Séptimo aniversario del Mexican Cultural Centre (MCC)

  • El MCC en 7 años de trabajo es un referente de cooperación internacional, comunicación y diplomacia ciudadana
  • 120 reconocimientos y premios por su labor en el Reino Unido, los Estados Unidos y México

En el contexto de los 210 años de la Independencia de México, el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, conmemora su séptimo aniversario, logrando que su página web sea visitada por 194 países.

Actualmente, el MCC ofrece a su audiencia 400 publicaciones que se dividen entre artículos de investigación, reportajes, libros electrónicos, traducciones, críticas de cine, cuentos, poesías, entre otros temas relevantes. Asimismo, ha organizado presencialmente en el Reino Unido y México, 124 eventos culturales y académicos, como seminarios, conferencias magistrales, presentaciones editoriales y proyecciones cinematográficas, en museos, universidades y ferias del libro.

Es importante mencionar que cuenta con 130 colaboradores de 35 áreas profesionales. Cada publicación es supervisada por expertos bajo un filtro de alta calidad para llegar a las audiencias locales, nacionales e internacionales, conservando la seriedad en el manejo de la información y gestión de eventos.

Además, el MCC en 7 años de trabajo es un referente de cooperación internacional, comunicación y diplomacia ciudadana, con 120 reconocimientos y premios por su labor en el Reino Unido, los Estados Unidos y México.

Del 16 de septiembre de 2013 al 2020 el MCC, ha colaborado con instituciones nacionales e internacionales, públicas y privadas, entre las que destacan en el Reino Unido: el Nottingham Contemporary,  la Nottingham Trent University, la Sociedad de Estudiantes Mexicanos de la University of Liverpool, The London Latin American Film Festival (LLAFF), la Sociedad de Estudiantes Mexicanos en el Reino Unido (MexSocUK), la Sociedad de Mexicanos de la University of Nottingham, la Editorial y Sello Multimedia Coapa & Co., Symposium of Mexican Studies and Students in the United Kingdom

En México, ha colaborado con la Coordinación del Programa de Posgrado en Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la Ciudad de México, la Academia Mexicana de Lógica (AML), la Asociación de Escritores de México A.C., el Consejo Mexicano para la Diplomacia Cultural (CMDC), Mundo Diplomático: Diario Digital, la Universidad de Guanajuato (UG), el Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato (IEC), la Dirección General de Cultura y Educación de Guanajuato, la Alianza Francesa de Guanajuato, la Escuela Normal Superior Oficial de Guanajuato (ENSOG), el Instituto Cultural de León (ICL) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT).

 Para más información sobre su trabajo: https://mexicanculturalcentre.com/

Segunda relatoría del 80 Aniversario de la Respetable Logia Simbólica Independencia 250, Guanajuato, Gto., México

En el Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México. De izquierda a derecha: Mtro. Antonio Galván García, Mtro. José Socorro Quevedo Ramírez, Mtro. Edgar Díaz Navarro. Fotografía: Eduardo Estala Rojas / Mexican Cultural Centre (MCC), 2019.

Por Mireya Buenrostro Murrieta

Con el apoyo de Eduardo Estala Rojas.

El miércoles 07 de agosto de 2019, a las 16:00 horas se efectuó la primera mesa redonda como parte de la celebración del 80 Aniversario de la Respetable Logia Simbólica Independencia 250, presentada en la Biblioteca del Estado de Guanajuato, inmueble ubicado en el Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México. Contando con la intervención del Mtro. José Socorro Quevedo Ramírez y el Mtro. Edgar Díaz Navarro. Evento magno que se está llevando a cabo del 30 de julio al 28 de agosto, con la coparticipación en la organización y patrocinio del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, así como la Respetable Logia Simbólica Independencia 250, bajo la coordinación de Antonio Galván García y Eduardo Estala Rojas. 

“Códigos deontológicos profesionales, una mirada desde la concepción liberal”

Para comenzar, el propósito del tema: “Códigos deontológicos profesionales, una mirada desde la concepción liberal”, entre muchos otros es “tratar de aborda desde una nueva visión el inicio de la sociedad, sus preceptos de regla para la convivencia y actuar en ella hasta llegar a los códigos de ética que han emitido algunas instituciones y darle una perspectiva desde el pensamiento liberal”, expresó José Socorro Quevedo Ramírez, maestro en Fiscal por la Universidad de Guanajuato, México.

Por su parte, Edgar Díaz Navarro, contador público de la máxima casa de estudios del Estado de Guanajuato, señaló que “desde su origen el ser humano se ha visto en la necesidad de vivir en grupos sociales, lo que le ha permitido desarrollar las herramientas para sobrevivir. Esta convivencia que se fue ampliando entre grupos y entre las personas mismas, inició con el ejercicio de la plena libertad de decisión de estas, en donde bien se inserta parte de su fortaleza, pero también la consideración del respeto y los limites. Sin embargo, esa decisión de agrupamiento muchas veces, trastocaba la integridad y el entorno de los demás en la medida del ejercicio de decisiones. Si se parte que el ejercicio de esa pseudo sociedad compleja, la única regla que prevalecía era la ley del más fuerte. Entonces, implicaba que los grupos estuvieran en constante guerra con la intención de obtener los bienes deseados. Por lo tanto, este libre actuar de las personas afectaba la decisión de los otros y aquí es donde surge la necesidad de un sistema de reglas de conducta para poder establecer una convivencia plena entre los individuos. Aquí puede que sea el inicio de una organización social centrada en la complejidad, pero este inicio en contraparte comenzó a limitar la libertad de los hombres y las mujeres”. Además enfatizó que “en el momento en que esas prácticas, esos consensos, esos derechos y obligaciones se van escribiendo, comienza a nacer el Derecho para ser constituido como un medio de control social, igualmente, para no permitir el exceso de libertad”.

Habría que decir también que “la deontología es la parte de la ética que trata de los deberes y principios que afectan a una profesión. La deontología profesional, por lo tanto, es el conjunto de principios y normas éticas de comportamiento que regulan y guían una actividad. Para ilustrar esto, existe la Ley de Profesiones para el Estado de Guanajuato la cual establece como una obligación de los profesionistas dar cumplimiento a los códigos de ética, así como los colegios deben de emitir obligatoriamente dichos códigos y supervisar que sus gremios y profesionistas, lo respeten. Esta norma menciona que los profesionistas deben de observar ciertos principios como pueden ser el de lealtad, honestidad, responsabilidad, imparcialidad y la probidad aplicable en todas las profesiones”, expresó.

En consecuencia, debemos plantear en cierto sentido que “la honestidad no debe ser nada más en el ámbito del marco profesional, sino que es algo que se debe conducir a lo largo de la vida: ¿Cuál es la esencia del hombre? ¿Cuál es su finalidad en esta vida? ¿Su comportamiento es actuar siempre bien o es sacar ventaja de sus compañeros ciudadanos perjudicándolos o abusando de sus funciones? El actuar de cuál es tu finalidad como ciudadano, como persona, como ser humano en la vida, se empieza a extrapolar en tu profesión, en tu trabajo, y para contestar estas preguntas se debe hacer desde la parte intelectual de cada uno”, refirió.

A su vez, el Mtro. José Socorro Quevedo Ramírez, mencionó que “el reto de la sociedad es hacer que esas leyes se cumplan como deben ser y no buscar de qué manera vamos a evadirlas. Lo que tenemos que dar con esta transformación (si queremos hablar de un pensamiento liberal) para no estar sujetos a códigos deontológicos, es transformar nuestra conciencia, educarnos de una manera adecuada para que nuestro comportamiento pueda atender al Derecho, a cuestiones morales y aspectos éticos. El código deontológico de alguna manera va orientar y nos dice cuál es el deber ser, pero finalmente somos las personas quienes lo estamos aplicando”.

Con respecto al punto anterior: “cada uno tiene que tomar sus decisiones con base a valores y tendría que someterlas a tres preguntas: ¿La decisión que voy a tomar es congruente con mis valores y los valores de la organización? ¿Cómo me sentiré después de haber tomado esa decisión, me sentiré orgulloso (a)? ¿Me gustaría que esta decisión se publicara en los periódicos?, es decir, ¿Es legal? Esa es la manera en la cual podemos llegar a una decisión adecuada desde la concepción liberal”, dijo.

Para finalizar, es importante comprender que “la ética es un campo muy subjetivo en el cual cada uno de nosotros tenemos diferentes ideas. Estaría muy bien que nos dieran esas libertades, pero cada uno de nosotros tendríamos que buscar la manera de determinar donde se encuentra nuestra ética para definir claramente, cuál es nuestra brújula moral y hacia dónde queremos llegar. Seamos congruentes definiendo qué queremos y ese tiene que ser nuestro actuar”, puntualizó el Mtro. José Socorro Quevedo Ramírez, terminando así la mesa redonda a las 17:50 horas.

Para descargar el programa un clic aquí.


  • Mireya Buenrostro Murrieta, colabora en el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Egresada de la Licenciatura en Historia por la Universidad de Guanajuato, México. Realizó en el 2017-2018 su Servicio Social Profesional (SSP), en la Alianza Francesa de Guanajuato, bajo la tutoría académica de Eduardo Estala Rojas.

Primera relatoría del 80 Aniversario de la Respetable Logia Simbólica Independencia 250, Guanajuato, Gto., México

En el Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México. De izquierda a derecha: Mtro. René Fernando Nila Preciado, Dr. Gilberto Martiñón Cano, Dra. María Concepción Márquez Sandoval. Moderó: Mtro. Antonio Galván García. Fotografía: Eduardo Estala Rojas / Mexican Cultural Centre (MCC), 2019.

Por Mireya Buenrostro Murrieta

Con el apoyo de Eduardo Estala Rojas. 

El martes 30 de julio de 2019, a las 16:00 horas inició la celebración del 80 Aniversario de la Respetable Logia Simbólica Independencia 250, a través de una serie de conferencias magistrales y mesas redondas, presentadas en el Museo Palacio de los Poderes de la ciudad de Guanajuato, México, a partir del 30 de julio al 28 de agosto de 2019. Dicho evento sin precedentes, se gestionó por medio del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido; bajo la coordinación de Antonio Galván García y Eduardo Estala Rojas. El primer programa contó con la participación de la Dra. María Concepción Márquez Sandoval, el Dr. Gilberto Martiñón Cano y el Mtro. René Fernando Nila Preciado.

“El Rito Escocés en México y su vinculación al arte”

En primer lugar, la doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Arizona, Estados Unidos, María Concepción Márquez Sandoval, mencionó que el objetivo del tema: “El Rito Escocés en México y su vinculación al arte”, es “ejemplificar a través de una obra pictórica los vínculos que existieron a finales del S. XIX en México, entre miembros del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y artistas de la Escuela Nacional de Artes. Estos vínculos se manifestaron en dos corrientes principales: artistas que pertenecieron a logias masónicas, o bien miembros de estas que encomendaron la elaboración de obras a profesores y alumnos de la academia”.  

Muy acertadamente toma como ejemplo para abordar dichas relaciones, el cuadro “La muerte de Marat”, realizado por el artista mexicano Santiago Rebull en 1875. “La obra cubre con amplias vertientes de asociación masónica al ser el autor parte de una logia, además es encargada esta obra artística por el renombrado historiador y jurista Alfredo Chavero, masón 33º, quien entonces fungía como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del R. E. A. y A”, mencionó.  

Asimismo, ante la falta de un documento especifico por parte del artista o el comitente afirmando el detalle del porqué de la obra, la investigadora señaló que es “necesario buscar información en fuentes alternas como es la prensa de la época. Puede inferirse que el contacto entre Rebull y Chavero surgió al ser este un asiduo participante en las exposiciones de la Escuela Nacional de Bellas Artes y adquirir regularmente acciones para estas. Por lo que es muy probable que en la escuela conoció al pintor”.  

Sin embargo, en un contexto histórico-político, “la relación que hay entre la francmasonería y la política mexicana es que la mayoría de sus legisladores pertenecían a esta. Si bien, los problemas entre las hermandades comenzaron cuando el Rito Nacional Mexicano reanudó sus trabajos después de la restauración de la república. Para ambos era necesario crear un consejo el cual regulara las distintas logias del país. Por su lado, el rito escocés se escudaba en su antigüedad y la pureza de sus ritos. En 1868 se firma un acuerdo entre ambos ritos para reconocerse y aceptarse mutuamente como hermanos, pero por diferencias entre ellos se desconocen y cada uno instala su propio consejo. Más adelante, en 1871, se formó el Rito Escocés Antiguo y Reformado que fue un grupo de escoceses que se separaron del Gran Soberano Comendador: Alfredo Chavero. El problema real vino cuando el rito mexicano (quizá viendo alguna manera de aliarse con los escoceses) reconoció al nuevo rito”, puntualizó.

En consecuencia, Chavero sentó las bases para dar fin a los lazos de hermandad y logró el desconocimiento del nuevo rito escocés, mediante el Convento de Lausana, en Suiza, en el año de 1875.  


Finalmente, en un grado iconográfico: “El cuadro puede ser una posible figura pictórica a los conflictos políticos y violentas circunstancias de la década de 1870. Puede ser una alegoría que intenta aleccionar a los francmasones sobre las funestas condiciones de una división polarizada. En el arte las posibilidades de interpretación son múltiples y están ligadas a los conocimientos y prejuicios que posee quien observa, existiendo entonces un abanico infinito de posibilidades”, concluyó.

“Fin del derecho penal en el siglo XXI y su relación con los Landmarks”

El licenciado en Derecho, maestro en Ciencias Jurídico Penal por la Universidad de Guanajuato, doctor en Derecho por la Universidad de Granada, España, Gilberto Martiñón Cano presentó el tema: “Fin del derecho penal en el siglo XXI y su relación con los Landmarks”, en el cual plantea unas preguntas como punto de apoyo en el desarrollo de su tesis: ¿Cuál es el fin del Derecho Penal? ¿Cuál es el fin del Derecho? ¿Para qué nos van a servir las leyes?

En cuanto a la solución a estas preguntas el Dr. Martiñón Cano se refiere que “en 1974 el autor Howard Zehr de la Universidad de Virginia, crea un paradigma que se llama Justicia Restaurativa y este concepto se coloca en el artículo 17º de la Constitución Política Federal Mexicana. Entonces, el paradigma de castigar por castigar no es convincente y aparece con ciertas notas que lo importante es restaurar el tejido social por medio de los llamados Landmarks, el cual es un vocablo en inglés que se traduciría literalmente como “marca en la tierra” (monumentos o puntos de referencias)”.   

Así pues, “el propósito de los Landmarks se ven reflejadas en tres transcendencias: la primera, sirven para construir un edificio, hacer una catedral, una iglesia; la segunda, se toman como un centro de referencia para ubicar un lugar; tercero, cuando está dañado hay que recomponerlo”, denotó el investigador.


“La masonería retoma este concepto de Landmarks y en 1721, George Payne realiza la compilación de los reglamentos generales de la Gran Logia de Londres, donde se reguló por primera vez los deberes, usos, costumbres y tradiciones. Este concepto evolucionó en 1723 y la Gran Asamblea de la logia inglesa le cambió el nombre para llamarle reglas, normas y posteriormente de ahí se derivan las constituciones”, agregó.

En definitiva, si lo vemos de manera conjunta con la situación real del país “podemos decir que el objeto del Derecho Penal actual, con base a una consideración de Landmarks, es restituir el tejido social para que las cosas vuelvan a estar como antes de la comisión. Así pues, la construcción social sea la correcta, vertical, respetando los derechos de cada uno. Con esta nueva visión de un nuevo Derecho, una nueva forma de hacer las cosas, una nueva reinterpretación, del cual es el objeto del Derecho y del Derecho Penal con conceptos clásicos aplicados a la modernidad, podemos llegar entonces a soluciones más adecuadas”, finalizó. 

“Desarrollo de la masonería en Guanajuato/Caso Independencia 250”

El Mtro. René Fernando Nila Preciado, expuso el tema: “Desarrollo de la masonería en Guanajuato/Caso Independencia 250”, enfocado en presentar el largo caminar que ha vivido dicha logia.  “La masonería en el Estado de Guanajuato se remonta hasta antes de la época de Independencia, cuando Miguel Hidalgo y Costilla, y el general Ignacio Allende visitaban Querétaro. Por otra parte, el 28 de septiembre de 1838, la Gran Logia del Valle de México le da su carta bajo dispensa, y empieza a trabajar con regularidad la Logia Independencia 250. Recibiendo la carta definitiva el 22 de agosto de 1939. Si bien, tiene como antecedentes unas logias que a finales del siglo antepasado funcionaban en Guanajuato, llamadas Luz y Fuerza 36 y Lux 28, en el primer cuadro de fundadores aparecen: Pablo Gómez y Francisco Ballesteros”, comentó.      

Siguiendo la cronología: “durante la época de la Cristiada vienen algunas situaciones riesgosas para Independencia 250, ya que algunos de sus miembros fueron acusados de haber colocado dinamita en el Cerro del Cubilete para destruir una de las primeras figuras que había del Cristo Redentor. Finalmente, en una supuesta confesión, el acusado dijo que él había sido el autor”, indicó. 


“Cuando pasó lo de la época Cristera se tenían que andar resguardando en algunos lugares. Después de la década de los 50 estaban en una casa por Tepetapa, casi esquina con la calzada del Panteón. En aquel lugar, a todos los hermanos les dio la bienvenida un ciudadano que no pertenecía a la orden masónica”, expresó el Mtro. Nila Preciado, (quien fue integrante de la comisión encargada de elaborar el reglamento de tránsito para los municipios de la Entidad de Guanajuato).

“Para finales de los 70 y principios de los 80 se reúnen nuevamente algunos hermanos y se contrata un local que esta atrás del Teatro Cervantes, lo arrendan y ahí se trabaja hasta alrededor de los 90. Viene otro peregrinar después de esa década y nos fuimos a ocupar espacios a Marfil, en la Alameda, en Cuevas, después a las Palomas y en Marfil. Actualmente, estamos ubicados en la colonia Peñitas y ahí es donde estamos funcionando en lo que se instala un nuevo taller”, concluyó su tema a las 18:15 horas.  

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  • Mireya Buenrostro Murrieta, colabora en el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Egresada de la Licenciatura en Historia por la Universidad de Guanajuato, México. Realizó en el 2017-2018 su Servicio Social Profesional (SSP), en la Alianza Francesa de Guanajuato, bajo la tutoría académica de Eduardo Estala Rojas.

De Francia a México, de México a Francia

Por Claudia Liliana Gutiérrez Piña

Como advierten los coordinadores, Andreas Kurz y Eduardo Estala Rojas, en la presentación y en el prólogo al libro “De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, Universidad de Guanajuato, México, 2018, éste es resultado del “Seminario México-Francia: pensamiento, ciencia, literatura, historia, arte”, realizado entre octubre y noviembre de 2017 en las instalaciones de la Alianza Francesa de Guanajuato, México.


(De izquierda a derecha) Claudia Liliana Gutiérrez Piña, Andreas Kurz y Eduardo Estala Rojas. Presentación del libro “De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, organizado por la Alianza Francesa de Guanajuato, la Universidad de Guanajuato a través de su DCSyH, Campus Guanajuato, el Mexican Cultural Centre (MCC), el 06 de febrero de 2019. Fotografía: Mireya Buenrostro Murrieta / Alianza Francesa de Guanajuato, México.

El resultado guarda la apertura de voces y perspectivas que dio origen al Seminario: miradas que ponen en el foco algunos de los puentes que se tienden entre dos culturas: México y Francia, en este caso, siguiendo sólo algunos de los muchos hilos que definen la complejidad que supone el concepto mismo de culturas y más aun de las relaciones posibles que se pueden gestar entre unas y otras. En este mosaico de miradas, se suman, pues, lecturas desde perspectivas históricas, filosóficas, artísticas, literarias y estéticas.

El objetivo del libro, señala Andreas Kurz en su presentación, es someter a escrutinio la “engañosa unilateralidad” de las relaciones entre Francia y México, donde una lectura simplificada pudiera advertir el legado del primero como absorbido pasivamente por el segundo. Postura que, incluso, pareciera confirmarse en el tono de la misiva que Eduardo Estala Rojas en su prólogo rescata del archivo de la Alianza Francesa de Guanajuato, fechada en julio de 1969, donde a propósito de los festejos de la Fiesta Nacional Francesa, describe su revolución como la “fuente en que [los mexicanos] ha[n] nutrido sus aspiraciones de libertad y de justicia”. “Fuente” de la que abreva, “afrancesamiento de México”, “resonancia de”, “impronta de”, son las marcas que en algunos de los títulos de los capítulos que forman este libro parecieran confirmar en todo caso la mencionada perspectiva de unilateralidad, y que, como también menciona Andreas Kurz, harían pensar de inmediato al lector “que el objetivo del libro no se cumplió”. Felizmente esta es también una visión engañosa, porque al correr de sus páginas queda patente, por virtualidad de los distintos análisis que en él se desarrollan, la falsa pasividad en las redes más bien complejas que teje la comunicación de una cultura con otra.

“De Francia a México, de México a Francia: textos sobre el trayecto entre dos culturas”, de Andreas Kurz  y Eduardo Estala Rojas (coords.), Universidad de Guanajuato, México, 2018. 204 pp. ISBN: 978-607-441-578-0.

A este propósito, el primer capítulo, titulado “Apuntes sobre el afrancesamiento del México decimonónico: ¿un mito histórico y cultural?”, a cargo del también coordinador del libro, Andreas Kurz, asume un ejercicio de revisión de algunos episodios históricos y textos mexicanos del siglo XIX que relativizan “el cliché del México afrancesado y culturalmente dependiente de Paris”, si se pone sobre la lente de observación los roces políticos y bélicos entre ambos países. Andreas Kurz desata un recorrido por los usos estratégicos que liberales y conservadores de las élites intelectuales y políticas mexicanas en la primera mitad del siglo XIX hacen de los ideales de la Revolución francesa y que difícilmente puede ser interpretados como un mero afrancesamiento del ideario político en la entonces en ciernes “nación” mexicana, sino más bien como una suerte de adaptación a una idiosincrasia que prolonga los ideales religiosos guías en el movimiento insurgente y que se concretan en el liberalismo cristiano que encarnó la figura de Fray Servando Teresa de Mier, uno de los primeros promotores de la independencia. Así, Andreas Kurz pone el acento en una de sus observaciones iniciales: “Negar el rol decisivo [de la gran revolución de 1789] en el desarrollo político y social del México decimonónico sería inaceptable, aunque quizás también este rol se resalte demasiado en detrimento de los esfuerzos y aportaciones que se realizaron en México”. Así, retoma también el modo en que la intervención francesa incide en las transformaciones de la evaluación y valoración de la revolución, la ilustración y la cultura francesas en el ideario mexicano, llevadas como es de suponer hacia terrenos problemáticos y unas veces de clara afrenta, plausible bien en el discurso literario, como el de los miembros de la Academia de San Juan de Letrán: José María Lacunza e Ignacio Rodríguez Galván , o en los textos de José María Iglesias y Guillermo Prieto, entre otros. El análisis de Andreas Kurz es sin duda, uno de los trabajos más encomiables del volumen, en su estilo y en su contenido.

En la disposición de los textos del libro, regida por el orden de la cronología de los temas sujetos a la observación de los autores, sigue el trabajo de César Federico Macías Cervantes, quien desarrolla un estudio sobre la historia de la casa editorial Rosa y Bouret, formada por la fusión de la Casa de la Rosa y la Librería Bouret, ambas francesas, encargadas de la edición de libros en español, primero exportados y después producidos en México. César Federico Macías Cervantes recoge los testimonios historiográficos sobre la vida de esta Casa editorial, compaginándolos con el trabajo de archivo en los acervos de bibliotecas en Guanajuato, Jalisco y Puebla para rastrear la dinámica de desarrollo de esta sociedad editorial, a la cual reconoce como un indicador de la trasformación de producción de textos que respondía a las demandas de un mercado de lectores dirigidos por los anhelos de modernidad en el México porfiriano.

Por su parte, Juan de Dios Martínez Lozornio, en el texto “La resonancia del pensamiento de Henri Bergson en la obra filosófica de José Vasconcelos”, analiza la vena del pensamiento del ateneísta mexicano filtrado por la rejilla de la obra del francés, en términos de una influencia que, como advierte desde sus primeras líneas opera más en el orden de un trasvase de los tópicos bergsonianos que decantan discordantes en la pluma de Vasconcelos. Uno de los elementos que me interesa resaltar de este trabajo es su disposición de retomar la figura de Vasconcelos dejando entre paréntesis el sesgo sociopolítico al que se ha condenado la lectura de toda su obra, así como su certero señalamiento respecto al descuido, por no decir abandono, en el que se encuentran las reediciones de una producción prolífica y compleja como la suya, que merecería mayor atención. Para sus fines, el texto de Juan de Dios Martínez Lozornio desata una extensa revisión del pensamiento de Bergson, necesaria para pautar las conexiones y desplazamientos que respecto de él establece Vasconcelos en su monismo estético.  

Sigue en este recorrido, una cala en el universo artístico del surrealismo, en la voz de Gabriela Trejo Valencia, quien recoge en su trabajo titulado “Del fumage a la decalcomanía: técnicas surrealistas para trazar la relación cultural entre México y Francia”, la interacción de lo que denomina “los dos países surrealistas por antonomasia: Francia, pilar del movimiento, y México su remate”. Sobre esta última aseveración observa: “El remate puede entenderse como la conclusión de algo, pero también como el elemento que en ciertas construcciones se sobrepone para coronarlos”. El desarrollo del texto de Gabriela Trejo Valencia, en este sentido, y con la guía de la cronología atribuida al movimiento surrealista desarrollado entre 1918 y 1939, perfila la legendaria Exposición Internacional Surrealista en México realizada en 1940 como “el extremo del movimiento francés tanto como una de las joyas que lo coronan”, es decir, la perla que lo remata. Como apunta la autora, tras de esta exposición se encontraba la estancia de Bretón en nuestro país en 1936, que, a decir de Gabriela Trejo Valencia, dotó al movimiento francés de un nuevo significado en la famosa afirmación del poeta que vio a “México como un país en sí mismo surrealista”, la cual supuso reconocer nuestro país como “la tierra que daba forma a las ideas que los surrealistas tenían de sí mismos. A kilómetros de su punto de origen, México les daba la identidad al tiempo que desplegaba la lógica del absurdo más allá de una decalcomanía”. La lectura de Gabriela Trejo Valencia abunda en este efecto de modelación que de México hicieron los surrealistas, tejida en realidad a su propia imagen y semejanza, así como en México el movimiento siguió también sus propias imágenes azarosas. 

Por mi parte, me sumo a los trabajos de este volumen con una propuesta de lectura de la relación que la obra del escritor mexicano Salvador Elizondo guarda con el pensamiento de Paul Valéry. Como trato de mostrar en el capítulo titulado “El método de Salvador Elizondo. “El mal de Teste” o la impronta de Paul Valéry”, la prosa elizondiana y el proyecto literario que ésta encarna deben en mucho a la figura del francés el interés por los procesos de la inteligencia, o bien de los “dramas mentales”, para decirlo en sintonía con las palabras de Valéry, como mediadores del acto creativo. En la pluma de Elizondo, sin embargo, las insistencias valerianas adquieren características y rasgos obsesivos propios que decantan en la creación de arquitecturas textuales avenidas a la intención de traducir o demostrar, por virtualidad de la escritura, esos “misterios del alma”. Ejercicios que se totalizan los afanes del escritor mexicano.

El trabajo de Asunción Rangel sigue el hilo de continuidad del análisis literario con la revisión de un escritor que comparte generación con Salvador Elizondo. En su texto “La galería francesa en los Inventarios de José Emilio Pacheco”, Asunción Rangel dibuja, antes que una galería francesa, una visión cromática de la obra de Pacheco en la que Francia y París llegan a asomarse más a modo de refracciones de los imaginarios que pueblan la biblioteca del escritor. París está entonces en los inventarios de Pacheco por vía oblicua en la imagen que de ella se construye en la prosa de Rubén Darío, en los pasajes de Walter Benjamin o en un cuento de Julián de Casal. Se trata, dice la misma Asunción Rangel del París que se encuentra en los libros de poemas, en las novelas, en los diarios, en las cartas, en resumidas cuentas, el París figurado en la palabra que dice más que el París “real” porque habla de sus cosas invisibles.

Finalmente, con el texto de Genaro Martell “Los inmateriales mexicanos”, llegamos a las postrimerías del siglo XX con el seguimiento que desarrolla el pensamiento del filósofo francés Jean-François Lyotard y sus reflexiones respecto de la “decrepitud moderna” y el consabido concepto de posmodernidad, el cual es puesto a dialogar con algunas reacciones de orden estético en México que trazan lo que define una suerte de “historia al revés” en las que busca dilucidar la exposición de ideas posmodernas avant la lettre. Dirige así un recorrido por una galería de cuatro salas, en las que recoge las estampas de José Clemente Orozco, Carlos Fuentes, el pintor novohispano José Juárez y el poeta guanajuatense Antonio Plaza. Por último, el libro recoge a modo de epílogo las relatorías de las doce sesiones del Seminario que dieron origen al libro, a cargo de Mireya Buenrostro Murrieta, dejando así constancia de otros trabajos que, por cuestiones de tiempo, no pudieron verse concretados en el libro.

En resumen, esta escueta descripción no es más que una invitación al lector a hacer sus propios juicios del libro. La propuesta, como reiteran sus paratextos es modesta, como sólo puede serlo todo gesto revisionista de la complejidad de las relaciones que se tejen entre las culturas. Lo que sí creo que logra a cabalidad es que, en su variable urdimbre, el libro deja ver, muestra, abre los ojos del lector a esta complejidad y recala en la importancia de, como anuncia su título, seguir los movimientos del trayecto, las idas y vueltas que dibujan los vasos comunicantes entre sociedades, pensamientos, individuos y obras.  Porque, como atinan a observar los coordinadores de este libro, sus sentidos anidan en las travesías, antes que en los puntos de su partida y de su llegada. 

Para descargar el libro en versión digital sin costo, aquí.


Claudia Liliana Gutiérrez Piña es profesora-investigadora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato, México. Fotografía: Eduardo Estala Rojas / Alianza Francesa de Guanajuato, México. 

Claudia Liliana Gutiérrez Piña es doctora en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Autora del libro Las variaciones de la escritura. Una lectura crítica de El grafógrafo y de la obra de Salvador Elizondo (2016). Coordinadora del libro Salvador Elizondo: ida y vuelta. Estudios críticos (2016) y Mujeres mexicanas en la escritura (2017). Obtuvo el premio a la mejor tesis de doctorado en el área de Humanidades 2013, otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Ha impartido cursos en la Universidad Autónoma del Estado de México y Tecnológico de Monterrey. Actualmente es profesora-investigadora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato, México.

Ignacio Ramírez, “El Nigromante”: Aniversario 200. Cómic de José Luis Pescador. Una producción de Marambo Cómix 2018

Por Ricardo Ariza

El artista visual mexicano José Luis Pescador nos vuelve a sorprender, primero con la naciente editorial Marambo Cómix (MC) y segundo, con esta adaptación del texto “Una tarde sin dios en la Academia de Letrán”, del escritor y pensador mexicano del siglo XIX, Guillermo Prieto.


Ignacio Ramírez, “El Nigromante”: Aniversario 200. Cómic. José Luis Pescador. Una producción de Marambo Cómix, 2018. 36 páginas. México, 23 de junio de 2018.

Este material es la primera producción nacida bajo el proyecto ideado (MC) por el artista guanajuatense, ahora naturalizado en Morelos y compartido con CDMX, que es consecuencia también de su larga trayectoria como director de la serie histórica de los personajes del Bicentenario y del Centenario (León, Guanajuato 2010­), en donde colaboraron artistas visuales y escritores, y en los que sobresale el volumen 11 de la serie escrita e ilustrada por José Luis Pescador: “Emiliano Zapata, Secreto de guerra”. 

“Una tarde sin dios en la Academia de Letrán” es el documento perfecto para adentrarnos en una de las personalidades más enigmáticas del siglo XIX. El 22 de junio de 2018 se cumplen 200 años del nacimiento de Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, “El Nigromante”, en plena guerra de Independencia. El nacimiento de Ramírez Calzada es una fecha de verdadera celebración nacional, por la importante herencia que el constitucionalista dejó a este país.

Después de 139 años de su muerte (15 de junio de 1879) sigue siendo pródigo en sus generosidades, pues de él, tutor de tantos pensadores mexicanos, nació el modelo de un país que aún está en la fragua: “No hay Dios, los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos”. Del hombre que ideó el libro de texto gratuito, del impulsor con las Leyes de Reforma en 1857 de la separación Iglesia-Estado, del creador de las garantías individuales, que dotan a cada persona de libertad para ser y pensar, de Ignacio Ramírez, “El Nigromante” —el que habla con los muertos—, aún no conocemos todos sus misterios.

Con la biografía publicada por Ignacio Manuel Altamirano en 1889 —Editada por la Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento en la administración de Porfirio Díaz, editorial también de las obras de “El Nigromante”— nos dibuja el autor de “El Zarco” a un personaje de talla milenaria; con poca objetividad hay que decirlo, pues Altamirano Basilio le debía casi todo a Ramírez y siempre lo amó como a un padre. 110 años después, Emilio Arellano, bisnieto de “El Nigromante” edita y publica la herencia familiar,  las “Memorias Prohibidas”, de quien fue nuestro liberal más polémico. Al completarse el ciclo, sabemos que muchos pasajes de la vida y obra del Voltaire mexicano, como lo llama el mismo Altamirano, fueron resguardados para no alterar la paz porfiriana que duró 30 años. Ignacio Manuel Altamirano se arrepintió en sus últimos días, en San Remo, Italia, de no haber dicho toda la verdad. Y la verdad fue que el encono provocado por la crítica contra los oaxaqueños Benito Juárez y la censura de Porfirio Díaz, oscureció la gigantesca labor del guanajuatense.

En el documento redactado por Vicente Riva Palacio, autor de “México a través de los siglos”, y encomendado por Benito Juárez, nombrado “Historia de la Constitución y Reforma”, Ramírez Calzada brilla por su ausencia. Asimismo, la educación laica y gratuita atribuida al filósofo positivista y político mexicano Gabino Barreda, quien tuvo tantos méritos propios, fue uno de los logros arrebatados a Ignacio Ramírez por la historia oficial. Además, la forma como sucedió, hace apreciarlo en otras dimensiones: En 1847, cuando José María Valentín Gómez Farías era presidente de México y James K. Polk cumplía su mandato en los Estados Unidos, Ramírez Calzada, siendo secretario de gobierno del Estado de México —al que pertenecían varias comarcas de los actuales estados de Guerrero (1849) y Morelos (1869)—, y alternando sus actividades gubernamentales con la impartición de cátedras en el Instituto Científico y Literario de Toluca, “El Nigromante” paseaba por las tiendas de la ciudad pidiendo por caridad patriota y recolectando para un proyecto liberal, el papel de estraza sobrante, para cortarlo y plegarlo.

El padre de Ignacio, Lino Ramírez, quien fue vicegobernador del Estado de Querétaro con Valentín Gómez Farías y también miembro del Partido Federalista para establecer la Constitución de 1824, y crear las primeras leyes de reforma en 1833, le regaló a su hijo un reloj de oro, que fuera antaño propiedad del llamado “Padre de la Patria” por la oficialidad nacional, Miguel Hidalgo; ese reloj fue vendido en Toluca en la casa de empeño de doña Guadalupe Hernández para obtener el preciso dinero y así comprar de usado, una imprenta. Al enterarse el gobernador Olaguíbel Martinón, del sacrilegio cometido por Ramírez al vender aquel preciado reloj, quiso destituirlo de su cargo, pero “El Nigromante”, con un golpe de audacia, le mostró los primeros libros de texto gratuito, que con su patrocinio y trabajo personal hizo posible. Los primeros ejemplares fueron distribuidos en el Instituto Científico y Literario de Toluca, para convertirse después en proyecto y ley nacional, que incluía becas para niños de escasos recursos, por quien defendió de igual manera el papel de las mujeres en la transformación de México como un país de libertades individuales.

Ignacio Ramírez, defensor de los derechos indígenas, el ilustre e implacable tribuno, editor del periódico “Don Simplicio” al lado de Guillermo Prieto, Vicente Segura Argüelles, Vicente García Torres y Manuel Payno, polémico y temido, había hecho cimbrar a los franceses durante la segunda intervención (1862-1867), a Santa Anna, a la Iglesia Católica, a Benito Juárez y al mismo Porfirio Díaz. Hoy lo vemos con toda su actualidad e importancia, resplandecer en lo que aún sobrevive del México laico y liberal, en espera de que un clásico como él continúe diciendo todo lo que aún tiene que decir.

En su cómic: Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, José Luis Pescador no ilustra sino que recrea, da vida al personaje, desde una cercanía en la que el lector puede sentir la fuerza y vitalidad de la época. En la portada de esta edición podemos ver al fondo “La Casa de los azulejos”, en 1837, cien años después de haber sido construida, primera morada de los condes del Valle de Orizaba, en el centro histórico de la CDMX, y también podemos apreciar a Ignacio Ramírez de 19 años cruzar vehemente por donde ahora es la calle Madero ¿o es Cinco de mayo?, rumbo a una reunión muy importante; todos sus años previos de estudio lo habían llevado a ese momento, al encuentro de una tarde de Academia en el Colegio de San Juan de Letrán, en donde vería a los pensadores mexicanos José María y Juan N. Lacunza, Manuel Tossiat Ferrer y Guillermo Prieto, entre otros, como Andrés Quintana Roo, Manuel Carpio, en el colegio para mestizos fundado en 1548 por el virrey don Antonio de Mendoza, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Podemos ver en la portada a aquel mestizo, hijo de mestizos pero de fuerte raíz indígena, de ancestros tarascos y de los señores aztecas de Tacuba, nacido en cuna masónica y liberal, heredero por mérito propio de la Ilustración y del enciclopedismo, podemos ver, como decía, a Ignacio Ramírez, yendo a decir que no hay Dios ante los sabios de su época.

El lenguaje gráfico del autor de este cómic nos traslada a lo largo de la anécdota o hecho histórico, con maestría y experiencia para colocar al lector o espectador en un punto de vista privilegiado, ya que el lenguaje del género ficción ha sido otra de sus vertientes con las que ha creado a su personaje principal Marambo, un chico extraterrestre bastante agradable. Dotado de talento natural y formado en diversas corrientes estéticas, José Luis Pescador traza con dominado ritmo cinemático a lo largo de sus páginas, la problemática histórica y social que lo ha llevado a participar en proyectos de relevancia social como su producción relacionada a las Fosas de Tetelcingo y de Jojutla, Morelos, en donde narra la tragedia común de un México de desapariciones, incursionando en el cómic periodístico. Con propuestas visuales que abarcan el espectro del dibujo y la pintura, el muralismo, el naturalismo, el expresionismo, la perspectiva y la arquitectura, la historieta, el cómic y en general la novela gráfica con sus adaptaciones o creación de personajes, revelan a una nueva generación de autores de la cual, él ocupa un lugar protagonista.  

Enhorabuena por Marambo Cómix, agradecimientos por Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, y ya le dije a José Luis Pescador que votaré por él cuando se lance a presidente municipal de Cuernavaca, para que le ponga banquetas en donde se puedan pasear simpáticos extraterrestres con los Ramírez Calzada y los Altamirano Basilio del futuro. Un sincero abrazo.


José Luis Pescador. Fotografía: Ricardo Ariza.

José Luis Pescador, ha publicado su trabajo en México, España, Estados Unidos, Canadá y Finlandia, en editoriales como Alfaguara, Raíces, Tierra Adentro, Somohano, La Cúpula ediciones, Fantagraphics y SPX Press, entre otras. Ha expuesto de forma individual y colectiva en museos y espacios de arte en varias ciudades mexicanas y en Barcelona, Madrid, Berlín, Portland, San Diego, Austin, así como en el Festival Internacional de Arte Contemporáneo de León (FIAC) y el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato. Dirigió el proyecto de cómic histórico Serie Bicentenario, que involucra a escritores y algunos de los mejores historietistas de México.