La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero.

Publicamos en libro bilingüe (español e inglés) en el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, el ensayo ganador del Premio Internacional Ana María Agüero Melnyczuk a la Investigación Periodística 2015. El jurado internacional estuvo integrado por los profesores Laura Broitman (Israel), Marta Cantero Lleó (España), Juan Jacobo Melo Fierro (Ecuador). Este premio es organizado cada año por la prestigiosa Limaclara Ediciones en Argentina.


“La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero” de Eduardo Estala Rojas. Edición bilingüe en español e inglés. Traducción al inglés por Adriana Elizabeth Vera Pérez. Colección Estudios Mexicanos. Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido-México, 2015; 38 pp.

“La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero” de Eduardo Estala Rojas. Edición bilingüe en español e inglés. Traducción al inglés por Adriana Elizabeth Vera Pérez. Colección Estudios Mexicanos. Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido-México, 2015; 38 pp.

Que un laureado ensayo: “La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero”, tenga la virtud de englobar una realidad acuciante, y, a su vez, el llamado perentorio a preservar la identidad americana, es suficiente para que dicha obra sea motivo de examen y estudio en colegios y universidades.

El autor llama a despertar nuestras ateridas responsabilidades mediante un trabajo valioso y profundo, en el cual nos lleva a recorrer las entrañas mismas de la América ardiente, de su riquísima cultura e historia.

Quienes admiramos de Eduardo Estala Rojas sus esfuerzos y notable intelectualidad, nos congratulamos comprobar, disfrutando la presente obra, que nuestros sentires y discernimientos están plenamente justificados”.

Raúl Silverio López Ortego
Editor y Presidente de Limaclara Ediciones.
Buenos Aires. Argentina.


Disponible en nuestra Biblioteca Digital MCC


Paralibros: una opción gratuita para leer en Guanajuato capital

Eduardo Estala Rojas

“A diferencia de otros programas que van dirigidos al turismo, Paralibros tiene audiencia guanajuatense, principalmente infantil. El turista se acerca y toma una fotografía, pero raras veces se queda a leer. Las personas de Guanajuato poco a poco, a medida que lo conocen se involucran más y se dan un momento para disfrutar de la lectura”, señaló Verónica Cortés Sandoval, mediadora de lectura de Paralibros, en Guanajuato capital.


Verónica Cortés Sandoval, mediadora de lectura de Palalibros; Gema Pérez Rojas, lectora y estudiante de quinto año de primaria. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.

Verónica Cortés Sandoval, mediadora de lectura de Paralibros; Gema Pérez Rojas, lectora y estudiante de quinto año de primaria. Foto: Eduardo Estala Rojas.

Paralibros forma parte del Programa Nacional Salas de Lectura en México. Desde el 2011 está funcionando su stand en el emblemático Jardín Reforma. Es una opción gratuita que tiene como objetivo principal la promoción de la lectura en espacios abiertos como parques o jardines, lugares que facilitan el encuentro de las personas. Los tres elementos más importantes son los usuarios, los libros y el mediador.

“En el espacio algunas veces hacemos círculos de lectura improvisados con los niños que se acercan, lecturas en voz alta, actividades que promueven el diálogo y el respeto a las ideas diferentes”, agregó la licenciada en Cultura y Arte por la Universidad de Guanajuato, generación 2006-2010.

El mediador de lectura es un puente entre el libro y el lector, ya que “es una gran responsabilidad porque tenemos que tener la capacidad para hacer recomendaciones según las necesidades del lector. Creo que lo que más me motiva es interactuar con personas de diferentes edades y distintas ideologías. Eso me permite enriquecer y abrir la mente a las posibilidades que tiene el ser humano. Me siento muy agradecida por estar en ese espacio; y por supuesto la lectura me motiva a seguir creciendo profesionalmente”, añadió la mediadora de lectura.

“Inicié formalmente con las prácticas profesionales en las galerías de arte de la Universidad de Guanajuato. Ahí formaba parte del equipo de servicios educativos; estábamos encargados de organizar talleres y visitas guiadas al público general, especialmente a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria. En el 2013 fui asistente de la Lic. Adriana Camarena en el espacio cultural MAZ+AHUA en Casa Cuatro, ahí realicé trabajo de gestión y promoción cultural para eventos culturales, talleres, conciertos y exposiciones”, comentó sobre sus inicios en el área cultural y artística.

Los libros más consultados en el stand de Paralibros del Jardín Reforma son “El pato y la muerte” de Wolf Erlbruch, “Sapo enamorado” de Max Velthuijs, “Fernando furioso” de Hiawyn Oram y Satoshi Kitamura, “Siete ratones ciegos” de Ed Young, “Rimas y leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, y “La vuelta de tuerca” de Henry James. La edad promedio de los lectores de Paralibros en Guanajuato capital son entre 5–11 años (mayor asistencia 50%), 25–50 años en adelante (mediana asistencia 35%) y 12–24 años (poca asistencia 15%).

México tiene el estigma de ser un país con pocos lectores; sin embargo, Paralibros está en plazas públicas de libre acceso, este programa propone que los transeúntes opten por pasar su tiempo libre, o mientras están a la espera de su cita y ocupen su tiempo con un libro. Así lo que era una distracción se convierte en un hábito. “Hay personas que no tienen recursos económicos para comprar un libro, algunos son muy costosos. Paralibros es una opción gratuita para aquellos que no tienen las posibilidades monetarias”, indicó la promotora cultural.

Además compartió algunas de sus experiencias como mediadora de lectura: “aún hay niños que se sorprenden con las pequeñas cosas, que no le temen a la imaginación, que pueden regresar a un mismo libro una y otra vez, no se cansan de “exprimirlo”. Es una gran enseñanza para mí. Otra buena experiencia, es que algunos adultos son reservados y llegan apenados por haber dejado la lectura una larga temporada o por no tener el hábito, pero cuando se dan cuenta de que nadie es juzgado y que al contrario los mediadores estamos ahí para apoyar en lo que podamos, resultan ser ávidos lectores”.

Sus libros favoritos de Verónica Cortés Sandoval son “El luto humano” y los relatos como “Dios en la tierra” y el “El sino del escorpión” de José Revueltas, “Bestiario” de Juan José Arreola, “Estas ruinas que ves” de Jorge Ibargüengoitia y los poemas de Efraín Huerta. Aconseja a los lectores que disfruten y no lean por obligación, imposición o una estadística para presumir. “Deben de tomarse el tiempo para disfrutar el libro sin distracciones, conversar con el texto, hacer anotaciones de lo que les parezca interesante, usar un diccionario para aclarar las ideas, conversar con alguien más y compartir la experiencia”.


Todos son bienvenidos para leer en el stand de Paralibros del Jardín Reforma, en donde cuentan con la opción de préstamo a domicilio. Para ello requieren la credencial IFE o INE y un comprobante de domicilio. También necesitan llenar un formato muy sencillo. El préstamo a domicilio es de un libro por ocho días. Los horarios son de martes a viernes de 16-19 hrs., sábado de 10-14 hrs., y domingo de 11-15 hrs. Para mayor información, escribir por favor a: verocortes.sandoval@gmail.com


Eduardo Estala Rojas, mexicano, fundador y director general del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Contacto: mexicanculturalcentre@gmail.com

Donald Trump, desde una perspectiva seria.

Adolfo A. Laborde Carranco

Mucho se ha dicho sobre las polémicas declaraciones de Donald Trump. Podemos estar de acuerdo o no con él; escandalizarnos, gritar y hasta tacharlo de loco y racista. Quizá estemos en lo correcto, sin embargo, no estaríamos hablando y desgastándonos en estos menesteres, menos aún cuando quizá no llegue a la nominación republicana como candidato presidencial si hubiéramos hecho la tarea.


El magnate estadunidense Donald Trump. Foto: AP.

El magnate estadunidense Donald Trump.
Foto: AP.

Existe, creo, en todo esto, por parte de muchos mexicanos de este lado de la frontera (México) un doble discurso. Nada hicimos, o muy poco como sociedad para presionar a nuestro gobierno en turno, o los anteriores, de generar una verdadera política pública para crear o delinear una política migratoria externa: la política migratoria ha sido precisamente eso, la ausencia de tal. ¿En dónde terminó la iniciativa de Vicente Fox de crear una Secretaría del Migrante? O ¿la idea de la Oficina de la Presidencia para atender dicho fenómeno? O ¿la dotación de un mayor presupuesto y autonomía al Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) de la Cancillería que se encarga de las comunidades de los mexicanos en el mundo?

En la realidad, nuestros paisanos, importan poco, salvo en el tema de remesas. Diría mi querido amigo Primitivo Rodríguez, experto en temas migratorios, “a los migrantes se les ve como cajeros automáticos¨. El tiempo nos ha alcanzado. El principio de no pasa nada, tendrá que reconsiderarse. Tenemos que generar una estrategia integral de la defensa de los intereses de los mexicanos más allá de nuestras fronteras y eso, hay que reconocerlo, no se hace solo con reclamaciones y manotazos. Sin necesidad de crear más burocracia sin sentido, me parece que debemos de dotar con más personal y presupuesto a nuestros consulados, así como una estructura más acorde a su realidad del IME. Pasar de los paseos turísticos con los miembros de su Consejo Consultivo del IME a verdaderos esquemas de cooperación e intercambio de buenas practicas sobre el tema migratorio. Generar estrategias mediáticas allá, es decir, en Estados Unidos, no acá, para contrarrestar los dichos de Señor Trump y los que le sigan. Parece que eso no se ha entendido.

Los migrantes y sus organizaciones, si  quisieran, podrían convertirse en los mejores aliados del gobierno mexicano. Lejos de eso, se les ha dejado en el olvido. Dejemos la doble moral y pasemos a la praxis. Aún hay tiempo, antes que la oleada antiinmigrante en los Estados Unidos crezca más. Mucho de ello, es debido al desconocimiento de la gran aportación de nuestros inmigrantes a la sociedad estadunidense en términos económicos y sociales.

Un buen comienzo sería la creación y difusión en los medios masivos de comunicación y redes sociales de capsulas informativas multilingües de la historia de la migración de los mexicanos en los Estados Unidos, incluyendo claro está, la venta del territorio que le pertenecía a México en la primera mitad del siglo XIX. Esto acompañado de un lobby bien estructurado, me parece, reduciría los efectos negativos de lo que tan fácilmente ha logrado el Sr. Trump en tan corto tiempo. Quizá, el lado positivo de todo esto es que el debate migratorio ha salido del closet y está ahí, para abordarlo y darle sentido. Aprovechemos esta coyuntura.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

Premio Internacional Ana María Agüero Melnyczuk a la Investigación Periodística 2015

Publicamos en exclusiva el trabajo de investigación periodística ganador: «La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero», de Eduardo Estala Rojas, fundador y director general del MCC.  El jurado internacional estuvo integrado por los profesores Laura Broitman (Israel), Marta Cantero Lleó (España), Juan Jacobo Melo Fierro (Ecuador). Este premio es organizado cada año por la prestigiosa Limaclara Ediciones en Argentina.


En las bibliotecas públicas y universitarias de México, Estados Unidos y Reino Unido, he tenido el privilegio como lector de poder acceder a valiosos acervos, protegidos y disponibles para llevar a casa, o consultarlos en los recintos y de forma digital. Dentro de estos lugares de sabiduría y conocimiento universal, han surgido reflexiones sobre la situación actual de México, mi país de origen, sobre la importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero. En este reportaje periodístico, me enfoco en cinco apartados: La importancia de la lengua española y lenguas indígenas, encuestas sobre lectura y bibliotecas en México, entrevistas exclusivas, retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana, y reflexiones finales.

La importancia de la lengua española y lenguas indígenas

        Carlos Prieto, en su libro “Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas[1]”, escribe: “El año de 1492 tiene una importancia fundamental no sólo en la historia mundial sino en la historia y evolución de las lenguas. Destacaré cuatro hechos capitales: la toma de Granada, que marca el fin de ocho siglos de dominio árabe en España; la llegada de los españoles a América y, con ello, el principio de la expansión de la lengua española al continente americano y la incorporación de palabras provenientes de lenguas indígenas; la expulsión de los judíos de España y el origen de la lengua judeo-española, y la publicación de la primera gramática del castellano por Antonio de Nebrija (Nebrija era andaluz y su obra es un reconocimiento del castellano como lengua de España. Se trata de la primera gramática de cualquier de las lenguas romances)”.

        Según el Instituto Cervantes de España: “México es el país con el mayor número de hispanohablantes en el mundo 112.336.538” (“El español: una lengua viva. Informe 2012”).[2] Asimismo, México cuenta con 11 familias lingüísticas dispersas en todo el territorio, de estas se desprenden 68 lenguas y 364 dialectos, de acuerdo con el “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), [véase la infografía de Notimex como un complemento].[3]

En México viven 16 millones de indígenas de los cuáles, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

En México viven 16 millones de indígenas de los cuales, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

        Desde el 2013 funciona el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido [4], primer centro virtual de su tipo en la divulgación de la cultura mexicana en el extranjero. “El Mexican Cultural Centre (MCC), tiene que ver con la creación de un espacio comunitario entre la cultura mexicana e hispanoamericana y la cultura escrita en inglés en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. No sólo viene a llenar un vacío sino que también ennoblece la presencia de la cultura hispánica en las redes sociales y permite un mejor conocimiento entre las culturas de origen hispánico y de otras lenguas”, indicó Adolfo Castañón, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Cabe señalar que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuenta con 11 centros de estudios mexicanos, ubicados en Francia, España, China, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos (San Antonio, Chicago, Los Ángeles, Seattle, Tucson) y Reino Unido. [5]

Encuestas sobre lectura y bibliotecas en México

        En palabras de Ernesto García Canclini, profesor-investigador distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana de México: “Según el Conteo de Población de 2005, efectuado por el INEGI, 92.1% de los mexicanos mayores de 12 años saben leer. La Red Nacional de Bibliotecas Públicas, uno de los equipamientos culturales que más ha crecido en las dos últimas décadas, cuenta con 7,210 bibliotecas, distribuidas en los 31 estados y el Distrito Federal de modo más equitativo que los teatros, los museos y las computadoras. De hecho, algunos de los estados con mayor porcentaje de bibliotecas por cantidad de habitantes, como Tabasco, Tlaxcala y Oaxaca, se hallan entre los que presentan menores índices de lectura”. [6]

        En un nuevo informe, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó en el Módulo de Lectura (MOLEC), México, 2015, lo siguiente: “En cuanto a la asistencia a lugares donde se puede acceder a material de lectura, el mayor porcentaje lo registraron las personas que acudieron a la sección de libros y revistas de una tienda departamental, en segundo lugar se encuentran las personas que fueron a una librería, en tercer lugar las que acudieron a un puesto de libros o revistas usados y el menor porcentaje se registró en personas que fueron a alguna biblioteca en los tres meses anteriores a la fecha de levantamiento, que se realizó los primeros 20 días del mes de febrero”. [7]

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura. Fuente: INEGI.

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura.
Fuente: INEGI.

        MOLEC lo realizó con base en la “Metodología Común para Medir el Comportamiento Lector”, publicada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), organismo intergubernamental auspiciado por la UNESCO. “De ahí que las estadísticas e indicadores resultantes, sean comparables con los de países iberoamericanos, lo cual permite establecer similitudes y divergencias”. MOLEC recabó la información entre la población mexicana de 18 años en adelante, en 2 mil 336 viviendas asentadas en zonas urbanas de 32 ciudades con 100 mil habitantes y más.

Entrevistas exclusivas para este reportaje periodístico

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, director de la Biblioteca José Vasconcelos en México, considera necesario repensar las bibliotecas como espacios públicos destinados no sólo al resguardo del saber, “sino encaminados entre muchas otras cosas al reconocimiento de la diversidad de ellos y potenciar la apropiación cultural en su sentido más amplio, que no está forzosamente relacionado con los libros”. El también editor y ensayista señaló que actualmente la Biblioteca José Vasconcelos[8], se ha convertido en el cuarto recinto cultural más visitado del país, después de Teotihuacán, Chichen Itzá, y el Museo de Antropología, y la tercera más seguida de todas las bibliotecas iberoamericanas en redes sociales.

Adolfo Castañón, editor y traductor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Foto: Jorge Dávila, Icoavs, AML.

Adolfo Castañón, quien trabajó como editor y gerente editorial por casi tres décadas en el Fondo de Cultura Económica, declaró que en México y en general en los países de la región hispanoamericana: “la biblioteca no sólo es el espacio donde se encuentran los libros, sino que es un ámbito donde se puede dar algo intangible y precioso: la posibilidad de silencio y de concentración”. Además comentó que es importante dar más capacitación y apoyo a los bibliotecarios y a los que trabajan ahí. “Creo que lo esencial es que mejorara en la sociedad la percepción pública de lo que significan las bibliotecas y los libros. Si se hiciese un examen de evaluación de conocimientos a los candidatos a puestos de elección popular, quizá las bibliotecas se llenarían más. Un ejemplo admirable de biblioteca en México es la Biblioteca José Vasconcelos dirigida actualmente por Daniel Goldin”. Asimismo, recordó el poeta y traductor, una experiencia que lo marcó en su vida: “De niño, tenía la posibilidad de enterrarme en el fondo reservado de una biblioteca. Un día se fue la luz y nos quedamos mi hermana y yo encerrados en ese ámbito oscuro y habitado por alimañas y roedores. Logré salir de ese fondo reservado gracias a que observé el sentido en que iban las escaleras corredizas. Esa experiencia, para mi dramática, me ha acompañado toda la vida y me ha enseñado que la oscuridad puede ser vencida literalmente por la luz de la observación y la auto-observación”.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, periodista y escritor, expresó desde Chicago, Illinois, Estados Unidos, que el incendio que destruyó la Biblioteca de Alejandría, o el que destruyó la biblioteca-laberinto del monasterio que crea Umberto Eco en “El nombre de la Rosa”, son buenas metáforas o alegorías para hablar de la fragilidad de la biblioteca. “Las bibliotecas, hoy en día, enfrentan retos enormes: la gente ya no lee, ni promociona la lectura entre sus hijos; la disponibilidad de textos, documentos, libros, imágenes y otros archivos en formato digital al alcance del teclado del teléfono o de la computadora alejan a la gente de la biblioteca; y las constantes privatizaciones y desincorporaciones a niveles gubernamentales tanto locales, como nacionales, descapitalizan a los propios gobiernos que deben priorizar sus escasos recursos, retirando apoyos a bibliotecas y otros programas culturales. Las bibliotecas tienen que recurrir a un gran despliegue de creatividad: programar eventos, organizar círculos de lectura para familias y niños, digitalizar su acervo para facilitarlo a través de sus páginas web a miembros registrados, sacar los libros del recinto para llevarlos por la ciudad y por barrios pobres en unidades móviles. De forma creciente, y para poder sobrevivir, quienes dirigen bibliotecas deben también desarrollar planes de mercadeo y comunicación tradicional y digital para ubicar a sus instituciones en la competencia por llamar y atraer la atención del público. La biblioteca no puede seguir aislada del mundo y de la comunidad, y tiene que hacerse presente casi de la misma manera que lo hace un restaurante, un gimnasio o una sala de cine: competir por clientela, por visitantes y por usuarios”.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero y escritor, comentó desde Ensenada, Baja California, México, acerca del valor de las bibliotecas, y el porqué debe existir la opción de la lectura en papel para las personas, sobre todo en los niños. “En un mundo que comienza a ser dominado por la lectura en redes sociales —Internet en general—, no debe perderse esta opción, dado que provee de otra experiencia al lector, es decir, un ritmo distinto para la comprensión de ideas, además de esa sensación de seguir una lectura en un formato específico, cercano, y que forma parte de otros rituales en soledad. Esa intimidad al leer un libro aún —creo—no es lograda por un monitor o celular. Desconozco la experiencia de seguir una lectura en tablet, aún no me da confianza en invertir en un aparato de este tipo”. Además dijo que la experiencia de una biblioteca debería ser más lúdica: “más allá de ir a consultar un libro, los lectores deberían tener más opciones en los sitios, que se vuelvan lugares integrales para comprender las lecturas. No el lugar silencioso al que se le ha asociado durante años. Debo aclarar que esta atmósfera debe continuar, pero quizás incorporar otras áreas que sirvan para tener acceso a todos aquellos productos culturales emanados de los libros”. También indicó que “si se leyera el Quijote y, además, hubiera acceso a un mapa digital de España con las teorías sobre el posible viaje en las regiones existentes, sería otra experiencia, quizás habría más compenetración. ¿Cómo era la Francia en la época que fue escrita “Rayuela” de Julio Cortázar? ¿Cómo el Londres de Charles Dickens? Si alguien leyera sobre dragones, tener acceso a grabados elaborados por artistas; fotografías del Jalisco que sirve de escenario para los cuentos de Juan Rulfo”.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México, opinó que las bibliotecas son muy importantes: “porque son unos de los pocos espacios de aprendizaje a los que los jóvenes pueden tener acceso y que sin duda deben preservarse, ya que uno no disfruta igual leer un buen libro en papel y leyendo en la comodidad de un ambiente silencioso, a descargarlo con un programa de computadora, no es para nada cercana la experiencia”. Agregó que le gustaría que existieran más bibliotecas en México y sean más accesibles en cuanto a locación: “para que todos podamos tener una biblioteca cerca cuando tenemos deseos de leer. Me agradaría mucho que dieran más énfasis a la buena literatura mexicana, porque tenemos un inmenso repertorio de escritores que son buenísimos”.

Retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana

        El poeta y ensayista Gabriel Zaid, criticó el estado actual del periodismo cultural: “lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores. O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía”. Además indicó que nunca es tarde para volver a respetar a los lectores y subir el nivel de la vida pública, “por el simple recurso a la buena información, el buen juicio y el buen gusto. Habría que empezar por lo mínimo: un departamento de verificación de afirmaciones, para no publicar tantas cosas infundadas, vacuas o francamente cómicas. Parece insignificante, pero es algo cargado de significación. El mensaje implícito daría un giro de 180 grados: no publicamos basura”. [9]

        Para Néstor García Canclini, es necesario involucrar a los medios de comunicación en el fomento de la lectura: “no sólo a las radios y televisoras culturales; también a la televisión comercial como parte de sus responsabilidades públicas en la convergencia digital, es una tarea indispensable para desarrollar la industria editorial y expandir la lectura. Todo esto queda por hacer si aspiramos hacia un país con lectores. Y como si fuera poco, hay que recordar lo que la sociología y la economía de la cultura han vuelto ya una obviedad: la mayoría de los planes de movilidad cultural se restringen a los públicos de siempre si no hay movilidad económica y calidad educativa”.

Reflexiones finales

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid, España, dijo que las bibliotecas públicas son importantes, porque resguardan el material que da testimonio de ese largo proceso de conocimiento de sociedades enteras a través del tiempo. “Es el lugar donde se propicia el diálogo con otras mentes y da cabida a un público plural”. Reflexionó sobre el proceso de investigación de su tesis doctoral en donde realizó un catálogo sobre cuentistas mexicanas que recorre todo el siglo XX hasta los últimos años. Tuvo que viajar por toda la República Mexicana, “ya que la Biblioteca Nacional de México no resguarda gran parte de lo que se publica en el país”. Según le explicó un trabajador de esta biblioteca: no hay recursos para adquirirlos, almacenarlos ni conservarlos. “A esta dificultad se añadió que no hay ninguna biblioteca estatal o universitaria preocupada por resguardar las publicaciones de su localidad. Tuve entonces que recurrir a bibliotecas extranjeras como la Biblioteca Nacional de España en Madrid de la que conocí su trabajo exhaustivo y sistemático por albergar todo lo que se edita en territorio español y a la Library of Congress en Washington su interés por la producción literaria en México aun cuando se tratara de una autora desconocida con una edición de escaso tiraje. Lamenté que no hubiera políticas parecidas en México”, concluyó la académica.


Referencias

[1]“Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas”, Carlos Prieto; pról. de Carlos Fuentes. 2ª. ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2007, p. 89.

[2]“El español: una lengua viva. Informe 2012”. Centro Virtual Cervantes; Instituto Cervantes, España: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_12/i_cervantes/p01.htm Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[3] “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), México, 2005: http://www.inali.gob.mx/pdf/CLIN_completo.pdf Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[4] The Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido: https://mexicanculturalcentre.com/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015.  

[5] Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE), UNAM, México: http://www.cepe.unam.mx/sedes.php Fecha de consulta: 8 de octubre de 2015. 

[6]“Leer ya no es lo que era”, Ernesto García Canclini. “Encuesta Nacional de Lectura. Informes y evaluaciones”, Daniel Goldin (editor), UNAM-Conaculta, México, 2006, pp 27-37. 

[7] Boletín de prensa Núm. 148/15, INEGI, Aguascalientes, Ags. México, 22 de abril de 2015.

[8] Biblioteca José Vasconcelos, México: http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[9]“Periodismo cultural”, Gabriel Zaid, Letras Libres, España, edición marzo 2006, pp 30-32. Versión digital: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/periodismo-cultural-0 Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

Inmersión a los ‘Sueños de Libertad’: Teatro en los Reclusorios del Estado de Guanajuato, México.

Xosué Martínez

Un Virgilio azul y de mirada seria nos daba indicaciones para la inmersión. Conoceríamos al ‘Rey de Reyes’. Se ofreció a resguardar nuestras pertenencias, pues no todo podía acompañarnos. En la primera o última puerta (según el caso), más indicaciones, negociaciones, comprobación de nuestra identidad y sin estar escrito en ningún sitio, y en el aroma de las paredes grises como un grafiti invisible: “abandona la esperanza si entras aquí”.

"Sueños". Fotografía de Xosué Martínez.

«Sueños». Fotografía de Xosué Martínez.

Leer en el ambiente aquella frase sólo es una sensación de visitantes poco frecuentes, y hay que decirlo, un poco descontextualizada. Ni Dante, ni Virgilio, ni Beatriz andaban cerca, no había almas ni tormentos eternos; no era el infierno, pero seguramente podría ser una metáfora inconsciente. Estábamos ingresando al Cereso de la ciudad de León, Guanajuato, México. Esta visita atípica venía precedida de dos sucesos: el concurso de pastorelas que se realiza entre los reclusorios del Estado de Guanajuato, y el taller de teatro que ofrece uno de los salones de cultura del Instituto Cultural de León.

En el camino al escenario regresa la primer metáfora: pasillos asfixiantes, cientos de guardianes que no apartan la mirada de ti, no se distingue entre amabilidad y seriedad, pisando nuestra sombra de color fluorescente, como estirándola para recordarnos que terminando la función tenemos que salir. Las puertas se cruzan con las rejas y los custodios. La zona abierta del penal un nuevo choque: no hay horizonte. El cielo se ve más lejos en correspondencia a los altos muros grises, y lo más lejano que se percibe son las torretas de vigilancia, presos mirando a distancia a los intrusos. Un silencio envuelve todo y el sonido de los zapatos con el pavimento comienza a dialogar con las deducciones obvias: “¡Qué duro debe ser estar aquí!” y la ‘Divina Comedia’, se mantiene necia en las referencias. Finalmente llegamos al foro escénico, donde el número de custodios es mayor. Afuera puede leerse la leyenda ‘Rey de Reyes’, nombre de la pastorela que estaba por comenzar.

Los datos previos al teatro. Un montaje escénico ganador del primer lugar del concurso de pastorelas que se realizó entre los diez grupos de teatro de los diez Ceresos del Estado de Guanajuato. Creación original, producida, escrita y dirigida por ellos mismos, alumnos del taller de teatro de la maestra María De Luna. Cerca de 42 actores en escena y otros en el staff, todos integrantes de la compañía ‘Sueños de Libertad’. Y se realiza la última inmersión. La predisposición a ver una pastorela se desvanece cuando al centro del escenario nos encontramos con un ring de lucha libre, un DJ musicalizando y las luces ambientando cual espectacular foro. Irónicamente en este último salto al interior, en el fondo de este descenso, la sensación cambia: se rompe la tensión y parece que salimos del Cereso.

Se ejecuta el convenio teatral. La propuesta del ‘Rey de Reyes’, es una pastorela donde a través de la lucha libre, el bien y el mal se enfrentan. Sin embargo, pese a contar con el hilo narrativo común de este género teatral, es una propuesta totalmente refrescante. Partiendo desde el guión. Una estructura que aunque sigue los lineamientos convencionales de la pastorela, rompe completamente al sembrar una historia que por momentos nos obliga a olvidarnos del género, dejando como casualidad la historia constreñida. De ahí, el trabajo de dirección resulta notable.

No solamente se trata de una pastorela revolucionada, sino que además, permite visualizar diversos espacios, hace convivir cuadros escénicos que brillan por su pertinencia en cada embestida, y aunque el montaje está cercano a las dos horas, la fluidez de las escenas hace imperceptible al tiempo. El trazo escénico es por mucho superior a otras obras que hemos tenido la oportunidad de ver en ‘la libertad’ de León.

El trabajo actoral resulta conciso y coherente. El ‘punch’ que generalmente caracteriza un buen montaje se encuentra en cada uno de los actores. Los actores principales recibieron entrenamiento de lucha libre y escénica. Escena a escena se suceden sin caer en ‘cliches’ todos los personajes, generando la empatía necesaria, nuevamente, para dejar a un lado el tema de la pastorela, y regalarnos actuaciones honestas. La comedia es parte importante del montaje, aspecto que no se dejó en simples chistes, sino que, aprovechando la realidad en la cual los actores están inmersos, estratégicamente permite el goce del montaje.

Aquí aterrizamos un poco, y a mitad del montaje, nos damos cuenta que los custodios no apartan la mirada seria de la escena. Aunque es un momento onírico de escape, donde los presos son actores y son personajes, recordamos que se trata de teatro penitenciario. Desde el fuerte planteamiento simbólico que constituye el nombre de la compañía: ‘Sueños de Libertad’, el anclaje con el teatro nos permite descubrir esos sueños. Comienzan las preguntas incómodas, la común: “¿qué habrán hecho para estar tras las rejas?”. Una duda que causa ruido al ver tan decoroso trabajo, y que desde nuestro punto de vista, no hay por qué preguntarla, mucho menos por qué responderla. Finalmente nos permiten estar en su mundo de consecuencia a sus actos, y lo más coherente es decir que están bien.

Esta compañía teatral cuenta con cerca de 8 años de trayectoria, el montaje que constituye un primer lugar estatal, montado en tan sólo tres meses. Los horarios de ensayo rozan las seis horas diarias, como una actividad de reintegración social muy aterrizada. Es en estos últimos tres años, cuando María de Luna, directora originaria de San Francisco del Rincón, Guanajuato, México, tomó la formación teatral de los presos; aprovechando cada una de sus realidades, les dio el teatro como una medicina a aquello que se llama ‘encierro’, mostrando que la libertad, por muy lejana que parezca, arranca desde uno mismo.

Finaliza el montaje con el público de pie y una lluvia de aplausos como aves anunciando la mañana, la salida del sueño y el regreso a la realidad. Pocos son los minutos que los actores pasan con el público y sus familiares cuando se da la orden. Deben regresar a sus celdas todos los actores. Es un momento que resulta incómodo; ese golpe de realidad que corta la magia del teatro, la reserva del hecho escénico y cuando salimos de la función; no de ésta, sino de todas las funciones, de los cambios de día, de año, de trabajo, de perspectiva. La vista nocturna del reclusorio es el ascenso al paraíso que tanto disfrutó Dante al encuentro con el amor. Las luces tenues delinean la silueta de cada uno de los cuerpos arquitectónicos, y como en una visita a otra realidad, queda el espasmo del goce estético, las palabras que se intercambian con otros miembros del público, las preguntas incómodas que por fuerza de la noche y del acto aparecen repetitivamente: una paradoja con el hecho escénico que acaba de suceder.

De pronto el aire se hace más ligero; los filtros uno a uno se van despidiendo como con el deseo de no volverte a ver jamás, uno mismo descubre quién es cuando le revisan a la perfección el rostro, el nombre, el aliento; esa supuesta libertad que nos colgamos como tilde por ‘estar afuera’, parece cobrar sentido. Una amarga felicidad llega al salir por la última o primera puerta, depende del caso. Aunque el sistema de reintegración les dé la oportunidad de aprender un oficio o estudiar una carrera, es un hecho que los presos-artistas que purgan condenas más humanas (cortas), difícilmente podrán obtener un trabajo al salir. Sin embargo, ver el tamaño del trabajo escénico, no hace tan descabellada la idea de que el teatro podría ser su parada en ese sueño de libertad. Después de todo, uno como espectador, también puede soñar.


Xosué Martínez, mexicano, es fotógrafo y escritor. Licenciado en Cultura y Arte por la Universidad de Guanajuato, México. Colabora para institutos, revistas, artistas e iniciativa privada en el área de cultura y comunicación.

The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido

Paniel O. Reyes Cárdenas

Un aspecto sumamente interesante de las distintas definiciones de la experiencia, particularmente de la experiencia cultural, es su naturaleza inter-subjetiva, pública, colectiva y dinámica. Ciertamente la experiencia cultural es plural y dinámica: no podría ser de otra manera, ya que la formación de la identidad cultural personal es el resultado de la interacción continua y conjunta en una cultura en particular.

The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido. Compilador: Eduardo Estala Rojas; prólogo Paniel O. Reyes Cárdenas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

«The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido». Compilador: Eduardo Estala Rojas; prólogo Paniel O. Reyes Cárdenas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

Cada cultura, aunque cambiante, tiene un talante y temperamento propio y único, y está más o menos abierta al perfeccionamiento y a la expansión de sus límites en el florecimiento de los talentos. Como mexicano, creo que nuestra cultura, aunque ajena a unos límites demarcados por estar siempre abierta, tiene una poderosa identidad. La cultura, sin embargo, se puede promover o no, su enriquecimiento en el intercambio de razones y experiencias puede florecer u opacarse, dependiendo de las decisiones conscientes de promoverla y expandirla.

En tiempos en los que el impacto del conocimiento es casi una norma de aceptación para proyectos y realizaciones conjuntas han proliferado los intentos de reunir grupos, equipos y colaboraciones desde iniciativas institucionales. Estas iniciativas son signos positivos del reconocimiento de la naturaleza social y colaborativa de la construcción del conocimiento. Con todo, estas iniciativas suelen tener un carácter artificial ya que son producidas sí y sólo sí el proyecto ha sido financiado y garantizado de antemano. Hay otras iniciativas, sin embargo, que han nacido de manera natural como una expresión de la colaboración conjunta e interdisciplinar de los talentos como resultado consistente y continúo del amor al conocimiento, al arte y a la cultura.

Este es el caso del Mexican Cultural Centre (MCC), iniciativa que puede reconocerse como un fenómeno único de colaboración que ha nacido con el deseo altruista y auténtico de difundir el talento cultural mexicano desde la experiencia de extranjería. En efecto, el MCC ha permitido un espacio de intercambio plural de experiencias culturales, artísticas y cognitivas que promueven de una manera única y decidida la identidad y cultura mexicana.

Este libro es un paso más en este proceso, pues no sólo es único en su naturaleza, sino que decididamente pretende empujar los bordes de nuestra consciencia cultural a la hora de entender distintos aspectos de la diplomacia cultural presentando experiencias y pensamientos de jóvenes talentos mexicanos en su experiencia profunda de florecimiento en el contexto extranjero. Por tanto, el lector agradecerá que una colaboración tan única haya sido posible por el incansable esfuerzo del iniciador del MCC y compilador de esta colección, el escritor Eduardo Estala Rojas.


Nota del editor: Prólogo de “The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido”. Compilador: Eduardo Estala Rojas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

Aquí pueden descargar el libro electrónico sin costo:


Paniel O. Reyes Cárdenas, mexicano, es maestro y doctor en Filosofía por la Universidad de Sheffield, Reino Unido. En su tesis investigó el pragmatismo y la metafísica del realismo escolástico en C. S. Peirce. Aunque animado por su interés en la tradición pragmatista, Paniel tiene un amplio interés filosófico. Ha publicado artículos sobre filosofía de las matemáticas, metafísica, filosofía medieval, filosofía de la religión, Hegel, y sobre todo, Kierkegaard. Ha participado en un importante número de congresos académicos en más de 15 países. Fundador de la Sociedad Mexicana de Metafísica y Filosofía de la Ciencia. Actualmente realiza un posdoctorado en la Universidad de Nottingham, Reino Unido.

El generoso placer del misterio

Hugo Plascencia

Hugo Gutiérrez Vega, nació en Guadalajara, Jalisco, México, 1934. Director de teatro, escritor, poeta, ensayista, periodista, profesor universitario y diplomático. Estudió derecho en la UNAM, letras inglesas en Michigan, Estados Unidos, letras italianas en la Universidad de Roma, Italia, y sociología de la comunicación en Londres, Inglaterra. Ha sido miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano; consejero cultural en Roma, Londres, Madrid, Washington; embajador en Grecia; concurrente en Líbano, Chipre, Rumania y Moldova; realizó trabajos especiales para la UNESCO en Irán y la Unión Soviética; cónsul general de México en Río de Janeiro, Brasil, y en San Juan, Puerto Rico.


Hugo Gutiérrez Vega. Fotografía de José de Jesús Vázquez Hernández.

Hugo Gutiérrez Vega. Fotografía: José de Jesús Vázquez Hernández.

Es Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, México, 1975, por Cuando el placer termine. Orden al Mérito 1966 en grado de comendador, Italia. Medalla Alfonso X 1981 de la Universidad de Salamanca, España. Comendador de la Orden Isabel la Católica 1983, España. Orden del Delfín 1994 (Gran Cruz), Grecia. Premio de Letras Jalisco, México, 1994. Premio Nacional de Periodismo 1999 en el área de difusión cultural. Premio Iberoamericano Ramón López Velarde 2001. Premio Xavier Villaurrutia, México, 2002 por Peregrinaciones y Bazar de asombros II. Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2009. Premio Nacional de Ciencias y Artes, en la categoría de lingüística y literatura, México, 2013. Es director de La Jornada Semanal y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.   

―Octavio Paz señalaba que la vocación literaria era un misterio, ¿cómo nació el misterio en la vocación literaria de Hugo Gutiérrez Vega?

―Como una especie de resultado de la lectura, desde muy pequeño aprendí y empecé a leer, y las circunstancias familiares me inclinaron a encerrarme en la lectura, leía todo lo que caía en mis manos, cuentos de hadas, revistas, había una revista creo que se llamaba Idea, era una revista pornográfica maravillosa en páginas sepia; luego leí la Ilíada y la Odisea como quien lee libros de aventuras ¡que además son libros de aventuras!, y de la lectura nació la necesidad de escribir, por qué escribe uno, por qué empieza a escribir uno, es difícil. Yo todavía no consigo descifrar el misterio, ¿por la necesidad de comunicar? no, me parece una explicación muy elemental. ¿Por la necesidad de desfogarse?, me parece psicoanálisis de pulquería. ¿Por la necesidad de conseguir la fama?, me parece también una motivación bastante elemental. Creo que es un misterio, la necesidad de decir, creo que Octavio lo definió muy bien, la necesidad de utilizar las palabras y sacarles todos sus contenidos y sus significados; entonces pasé de la palabra escrita a la propia palabra que busqué durante mucho tiempo, hasta encontrar la forma de decir las cosas, buena o mala pero mi forma, que es lo que tiene que hacer cada escritor, buscar su propia forma después de una larga trayectoria.

―¿En cierto sentido podemos decir que Jaime Sabines tenía razón al momento de definir la escritura como una necesidad fisiológica y ontológica?

―Yo creo que Jaime tenía razón porque se manejan muchas emociones cuando se escribe, la emoción es uno de los elementos primordiales de la escritura. No estoy hablando de lo que yo escribo en poesía, la diferencia entre la poesía narrativa y la poesía hermética, de la poesía como acto de la inteligencia y la otra como acto de la emoción. Creo que la poesía es producto de las dos cosas, es producto de la emoción y de la inteligencia, la emoción tiene mucho que ver con el acto literario y particularmente con el acto poético, por aquello que decía Eliot que la poesía está instalada en buena parte, su parte esencial, en los interiores del inconsciente.

―Si tuviera que escoger entre tres obras y autores que lo han marcado alrededor de su trayectoria como lector y poeta ¿cuáles y quiénes serían?

El son del corazón de Ramón López Velarde, La casa de Asterión de Jorge Luis Borges, La divina comedia de Dante Alighieri y las obras de Francisco de Quevedo.

―Hablando de periodismo cultural, ¿ha influido éste en su obra poética? y si es así, ¿de qué manera?

―Yo creo que sí, decían los esteticistas ingleses, que eran como diríamos en Guadalajara: “muy delicaditos”, que no le convenía al poeta dedicarse al periodismo, ya que la palabra poética se contaminaba con la periodística. Por lo tanto, la gente como Walter Pater  recomendaba a los escritores que escribieran su obra con la mano derecha y el periodismo con la izquierda, como un trabajo para sobrevivir, yo no lo pienso así, es una posición esteticista y es muy respetable, tiene su base en El Castillo de Axel, y Yeats también en algún momento mantuvo esa postura.

Creo que el periodismo cultural nos obliga como disciplina a mantenernos al día y a leer mucho, a discriminar mucho, y por otra parte nos estimula. Yo soy unos de esos escritores a los que estimula la lectura; a veces cuando paso por periodos de sequía me pongo a leer y me sucede casi milagrosamente que después de leer a uno de mis poetas amados (aparte de los que ya he mencionado) a Auden, Yeats, Eliot, Lorca o Cernuda, me estimulan para escribir. Lo mismo decía Verlaine, que la lectura estimula, y el periodismo cultural nos obliga a leer mucho y a mantenernos no sólo cerca de las novedades sino también a recordar textos antiguos para recomendarlos, analizarlos y releerlos. Yo soy muy dado a la relectura, un libro que leo todos los días es la Biblia, no sólo por razones religiosas sino porque el Eclesiastés me indica más o menos lo que debo hacer en el día. Generalmente no lo obedezco pero lo leo, me estimula y, de repente, un poema me estimula para la escritura. En las actividades del periodismo cultural estamos muy cerca de la producción literaria de todos los tiempos y particularmente de los nuevos.

―¿Cómo percibe al periodismo literario en México, ha perdido terreno en la actualidad?

―Creo que no, hay buenos ejemplos de ello, el más reciente era José Emilio Pacheco en la revista Proceso, seguía escribiendo maravillosamente, con un estilo moderno, por supuesto a como se escribía en el siglo XIX. Creo que hay buenos escritores, yo tengo en el suplemento La Jornada semanal un buen equipo de colaboradores que escriben muy bien, y que es lo primero en que les insisto, si eres periodista cultural tienes que escribir muy bien. Un ejemplo son las reseñas de los libros, es una recomendación en el caso de que el libro sea bueno, si tiene aspectos buenos y malos que los reseñen, y si es malo que lo olviden, para qué perder papel, tiempo y tinta de imprenta. Entonces yo creo que el periodismo literario aunque se encuentre en crisis, cierren suplementos, las revistas cada vez pierdan más páginas y la crisis económica al primer sector periodístico que afecte sea al cultural, a pesar de eso, se mantiene en buena salud gracias a los pocos suplementos que quedamos y que seguimos preocupados por escribir bien.

―Usted compartió varios momentos de su vida con Alberti, Asturias y Neruda ¿cómo definiría la experiencia?

―Alberti fue como mi hermano mayor, vivíamos en Roma y nos veíamos con mucha frecuencia, él prologó mi primer libro, lo leyó, lo corrigió y lo mandó a Lozada, quien me dijo que era absolutamente imprescindible que se publicara. Alberti llegó a esos extremos de amabilidad. Por cierto, el prólogo es un poema. Hablábamos mucho, decíamos poemas de memoria, siempre ha sido el aporte que a mí me interesa. No sé si usted estuvo en la sesión con Carlos Monsiváis en el Paraninfo de la U de G, donde decíamos poemas de memoria. En el caso de Alberti nos pasábamos las tardes en Roma diciendo poemas de Garcilaso de la Vega, El cántico espiritual de San Juan de la Cruz, las coplas de Jorge Manrique, los lamentos de Quevedo, los poemas de Cernuda, de Lorca; Alberti me pedía que leyera los poemas de los italianos que yo había traducido al español. Por cierto no muy bien, ya que fallé en esas traducciones, lo reconozco, eran los poemas de Quasimodo, Ungaretti, Montale, Pavese, Pasolini y Leopardi, Las estelas de la Osa Mayor que eran los cantos que más nos gustaban. Con Alberti aprendí y compartí mucho.

A Asturias lo conocí en Génova durante un congreso de escritores, luego me lo encontré en Roma; Alberti y yo luchamos para conseguirle algún pequeño trabajo en Italia ya que aún no ganaba el premio Nobel y todavía no era embajador en París. Era muy generoso, estudioso y dedicado a la escritura con una disciplina férrea. Después viajamos a Rumanía Alberti, Asturias, Neruda y yo. Yo era un joven escritor que había traducido un libro al español, una obra de teatro que se llamaba La carta perdida del escritor rumano Gianluca Cardinali, por eso me invitaron. Lo que hice en el viaje fue escuchar a Neruda, a Asturias y a Alberti y cargarles las maletas. No estaba mal, pero las maletas de Neruda cada día pesaban más por la colección de cosas, le gustaba una piedra y la metía ¡y ahí tenía al pendejo del mexicano cargándolas! Neruda era hermosamente infantil, era caprichoso, tremendamente inteligente, buen amigo de sus amigos y muy duro con sus enemigos de su posición ideológica, lo quise mucho y él me quería, intercambiábamos cartas, nos hablábamos por teléfono, todavía le hablé poco antes del golpe militar en Chile para decirle que me habían nombrado presidente del Comité Mexicano de Apoyo a la Unidad Popular, y le dio mucho gusto, me dijo: “te voy a enviar material, unos poemas para que los publiquen y ganen dinero”, es la última conversación que tuvimos. Así es que los tres, junto con Monsiváis, Sergio Pitol y José Carlos Becerra éramos grandes amigos, no sólo en lo literario sino en la vida.

―Después de su libro Antología con dudas, hemos escuchado que trabaja en otro libro México-Charenton, ¿qué nos puede adelantar de ese proyecto?

―Estoy trabajando en el tema, todavía no estoy muy seguro, salió la antología cuando pensé que ya era lo último y de repente me entró un algo, como esos viejos toreros que se retiran y luego de repente regresan, a veces es un desastre porque ya no tienen piernas, puede ser que toreen mejor por la experiencia pero las piernas ya no les responden. A mí las piernas ya no me responden, entonces ha llegado la idea, la estoy acariciando y pensando por aquello que decía Eugène Ionesco en La cantante calva, “señores, tomad un círculo, acariciadlo, ¡y se volverá vicioso!”.

―¿Cuál es el panorama que vislumbra en la reciente poesía mexicana?  

―En el suplemento recibimos materiales de distintos lugares de México, y entre los jóvenes hay gente que está escribiendo muy bien, son nuevas influencias como en otra época, influencias de Paz o de Sabines, la famosa poesía intelectual y la de la emoción o la experiencia, que a mí esa teoría no me convence mucho, porque Octavio Paz tiene un poema que es producto de la pura experiencia, Pasado en claro, y Sabines era un lector dedicadísimo a los clásicos españoles, pero por naturaleza tienden también a la producción de la experiencia literaria y libresca, por lo que creo que no hay tal dicotomía con respecto al tema de la emoción, la experiencia y la inteligencia.

―¿Existe un compromiso en la “poesía social” de los autores jóvenes? 

―En algunos sí he visto tal compromiso social pero cada vez menos y se entiende, la situación del país de porquería que estamos viviendo, esta desesperanza de los partidos, el fracaso de las ideologías, todo esto produce la desesperanza. Hace poco publicamos una antología con poetas muy jóvenes de Yucatán, entre veintiuno a veinticinco años, yo pensé Yucatán es el lugar de la trova, pero no, tenían la influencia del rock duro, pero en serio. Escribían sobre el sistema patriarcal de Yucatán y del país en general, entonces le dije a Luis Tovar hay que ponerle un título: ¡de cómo la trova yucateca se fue a chingar a su madre!

―¿Según su experiencia, cuál es el consejo que le daría a la nueva generación de poetas jóvenes?   

―Que encuentren su propia voz, creo que eso es lo importante. Es normal que reciban influencias, la búsqueda se hace ardua, de repente caen en plagios, yo caí varias veces en plagios sin darme cuenta. Creo que una vez escribí un poema que terminaba: “la soledad, la lluvia, y los caminos” y a los pocos días abrí un libro de Vallejo y me encontré este poema que dice: “son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia y los caminos”. Entonces es normal, se habla del inevitable plagio de un poeta, sus influencias principales son de la poesía universal. Lo que les recomendaría es que lean mucha poesía, es fundamental que entren en la atmósfera de la poesía, la poesía se impone. Tú lo sabes perfectamente, es dictatorial y autoritaria, te obliga a una especie de disciplina y a casi una constante iluminación, por eso Rimbaud nos lo enseña con el título de su libro Iluminaciones; la poesía es eso, una iluminación que después toma forma ya con el estilo. Y por último, que al encontrar su propia voz sean fieles a ella, aunque la voz sea buena o sea mala, pero que se jueguen la aventura, es una ruleta rusa. Tengo un poema que hice sobre un poema fracasado que dice “De un árbol que cae seco al suelo, brotan algunas hojas verdes de las ramas, los pájaros se posan en ellas, pensando que están volando”.   


Hugo Plascencia, mexicano, es poeta, periodista y gestor cultural por la Universidad de Guadalajara, México. Ha publicado en varios medios de prensa en Canadá, Estados Unidos, México, Inglaterra, España, Francia, Perú y Chile. Ha sido colaborador del suplemento La Jornada Semanal del periódico “La Jornada”, del Periódico de Poesía de la UNAM y del Petit Journal. Coautor de diversas antologías: Novísima poesía mexicana, Mapa poético de México, Panorama de la poesía Mexicana, Las afinidades electivas/Las elecciones afectivas: curaduría autogestionada de poesía mexicana reciente, Cien poetas del mundo, Vértigo de los aires: encuentro Iberoamericano de poetas, entre otras. Autor de los libros: Ahogar el Grito, 2005. Todo es Babel, 2006. Calandrias Underground, 2007 traducido al francés; y Razón de Bestia, 2008. Becario del CONACULTA (2005-2006) y (2008-2009). Ha participado en varios encuentros nacionales e internacionales de poesía. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Actualmente realiza performance poetry en colaboración con músicos y artistas visuales. Y colabora con poemas musicalizados para documentales en Francia.

Adiós, José Emilio de todos nosotros

Irma Gallo

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera

Sino esta llave ilesa de agonía,

Estas pocas palabras con que el día

Dejó cenizas de su sombra fiera?

Presencia

José Emilio Pacheco.  Foto de Óscar Alarcón.

José Emilio Pacheco. Foto de Óscar Alarcón.

Quizá porque su novela Las batallas en el desierto narraba una historia que nos conmueve hasta los huesos: la de un amor imposible entre un niño y una mujer adulta, o por lo mucho que amó a la Ciudad de México y la describió con pasión, o por sus poemas profundos, intensos, que herían sin necesidad de recovecos eruditos de esos que nadie entiende, o tal vez porque en sus apariciones en público le gustaba hacer gala de su exquisito sentido del humor, señal de su puntual inteligencia, lo cierto es que los jóvenes adoraban a José Emilio Pacheco. Se congregaban en donde quiera que se anunciara su presencia, ya cansado, ya casi siempre en silla de ruedas, pero que se emocionaba profundamente con ellos, sus lectores, y respondía con paciencia, con gusto, más allá, con alegría, todas sus preguntas.

El autor de Los días que no se nombran nació el 30 de junio de 1939 en la Ciudad de México, por lo que vivió su infancia en los mismos años (y probablemente en los mismos lugares) que su entrañable personaje de Las batallas en el desierto, Carlos. Murió un domingo frío, el 26 de enero de 2014, en esta misma ciudad sobre la que tanto escribió. 

Se acabó esa ciudad. Terminó aquel país. No hay memoria del México de aquellos años. Y a nadie le importa: de ese horror quién puede tener nostalgia. Todo pasó como pasan los discos en la sinfonola. Nunca sabré si aún vive Mariana. Si hoy viviera tendría ya ochenta años.

Las batallas en el desierto

Había ingresado al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán la tarde del sábado. Las primeras informaciones eran contradictorias: que se había golpeado la cabeza, que no, que simplemente se había dormido y no había despertado, que estaba en terapia intensiva, que no… De tanto en tanto, su hija, la también escritora Laura Emilia Pacheco salía a decirle a los periodistas que se reunieron afuera del nosocomio que el estado de salud de su padre era estable. «Si pudiera, les pediría perdón por haber arruinado su domingo», remataba con una algo parecido a una sonrisa.

Pero las horas pasaban y no había más noticias. Todavía a las 4:30 de la tarde del domingo, El Universal reportaba que el estado de salud del periodista y poeta seguía estable. Sin embargo, apenas un par de horas después, Laura Emilia anunció lo que nadie querría haber escuchado: que su padre había muerto a las 6:20 de la tarde.

Nunca jamás encontraré la respuesta.

No tengo tiempo. Me perdí en el tiempo.

Se acabó el que me dieron.

Prehistoria

El Colegio Nacional, al que el autor de Morirás lejos ingresó como miembro el 10 de julio de 1986, fue la sede que su familia (su esposa Cristina y sus hijas) eligió para rendirle homenaje.Cerca de las 11:30 de la mañana llegó la carroza fúnebre por la puerta de Luis González Obregón. El sobrio ataúd de madera fue recibido por Laura Emilia y su pareja, el crítico literario Fernando García Ramírez.

Los restos de José Emilio Pacheco descansaron cerca de veinte minutos en un patio rodeado por naranjos de frutos maduros, mientras amigos como Elena Poniatowska, Silvia Molina, Marcelo Uribe, su editor en Era y la directora del INBA, María Cristina García Zepeda, acompañaban a los familiares. Poco después llegó su viuda, la periodista Cristina Pacheco.Una vez que el féretro fue transportado al Aula Mayor, la autora de la columna semanal Mar de historias accedió a conversar unos minutos con la prensa. A pesar del primer enojo que le provocaron los apretujones, las cámaras y las grabadoras prácticamente encima de su rostro, respondió a las preguntas de los reporteros. Dijo que habían elegido El Colegio Nacional como sede para el homenaje porque era un lugar muy especial para José Emilio; le gustaba venir y dar conferencias «y todo tipo de gente venía a escucharlo, hasta señoras con bolsas del mandado que se disculpaban por haber llegado tarde, gente de la calle y jóvenes, muchos jóvenes».

Luego, con la voz quebrada y los ojos húmedos, habló de los últimos momentos de su compañero: «Consultamos a dos neurocirujanos y los dos coincidieron en algo terrible pero para mí muy claro: la hemorragia era tal, que la operación no iba a resultar bien. Hay 95% de posibilidades de que quede en estado vegetativo… Jamás le hubiera hecho yo a José Emilio semejante cosa. Ni siquiera a cambio de tenerlo en mi casa y poder tocarle la mano. Nunca hubiera querido ver convertido en un vegetal a una persona que no podría hacer lo que más amaba en la vida, que era leer, escribir y caminar».

Durante su larga trayectoria, José Emilio Pacheco escribió cerca de 30 libros, en los géneros de novela, relato, poema y ensayo. También fue traductor de autores como Oscar Wilde, T. S. Elliot, Samuel Beckett y Tennessee Williams, entre otros.Se le considera parte de la Generación de los cincuenta o del Medio Siglo, junto con Enrique Lizalde, Sergio Pitol, Salvador Elizondo y Juan García Ponce, entre otros.

Con la presencia de amigos, funcionarios públicos, colegas, lectores y por supuesto, sus hijas y su viuda, el ganador del Premio Cervantes y del Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el 2009, recibió un breve pero emotivo homenaje en el que el único orador fue el historiador Enrique Krauze, quien con voz un tanto temblorosa lo describió como «uno de los más altos humanistas de nuestra época».

Salí de las tinieblas,

Voy a ellas.

Todo es nunca por siempre en nuestra vida.

Los días que no se nombran

Nota del editor: Este texto se publicó en el suplemento la Cultura en México, de la revista Siempre!. Se reproduce con la autorización de la autora.

Irma Gallo,mexicana, es licenciada en Comunicación Social por la UAM Xochimilco, México. Desde el 2001 es reportera para Canal 22, en el noticiero cultural Noticias 22. Fue ponente en el 1er. Encuentro de Periodismo Cultural de la UNAM en 2010; participó en el taller de Periodismo Narrativo que Héctor Feliciano impartió en Oaxaca en 2011, por parte de la Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo, y fue ponente en el Encuentro de Periodismo Cultural de México y Estados Unidos en la Feria Nacional del Libro de León (FENAL) en 2013. Desde 2011 colabora con reportajes especiales en Sin Embargo.mx, y desde 2012 en la Revista Variopinto.

Periodismo Cultural

Ricardo Muñoz Munguía

Primeramente quiero agradecer a la directora de la FeNaL: Lic. Ángeles Suárez Tacotalpan, por su brillante labor al frente de esta feria; al promotor y difusor de la cultura que actualmente radica en el Reino Unido: Eduardo Estala Rojas; y agradecer también el honor que tengo de estar hoy aquí, en esta mesa de Periodismo Cultural, con Gerardo Cárdenas: profesor, investigador y periodista cultural en Estados Unidos; a la periodista cultural Irma Gallo, a Kennia Velázquez, historiadora y reportera cultural, a la también periodista cultural Adriana Cortés Koloffon, una maravillosa amiga que ha llevado a cabo, a través de la entrevista, un amplio panorama que nos permite conocer a fondo tanto a autores como a sus obras; a Guillermo Samperio, un gran amigo y estupendo escritor que ha sabido profundizar ya no sólo en el periodismo cultural sino en su política y hasta en su economía y, sobre todo, a todos los presentes.

Ricardo Muñoz Munguía. Foto cortesía.

Ricardo Muñoz Munguía. Foto cortesía.

Sin duda, esta feria, que es de fiesta, es una magnífica oportunidad para darle la espalda al caos que México hoy vive, un México violento que da la espalda a la cultura. Por ello, aprovechemos y valoremos el significado de este tipo de eventos.

También quiero hablar de lo que se me ha pedido, que es la responsabilidad de estar en un medio de periodismo cultural, como el que ocupo actualmente en La Cultura en México, de la revista Siempre! —por cierto, en el que estoy para celebrar mi vals, pues cumplí ya quince años en este medio—, me hace prender las antenas y aprender de las buenas plumas. Una labor que en muchas ocasiones se vuelve espinosa por los casos de cuando se debe rechazar un texto, ya sea porque es insustancial o muy mal escrito o porque perdió vigencia. Sin duda, por su inmadurez o avaricia, un quehacer de conseguir enemigos, pero principalmente está la firme idea de mostrar el real periodismo cultural y afortunadamente tenemos el respaldo de autores valiosos. Por ello mismo, como lo he dicho a la menor provocación, el suplemento La Cultura en México está abierto al trabajo de exigencia, que contiene ideas y conocimiento, venga de quien venga; así pues, les doy nuestra dirección electrónica porque sé que habrá varios interesados: laculturaenmexico@yahoo.com.mx. Después del anuncio, es de mencionar que las ramas del periodismo cultural —donde cabe la música, el cine, el teatro, el reportaje, la entrevista que hurga en el fondo de la obra y del autor, las reseñas a libros de diverso género: ensayo, creación literaria, de investigación— procuramos atender a las propuestas más serias.

Por otro lado, lo que ya es muy dicho, de que la cultura y el periodismo cultural son castigados. Y de tal castigo pues cada vez se cierran más los espacios y/o en algunos medios la paga se vuelve más simbólica y en varios casos ni eso. El Periodismo Cultural es amor al arte, literalmente, un amor que debe ser correspondido porque de eso no sólo se vive, sino también se le invierte. Ello me hace recordar la anécdota de Armando Ponce con Julio Scherer cuando éste le propuso a Ponce fuera a cubrir la nota de que Octavio Paz muy posiblemente recibiría el Premio Nobel, o que no lo recibiría, lo que también sería una nota importante. Armando prefirió proponer a Carlos Puig y éste fue a la Universidad de Utah, donde estuvo con Paz y su esposa; el poeta no recibió en esa ocasión el premio, y la nota se tituló “El día que no le dieron el Nobel a Paz”. Finalmente se habla de invertir, aunque no se dé lo esperado, como precisamente fue el caso de Irma Gallo cuando consiguió la entrevista a José Emilio Pacheco, entrevista que no fue, pero Irma la supo iluminar con una estupenda crónica que aparece en la revista Variopinto de este mes.

Y para entrar en la esencia de lo que nos ocupa en esta mesa, abundaré en algunos puntos del enorme mundo que es el periodismo cultural. En el nacimiento de la inteligencia estaba firme la inquietud por el conocimiento, ante el conocimiento estaba el alumbramiento de la cultura y ante la cultura estaba la germinación del periodismo.

Gabriel Zaid ha enmarcado esta idea en una oración de exacto tino: “La cultura, que dio origen al periodismo, vuelve al periodismo por la puerta de atrás”. Y, en efecto, es de mencionar que pareciera ser que se trata de un ciclo, que su periodo de iniciar el retroceso ya tiene importantes avances. Apuntalemos esta postura: la diversidad de ideas, o algo parecido a ideas, pululan en el gigantesco mundo de la difusión, tanto impreso como digital. Ya no se trata de los escasos medios impresos que tenían una circulación entre lectores, que merecían cada una de las letras porque había exigencia en el periodismo cultural, ahora se trata navegar entre una enorme lista de medios y “periodistas culturales”, entre comillas, que, debemos aceptarlo, son la mayoría y no es que devalúen el valioso periodismo cultural, sino que abren una nueva propuesta, por llamarla de algún modo, alterna que, por su dimensión y flaqueza, le entran varios aunque de sustancia no se llevan nada.

Es así que nos encontramos con el periodismo de José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Vicente Leñero…, por mencionar a algunos. Sin duda, se vivía el clímax de la inteligencia y el conocimiento. Pero no nos debemos sentir en la orfandad, pues las valiosas plumas, simplemente, no pueden tener extinción, aunque se vean como luciérnagas en la noche apabullante de un periodismo reducido al amarillismo, a los eventos sociales, al embarazo de equis mujer o de la arruga que presentaba el traje de fulano de tal. De esa carga funesta creo vale, por mucho, el periódico mural que —ilústrenme si así sigue o no— en la primaria o en la secundaria se daba información de una noticia que era tratada en la escuela o, por alguna fecha histórica, se abundaba sobre el tema y, por qué no, hasta del próximo evento que tenían en puerta, ya sea el bailable del día de las madres o la celebración del día del niño.

Los exigentes lectores jóvenes, que tienen la perfecta claridad de su rumbo, se vuelven para sí mismos exigentes cuando se trata de tomar la pluma. Y en ese panorama, decía para no quedarnos en la orfandad literaria o cultural, han aparecido varios nombres que, por mencionar unos cuantos, podemos ver a David Huerta, Christopher Domínguez, Ignacio Solares, Marco Antonio Campos, Guillermo Samperio… Una tarea que si insistimos en ver el hilo de los hacedores del periodismo cultural nos acercamos a Alberto Chimal, César Arístides, Adriana Cortés Koloffon, Julio Trujillo, Jorge Volpi, Julián Herbert, Pedro Ángel Palou y, ya con mayor enfoque enlistaríamos así, de botepronto, a Hernán Bravo Varela, Javier Munguía o, precisamente, a Eduardo Estala, quien desde el Reino Unido, es un importante promotor y difusor de la cultura tanto para México como para Estados Unidos o para su lugar de residencia.

Por último, no soslayemos que tenemos un país violento, al que se le teme, donde ya tuvimos por mucho tiempo a la ciudad más peligrosa del mundo: Ciudad Juárez, y que ahora Acapulco ocupa el segundo sitio. Un México que sus gobernantes han tomado la cultura, y lo siguen haciendo, como si se  tratara de unas cuantas gotas de cloro en la alberca pero, si lo meditan un poco, sabrán que sin esa sustancia clorada, el agua de la alberca se pudre, como se pudre cada día este México nuestro. Muchas gracias.


Nota del editor: Texto leído en la XXIV Feria Nacional del Libro de León, México, 2013, a propósito de la mesa que abordó el tema: “Periodismo Cultural en México y Estados Unidos”. Se publica en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor.  


Ricardo Muñoz Munguía, mexicano, poeta, narrador y crítico literario. Es autor de los poemarios Aire corredor, aparecido en la colección El ala del tigre de la UNAM en el año 2000; Amanterio, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, en 2005; Polvo de pabilos, de aparición en K Editores en 2010; de Melodías del suplicio, publicado por la BUAP en 2011 y de Luz silente, de próxima aparición en la UNAM. Su quehacer poético se incluye en antologías como Vuelta a la casa en 75 poemas (Editorial Planeta, 2001), Bestiario inmediato (Ediciones Coyoacán, 2000), 99 poemas de amor (Editorial Random House Mondadori, 2007), Anuario de poesía 2007 (Fondo de Cultura Económica) y en la Antología de poesía latina (Facultad de Filosofía y Letras, de la BUAP) entre otras. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Rubén Bonifaz Nuño en 1997. Su labor creativa y de crítica se ha publicado en distintos diarios y revistas, entre ellos La gaceta (FCE), Arena (Excélsior), la sección cultural de El Financiero, Tragaluz (Guadalajara), Solar (Instituto Cultural de Chihuahua), el suplemento La Cultura en México, de la revista Siempre!, del que actualmente es columnista y coordinador de redacción, y en la Revista de la Universidad de México (UNAM) en la que colabora en la corrección de la misma y donde es encargado del departamento de publicidad. Ha obtenido la beca a Creadores por parte del Conaculta en el Estado de Puebla.