Guanajuato y el Cervantino: recuperar el vínculo. Una perspectiva ciudadana sobre programación, patrimonio y responsabilidad cultural.

El comunicado estatal del 3 de octubre de 2026, anunció 49 exposiciones en ocho municipios y 35 recintos, con 14 instituciones aliadas. Crédito de la fotografía: Luis Ángel Humberto Arcos Sierra.

Luis Ángel Humberto Arcos Sierra

Entre quienes habitamos la ciudad de Guanajuato, México, crece una inquietud: percibimos menos visitantes durante el Cervantino y nos preguntamos si el festival está generando los beneficios culturales y económicos que la ciudad espera. Esa percepción merece contrastarse con datos, pero también invita a revisar las decisiones que han transformado su programación y organización. Porque sostener el festival implica recursos públicos, trabajo institucional y ajustes en nuestra vida cotidiana, resulta legítimo preguntar qué recibe la ciudad a cambio y cómo participa en la construcción de su rumbo.

Escribo desde mi experiencia como habitante y trabajador de la cultura. La edición de 2026 todavía está en curso; estas reflexiones se refieren a transformaciones acumuladas y no constituyen un balance de sus resultados. Mi preocupación es la relación que el Cervantino construye con quienes lo reciben, lo hacen posible y deberían reconocerse como parte de él.

Lo que también dejaba el festival

Durante más de doce años trabajé en el Festival Internacional Cervantino (FIC), con un equipo técnico que respaldaba un proyecto cuya importancia teníamos clara. Al llegar el festival, mejorábamos espacios, habilitábamos otros y dábamos mantenimiento a recintos que, por falta de recursos, no podían renovarse de manera cotidiana. Esa labor dejaba condiciones materiales para presentar exposiciones y recibir públicos.

Desde la Coordinación de Artes Visuales, a cargo de Gloria Maldonado, se desarrollaba una propuesta de exposiciones que difícilmente encontrábamos en la oferta habitual de Guanajuato. Trabajábamos con la convicción de que esas muestras convocaban públicos numerosos y contribuían a la numeralia del festival. Entendíamos su importancia para el municipio y nos sentíamos parte de algo que estaba sucediendo.

Ese recuerdo permite identificar qué vale la pena estudiar: el respaldo técnico, la atención a los recintos, la coordinación de una propuesta expositiva y el sentido compartido del trabajo. La comparación con el presente tendría que preguntar cuáles de esas capacidades permanecen, cuáles cambiaron y quién sostiene hoy sus costos.

Una ciudad que recibe, pero necesita participar

Hoy percibo una distancia distinta. Por momentos siento que la ciudad está tomada y que quienes vivimos aquí participamos cada vez menos en la definición de lo que ocurre. Es una experiencia personal que no representa automáticamente a toda la población, pero abre una cuestión de fondo: recibir un festival y sentirse parte de él son experiencias diferentes.

La apropiación cultural se construye cuando las personas reconocen algo propio en una experiencia, pueden intervenir en ella y encuentran razones para regresar. Las restricciones de movilidad, el uso de los espacios, los horarios, los precios y la comunicación deben examinarse junto con las oportunidades de participación. Una ciudad puede concentrar visitantes y, al mismo tiempo, tener habitantes que se sienten desplazados.

Percibo también una pérdida de fuerza en parte de la programación. Para evaluar esa impresión hace falta definir qué estamos comparando: calidad artística, diversidad, acceso, relevancia local o capacidad de convocar y mantener públicos. Contar actividades no resuelve esas preguntas.

Las cifras y sus límites

La información disponible justifica una revisión, aunque exige cuidado. El Economista reportó que el balance preliminar de 2024 registró 180 mil asistencias, frente a 197 mil en 2023: una disminución del 8.6%. La misma cobertura informó que se vendieron 42,505 de 62,202 boletos disponibles, aproximadamente el 68%. Son señales puntuales que necesitan desagregarse por función, sede y disciplina.[1]

Para 2025, el FIC comunicó más de 330 mil asistentes. Sin embargo, la cobertura de El Economista precisó que el total incluía el Circuito Cervantino y que la oficina de difusión había proporcionado una cifra actualizada superior a 305 mil para 2024, sin aclarar si ambas mediciones tenían la misma cobertura. Así, los balances publicados no forman una serie homogénea que permita afirmar una caída continua o una recuperación de igual magnitud en Guanajuato capital.[2]

Necesitamos distinguir personas de asistencias, residentes de visitantes y resultados de la capital de los circuitos regionales. La experiencia ciudadana debe incorporarse a esa evaluación mediante escucha y seguimiento. Un total agregado tampoco explica quién regresó, qué aprendió o qué relación conserva con el festival.

Artes visuales: presencia y responsabilidad

Una preocupación que nace de mi trayectoria es la pérdida del lugar que ocupaban las artes visuales en la estructura organizativa del festival. Para documentar esa transformación se necesita reconstruir su participación en las decisiones, su presupuesto, sus equipos y sus responsabilidades a lo largo de los años. La existencia de exposiciones en cartelera no permite conocer, por sí sola, cómo se distribuye ese trabajo.

Las artes visuales mantienen una presencia importante. El comunicado estatal del 3 de octubre de 2026, anunció 49 exposiciones en ocho municipios y 35 recintos, con 14 instituciones aliadas. Reconoció la colaboración federal, estatal, universitaria y de otros espacios. Esa evidencia permite afirmar que existe cooperación; no permite conocer cuánto aporta cada parte al financiamiento y la operación.[3]

Mi pregunta es quién selecciona, financia, transporta, asegura, conserva, monta y difunde las exposiciones, y quién participa en las decisiones generales. Si las responsabilidades se trasladan sin recursos proporcionales, las instituciones anfitrionas pueden perder capacidad de planeación. El festival debe reconocer ese esfuerzo, incorporarlo a su diseño y explicar cómo lo respalda.

Las exposiciones permiten recorridos con otros tiempos y formas de participación. Su articulación con espectáculos, barrios y espacios universitarios puede ampliar la experiencia cultural. Para aprovechar esa posibilidad necesitan mediación, accesibilidad y una relación efectiva con el conjunto de la programación.

Patrimonio vivo y nuevas experiencias

También debemos revisar cómo se transmiten los vínculos que dieron sentido al Cervantino. La participación del Teatro Universitario, los Entremeses, el Ballet Folklórico y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, está documentada en la programación de 2025. Su permanencia acredita continuidad programática; conocer su apropiación exige estudiar el retorno de espectadores, la participación de nuevas generaciones y la transmisión de su significado.[4]

La renovación artística puede fortalecer esos vínculos. Noire, programada en 2026 en la Galería Hermenegildo Bustos de la UG, utiliza una experiencia inmersiva para recuperar la historia de Claudette Colvin y su resistencia frente a la segregación racial. Es una oportunidad para conectar memoria, tecnología y conversación pública. Su ficha acredita contenido y acceso, pero el impacto en quienes la viven requiere evaluación.[5]

Desde mi perspectiva, cada propuesta debe explicar a qué públicos busca acercarse, qué experiencia ofrece y cómo se facilitará el encuentro. La experimentación merece espacio y condiciones para desarrollarse; su evaluación debe considerar su propósito, las capacidades que genera y la relación que construye, además de la asistencia.

Las microdecisiones y la economía de la ciudad

Elegir una sede, fijar un horario, coordinar dos actividades o extender una exposición son decisiones culturales con posibles consecuencias económicas. Pueden favorecer una estancia más larga, distribuir recorridos entre distintas zonas o provocar coincidencias que compitan por los mismos espectadores. Son mecanismos que deben medirse, porque la programación no explica por sí sola todo cambio turístico.

La cobertura del balance de 2025, recogió una derrama estimada de 442.4 millones de pesos y una ocupación hotelera promedio del 50%. Estas cifras no equivalen al beneficio neto de la ciudad ni indican cómo se repartió entre negocios, trabajadores y barrios.[6] La evaluación tendría que identificar gasto adicional atribuible al festival, contratación local, recursos que permanecen en el territorio y costos públicos de operación.

El valor cultural también incluye aprendizaje, memoria, participación y acceso a experiencias que requieren apoyo público. Una evaluación completa debe reconocer esos resultados y las condiciones laborales de quienes los hacen posibles.

Estudiar para reorganizar

Propongo convertir al Cervantino en un caso de estudio que permita intervenir desde el origen de la cartelera. Esto exige reconstruir decisiones y recursos entre ediciones, estudiar a quienes asisten y a quienes dejaron de hacerlo, y conocer la experiencia de trabajadores, instituciones y habitantes. Cada actividad debería vincular propósito cultural, público previsto, acceso, mediación y resultado esperado, con seguimiento posterior.

Esa investigación debe traducirse en decisiones: ajustar horarios, sostener equipos técnicos, reconocer costos institucionales, fortalecer recorridos y acompañar públicos durante el año. Su utilidad estará en comprobar qué cambios mejoran la relación del festival con la ciudad y en documentar lo aprendido para otros encuentros culturales.

La responsabilidad debe distribuirse con claridad. A la conducción del FIC le corresponde justificar y evaluar la programación; a las autoridades federales, estatales y municipales, coordinar recursos y condiciones de operación; a las instituciones participantes, documentar sus aportaciones y formar parte de las decisiones. La participación ciudadana necesita mecanismos de escucha y respuesta. La corresponsabilidad requiere atribuciones y compromisos verificables.

La planeación también necesita respaldo

Esta discusión invita a examinar cómo los modelos de administración pública condicionan la vida cultural en México. Recursos insuficientes o tardíos, autorizaciones demoradas y contrataciones resueltas cerca de las fechas pueden reducir el margen para producir, conservar, comunicar y formar públicos. Para conocer su peso en el Cervantino necesitamos revisar presupuestos, calendarios de gestión y tiempos efectivos de pago.

El apoyo gubernamental también se expresa en la oportunidad de los recursos, la continuidad de los equipos y la posibilidad de planear con anticipación. La rendición de cuentas debe acompañar ese trabajo con procedimientos adecuados a los tiempos de la producción cultural. De otro modo, la operación corre el riesgo de concentrarse en resolver urgencias y perder capacidad para construir una visión.

Guanajuato sostiene una parte esencial de la vida del Cervantino: sus espacios, su patrimonio, sus instituciones, sus trabajadores y su experiencia cotidiana. Recuperar el vínculo exige reconocer ese aporte y darle lugar en las decisiones. El festival tiene la oportunidad de estudiar su propia transformación y utilizar ese conocimiento para encontrar un rumbo pertinente.

¿Están los festivales de nuestro país, y quizá de Latinoamérica, destinados a atravesar este mismo proceso de distanciamiento de sus comunidades, o podemos prevenirlo convirtiendo al Cervantino en un caso de estudio que permita reorganizarlo y encontrar su mejor enfoque para los tiempos actuales, y de quién es esa responsabilidad?


  • Luis Ángel Humberto Arcos Sierra, mexicano, es gestor cultural y museógrafo con más de 25 años de experiencia en el desarrollo de proyectos expositivos. Su trayectoria comprende la participación en más de 1,700 exposiciones y colaboraciones con el Museo Iconográfico del Quijote (MIQ), el Festival Internacional Cervantino (FIC) y diversas instituciones culturales. Actualmente, coordina los Museos y Galerías de la Universidad de Guanajuato (UG), donde trabaja en la conservación del patrimonio, la planeación de exposiciones y la vinculación con artistas, académicos y públicos. Es creador de ARCOS 8C, un modelo orientado a evaluar y fortalecer la gestión cultural desde la apropiación, la continuidad y la contribución de los proyectos a sus comunidades.

Referencias:

[1]Ricardo Quiroga, “Festival Cervantino pierde en asistencia, pero gana en ingresos”, El Economista, 29 de octubre de 2024, https://www.eleconomista.com.mx/amp/arteseideas/festival-cervantino-pierde-asistencia-gana-ingresos-20241029-731955.html.

[2]“Más de 330,000 asistentes disfrutaron la propuesta fresca y contemporánea del 53 Festival Internacional Cervantino”, Festival Internacional Cervantino, 26 de octubre de 2025, https://festivalcervantino.gob.mx/boletin/712/mas-de-330-000-asistentes-disfrutaron-la-propuesta-fresca-y-contemporanea-del-53-festival-internacional-cervantino; Ricardo Quiroga, “Festival Cervantino reporta tímido incremento de asistencia”, El Economista, 27 de octubre de 2025, https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/festival-cervantino-reporta-timido-incremento-asistencia-20251027-783788.html?facet=app&mode=light.

[3]“De primer nivel: inauguran el Programa de Artes Visuales de la edición 54 del FIC”, Gobierno del Estado de Guanajuato, 3 de octubre de 2026, https://boletines.guanajuato.gob.mx/2026/10/03/de-primer-nivel-inauguran-el-programa-de-artes-visuales-de-la-edicion-54-del-fic/.

[4]“UG celebra el 53 FIC con danza, tradición y un concierto estelar de la OSUG con Julieta Venegas”, Universidad de Guanajuato, 17 de octubre de 2025, https://www.ugto.mx/noticias/quehacer-institucional/20719-ug-celebra-el-53-fic-con-danza-tradicion-y-un-concierto-estelar-de-la-osug-con-julieta-venegas.

[5]“NOVAYA: Noire”, Festival Internacional Cervantino, consultado el 9 de octubre de 2026, https://festivalcervantino.gob.mx/actividad/90/novaya.

[6] Ricardo Quiroga, “Festival Cervantino reporta tímido incremento de asistencia”,El Economista, 27 de octubre de 2025, https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/festival-cervantino-reporta-timido-incremento-asistencia-20251027-783788.html?facet=app&mode=light.

Investigador de la UG busca transformar la educación universitaria con “Aprendizaje Servicio”

Robledo, Juan Oswaldo. Aprendizaje servicio universitario 1.ª ed. Guanajuato: Universidad de Guanajuato, 2024. ISBN: 978-607-580-103-2. Crédito de la fotografía: Editorial Universidad de Costa Rica. 

Regina Solórzano Alderete

El doctor en Educación y Desarrollo Humano, Juan Oswaldo Robledo López, está abriendo camino en la Universidad de Guanajuato (UG) con una metodología innovadora conocida como “aprendizaje servicio universitario”.

El objetivo de esta estrategia educativa es formar estudiantes preocupados y ocupados por su entorno, que pongan sus conocimientos al servicio de la comunidad a la que pertenecen.

A cambio, el proceso de aprendizaje se completa con la integración de nuevos valores, habilidades, conductas y actitudes positivas conocidas como “competencias prosociales” que fortalecen su formación humana. Entre ellas se tienen bien identificadas al menos cinco: empatía, solidaridad, orientación al servicio, altruismo y responsabilidad social.

“No olvidemos que grandes profesionistas son también grandes seres humanos”, expresa Juan Oswaldo en entrevista con el Mexican Cultural Centre (MCC).

Comparte que fue capacitado en esta técnica en el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario, y desde hace 16 años, la ha estudiado y aplicado en su quehacer profesional.

Como resultado, a finales de 2024 publicó el libro: “Aprendizaje Servicio Universitario”, con el apoyo conjunto de las editoriales UG y McGraw Hill. Este texto —a la venta únicamente de forma digital— es una guía para cualquier persona, y sobre todo para profesores que deseen aplicarla en sus clases, sin importar la materia y el plan de estudios al que estén incorporados.

“Además de la reflexión y la teoría, el libro aborda el qué, cómo y para qué. No es solo una lectura de argumento. Eso lo hace diferente y es parte de mi aporte al tema”, señala el autor.

Explica que, a diferencia del servicio social, el aprendizaje servicio sigue una metodología específica en la que el conocimiento que han adquirido los estudiantes en su carrera se pone al servicio de su comunidad. Al mismo tiempo, las experiencias de aprendizaje servicio permiten que los jóvenes se desarrollen humanamente y como buenos ciudadanos.

“Es una herramienta en la que se valida y reafirma el conocimiento, pero aplicado a un beneficio concreto social. Es identificar qué conocimiento tengo como profesionista y la acción en la que yo puedo abonar. Eso siempre se da con socios formadores, que son asociaciones civiles o causas sociales con las que podemos vincularnos”, comenta Robledo López.   

El reto: encontrar relación ganar-ganar en la UG

Indica que el reto actual es que la UG lo implemente en sus planes de estudio. Que se otorguen créditos por tener experiencias de aprendizaje servicio universitario, como ya se hace con otras actividades, como el servicio social, o cualquier otra materia.

“Lo más importante es que abonen créditos u horas, para que sea una relación ganar-ganar. Estoy buscando estrategias para que le interese a la Universidad de manera institucional. Ya ha habido algún avance, para el semestre  agosto-diciembre de 2026, me  han invitado a capacitar a profesores interesados en implementar esta técnica”.

“Es importante destacar que el aprendizaje servicio puede darse en cualquier nivel, desde kínder. La diferencia con los universitarios, es que tienen la posibilidad de aplicar el conocimiento de su carrera profesional y retribuir a la sociedad. Esto es fundamental, principalmente en las escuelas públicas”, afirma el experto.

Privilegio transformador de la Universidad

Desde hace 14 años, el doctor Robledo López también se desempeña como Jefe del Departamento de Gestión de la Investigación de la Dirección de Apoyo a la Investigación y al Posgrado de la UG.

Su labor es fundamental para el avance científico del país: consiste en apoyar a investigadores de todas las áreas del conocimiento para acceder a fondos que les permitan desarrollar sus proyectos. Además, les brinda acompañamiento permanente a quienes forman parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNII) en la UG, para que permanezcan en el organismo.

Sobre su quehacer, reflexiona: “uno de los grandes estímulos y consecuencias de la ciencia es la evolución y el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, la investigación no solo debe quedar en la parte teórica. Tiene que haber una aplicación práctica donde sea visible y exista un beneficio social”.

Esta postura lo ha llevado a trascender su labor directivo-administrativa para mantener firme su compromiso como investigador: contribuir a la formación de estudiantes con alto sentido humano.

“Yo veo en la Universidad el gran privilegio que se tiene de impactar y transformar. La Universidad tiene en sus manos esta gran oportunidad. La debe aprovechar”, concluye el escritor.


Para comprar el libro digital en los siguientes enlaces:

https://libreriaug.ugto.mx/gpd-aprendizaje-servicio-universitario-9786075801032.html

https://www.mheducation.com.mx/aprendizaje-servicio-universitario-ebook-9786071523846-latam


  • Regina Solórzano Alderete es licenciada en Historia por la Universidad de Guanajuato, titulada con mención honorífica por su investigación final. Se ha desempeñado como docente y periodista en medios de comunicación nacionales y locales, como La Jornada, Periódico AM y Periódico Correo. Contacto: regina.solorzano.alderete@gmail.com

Brevísima historia del Congreso del Estado de Guanajuato, México

Museo Palacio de los Poderes. Dirección: Av. Benito Juárez 75, Zona Centro, Guanajuato, Gto., México. Crédito de la fotografía: Eduardo Estala Rojas.

Diego Saúl Torres Solano
Eduardo Estala Rojas


ANTECEDENTES

El recinto Legislativo del Estado de Guanajuato es un inmueble importante para comprender el desarrollo histórico de la vida democrática y el servicio público de la entidad, al establecerse en primera instancia como la sede oficial de los tres poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), de acuerdo a lo instaurado por el modelo republicano federal adoptado en el siglo XIX y posteriormente como estancia de la cámara de diputados local hasta el 2016.

En el predio originalmente se encontraba la residencia del marqués de San Clemente, don Francisco Matías de Busto y Moya, quien mandó construir la casona entre 1733 a 1735. Tras la muerte del marqués, la edificación tuvo varios propietarios destacando entre ellos al primer conde de Valenciana, Antonio de Obregón y Alcocer.1

En la época del México independiente, el Tercer Congreso Constitucional del Estado de Guanajuato, promulgó el decreto número 116 fechado el 5 de marzo de 1831 y dispuso la compra de la propiedad a Irizar y estableció la sede del Congreso, del Poder Judicial, del Consejo de Gobierno, de la Contaduría General y de la de Diezmos, del Ayuntamiento y de la Secretaría. 2

En 1897 y por iniciativa del entonces gobernador Joaquín Obregón González, se demolió la edificación y se planteó la construcción de una nueva sede política; el proyecto fue encabezado por el arquitecto inglés Luis Long.

La nueva construcción se concluyó en 1900 y tuvo un costo de $150, 403.41 pesos, dicho edificio fue inaugurado por el presidente, el Gral. Porfirio Díaz el día 27 de octubre de 1903, durante el ejercicio de la XX Legislatura y en vísperas a los festejos por el Centenario de la Independencia de México de 1910. La decoración del edificio fue responsabilidad de Claudio Molina, la ebanistería, tapicería y mobiliario de Jorge Unna.3

ARQUITECTURA

El edificio cuenta con cuatro niveles y en su fachada de orden dórico, destacando el ranurado horizontal y las pilastras que flanquean los vanos capiteles del orden compuesto. Las ventanas tienen los rostros helénicos tallados en piedra. 4

El escudo nacional se posiciona sobre un frontón curvo y abierto en la parte superior del edificio. El interior del recinto cuenta con un patio amplio que expresa un sentido ecléctico de Luis Long,5 alrededor del mismo se posicionan los capiteles estilizados de las columnas y los muros en piedra tallada conocida como sillar, cuenta con una escalera tipo imperial y en el centro de esta se visualiza el Escudo de Armas de la Ciudad de Guanajuato, adornado por mosaicos y flanqueado por dos águilas.

El segundo nivel se encuentra adornado con los balcones, las pilastras adosadas y el friso,6 también se localiza el salón de sesiones en el que destaca el espacio del pleno y su dosel esculpido en madera, las curules de los diputados y un espacio para el público. También se encuentran en este segundo piso dos pasillos que dan acceso a salas y salones.7 El tercer nivel se compone de varias salas que fungían como espacios para las representaciones partidistas. El cuarto nivel corresponde a la azotea del edificio.

ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES EN EL RECINTO

  • El edificio se consagró como recinto de los tres poderes desde 1903 hasta el año de 1953, cuando el poder ejecutivo se mudó a la Casa de Gobierno, el poder judicial hizo lo propio en el año de 1986 y el poder legislativo en 2016.
  • Fueron promulgadas las constituciones estatales de 1861 y 1917.
  • Sede de los informes de los gobernadores guanajuatenses.
  • Espacio para filmación de algunas películas como Bugambilia, 1945.
  • El Museo Palacio de los Poderes fue sede del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato del 7 de marzo de 2017 al 25 de septiembre de 2024. Desde el 26 de septiembre de 2024, es la sede de la Secretaría de Cultura del Estado de Guanajuato.
  • La exposición y el ciclo de conferencias: “Un Simbólico Palacio Guanajuatense. Nobleza, Poder y Belleza”, realizados del 20 de mayo al 5 de septiembre de 2021.

Congreso del Estado de Guanajuato. Dirección: Paseo del Congreso No. 60, Col. Marfil, Guanajuato, Gto., México. Crédito de la fotografía: Eduardo Estala Rojas.

NUEVA CASA LEGISLATIVA

El primero de agosto de 2016, se efectuó la mudanza del antiguo edificio del Congreso, y fue inaugurado el 25 de septiembre de 2016 por la LXIII Legislatura, fecha en la cual entró oficialmente en funcionamiento el nuevo Palacio Legislativo.

El proyecto estuvo a cargo del arquitecto mexicano Teodoro González de León, quien buscó contribuir y enriquecer el patrimonio arquitectónico del Estado de Guanajuato; por ejemplo, al crear una forma compacta y distinguible a gran distancia que actué como símbolo urbano de la ciudad de Guanajuato.

El edificio está dividido en tres secciones: la Legislatura al oriente, la Administración al poniente y, en medio, el volumen triangular del Salón del Pleno; la Plaza Cívica, frente a la Sección Legislativa, estacionamiento frente a la Sección Administrativa para 250 automóviles, incluyendo 11 para personas de capacidades diferentes. En el recinto, pueden recibir a 470 personas de público; en las sesiones solemnes, más de 56 periodistas y 54 invitados especiales.8

PARA MÁS INFORMACIÓN: https://www.congresogto.gob.mx


REFERENCIAS:

1 El Recinto Legislativo de Guanajuato: Una semblanza histórica del pueblo de Guanajuato a través de su representación popular, p. 107.
2 Colección de actas y decretos del Archivo Histórico del Poder Legislativo de Guanajuato, México, 1830-1832. 
3 Íbidem, p.107.
4 El Congreso del Estado de Guanajuato, Historia, Arquitectura, Arte y Compromiso Social, p.169.
5 Íbidem, p.169.
6 El Recinto Legislativo de Guanajuato: Una semblanza histórica del pueblo de Guanajuato a través de su representación popular, p. 149.
7 El Recinto Legislativo de Guanajuato: Una semblanza histórica del pueblo de Guanajuato a través de su representación popular, p. 170.
8 El Congreso del Estado de Guanajuato, Historia, Arquitectura, Arte y Compromiso Social, pp.194-195.

  • Almanza Roa Edmundo, Moreno Contreras María del Carmen y Zedillo Castillo Antonio, El Recinto Legislativo de Guanajuato: Una semblanza histórica del pueblo de Guanajuato a través de su representación popular, LIX Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato, 2006, México, 173 páginas.
  • Covarrubias Alcocer, Salvador, Un monumento al poder, Guanajuato, 2002, Ediciones la Rana, 222 páginas.
  • González Leal, Mariano, Crónica de un palacio guanajuatense, Guanajuato, 1985, Editado por Gobierno del Estado de Guanajuato, 106 páginas.
  • El Congreso del Estado de Guanajuato, Historia, Arquitectura, Arte y Compromiso Social, LXIV Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato, 2021, México, 223 páginas.
  • Colección de actas y decretos del Archivo Histórico del Poder Legislativo de Guanajuato, México, 1830-1832. 
  • Congreso del Estado de Guanajuato, México. Libros editados por el Congreso del Estado de Guanajuato: https://sitios.congresogto.gob.mx/biblioteca/index.php?p=I Fecha de consulta: 13 de febrero de 2025.

Diego Saúl Torres Solano es historiador por la Universidad de Guanajuato (UG), México. En el Congreso del Estado de Guanajuato, trabajó como investigador parlamentario en la Dirección del Diario de los Debates y Archivo General, en el período 2016-2023. Correo electrónico: diegotorressolano@gmail.com

Eduardo Estala Rojas es el director-fundador del Mexican Cultural Centre (MCC), Nottingham, Reino Unido. Escritor, periodista, editor, gestor y promotor cultural, consultor en comunicación parlamentaria, diplomacia cultural y científica. Actualmente cuenta con la acreditación de prensa por parte del Congreso del Estado de Guanajuato, México. Correo electrónico: contacto@mexicanculturalcentre.com