unilateral, general y que incide en el patrimonio3. Se trata de un acto típico de mortis causa. José Manuel Fernández Hierro, basándose en Albadalejo, apunta que doctrinariamente es un “negocio solemne o formal por el que unilateralmente una persona (carácter unipersonal) establece ella misma (carácter personalísimo) para después de su muerte las disposiciones (patrimoniales o no) que le competen”4.

  • Manuel de J. Jiménez (Ciudad de México, 1986). Poeta, ensayista y académico universitario (UNAM). Fue director de la revista literaria Trifulca, Consejero Editorial de Proyecto Literal y becario del FONCA en el área de poesía dentro del programa Jóvenes Creadores. Actualmente es miembro de la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y del Comité Editorial de la revista Poetika1. Sus últimos libros publicados son Constitución poética de los Estados Unidos Mexicanos (AEMAC-Proyecto Literal, 2017) en calidad de compilador; El otro informe. Palabra poética del 68 mexicano (AEMAC-Secretaría de Cultura CDMX, 2018), Savant (Sol Negro, 2019) y la redición chilena de su libro Interpretación celeste (Litost, 2019).

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Referencias:

1 Para Ariès, hasta principios del siglo XVIII, el sentido del testamento era obligar a la persona a pensar en la muerte y su salvación espiritual. “El moribundo estaba completamente solo.  A nadie más que a él correspondía tomar las medidas para su salvación, por vía de derecho, según las cláusulas de ese contrato de salvación que era el testamento. Como sólo puede contar consigo mismo, debe imponer sus voluntades a sus herederos, sean éstos esposa o hijos, monasterio o cofradía”. Ariès, Philippe, Historia de la muerte en Occidente. Desde la Edad Media hasta nuestros días, trad. de Carbajo y Perrin, Barcelona, El acantilado, 2000, p. 180.

2 Ibidem,p. 183.

3 Los códigos civiles latinoamericanos, aunque herederos del napoleónico, definen el testamento de distinta manera. El Código Civil de la Ciudad de México remarca la cualidad de acto personal: “Artículo 1295. Testamento es un acto personalísimo, revocable y libre, por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para después de su muerte”; el Código Civil Chileno, por su parte, duda acerca de la solemnidad del acto: “Art.  999.  El testamento es un acto más o menos solemne, en que una persona dispone del todo o de una parte de sus bienes para que tenga pleno efecto después de sus días, conservando la facultad de revocar las disposiciones contenidas en él, mientras viva”; mientras que el Código Civil de Cuba elude la definición y le da un carácter instrumental a la figura: “Artículo 476”. Por el testamento, una persona dispone de todo su patrimonio o de una parte de éste para después de su muerte, con las limitaciones que este Código y otras disposiciones legales establecen”.

4 Fernández Hierro, José Manuel, Los testamentos, Granada, Comares, 2005, p. 6.

Pero si el sentido legal del testamento se desdobla en una prohibición que establece que su escritura no puede ser cedida a un tercero y que en la ejecución del mismo un tercero no puede designar herederos ni legatarios, ¿cómo es posible observar la mano familiar y social en la redacción del documento?

El testamento, aunque parte de la individualidad exacerbada del sujeto, se plantea desde y para la colectividad afectiva del sujeto. Un testador tomará una decisión sobre legar o no legar tal bien en función de las acciones y omisiones de sus familiares. La trasmisión que hace el de cujus de su patrimonio no es una decisión ajena a la dinámica social: se trata, en todo caso, de la afirmación de su última voluntad frente a la comunidad que lo conoció y se espera, de algún modo, que su decisión recaiga en el campo de la moralidad.

Exposición historiográfica sobre la masonería en el Museo Palacio de los Poderes

De izquierda a derecha: José Humberto Zenteno Manzano, Francisco Rejón Salas, Luis Alberto Lightbourn Rojas, Eduardo Estala Rojas, Humberto Barrera Paniagua, Antonio Galván García. Crédito de la fotografía: Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, México.

Por Gustavo Cabrera Flores

En medio de un ambiente de cordialidad, respeto y solemnidad se llevó a cabo el pasado 20 de mayo de 2021, con un gran éxito el evento inaugural de la exposición titulada: Un simbólico palacio guanajuatense. Nobleza, poder y belleza”, al interior de las instalaciones del Museo Palacio de los Poderes, majestuosa joya arquitectónica de principios del siglo XX que se ubica en la Plaza de la Paz de la Ciudad de Guanajuato, México.

Donde estuvieron presentes distinguidos miembros del Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales 33º y último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Jurisdicción de los Estados Unidos Mexicanos, autoridades del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, integrantes del Poder Legislativo de la entidad (Cámara de Diputados Locales) e invitados especiales.

Las actividades dieron inicio con un recorrido por el segundo piso de este edificio a cargo de la maestra Marisa Andrade Pérez Vela, ofrecido a los representantes del mencionado Supremo Consejo de Grandes Inspectores Grado 33º de la Masonería del Rito Escocés, quienes de esta manera pudieron conocer el simbolismo plasmado dentro de los decorados, mobiliario y elementos arquitectónicos situados dentro del Salón Verde y el antiguo Salón de Sesiones del Congreso del Estado, gracias a las explicaciones de la maestra anteriormente citada.

Enseguida, teniendo como escenario el patio principal del Palacio de los Poderes se procedió a la entrega de reconocimientos, diplomas y constancias para quienes hicieron posible la realización de este magno evento participando en los rubros de la organización, la historiografía, la difusión y la museografía de la citada exposición, entre los cuales estuvieron miembros de la Masonería del Rito Escocés, representantes del Poder Legislativo y personal del Instituto Estatal de la Cultura.

Algunos quienes tuvieron el honor de hacerse acreedores a tal distinción lo fueron Luis Alberto Lightbourn Rojas, Francisco Rejón Salas, Humberto Barrera Paniagua, José Humberto Zenteno Manzano, Juan Francisco Velázquez González, Francisco Javier Jiménez Franco, Gilberto Martiñón Cano, Luís Alfonso Caballero Prado, Edgar Díaz Navarro, Marisa Andrade Pérez Vela, Arturo López Rodríguez, Ana Renata Buchanan Zárate, Ernesto Camarillo Ramírez, Antonio Galván García y Eduardo Estala Rojas, así como al Instituto Estatal de la Cultura y al Mexican Cultural Centre (MCC) del Reino Unido.

Igualmente, dentro de este acto a Eduardo Estala Rojas, le fue entregado un diploma donde se le otorga el nombramiento oficial como miembro de Honor del Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales 33º y último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Jurisdicción de los Estados Unidos Mexicanos.

Después, tendría verificativo la ceremonia de inauguración de la referida exposición: “Un simbólico palacio guanajuatense. Nobleza, poder y belleza”, en la cual intervino el doctor Luis Alberto Lightbourn Rojas, Gran Comendador del Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales 33º y último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, quien resaltó la trascendencia de este tipo de eventos pues permiten fortalecer la unidad y la tolerancia entre los hermanos masones, además de que dentro del Museo Palacio de los Poderes está reunido simbólicamente el pensamiento masónico de la libertad y el trabajo, así como el ideal por tener una sociedad mejor que se hace presente dentro de su simbología.

Asimismo, enfatizó la importancia del Estado de Guanajuato en el ámbito intelectual, artístico, social, político y cultural puesto que siempre ha tenido una gran influencia en los sucesos más trascendentales de México debido a su situación geopolítica en el centro de nuestro país y al gran acopio de sabiduría que aquí siempre ha existido desde las épocas prehispánicas.

Por su parte, la diputada local Sandra Josefina Arrona Luna, catalogó a dicho Museo como un templo que inspira los más bellos sentimientos del hombre, por tanto constituye una terapia de sanación para el alma humana y en consecuencia recalcó la necesidad de proteger, conservar y cuidar nuestro patrimonio histórico.

También hizo alusión a la puesta en servicio del edificio en cuestión durante 1903 con el arribo del presidente Porfirio Díaz Mori, estando en funciones la XX Legislatura Estatal y donde originalmente allí estuvieron concentrados los 3 Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), para después con el paso del tiempo convertirse desde el 2017, en el actual Museo Palacio de los Poderes.

Mientras que la licenciada Adriana Camarena de Obeso, titular del Instituto Estatal de la Cultura, indicó que dentro de la exposición: “Un simbólico palacio guanajuatense. Nobleza, poder y belleza”, se mostraban planos y fotografías de las épocas de la bonanza minera en Guanajuato e imágenes donde podía observarse la trasformación de la antigua Casa del Marqués de San Clemente hasta la terminación e inauguración del aludido inmueble, donde participaron de manera muy notable el arquitecto inglés Cecilio Luis Long y el ebanista mexicano Jorge Unna.

Luego de lo cual se llevó a cabo el corte del listón inaugural y la maestra Marisa Andrade conjuntamente con el maestro Ernesto Camarillo, dieron una explicación al púbico asistente de las distintas fotografías, pinturas al óleo, planos, mobiliario, objetos, adornos, elementos arquitectónicos que están en exhibición. Finalmente, el maestro Antonio Galván García, dio a conocer el significado de los diferentes símbolos masónicos existentes en el interior del Museo Palacio de los Poderes.


  • La exposición “Un simbólico palacio guanajuatense. Nobleza, poder y belleza”, estará abierta al público general del 20 de mayo al 05 de septiembre de 2021, en el Museo Palacio de los Poderes. Para más información: https://cultura.guanajuato.gob.mx/

  • Gustavo Cabrera Flores es Ing. Geólogo, Periodista, Ingeniero Químico y Contador Público.