Jorge Domínguez Cruz

Publicamos en exclusiva en el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, siete obras del artista indígena Jorge Domínguez Cruz, originario de Veracruz, México. Joven pintor que combina reflexiones filosóficas con motivaciones surrealistas. Los pintores que admira son Leonardo da Vinci, Turner, Salvador Dalí, Hieronymus Bosch y Pieter Brueghel the Elder. La técnica con la que se identifica es el óleo y acrílico. Actualmente radica en la ciudad de México. 


El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Serie: “Diálogos con promotores culturales de México en el extranjero”.

Eduardo Estala Rojas. MCC. LOGO.


Organiza The Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido.

Sábado, 1 de agosto de 2015 a las 17 horas.

Participan: Carlos Jaime, Eduardo Estala Rojas, Kevin Barrett.

Cineclub de la Casa de Cultura Diego Rivera. Portal Delicias s/n, Centro Histórico, León, Gto., C.P. 37000, México. Entrada libre.

Carlos Jaime y Kevin Barrett residen en Anchorage, Alaska.

Eduardo Estala Rojas comparte residencia en México y Reino Unido.

México más allá de la fuga del Chapo

Corea.

Corea del Sur. Foto: Adolfo A. Laborde Carranco.

Adolfo A. Laborde Carranco

La prensa no para. Y no solo en México, si no en el mundo. La fuga del Chapo Guzmán ha puesto en la mira internacional a México, mal, pero estamos en la boca de todos otra vez. Cuando supe de la noticia, no dudé en pensar sobre la causa que originaron su escape: corrupción. Un mal endémico que azota a nuestro país.


Esto no debe de sorprendernos, dado que si no es el Chapo, es un funcionario del gobierno federal (CONAGUA, por ejemplo) o de alguna delegación política en el Distrito Federal, o bien, algún legislador de cualquier filiación partidista que se involucran en actos deshonestos de manera cotidiana. Nos hemos acostumbrado tanto a ello, que solo esperamos la siguiente noticia de la misma naturaleza para que supere, y por su puesto, deje en el olvido la anterior. Y así seguirá nuestra historia si no hacemos algo al respecto.

¿Qué hacer? Es la pregunta del millón de dólares. Para eso sirve la experiencia internacional o el caso de éxito de algunos países que de la nada, o peor, de una destrucción total emergieron y hoy en día son ejemplo en materia de desarrollo económico. Menciono 4 casos emblemáticos que conozco bien: Austria, Alemania, Japón y Corea del Sur. Pero ¿qué hicieron estos países que no podamos hacer nosotros? Todos ellos, partieron de un principio básico, quizá el que no lo ha hecho a plenitud es Japón, pero en eso está si quiere ganar la confianza de sus vecinos en Asia.

Se trata de un reconocimiento de la equivocación de su pasado y el reinicio de cero. Si habláramos de un equipo de cómputo, sería borrar todo y programar de nuevo. En otras palabras, se necesita reconocer que como sociedad no hemos sido eficientes en lo que hemos hecho desde nuestra vida independiente a nuestros días. Segundo elemento: dejar de culpar a todos de nuestras tragedias. Estos dos principios nos llevarían necesariamente a replantear todo, desde nuestro sistema social piramidal, clasista y racista, hasta nuestra forma de organizarnos.

Objetivo común, reconciliación nacional o proyecto nacional, llamémosle como quiera, sin embargo, si no partimos de un reinicio, es seguro que las escenas de disparidad social, violencia, protesta y caos serán parte de nuestro acontecer cotidiano. Si otros países lo lograron, ¿por qué nosotros no? Regresando al caso de Corea del Sur. En las casi 4 semanas que llevo en este país, cada día me sorprende más. Sus recursos naturales son limitados; más del 70% de su territorio es montañosos; dependen del exterior de una gran gama de productos como alimentos, materias primas, energéticos y tiene vecinos que le hacen la vida más complicada.

A pesar de esto, desde el acuerdo de amnistía entre las dos Coreas en 1953, se han dedicado a sacar a delante al país. Los coreanos, según me cuentan las personas con las que he hablado, partieron de cero. Eso hizo, quizá las cosas más fáciles. Salvo algunos grupos privilegiados, todos se consideran iguales. Probablemente un elemento que ayude a esto es su homogeneidad racial. Un papel fundamental fue el sistema educativo. La mayoría de las familias coreanas ahorran parte de sus ingresos para enviar a sus hijos a las escuelas diurnas-nocturnas para reforzar sus conocimientos. Esto les permitirá obtener los mejores resultados para ingresar a una buena universidad. De esta forma el sistema se convierte en competitivo. Quizá esa sea la razón de que no he visto a muchos niños y adolecentes en las calles.

Los resultados son palpables. Tienen un ingreso per cápita de $36,601 dólares; son la 15 economía del mundo y crecen a un rito de 3.5 por ciento anual, pese a los efectos de la crisis de la década pasada y siguen con su política de expansión de mercados para colocar sus productos intermedios y manufacturas. Lo increíble es que esto lo han hecho en menos de 62 años con un territorio de 100,210 kilómetros cuadrados (19 veces menos que el territorio de México). Sin duda, tenemos mucho que aprender de ellos y de otros países que han logrado salir del atraso. Su nacionalismo económico (consumen lo producido en su país) y su alineación a los objetivos nacionales en todos los niveles sociales, son un ejemplo de ello. Esto sin considerar, como ya dije antes, la amenaza de sus vecinos que ha orillado a establecer un servicio militar obligatorio a todos sus jóvenes por dos años.

Me parece que debemos ir más allá de noticias malas y vergonzosas como la fuga del Chapo. Es hora de que nuestros estadistas, claro suponiendo que los hay, se pongan a trabajar en serio y establezcan las bases de lo que podría ser una gran estrategia para darle el estatus que México y su población merece.


Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco. Foto: Cortesía.

Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).

De cómo los libros y las neuronas rescataron a los osos Yoguis

Fernando Quiroz Luna

Conferencia impartida en la ciudad de Guanajuato, en el II Simposio Interdisciplinario Arte y Educación, organizado por la Secretaria de Educación de Guanajuato (SEG), México. Acompañan a la ponencia cinco obras de arte de José Santos, artista visual mexicano-británico. Coordinación editorial y selección de obras de arte,  a cargo del escritor y editor mexicano Eduardo Estala Rojas.


I. El flashback de un martes cualquiera

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

La primera experiencia docente que tuve en mi vida sucedió en la tierna infancia. Cuando tenía nueve años, mi primer educado asentía dispuesto y cortés todas mis enseñanzas. Él, de corbata y sombrerito, frente al pizarrón viejo que por alguna razón siempre estuvo en la casa (siempre verde y siempre viejo), sonreía mientras mi mano deslizaba el gis sobre la superficie dispareja que la humedad había provocado en la tabla aceitunada. Al finalizar la lección, el alumno lucía rebosante de entendimiento, sus ojos avispados y su sonrisa ancha lo demostraban y entonces, el maestro borraba satisfecho la lección que se iba espolvoreando sobre el piso y tiznaba de blanco sus zapatos con suela de goma. Aquel noble oyente era un oso, era de felpa y se llamaba Yogui.

Años después me estrené en un salón de clases real con un pizarrón real (que ya no era verde) y con alumnos reales, motivado por la ilusión y el afán de enseñar y de repetir aquella experiencia tan satisfactoria. En aquellos días, regresaba a mi casa contento de haber podido explicar tan claramente los temas que preparaba siguiendo el plan de la materia que me asignaban. Terminaba la clase con la garganta escocida, pero pleno de ver aquellos rostros preparatorianos tan llenos de juicio.

Conforme pasó el tiempo me fui dando cuenta de que efectivamente estaba repitiendo aquella experiencia de la infancia. Una tarde cualquiera de un martes cualquiera, en un flashazo retrospectivo, me vi rodeado no de uno sino de cincuenta osos Yoguis sentados en sus mesabancos, clavando sus miradas (no sé si avispadas) sobre mí. Asentían de igual forma y de igual forma parecían sonreír al escuchar mis palabras. Tristemente comprendí en ese momento, que su sonrisa también era de felpa. Pude darme cuenta del gran problema del que ya muchos otros han sido conscientes a lo largo de mucho tiempo: La apatía.

II. De la indolencia a moxear

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Según la Real Academia de la Lengua, apatía es la impasibilidad del ánimo, la dejadez, la indolencia.[1] Y en efecto, detrás del gesto afelpado de los estudiantes que asienten mecánicamente a la pregunta: ¿Entendieron?, se esconde el desánimo y la indiferencia, la desconexión total del canal de comunicación, de tal forma que el asentimiento es una reacción preestablecida, una careta tras la que se oculta su indisposición consciente o inconsciente para edificarse.

Y puede que el problema no sea ese, es muy posible que la apatía no sea solamente dejadez, sino que quizá subyace, bajo ese aparente desánimo, la pasividad del alumno atada a la incapacidad subjetiva de transformar su entorno, quizá nos encontramos ante el supuesto de la indefensión aprendida. [2]

Con posterioridad a aquel momento revelador, las generaciones de osos yoguis siguieron entrando y saliendo del salón de clases. Las teorías pedagógicas y los modelos educativos se fueron adaptando. El Constructivismo fue cobrando popularidad en el ámbito académico y reclutando voluntades. Entonces la idea de apelar a la capacidad cognitiva más importante del alumno, la de poder transformar su propio conocimiento, vino desplazando a la idea de la educación bancaria. [3] En ese sentido, véase expuesto el estudiante a la inoculación arbitraria del anticuado maestro o bien, al couching del profesor contemporáneo, el problema de fondo y que en mi opinión ha permanecido inmutable, es no sólo la cuestión del ánimo desanimado, sino de éste como producto de la incapacidad del alumno para engendrar un vínculo entre el conocimiento que se le ofrece y su inherente potencialidad con la realidad de su propia existencia, con su mundo, con lo que él es y lo que puede llegar a ser. De esta manera el estudio en cualquiera de sus formas se revela estéril.

El panorama ensombrece aún más cuando ya en estos días, vuelvo la cara al grupo después de haber deslizado mi mano sobre el pizarrón (que ojalá fuera verde por pura nostalgia) y descubro que los osos ya ni siquiera me voltean a ver, los encuentro clavando sus avispadas pupilas no en otra cosa que en la pantalla de sus Aifons, Aipads, Aipods, o cualquier otro androide por el estilo y aunque ellos sonríen afelpadamente, yo francamente me deprimo. Ojalá alguno de estos artefactos posmodernos dieran cuenta de la utilidad práctica para la que fueron creados, sin embargo en los adolescentes y en la mayoría de los adultos se han constituido en objeto de culto, de veneración, y para la niñez, en el símbolo de una emancipación precoz.

El ensombrecimiento obedece al hecho de que tales chunches posmodernos no son sino partículas de la amalgama de la nueva conciencia colectiva que poco a poco se va conformando en un fenómeno que al que Lipovetsky denomina “hipermodernidad”.[4] Este concepto presenta un mundo que se caracteriza por la omnipresencia tecnológica y la consecuente modificación del concepto cultura. Vivimos rodeados por pantallas electrónicas que han roto el discurso narrativo a favor de la imagen que se ha convertido en ídolo. Se desmoronan las estructuras de sentido y el hedonismo y el consumismo antes contenidos, explotan con la intensidad de su abstinencia. Se libera el “Narciso cool”, un ente que se desvive en su gozo, un individuo que vive el presente, olvidado del pasado y sin ninguna preocupación por el futuro. Así pues, las grandes pantallas de LED’s iluminan el umbral que deja entrever, entre otras curiosidades, la “segunda revolución individualista” de los tiempos inmediatos y próximos, caracterizada por un hiperindividualismo narcisista. Y para muestra no hay más que ver a varios de nuestros alumnos, para quienes late más fuerte la motivación diaria de moxear en el baño y publicar sus selfies en el feis, que la de capitalizar sus horas de escuela en pro de un futuro (como diría mi abuelita) más prometedor.

Lo anterior no es cualquier cosa, presupone un problema enorme: si el individualismo nubla la visión del otro, el hiperindividualismo lo excluye de tajo. Es así, que otros no tienen cabida en mi espacio ni en mi concepción del mundo, en la cual sólo cabemos yo y mi androide. Amagando así, con sus terribles consecuencias, la posibilidad contenida en la célebre frase de Vygotski: “A través de otros llegamos a ser nosotros mismos”.

III. Leer es = a vivir

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Aquí, en el interior de nuestros cráneos, habitando el laberinto encefálico, se encuentran entre otras miniaturas, unas que no por diminutas son incapaces de edificar grandezas. En 1996 la chiripa y un macaco dieron luz a lo siguiente:

«cuando Fogassi, parado al lado de una frutera, tomó un plátano, observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron, pero: ¿cómo podía suceder esto si el animal no se había movido? Al principio pensamos que era un error en nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo; luego, comprobamos que todo funcionaba bien y que las reacciones de las neuronas ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento». [5]

En aquél año, mientras Madonna hacía la Eva Perón del celuloide, Giacomo Rizzolatti, en trabajo conjunto con sus colegas neurocientíficos, experimentó colocando electrodos en la corteza cerebral de un chango macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control motor de la mano. Durante cada experimento, registraban la actividad de solo una neurona en el cerebro del chango, mientras le ofrecían comida para que él la tomara y así poder registrar la respuesta de la neurona al estímulo. Para sorpresa de los investigadores, cuando el mono observó a Fogassi tomar el plátano del frutero, su cerebro mostró actividad en algunas otras neuronas que aparentemente no estaban siendo estimuladas. Resulta pues que habían dado por casualidad con las hoy ya afamadas: Neuronas Espejo.

Las neuronas espejo son las responsables de la mímesis y la empatía en los seres humanos y otros animales. Se les denomina “espejo” precisamente por su naturaleza copiona. “En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.”[6]

La mímesis es importantísima para el hombre a un nivel de adaptación natural en un plano de supervivencia, ya sea para la selva, la sabana o la jungla de asfalto; sin embargo, la empatía lo es de igual forma en un plano que puede facilitarle no sólo la supervivencia, sino la posibilidad de relacionarse afectiva y efectivamente con la naturaleza de sus congéneres.

“Siempre que me confronto con otro ser humano, ocurre lo mismo. Primero, distingo ciertos ademanes, ciertas muecas, ciertas posturas; mis neuronas espejo se activan; repito exactamente esos mismos ademanes, muecas y posturas en mi interior, como si me pertenecieran y, al hacerlo, por fin sé lo que te pasa: estás agobiada o meditabunda o irascible. Y, al tú estarlo, lo estoy yo también. A continuación, según el caso, buscaré consolarte, te dejaré en paz o huiré de ti. Puedo equivocarme, por supuesto –las neuronas espejo no son infalibles-, y creer que estás enojada cuando estás triste o triste cuando sólo sientes vergüenza. Leer a los otros, es decir, leer sus cuerpos para tratar de leer sus mentes, es una actividad que se aprende y refina con el tiempo tras observar a cientos de miles de personas o, minuciosamente a una misma –a ti.”[7]

Jorge Volpi asegura que el arte de la ficción es realidad y que nos hace humanos. Estoy completamente de acuerdo con esta idea, de hecho estoy de acuerdo con esta idea desde antes de que él manifestara en su libro estar de acuerdo con la misma y, con total seguridad, estoy de acuerdo con la idea, desde mucho después que otros muchos antes de mí ya hayan estado de acuerdo con ella. El punto es que su propuesta restringe la posibilidad humanizante a una, sólo a una fracción de la literatura: la ficción.

En cambio, yo considero que todas las categorías literarias son capaces de humanizarnos, y no sólo eso, de educarnos al brindar la posibilidad de engendrar el vínculo que nos sitúe en el contexto de nuestra propia existencia y de lo que podemos ser, sentir, comprender y llegar a ser dentro de esa realidad particular y a la vez común que nos ofrece la literatura, pues al final, como lo dijo George Orwell: “Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”. [8]

Gerardo Oviedo ha descrito la función literaria en una frase bellísima: “Escribir es detener la vida para que, sin moverse, parezca que se mueve”. Bajo esta idea entonces, leer es darle cuerda a la vida y es en este punto en el que los diminutos espejos que forman parte de nuestro cerebro se disponen a reflejar grandes experiencias en nuestra mente al reproducir situaciones, momentos, sentimientos, matices, personajes y estructuras de conocimiento en nuestro interior, gracias a las cuales podemos percibir momentáneamente qué es lo que sentiríamos si las viviéramos en carne y hueso.

Ya en el siglo XIX, el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein había señalado en su Tractatus, “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”[9] y aunque su planteamiento se encamina al hecho de que la realidad que apreciamos es una construcción cimentada propiamente en los recursos del lenguaje con los que contamos y con los que nos explicamos el mundo y que si queremos cambiarla habremos de cambiar nuestra propia narrativa, múltiples estudios actuales avalan el hecho de que en realidad, la narrativa modifica nuestra realidad inclusive a un nivel neurobiológico. Paul J. Zak, manifiesta en “The moral molecule”[10] que sus experimentos demuestran que una buena historia es capaz de producir cambios bioquímicos en el cerebro. Claro que una buena historia lo hará; pero también podría hacerlo una mala o una triste o una frustrante, porque como dice Volpi, “El cerebro se comporta frente a una novela o un cuento igual que frente al mundo, realizando millones de operaciones mentales –las conexiones sinápticas arrebatadas en una tormenta tropical-, midiendo cada situación, evaluándola, comparándola con patrones preexistentes (eso que llamamos memoria), a fin de prever a cada momento lo que ocurrirá a continuación. Por eso leer es tan fecundo y tan cansado –como vivir.”

IV. De la sonrisa de felpa al mundo de corazón y sesos

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

La literatura es entonces una herramienta vitalizadora, es decir, capaz de quebrantar el letargo y hacernos vivir para aprender a existir. La literatura también es la vida y nos enseña. Habiendo señalado que la empatía no sólo nos acerca a los otros sino que nos pone en sus zapatos, me atrevo a asegurar que para que tanto la empatía como la mímesis a través de la literatura puedan ser catalizadores de una experiencia vitalizadora concreta, debería existir en quien se somete a la lectura, el desarrollo óptimo de una habilidad cognitiva imprescindible: el discernimiento.

En sus raíces etimológicas, discernir que se refiere al medio para distinguir [11] , es el elemento que a mi juicio, se perfila idóneo para promover la química perfecta entre la empatía y la apatía y provocar una reacción transformadora. Un alumno que no ha desarrollado la capacidad de discernir, no podrá concretar la experiencia edificadora que supone la literatura, puesto que el acto de discernir conlleva la responsabilidad de distinguir y distinguirse, de aclarar y aclararse, de percibir y percibirse, de saber y saberse, de entender y entenderse, de conocer y conocerse, de apreciar y apreciarse, de generalizar y generalizarse, de singularizar y singularizarse: en definitiva, de comprender y de comprenderse. Y es aquí donde late el corazón de la actividad docente, en poder irrigar y nutrir el desarrollo de las habilidades cognitivas que sean posibles, pero por sobre todas, en mi opinión, la del discernimiento.

Paulo Freire en su Pedagogía del Oprimido, señala que los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión y que el diálogo es un fenómeno humano por el cual se nos revela la palabra, de la cual podemos decir que es el diálogo mismo. En mi perspectiva, la literatura nos ofrece esa posibilidad puesto que los textos literarios, a pesar de la separación espacio-temporal existente entre el autor y el lector, son en esencia un acto de comunicación. Para Freire la palabra tiene dos fases constitutivas indisolubles: acción y reflexión. Ambas, en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción, se reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo.

La palabra verdadera es la praxis, porque los hombres deben actuar en el mundo para humanizarlo, transformarlo y liberarlo. Insisto entonces en que la literatura nos brinda esa posibilidad de diálogo, no en el sentido puramente Freiriano, sino en la probabilidad alternativa de obedecer a la acción interior que nos facilita la constitución neurobiológica a través de nuestras neuronas espejo y demás mecanismos naturales del cerebro y a la consecuente operación de un robusto discernimiento. De tal suerte que de la misma forma en que dos seres humanos que convergen en algún punto de la existencia pueden dialogar y fomentar la empatía para lograr una transformación activa, así de igual forma, un lector que aprovecha la oportunidad del acto comunicativo con el texto literario, empatiza y discierne para situarse conscientemente en el contexto de su propia realidad y ejecutar las acciones tendientes a edificar la humanización, transformación y liberación que supone la verdadera educación.

Con lo anterior no quiero decir con un optimismo desbocado que forzosamente la literatura produzca mejores hombres y mujeres; pero definitivamente quien no lee, tiene menos posibilidades de comprender el mundo, comprender a los otros y comprenderse a sí mismo. Es así como a través de la literatura, podemos reencausar el camino de nuestros osos Yoguis para ayudarles a vivir y no sólo a sobrevivir en este mundo de corazón y sesos como lo anhelaba Pinocho o dejarlos caer irremediablemente en el limbo hipermoderno donde sus almas esperarán, quien sabe hasta cuándo, la redención.

Es importantísimo recalcar en este punto el papel que tiene el maestro como auténtico custodio, pues la literatura contiene lo mejor y también lo peor de la naturaleza humana. Encontramos en la biblioteca universal obras tan luminosas como El Principito y con igual intensidad oscuras como el Martillo de las brujas, por decir algunas. “Frente a las diferencias que nos separan –del color de la piel al lugar de nacimiento, obsesiones equivalentemente perniciosas–, la literatura siempre anunció una verdad que apenas hace unos años corroboró la secuenciación del genoma humano: todos somos básicamente idénticos. Al menos en teoría, cualquiera podría ponerse en el sitio de cualquiera. (Aunque, como veremos, nuestra mente también es capaz de producir ideas que paralizan esta tendencia natural de la empatía: el racismo, el sexismo, la xenofobia, la homofobia, el nacionalismo, todas esas perversas exaltaciones de las pequeñas diferencias.)”[12]

Es por lo anterior que la figura del maestro está obligada a responsabilizarse de incorporar la función de la literatura al contexto de la realidad de sus aulas, con la finalidad de custodiar y procurar que el embrión de la transformación que se gesta en sus alumnos durante el proceso formativo de la educación, quede bien fijado en su matriz cognitiva para salvaguardar la posibilidad más o menos tangible de que en lo futuro la humanización, la transformación y la liberación humana puedan verse materializadas. Porque educar no es transmitir conocimiento, educar es construir juntos un mundo menos peor.

V. En conclusión

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

Art work by José Santos: http://www.jsantos.co.uk/

La intención de este trabajo es recordar las posibilidades que nos ofrece el arte como una herramienta optima en el proceso educativo. Ya sea para efectos de los modelos constructivistas, de la educación liberadora o de cualquier otro que busque una verdadera emancipación intelectual, espiritual y humana, la apatía plantea un obstáculo innegable. La indolencia tanto en términos humanos como educativos será siempre un obstáculo latente pero no por eso invencible. Habrá que reconocerlo para hacerle frente y disolverlo en la medida de lo posible con las herramientas que tengamos a la mano, en este caso la que yo defiendo: la literatura.

No sugiero que sea la única ni la mejor, pero sí puedo asegurar que de todas las expresiones artísticas y discursivas, la literatura es la que nos permite una comunicación más profunda con la naturaleza de las cosas. A diferencia del cine, del teatro o lo multimedia, la literatura nos permite un contacto más cercano y profundo con las conciencias ajenas. Los otros al ser figurativos, imponen una representación ajena y externa que hay que atravesar, en cambio la literatura nos mete a las entrañas de la imagen, desde donde podemos comprenderlo todo de una forma libre y espontánea, autónoma.

No espero que la literatura produzca seres conformados y perfectos. Porque esto, además de poco realista, plantea el problema de la malversación ideológica: “La literatura, es cierto, parece degradarse cuando persigue un fin concreto, cuando soporta una ideología explícita. Porque cualquier ideología es de entrada, una forma excluyente de otras variedades de pensamiento. Cuando no descansa en un dogma, la ficción nos permite, por el contrario, ensanchar nuestra idea de lo humano. Con ella no sólo conocemos otras voces y otras experiencias, sino que las sentimos tan vivas como si nos pertenecieran.”[13]

Lo que sí espero es que la literatura apoyada en el discernimiento, sirva para que el estudiante no sólo adquiera un conocimiento sino que logre vivirlo a través de la lectura y pueda vincularlo a su realidad para así poder tomar las decisiones edificadoras de su propia vida, de modo que su estructura de pensamiento pueda proveerle, mientras habita el mundo, una existencia verdaderamente digna. Así como acción y reflexión en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador para lograr la alfabetización en la teoría Freiriana, así la acción interior y el discernimiento en similar sinergia son capaces de promover la transformación en lo que yo llamo un proceso de vitalización a través de la literatura.

Hay que resquebrajar esa idea monolítica de que leer es aburrido y quitarle a los libros la mala fama. Hay que hacer que se disipe ese temor reverencial con el que el imaginario colectivo los ha revestido. Un buen libro es un buen amigo y nada más.  Al quebrantar eso, en algún momento la barrera que todavía impide que la literatura contribuya a la formación de un ser que empatiza, discierne y vive, comenzará a desmoronarse y pondremos en el horizonte de nuestros alumnos, la posibilidad de saborear todas las variedades de la experiencia humana y de decidir si prefieren evolucionar o morir afelpados. Nadie experimenta en cabeza ajena, dice el dicho, nadie excepto aquel que lee, digo yo.


Fernando Q. Luna. Foto: Laura R. Cervantes.

Fernando Q. Luna. Foto: Laura R. Cervantes.

Fernando Q. Luna, mexicano, es licenciado en Derecho y maestro en el área de comunicación. Ha realizado estudios en filosofía y literatura, además en creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Es profesor de la Universidad de Guanajuato, México, en la división de Humanidades y Ciencias Sociales. Como escritor ha publicado algunos cuentos y artículos sobre temas de su interés en lo que él denomina “filosofía pop! la reflexión es apta para todo público”. Ha participado en diversos foros educativos y literarios. Ha sido coordinador de talleres literarios y programas de fomento a la lectura. También ha sido vocero de Greenpeace en su entidad y promotor de las causas proambientales. Es un activista en favor de la educación, la literatura y de un mundo menos peor.


Referencias

[1] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, [Web en línea]. http://www.rae.es [Consulta: 2-06-2014]

[2]  Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On Depression, Development, and Death. San Francisco: W. H. Freeman. ISBN 071672328X.

[3]  Freire Paulo, Siglo XXI de España, 1975 243 pp.

[4] Lipovetsky Gilles, Sebastien Charles, Los tiempos Hipermodernos, Editorial Anagrama 2006, 144 pp. ISBN 9788433962478.

[5]  Giacomo Rizzolatti, en su investigación Premotor cortex and the recognition of motor actions, Cognitive Brain, 1996, 3 131-141 pp.

[6]  V.S. Ramachandran, en su ensayo Mirror neurons and imitation learning as the driving force behind «the great leap forward» in human evolution hace referencia a su potencial importancia en el lenguaje y la imitación.

[7]  Volpi Jorge, Leer la mente: El cerebro y el arte de la ficción, Editorial Alfaguara, México 2011, 163 pp. ISBN: 9786071109651

[8]  Orwell George, Rebelión en la granja, Editorial Destino, 2006, 187 pp. 

[9]  Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, trad. Gilles-Gaston Granger, Gallimard, Paris, 2001, 121pp. ISBN 2070758648

[10]  Paul J. Zack, The Moral Molecule now trust works, Penguin, 2012, 256 pp.

[11]  Origen de las Palabras, [Web en línea]. http://www.etimologias.dechile.net [Consulta: 2-06-2014]

[12]  Volpi Jorge, Ibid, 163 pp.

[13]  Volpi Jorge, Ibid, 163 pp.

“La Guerra de Emi”, teatro para niños que emociona y confronta.

Sajid Rivas Ochoa

Después de una exitosa temporada en Tijuana, Baja California, México; «La Guerra de Emi», se estrena en México D.F., en la Sala Marlowe: Juan Escutia 126-A, Col. Condesa.  Los sábados 25 de julio, 1, 8, 15 de agosto de 2015 a las 17:00 hrs., entrada: 150 pesos mexicanos. Preventa de lunes a viernes a 100 pesos mexicanos. Para realizar reservaciones al número de teléfono: (01) 55 6830 5250. Invitan el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, y la Sala Marlowe, México.


Para más información: www.zayrasolano.com

Para más información: http://www.zayrasolano.com

Emi es una niña hecha mujer que habla con la voz de sus recuerdos. Una mujer que es una niña, una niña que es actriz, una actriz que se transforma en Emi, un personaje de ficción que cuenta verdades, un personaje que surge de la dramaturgia personal de la actriz Zayra Solano, y con la ayuda de Víctor Isordia Cervantes en la Dirección. Ambos originarios del norte de México, egresados de la Licenciatura en Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California, México.

        La Guerra de Emi es una propuesta escénica intima que busca la participación del público desde la propia cercanía que se establece entre el espacio escénico y los expectantes; o la mirada directa de la actriz hacia las personas sentadas junto a ella, algo que puede parecer sin importancia, pero que constituye parte de la esencia del teatro: el reconocerse en el otro y el convivio (en lo personal agradezco una mirada franca y sin pretensión); hasta el desarrollo de pequeñas intervenciones que la actriz propicia con los presentes, donde participan niños y adultos. La escenografía es mínima, funcional y estética, ayuda a construir el mundo imaginario donde Emi cobra vida, en una atmósfera de juego, principal medio de expresión de los niños.

        Zayra Solano nos cuenta con solvencia actoral la historia de Emi, una niña que lucha una guerra que muchos otros niños lucharon o están luchando: el abuso sexual. Un trabajo sutil y justo, que nos muestra la inocencia desde la que un niño puede vivir una experiencia como esta. La actriz se arriesga, y escénicamente sale muy bien librada, sobre los padres no pienso igual, los niños definitivamente se entretienen, se incomodan más de las miradas de sus padres que de lo que ocurre en escena. Nuestro sentir de adultos conoce más sobre el tema, y ese conocimiento nos provee de imágenes que nos angustian al ver la historia de Emi.  Los niños en cambio lo toman con naturalidad y seriedad de algo que les era desconocido y que ahora les plantea preguntas nuevas al respecto. No hay que escandalizarse, sino aplaudir la pericia de este trabajo unipersonal. Hay que vivir la experiencia de un teatro para niños que hace preguntas, que emociona y confronta como La Guerra de Emi que se vuelve un aliciente para la comunicación entre padres e hijos, uno de los principales factores, aunado a la confianza, son importantísimos para la prevención de esta problemática. La negación del tema en la educación de cualquier niño no lo exenta de una experiencia de este tipo.

        La obra teatral tuvo una pequeña temporada durante el pasado mes de junio en el Café Dionisio, un encantador espacio abierto al arte y la cultura, ubicado en la colonia Cacho en la ciudad de Tijuana, Baja California, México. La respuesta del público asistente fue de agradecimiento por la honestidad y sencillez de la propuesta.


Acerca del director

Victor Isordia Cervantes. Foto: Cortesía.

Victor Isordia Cervantes. Foto: Cortesía.

Victor Isordia Cervantes, mexicano, es director, actor, dramaturgo, iluminador y docente. Egresado de la Maestría en Dirección Escénica por la ENAT en el 2014, y de la Licenciatura en Teatro por la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California, México,  en el 2010. Fue acreedor al estímulo PECDA dentro de la categoría de «Desarrollo Artístico Individual». Su experiencia como director y dramaturgo van de la mano en los últimos tres montajes escénico que ha dirigido: “El castigo de las risitas” (2012). Obra participante en el V Festival Tijuana Hace Teatro y  “Porcelana” (2011). Obra participante en el IV Festival Tijuana Hace Teatro. Así como su proyecto de maestría “El tercer entorno o la epopeya del cuerpo que buscaba abarcar el infinito” (2014).


Sobre la actriz y dramaturga

Zayra Solano. Foto: Julio Blanco.

Zayra Solano. Foto: Julio Blanco.

Zayra Solano, mexicana, es egresada de la Lic. en Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California, México. En el 2014 desempeñó su labor como actriz en los montajes “El tercer entorno y la epopeya del cuerpo que intentaba abarcar el infinito”, bajo la dirección de Víctor Isordia. Así como en la puesta en escena “Alicia”, dramaturgia y dirección de Luis Santillán, y en la lectura dramatizada “Quema en los campos de trigo”, dirección de Salvador Lemis. Es integrante de la compañía de teatro en el exceso y otras patologías. Se ha desarrollado como actriz en distintas obras de teatro bajo la dirección de reconocidos directores de la región de Baja California, entre los cuales encontramos a: Ángel Norzagaray, Daniel Serrano, Jesús Quintero, Michelle Guerra, entre otros. Acreedora en el 2010 del reconocimiento de “interpretación femenina”, por su destacada participación en la obra “Lilith vs Eva”, dirección de Anais de la Torre. Asimismo, se le reconoce en la categoría de “trabajo actoral en conjunto”, por la misma obra dentro del ahora EUAT (Encuentro Universitario de Arte Teatral). Cuenta con experiencia en asistencia de dirección, producción, diseño de vestuario y escenografía teatral. Actualmente radica en la Ciudad de México, donde trabaja como actriz entre otras áreas. Para más información: http://www.zayrasolano.com


Sajid Rivas Ochoa. Foto: Cortesía.

Sajid Rivas Ochoa. Foto: Cortesía.

Sajid Rivas Ochoa, mexicano, es actor  e iluminador escénico.  Egresado de la Licenciatura en Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California, México. Ha participado en la obra de teatro “Macbeth Revisitado”, dirección y adaptación de Ángel Norzagaray, con la cual estuvo en distintos escenarios: Festival Universitario de Teatro de la UABC (2008), Festival de Teatro Universitario de la Universidad de Sonora (2009), y el Festival Internacional de Teatro Latino de Los Ángeles (FITLA 2008), Estados Unidos. Participó en el montaje de “Roberto Zucco”, bajo la dirección de Claudia García Villa, y en la obra “La última estación”, texto de creación colectiva bajo la asesoría y dirección de Daniel Serrano Moreno (FUT 2010). Realizó una estancia académica en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en el 2010, donde recibió cátedra del director de escena David Psalmon en la clase de Taller de Dirección Escénica. Ha colaborado con el grupo Taller Libre de Teatro Callejero Norteño (TALTECAN) en dos proyectos comunitarios (2012). Además con el Grupo La Madeja Teatro, bajo la dirección de Juan José Luna en la obra “Rapsodia” (2011). Ha cursado el Taller Internacional de Creación Escénica dirigido por la Mtra. Marta Carrasco (2013); Taller de Creación, Dirección y Dramaturgia Escénica con el Mtro. Salvador Lemis (I FESARES 2013). Curso de Introducción a la Filosofía del Teatro, impartido por el Dr. Jorge Dubatti (2013). Taller Intensivo de Danza para Actores, impartido por el Lic. Daniel Nava (2013). Taller Creación y Dirección Coreográfica, con la Mtra. Claudia Lavista (2013).

«Surgimiento y caída del Imperio Mexicano”, de Lord Acton.

Adolfo Castañón

Pocos saben que el autor de la frase: “El poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente” es el historiador y pensador político Lord Acton (1834-1902). John Emerich Edgard Dalberg Acton fue una de las figuras más sobresalientes del paisaje intelectual y de la vida pública de la Inglaterra gobernada por la reina Victoria. Cambridge se rehusó admitirlo como estudiante a causa de su religión católica.


“Surgimiento y caída del Imperio Mexicano”, de Lord Acton. Presentación, traducción y notas de Adolfo Castañón. Colec. Traducciones y Clásicos. Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido-México, 2015.

“Surgimiento y caída del Imperio Mexicano”, de Lord Acton. Presentación, traducción y notas de Adolfo Castañón. Colec. Traducciones y Clásicos. Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido-México, 2015; 42 pp.

Acton se educó en Alemania bajo la tutela del gran historiador y teólogo Ignaz von Döllinger (1799-1890) de quien aprendió los cimientos del método histórico y en cuyas enseñanzas históricas, filosóficas y humanas abrevó el resuelto y austero liberalismo que llegó a ser su rasgo distintivo. Su amistad con el Primer Ministro, William Gladstone (1809-1898), lo llevó a ejercer un profundo ascendiente en la vida política de su país y aun de la época. Su poderosa y activa personalidad, su infatigable actividad editorial y periodística (en la revista católica The Rambler, en The Home and Foreign Review, en The Chronicle y en The North British Review), sus artículos, reseñas e intervenciones oportunas y puntuales lo llevaron a jugar un papel de primer orden en el movimiento católico liberal británico y aun europeo. Durante toda su vida trabajó por liberalizar el catolicismo y ponerlo en consonancia con el mundo moderno. En 1869, siguiendo a su maestro Döllinger, entabló una vigorosa oposición en contra de la promulgación del dogma de la infalibilidad papal. Luego de varios meses fue derrotado y estuvo a punto de ser excomulgado ―como von Döllinger sí lo fue― y de arruinar definitivamente su salud. Hijo de la tradición católica y romana, Acton en el orden de la política fue un liberal convencido: “…inicié mi vida ―decía― como sincero católico-liberal; en consecuencia, renuncié a lo que en el catolicismo no era compatible con la libertad, y en la política a lo que era incompatible con el catolicismo”. En el ámbito estrictamente universitario y académico, a través de su cátedra como Regius Professor de Historia Moderna en Cambridge de 1895 a 1902, Acton fue muy importante en la transformación de la idea y de la escritura de la historia y de la historiografía en Gran Bretaña. Gracias a su severa tenacidad, la historia evolucionó hasta transformarse en una disciplina rigurosa y científica, inspirada en el modelo de la investigación filológica alemana sin perder, al menos en su caso, su calidad filosófica, literaria y aun poética. Contribuyó con su acción y sus investigaciones a la fundación de la English Historical Review, en cuyo primer número publicaría un amplio y pormenorizado artículo sobre los historiadores modernos alemanes.

        Aunque Acton siempre vivió preocupado por alcanzar una cabal y plena objetividad en la investigación de la verdad histórica, nunca dejó de hacerse cargo de la necesidad del juicio moral en la historia y de la imprescindible dimensión ética que suponen las preguntas en torno a su significado. El concepto de la libertad humana tenía que ser, por ende, medular en su geometría intelectual. A los ojos de Acton, la idea de libertad es la única posible en la historia del mundo y el único principio rector de una filosofía de la historia. Este concepto lo lleva a ser uno de los herederos más solventes de la tradición del liberalismo clásico, entronizándolo como un pensador de alto relieve en el paisaje intelectual de su época y de la nuestra. Su análisis de la Revolución francesa y su evolución resultó premonitorio; fue un crítico del nacionalismo y de la legitimación de las masacres por el Estado. Sus penetrantes análisis de las fuerzas que alimentan y amenazan la libertad política e individual de las sociedades e individuos, su desconfianza y resistencia ante el poder del Estado tienen mucho que decir al lector y al ciudadano de nuestra crispada edad. Lord Acton se interesó, desde luego, en la historia de Europa y en esa otra historia paralela que es la de Europa raptada en América. Viajó a los Estados Unidos en 1855, y en 1856 asistió a la coronación de Alejandro II de Rusia. En 1857 visita Italia en compañía de su amigo y maestro Döllinger. De hecho, escribió extensamente sobre la Guerra de Secesión o guerra civil que sacudió a los Estados Unidos de América a mediados del siglo antepasado (como muestran sus ensayos “The Civil War in America: Its Place in History” y “Reports on the Civil War in America”).[1] Sus opiniones pesaron tanto sobre el primer ministro Gladstone que en buena medida gracias a ellas, Inglaterra tomó partido a favor de los confederados del Sur. La escritura de estos ensayos revela al historiador como observador atento al menor detalle, al agente capaz de armar un paisaje inteligible con piezas sueltas y en movimiento. Estas mismas virtudes se transparentan en su breve y muy celebrado ensayo sobre “El surgimiento y caída del imperio mexicano” de Maximiliano. Pronunciado el 10 de marzo de 1868 ante los miembros de la institución literaria y científica de Bridgeworth, Inglaterra a once meses de verificados los hechos; el ensayo concentra, explaya y ordena en pocas páginas un cúmulo poco habitual de información, pero sobre todo ofrece una visión nítida y clara, a la vez veraz y humana de los hechos conocidos como Intervención Francesa y Segundo Imperio. La visión que Lord Acton da de Benito Juárez no sólo es exacta sino que será la imagen que la historia retendrá del gran estadista mexicano.

Por un momento, el que dura la lectura de esta pieza impecable, los actores y paisajes vuelven a cobrar vida y recobran un sentido por así decir trascendente gracias a la mirada penetrante y acuciosa del historiador. Leer a Lord Acton no sólo es un buen ejercicio intelectual, es, además y ante todo, un placer para la inteligencia y la memoria. Es fama que Acton fue uno de los hombres más cultos de su época. Leía y escribía con la misma facilidad en inglés, alemán, francés, español e italiano.

        En México, la lectura de Lord Acton ha quedado reducida a círculos no por eminentes excesivamente limitados. En 1996, el benévolo y sagaz Natán Warman hizo circular una traducción suya del volumen I de las Conferencias sobre la Revolución Francesa. Esta traducción tomaba como punto de partida la edición que J. N. Figgis, C. R. Litty, R. V. Laurence, M. A., prepararon para MacMillan de Londres en 1910. En España sus Ensayos sobre la libertad y el poder fueron traducidos por Enrique Tierno Galván y presentados por Gertrude Himmelfarb para el Instituto de Estudios Políticos de Madrid en 1959. Cuatro décadas más tarde, en 1999, el mismo Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid, publicó una selección titulada Ensayos sobre la libertad, el poder y la religión, en traducción de Beatriz Álvarez Tardío y con un estudio preliminar, edición y notas de Manuel Álvarez Tardío. La presente traducción puede ser leída también como una invitación abierta para todos los interesados en las cuestiones que asocian el mundo de la ética y el conocimiento de la política y de la historia.

        En vida Lord Acton no publicó ningún libro, pero la gran Cambridge Modern History en doce volúmenes fue una idea suya y existe como un monumento a su memoria, aunque sólo alcanzó a ver terminado el primero y la mitad del segundo. Dejó una biblioteca de 70 mil volúmenes que, junto con las notas de investigación que tomó a lo largo de toda una vida consagrada al estudio de la historia, pasaron a formar parte de la biblioteca de la Universidad de Cambridge. Como datos curiosos, habría que apuntar que, al igual que Maximiliano de Habsburgo, Lord Acton moriría un 19 de junio ―pero de 1902― y que su hijo nacido en 1870 se llamó Ricardo Maximiliano.

        Una selección de sus escritos, conferencias, artículos y ensayos se pueden encontrar en los tres volúmenes publicados por Liberty Press bajo el cuidado editorial de J. Rufus Fears. Una selección de las obras de Lord Acton ha sido publicada por Liberty Fund de Indianápolis, en los Estados Unidos de Norteamérica (1985), bajo el cuidado editorial del mencionado estudioso J. Rufus Fears. El ensayo sobre el imperio de México se encuentra en el tomo II de esta edición que lleva por título Essays in the Study of Writing History.

Para descargar el libro sin costo, aquí.


Referencia

[1] En: Lord Acton. Selected Writings. Vol. I. Essays in the History of Liberty. Indianapolis, Liberty Fund, 1985.


Biografía del traductor

Adolfo Castañón.   Fotografía de: Jorge Dávila, Icoavs, AML.  http://www.academia.org.mx/Adolfo-Castanon

Adolfo Castañón.
Fotografía de: Jorge Dávila, Icoavs, AML. http://www.academia.org.mx/Adolfo-Castanon

Adolfo Castañón, México, D.F., 1952. Su vocación literaria se ha declinado en la lírica (Tránsito de Octavio Paz y Recuerdos de Coyoacán incluidos en La campana y el tiempo, Las tres mitades del corazón), la narrativa (A veces prosa), el ensayo y la crítica literaria (Alfonso Reyes: caballero de la voz errante, Por el país de Montaigne, la serie de Paseos, Viaje a México o El sueño de las fronteras. Ensayos, apuntes, paseos), el aforismo (La belleza es lo esencial, Perfiles del camino), la traducción (de J.-J. Rousseau, Paul Ricoeur, George Steiner, Alain Rey, Roland Barthes, Louis Panabière); la gastronomía (Grano de sal y otros cristales). A ese oficio se añade un ejercicio práctico y reflexivo en el ámbito editorial: su trabajo en el Fondo de Cultura Económica durante casi tres décadas, donde tuvo la oportunidad de trabajar con José Luis Martínez, Jaime García Terrés y Alí Chumacero. Desde ese mirador privilegiado, trató a muchos autores, por ejemplo, a Octavio Paz: tuvo a su cargo la edición del poema Pasado en claro (1974), los tres tomos de México en la obra de Octavio Paz (1987) y, con un equipo, sus Obras completas. Trabajó con Carlos Fuentes en la edición del Espejo enterrado; su oficio como editor de libros y revistas ha desembocado de un lado en obras firmadas por él como Trópicos de Gutenberg, y, del otro, en series y colecciones como “Las semanas del jardín” publicada por Bonilla y Artigas o la serie de entrevistas “Los maestros detrás de las ideas” para TVUNAM. Ha practicado el arte de la antología crítica como en La geometría de las horas de Eugenio Montejo, publicada con el sello de la editorial de la Universidad Veracruzana. Ha trabajado en la edición del diario de Alfonso Reyes y en la edición y notas del epistolario en prensa Alfonso Reyes / Pedro Henríquez Ureña (1914-1944) del cuál José Luis Martínez hizo el primer tramo. Ha publicado con el sello de El Colegio de México: Primicias. Antología de José Luis Martínez en 2008; la selección, prólogo y notas de Alfonso Reyes: Cartas mexicanas 1905-1959 (2009); Algunas tardes con Alejandro Rossi. Conversaciones, ensayos y apuntes (2010), Otras Españas. Antología sobre literatura del exilio de Ramón Xirau (2011), José Medina Echavarría. Correspondencia, selección, prólogo y notas en colaboración con Álvaro Morcillo (2010), entre otros títulos. Recibió el premio Xavier Villaurrutia en 2008 por el libro Viaje a México. El gobierno francés lo distinguió con la orden de “Caballero de las Artes y de las Letras” en 2003. Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2005 y la respuesta a su discurso la dictó José Luis Martínez. Se desempeña en esa corporación como Bibliotecario Archivero. Ha colaborado en diversas revistas y suplementos como La cultura en México, Sábado, Plural, Vuelta, Letras Libres, La Revista de la Universidad. Pertenece al Programa de Investigadores Asociados de El Colegio de México. Colabora actualmente en Siglo XXI Editores. Tiene en prensa varias obras como Visión de México, antología de escritos mexicanos de Alfonso Reyes, Tránsito de Octavio Paz (poemas, apuntes, ensayos) y Por el país de Montaigne.

El Pescador de Perlas

Enrique S. De Aguinaga Cortés

Don Louis de Bellemare nació en Grenoble, Francia, en el año de 1809 y murió, en un accidente naval en las costas de Gran Bretaña, en 1852. Llega a México en el año de 1830 para reunirse con su señor padre, el Barón Ferry de Bellemare, quien tenía viviendo pocos años en la ciudad de México. Al poco tiempo, de haber llegado a casa de su padre en la ciudad de México, fue mandado por este a resolver ciertos asuntos comerciales al reciente Puerto de la Hierbabuena, hoy ciudad de San Francisco, California, en la Alta California.


En el marco de la Conmemoración del Centenario del Estado de Nayarit, México, la Trigésima Primera Legislatura hizo entrega de un reconocimiento al investigador Enrique de Aguinaga Cortés (en el centro de la fotografía) por la gran aportación histórica que ha otorgado a las nuevas generaciones en Nayarit. Foto: Periódico Express.

En el marco de la Conmemoración del Centenario del Estado de Nayarit, México, la Trigésima Primera Legislatura hizo entrega de un reconocimiento al investigador Enrique S. De Aguinaga Cortés (en el centro de la fotografía) por la gran aportación histórica que ha otorgado a las nuevas generaciones en Nayarit. Foto: Periódico Express.

Parte de la ciudad de México a la ciudad de Guadalajara y de ahí al Puerto de San Blas, donde abordó un navío de cabotaje que lo llevaría al mar de Cortés; desembarcó después en la península de Baja California y, tras otro largo recorrido por la costa del Océano Pacífico, llegó a su destino. De su breve estancia en San Blas, de Bellemare tomó varias imágenes ahí vividas y las plasmó en su novela corta “El Pescador de Perlas”, como inicio de su relato. He aquí –tan sólo–; esta descripción de San Blas de aquellos primeros años de 1830 y que nos permitirán conocer aquel San Blas de hace poco más de 170 años atrás. Comenzamos…

        “En los tiempos en que las Indias Occidentales reconocían todavía la dominación española, en el Puerto de San Blas, situado en la entrada del golfo de California, sobre las costas de la antigua Intendencia que se había convertido en el estado de Jalisco, estaba el almacén de las islas Filipinas. Los navíos ricamente cargados de sedas de china, de valiosas especias del Oriente, se apretaban en el muelle; una población atareada llenaba las calles: las atarazanas bien guarnecidas, los astilleros siempre en actividad, hacían entonces de San Blas el punto más importante de la costa del Sur. Ahora, todo ese esplendor se había desvanecido y San Blas no conserva ya más que restos de astilleros, restos de atarazanas, restos de población, el recuerdo de su antiguo comercio y de su situación pintoresca”.

        “La ciudad se divide en dos partes, la parte alta y la parte baja o playa. Desde los astilleros de la comandancia general, construidos sobre la cima de una peña escarpada, la vista abarca uno de los paisajes más melancólicos y hermosos que puedan contemplarse. De un lado se ofrece la parte alta de la ciudad, silenciosa y despoblada, triste y melancólica como todo lo que se hunde y cae en ruinas después de haber sido poderoso; del otro, un espeso y verde follaje cuyas primeras copas acarician, como una oleada de verdura, las construcciones de la comandancia y bajan en forma de anfiteatro hasta la playa. Un camino tortuoso, que se pierde y reaparece en medio de los árboles, desciende hasta el nivel del mar. Allí, sobre la arena, entre las ramas de las palmeras y los bananos, a la sombra de los cocoteros, se mostraban de todos lados las pintorescas chozas de bambú. Al pie de estas chozas, la playa se curva bañada por el flujo casi insensible que viene de alta mar, cuyas aguas reflejan como un espejo el azul resplandeciente del cielo. Aquí y allá, las risueñas islas se dilatan al sol como ramas de flores marinas; las grandes rocas se elevan parecidas a las pirámides de ámbar amarillo y algunas barcas de pescadores, deslizándose a lo lejos, desplegaban sobre la profundidad luminosa del horizonte sus blancas velas triangulares”.

        “Yo me encontraba en San Blas desde hacía algunos años. Los intereses comerciales me requerían en California y esperaba, después de aproximadamente quince días, que alguna embarcación de cabotaje costeara llevando su carga para un punto cualquiera de esta costa. Finalmente tomé la Guadalupe, pequeña goleta de cincuenta y ocho toneladas, que había hecho la vela por Pichilín o Pichilingue bajo la conducción de un capitán catalán que era su propietario. Me apresuré a ir a su encuentro y contraté mi pasaje a bordo. Acepté sus condiciones sin regatear. Aun cuando procedía sin competencia alguna, el capitán tuvo la discreción de no pedirme un precio exorbitante”.

“–Si usted está viviendo, como no tengo duda, en la parte alta– me dijo confidencialmente–, hará bien en bajar a la playa con sus cosas, pues de un momento a otro podemos partir y yo enviaré una embarcación para recogerlo; de esa manera, estará usted listo y no se perderá un minuto”.

        “Tenía tal impaciencia de escapar del calor sofocante de San Blas y de las nubes de mosquitos que hacían la jornada casi intolerable que, a fin de no permanecer una hora más, me apresuré a seguir el consejo del capitán. Por tanto, me instalé en la playa en una de esas encantadoras chozas de bambú que había ya apreciado desde lo alto de la ciudad; pero no tardé en darme cuenta de que, sobre esta playa, tan lejana como seductora, los mosquitos eran todavía mucho más abundantes que en las alturas, y tanto más hambrientos cuantas menos víctimas tenían para atormentar. Finalmente, al cabo de tres días de martirio, recibí una mañana el aviso de que estuviese listo para abordar la embarcación que iría a recogerme antes del mediodía. A dicha hora, una piragua vino a recoger a algunos pasajeros de la choza en que yo habitaba. Como era una piragua ahuecada en un tronco de árbol y con fondo plano, el trayecto de la playa al navío no se hizo sin peligro. La menor ola, el más torpe movimiento, podían hacer zozobrar este frágil esquife, y los grandes tiburones, que se veían a flor de agua seguir disimuladamente la singladura, pronto adivinarían a las víctimas de semejante accidente. Por fortuna llegamos a bordo”.

        “Las montañas de estas bellas y sabrosas cebollas de San Blas, de un prodigioso grosor, las calabazas y los plátanos estaban amontonados sobre el puente de la goleta. Este montón de frutas y de legumbres formaba, junto con mi baúl, poco menos que casi toda la carga. El aparejo pronto fue concluido. Bien que mal se estibaron las cebollas en las tres piraguas, los racimos de plátanos fueron suspendidos de largas varas sobrepuestas hacia arriba, y sobre el suelo de babor y estribor; después, la nave quedó a merced de los vientos y la voluntad de Dios”.


Enrique S. De Aguinaga Cortés, mexicano, es historiador-investigador XL Ayuntamiento de Tepic, Nayarit, México. Autor de 20 libros, dos de ellos como co-autor. El primero de ellos, segundo lugar nacional en investigación regional, convocado por la Universidad Autónoma de Nayarit, México, “Nuestras Raíces”, 1984; “Bernardo M. De León”, 1991; “Nayarit a toda costa”, 1992; “Nayarit a través de los Siglos, tomo I, 1994; “Nayarit a través de los Siglos”, tomo II, 1995; “Manuel Lozada y los derechos del pueblo mexicano”, 1998; “Manuel Lozada: luz y sobra”, 1999; “La Consumación de la Independencia”, 2000; “Manuel Lozada, el Tigre de Alica”, ediciones 2000 y 2003; “Nayarit en el siglo XVIII”, 2003;“Panteón Hidalgo, patrimonio de Tepic”, 2006; “Antologías de Crónicas del Estado”, 2007; “Antologías Indígenas de Nayarit”, 2010; “Colección Tepic a través de los Siglos”, Cuatro tomos, 2010; y “Tabú: Esclavitud, autoflagelación, sexualidad y sexo en Nayarit”, 2011. Dichas obras han sido editadas tanto por la Universidad Autónoma de Nayarit, México, el Supremo Tribunal Superior de Justicia del Estado de Nayarit, México, El Archivo General de la Nación y diversas administraciones del Ayuntamiento de Tepic, México. Ha publicado más de 2,500 historias breves en diferentes periódicos estatales, así como diferentes conferencias locales, nacionales e internacionales. Desde el año de 1998 se desempeña como responsable de la Coordinación de Investigación Histórica del Ayuntamiento de Tepic (Historiador).

Premio Internacional Ana María Agüero Melnyczuk a la Investigación Periodística 2015

Publicamos en exclusiva el trabajo de investigación periodística ganador: «La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero», de Eduardo Estala Rojas, fundador y director general del MCC.  El jurado internacional estuvo integrado por los profesores Laura Broitman (Israel), Marta Cantero Lleó (España), Juan Jacobo Melo Fierro (Ecuador). Este premio es organizado cada año por la prestigiosa Limaclara Ediciones en Argentina.


En las bibliotecas públicas y universitarias de México, Estados Unidos y Reino Unido, he tenido el privilegio como lector de poder acceder a valiosos acervos, protegidos y disponibles para llevar a casa, o consultarlos en los recintos y de forma digital. Dentro de estos lugares de sabiduría y conocimiento universal, han surgido reflexiones sobre la situación actual de México, mi país de origen, sobre la importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero. En este reportaje periodístico, me enfoco en cinco apartados: La importancia de la lengua española y lenguas indígenas, encuestas sobre lectura y bibliotecas en México, entrevistas exclusivas, retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana, y reflexiones finales.

La importancia de la lengua española y lenguas indígenas

        Carlos Prieto, en su libro “Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas[1]”, escribe: “El año de 1492 tiene una importancia fundamental no sólo en la historia mundial sino en la historia y evolución de las lenguas. Destacaré cuatro hechos capitales: la toma de Granada, que marca el fin de ocho siglos de dominio árabe en España; la llegada de los españoles a América y, con ello, el principio de la expansión de la lengua española al continente americano y la incorporación de palabras provenientes de lenguas indígenas; la expulsión de los judíos de España y el origen de la lengua judeo-española, y la publicación de la primera gramática del castellano por Antonio de Nebrija (Nebrija era andaluz y su obra es un reconocimiento del castellano como lengua de España. Se trata de la primera gramática de cualquier de las lenguas romances)”.

        Según el Instituto Cervantes de España: “México es el país con el mayor número de hispanohablantes en el mundo 112.336.538” (“El español: una lengua viva. Informe 2012”).[2] Asimismo, México cuenta con 11 familias lingüísticas dispersas en todo el territorio, de estas se desprenden 68 lenguas y 364 dialectos, de acuerdo con el “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), [véase la infografía de Notimex como un complemento].[3]

En México viven 16 millones de indígenas de los cuáles, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

En México viven 16 millones de indígenas de los cuales, menos de siete millones hablan su lengua madre y el número sigue descendiendo. Esta situación pone en peligro la existencia de los distintos dialectos utilizados en el país. Fuente: Notimex.

        Desde el 2013 funciona el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido [4], primer centro virtual de su tipo en la divulgación de la cultura mexicana en el extranjero. “El Mexican Cultural Centre (MCC), tiene que ver con la creación de un espacio comunitario entre la cultura mexicana e hispanoamericana y la cultura escrita en inglés en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. No sólo viene a llenar un vacío sino que también ennoblece la presencia de la cultura hispánica en las redes sociales y permite un mejor conocimiento entre las culturas de origen hispánico y de otras lenguas”, indicó Adolfo Castañón, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Cabe señalar que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuenta con 11 centros de estudios mexicanos, ubicados en Francia, España, China, Canadá, Costa Rica, Estados Unidos (San Antonio, Chicago, Los Ángeles, Seattle, Tucson) y Reino Unido. [5]

Encuestas sobre lectura y bibliotecas en México

        En palabras de Ernesto García Canclini, profesor-investigador distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana de México: “Según el Conteo de Población de 2005, efectuado por el INEGI, 92.1% de los mexicanos mayores de 12 años saben leer. La Red Nacional de Bibliotecas Públicas, uno de los equipamientos culturales que más ha crecido en las dos últimas décadas, cuenta con 7,210 bibliotecas, distribuidas en los 31 estados y el Distrito Federal de modo más equitativo que los teatros, los museos y las computadoras. De hecho, algunos de los estados con mayor porcentaje de bibliotecas por cantidad de habitantes, como Tabasco, Tlaxcala y Oaxaca, se hallan entre los que presentan menores índices de lectura”. [6]

        En un nuevo informe, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó en el Módulo de Lectura (MOLEC), México, 2015, lo siguiente: “En cuanto a la asistencia a lugares donde se puede acceder a material de lectura, el mayor porcentaje lo registraron las personas que acudieron a la sección de libros y revistas de una tienda departamental, en segundo lugar se encuentran las personas que fueron a una librería, en tercer lugar las que acudieron a un puesto de libros o revistas usados y el menor porcentaje se registró en personas que fueron a alguna biblioteca en los tres meses anteriores a la fecha de levantamiento, que se realizó los primeros 20 días del mes de febrero”. [7]

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura. Fuente: INEGI.

Asistencia a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura.
Fuente: INEGI.

        MOLEC lo realizó con base en la “Metodología Común para Medir el Comportamiento Lector”, publicada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), organismo intergubernamental auspiciado por la UNESCO. “De ahí que las estadísticas e indicadores resultantes, sean comparables con los de países iberoamericanos, lo cual permite establecer similitudes y divergencias”. MOLEC recabó la información entre la población mexicana de 18 años en adelante, en 2 mil 336 viviendas asentadas en zonas urbanas de 32 ciudades con 100 mil habitantes y más.

Entrevistas exclusivas para este reportaje periodístico

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, editor y ensayista, director de la Biblioteca José Vasconcelos, México. Foto: ALR / Conaculta.

Daniel Goldin, director de la Biblioteca José Vasconcelos en México, considera necesario repensar las bibliotecas como espacios públicos destinados no sólo al resguardo del saber, “sino encaminados entre muchas otras cosas al reconocimiento de la diversidad de ellos y potenciar la apropiación cultural en su sentido más amplio, que no está forzosamente relacionado con los libros”. El también editor y ensayista señaló que actualmente la Biblioteca José Vasconcelos[8], se ha convertido en el cuarto recinto cultural más visitado del país, después de Teotihuacán, Chichen Itzá, y el Museo de Antropología, y la tercera más seguida de todas las bibliotecas iberoamericanas en redes sociales.

Adolfo Castañón, editor y traductor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Foto: Jorge Dávila, Icoavs, AML.

Adolfo Castañón, quien trabajó como editor y gerente editorial por casi tres décadas en el Fondo de Cultura Económica, declaró que en México y en general en los países de la región hispanoamericana: “la biblioteca no sólo es el espacio donde se encuentran los libros, sino que es un ámbito donde se puede dar algo intangible y precioso: la posibilidad de silencio y de concentración”. Además comentó que es importante dar más capacitación y apoyo a los bibliotecarios y a los que trabajan ahí. “Creo que lo esencial es que mejorara en la sociedad la percepción pública de lo que significan las bibliotecas y los libros. Si se hiciese un examen de evaluación de conocimientos a los candidatos a puestos de elección popular, quizá las bibliotecas se llenarían más. Un ejemplo admirable de biblioteca en México es la Biblioteca José Vasconcelos dirigida actualmente por Daniel Goldin”. Asimismo, recordó el poeta y traductor, una experiencia que lo marcó en su vida: “De niño, tenía la posibilidad de enterrarme en el fondo reservado de una biblioteca. Un día se fue la luz y nos quedamos mi hermana y yo encerrados en ese ámbito oscuro y habitado por alimañas y roedores. Logré salir de ese fondo reservado gracias a que observé el sentido en que iban las escaleras corredizas. Esa experiencia, para mi dramática, me ha acompañado toda la vida y me ha enseñado que la oscuridad puede ser vencida literalmente por la luz de la observación y la auto-observación”.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, escritor, poeta, traductor y periodista. Foto: Andrea Ojeda.

Gerardo Cárdenas, periodista y escritor, expresó desde Chicago, Illinois, Estados Unidos, que el incendio que destruyó la Biblioteca de Alejandría, o el que destruyó la biblioteca-laberinto del monasterio que crea Umberto Eco en “El nombre de la Rosa”, son buenas metáforas o alegorías para hablar de la fragilidad de la biblioteca. “Las bibliotecas, hoy en día, enfrentan retos enormes: la gente ya no lee, ni promociona la lectura entre sus hijos; la disponibilidad de textos, documentos, libros, imágenes y otros archivos en formato digital al alcance del teclado del teléfono o de la computadora alejan a la gente de la biblioteca; y las constantes privatizaciones y desincorporaciones a niveles gubernamentales tanto locales, como nacionales, descapitalizan a los propios gobiernos que deben priorizar sus escasos recursos, retirando apoyos a bibliotecas y otros programas culturales. Las bibliotecas tienen que recurrir a un gran despliegue de creatividad: programar eventos, organizar círculos de lectura para familias y niños, digitalizar su acervo para facilitarlo a través de sus páginas web a miembros registrados, sacar los libros del recinto para llevarlos por la ciudad y por barrios pobres en unidades móviles. De forma creciente, y para poder sobrevivir, quienes dirigen bibliotecas deben también desarrollar planes de mercadeo y comunicación tradicional y digital para ubicar a sus instituciones en la competencia por llamar y atraer la atención del público. La biblioteca no puede seguir aislada del mundo y de la comunidad, y tiene que hacerse presente casi de la misma manera que lo hace un restaurante, un gimnasio o una sala de cine: competir por clientela, por visitantes y por usuarios”.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero, escritor y fotógrafo. Foto: Ruth Gámez.

Benjamín Pacheco López, reportero y escritor, comentó desde Ensenada, Baja California, México, acerca del valor de las bibliotecas, y el porqué debe existir la opción de la lectura en papel para las personas, sobre todo en los niños. “En un mundo que comienza a ser dominado por la lectura en redes sociales —Internet en general—, no debe perderse esta opción, dado que provee de otra experiencia al lector, es decir, un ritmo distinto para la comprensión de ideas, además de esa sensación de seguir una lectura en un formato específico, cercano, y que forma parte de otros rituales en soledad. Esa intimidad al leer un libro aún —creo—no es lograda por un monitor o celular. Desconozco la experiencia de seguir una lectura en tablet, aún no me da confianza en invertir en un aparato de este tipo”. Además dijo que la experiencia de una biblioteca debería ser más lúdica: “más allá de ir a consultar un libro, los lectores deberían tener más opciones en los sitios, que se vuelvan lugares integrales para comprender las lecturas. No el lugar silencioso al que se le ha asociado durante años. Debo aclarar que esta atmósfera debe continuar, pero quizás incorporar otras áreas que sirvan para tener acceso a todos aquellos productos culturales emanados de los libros”. También indicó que “si se leyera el Quijote y, además, hubiera acceso a un mapa digital de España con las teorías sobre el posible viaje en las regiones existentes, sería otra experiencia, quizás habría más compenetración. ¿Cómo era la Francia en la época que fue escrita “Rayuela” de Julio Cortázar? ¿Cómo el Londres de Charles Dickens? Si alguien leyera sobre dragones, tener acceso a grabados elaborados por artistas; fotografías del Jalisco que sirve de escenario para los cuentos de Juan Rulfo”.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México. Foto: cortesía.

Leslie Jaramillo Regino, estudiante del tercer año de preparatoria en el CBTIS 155 de Tijuana, Baja California, México, opinó que las bibliotecas son muy importantes: “porque son unos de los pocos espacios de aprendizaje a los que los jóvenes pueden tener acceso y que sin duda deben preservarse, ya que uno no disfruta igual leer un buen libro en papel y leyendo en la comodidad de un ambiente silencioso, a descargarlo con un programa de computadora, no es para nada cercana la experiencia”. Agregó que le gustaría que existieran más bibliotecas en México y sean más accesibles en cuanto a locación: “para que todos podamos tener una biblioteca cerca cuando tenemos deseos de leer. Me agradaría mucho que dieran más énfasis a la buena literatura mexicana, porque tenemos un inmenso repertorio de escritores que son buenísimos”.

Retos de los medios de comunicación en la promoción de la cultura mexicana

        El poeta y ensayista Gabriel Zaid, criticó el estado actual del periodismo cultural: “lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores. O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía”. Además indicó que nunca es tarde para volver a respetar a los lectores y subir el nivel de la vida pública, “por el simple recurso a la buena información, el buen juicio y el buen gusto. Habría que empezar por lo mínimo: un departamento de verificación de afirmaciones, para no publicar tantas cosas infundadas, vacuas o francamente cómicas. Parece insignificante, pero es algo cargado de significación. El mensaje implícito daría un giro de 180 grados: no publicamos basura”. [9]

        Para Néstor García Canclini, es necesario involucrar a los medios de comunicación en el fomento de la lectura: “no sólo a las radios y televisoras culturales; también a la televisión comercial como parte de sus responsabilidades públicas en la convergencia digital, es una tarea indispensable para desarrollar la industria editorial y expandir la lectura. Todo esto queda por hacer si aspiramos hacia un país con lectores. Y como si fuera poco, hay que recordar lo que la sociología y la economía de la cultura han vuelto ya una obviedad: la mayoría de los planes de movilidad cultural se restringen a los públicos de siempre si no hay movilidad económica y calidad educativa”.

Reflexiones finales

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, académica y escritora. Comparte residencia entre México, España y Estados Unidos. Foto: Alicia Arvayo.

Liliana Pedroza, doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid, España, dijo que las bibliotecas públicas son importantes, porque resguardan el material que da testimonio de ese largo proceso de conocimiento de sociedades enteras a través del tiempo. “Es el lugar donde se propicia el diálogo con otras mentes y da cabida a un público plural”. Reflexionó sobre el proceso de investigación de su tesis doctoral en donde realizó un catálogo sobre cuentistas mexicanas que recorre todo el siglo XX hasta los últimos años. Tuvo que viajar por toda la República Mexicana, “ya que la Biblioteca Nacional de México no resguarda gran parte de lo que se publica en el país”. Según le explicó un trabajador de esta biblioteca: no hay recursos para adquirirlos, almacenarlos ni conservarlos. “A esta dificultad se añadió que no hay ninguna biblioteca estatal o universitaria preocupada por resguardar las publicaciones de su localidad. Tuve entonces que recurrir a bibliotecas extranjeras como la Biblioteca Nacional de España en Madrid de la que conocí su trabajo exhaustivo y sistemático por albergar todo lo que se edita en territorio español y a la Library of Congress en Washington su interés por la producción literaria en México aun cuando se tratara de una autora desconocida con una edición de escaso tiraje. Lamenté que no hubiera políticas parecidas en México”, concluyó la académica.


Referencias

[1]“Cinco mil años de palabras: comentarios sobre el origen, evolución, muerte y resurrección de algunas lenguas”, Carlos Prieto; pról. de Carlos Fuentes. 2ª. ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2007, p. 89.

[2]“El español: una lengua viva. Informe 2012”. Centro Virtual Cervantes; Instituto Cervantes, España: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_12/i_cervantes/p01.htm Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[3] “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales”, hecho por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), México, 2005: http://www.inali.gob.mx/pdf/CLIN_completo.pdf Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[4] The Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido: https://mexicanculturalcentre.com/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015.  

[5] Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE), UNAM, México: http://www.cepe.unam.mx/sedes.php Fecha de consulta: 8 de octubre de 2015. 

[6]“Leer ya no es lo que era”, Ernesto García Canclini. “Encuesta Nacional de Lectura. Informes y evaluaciones”, Daniel Goldin (editor), UNAM-Conaculta, México, 2006, pp 27-37. 

[7] Boletín de prensa Núm. 148/15, INEGI, Aguascalientes, Ags. México, 22 de abril de 2015.

[8] Biblioteca José Vasconcelos, México: http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx/ Fecha de consulta: 15 de abril de 2015. 

[9]“Periodismo cultural”, Gabriel Zaid, Letras Libres, España, edición marzo 2006, pp 30-32. Versión digital: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/periodismo-cultural-0 Fecha de consulta: 15 de abril de 2015.