El Instituto Nacional de Antropología e Historia a través del Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, Grupo Biblionia, Librería EDUCAL Guanajuato, México, Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido: Le invitan a reflexionar en el Foro “Los Espacios del Libro en México” sobre la situación actual del libro en México, el día 12 de noviembre del presente año a las 18:00 hrs. en el Auditorio José María Luis Mora del Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, México.
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La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero.
Publicamos en libro bilingüe (español e inglés) en el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, el ensayo ganador del Premio Internacional Ana María Agüero Melnyczuk a la Investigación Periodística 2015. El jurado internacional estuvo integrado por los profesores Laura Broitman (Israel), Marta Cantero Lleó (España), Juan Jacobo Melo Fierro (Ecuador). Este premio es organizado cada año por la prestigiosa Limaclara Ediciones en Argentina.

“La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero” de Eduardo Estala Rojas. Edición bilingüe en español e inglés. Traducción al inglés por Adriana Elizabeth Vera Pérez. Colección Estudios Mexicanos. Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido-México, 2015; 38 pp.
“Que un laureado ensayo: “La importancia de visitar y promover las bibliotecas públicas, el español y las lenguas indígenas de México, en el extranjero”, tenga la virtud de englobar una realidad acuciante, y, a su vez, el llamado perentorio a preservar la identidad americana, es suficiente para que dicha obra sea motivo de examen y estudio en colegios y universidades.
El autor llama a despertar nuestras ateridas responsabilidades mediante un trabajo valioso y profundo, en el cual nos lleva a recorrer las entrañas mismas de la América ardiente, de su riquísima cultura e historia.
Quienes admiramos de Eduardo Estala Rojas sus esfuerzos y notable intelectualidad, nos congratulamos comprobar, disfrutando la presente obra, que nuestros sentires y discernimientos están plenamente justificados”.
Raúl Silverio López Ortego
Editor y Presidente de Limaclara Ediciones.
Buenos Aires. Argentina.
Disponible en nuestra Biblioteca Digital MCC
25th London Latin American Film Festival (LLAFF), United Kingdom.
Es un honor para el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, ser uno de los patrocinadores de la celebración de los 25 años del London Latin American Film Festival (LLAFF), Reino Unido.
Para más información: http://www.latinamericanfilmfestival.com/
Charla con el escritor y académico mexicano Pedro Ángel Palou. «El fracaso del mestizo, identidad y cultura en México». Evento en Londres, Reino Unido. Entrada gratuita.
Pedro Ángel Palou, mexicano, es doctor en Ciencias Sociales, con especialidad en Sociología de la Cultura. Ha sido Ministro de Cultura en su estado natal Puebla, director de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Autores de México. Rector de la Universidad de las Américas, investigador invitado de la Sorbona París V René Descartes, en su Centro de Estudios para lo Actual y lo Cotidiano, y del Dartmouth College, Estados Unidos, donde ha sido escritor residente. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en México. Actualmente es director del Departamento de Lenguas Romances de Tufts University, en Boston, Estados Unidos.
En televisión fue co-conductor de la exitosa serie «Unidos por la Historia» de History Channel (sobre el Bicentenario de las Independencias de América Latina) y de dos temporadas del programa «Los alimentos terrenales», sobre literatura y cocina en Canal 22 de México. Es también un polifacético autor (de más de treinta libros) que lo mismo ha escrito cuento («Música de Adiós», «Amores Enormes», Premio Jorge Ibargüengoitia, «Los placeres del dolor») ensayo («La ciudad crítica», Premio René Uribe Ferrer, «La casa del silencio», Premio Nacional de Historia Francisco Javier Clavigero) y novela («En la alcoba de un mundo», «Paraíso Clausurado», «Con la muerte en los puños», Premio Xavier Villaurrutia 2003). Así como la trilogía «Muertes históricas» compuesta por «Zapata» (Finalista del Premio Rómulo Gallegos 2005), «Morelos, morir es nada» y «Cuauhtémoc, la defensa del quinto sol». Asimismo, «Pobre patria mía», la novela de Porfirio Díaz.
En 2012 publicó su novela histórica sobre san Pablo, «El Impostor» y en 2013 su thriller sobre la segunda guerra mundial, «La amante del Ghetto», en editorial Planeta. También ha publicado poesía, «Catálogo de las aves». En 2009 fue finalista del Premio Iberoamericano de Novela Planeta-Casamérica con su novela «El dinero del diablo», que se publicó simultáneamente en 22 países de habla hispana. Su ensayo histórico «La culpa de México», y su novela, «La profundidad de la piel», fueron publicados en Norma entre 2009 y 2010 en todo América Latina y España. Recientemente publicó su «No me dejen morir así», novela histórica sobre Pancho Villa, y un ensayo sobre el cine y la literatura mexicana del siglo XX, «El fracaso del mestizo».
XVIII Encuentro Internacional de Didáctica de la Lógica (EIDL), en Guadalajara, Jalisco, México.
Invitan: Academia Mexicana de Lógica (AML), Taller de Didáctica de la Lógica, Universidad de Guadalajara, México, Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Para más información, visitar: http://www.academiamexicanadelogica.org/
El caso Ayotzinapa: desde una perspectiva global.
Adolfo A. Laborde Carranco
Todo parecía marchar en orden. El Pacto por México y posteriormente, la aprobación de las reformas estructurales por las distintas fuerzas políticas (exceptuando algunas, claro) del país perfilaban a México como una nación que tendría una administración peñista llena de logros y éxitos. Era el “Mexican Moment”. No fue así. La noche del 26 de septiembre de 2014, cambió la historia.

Padres de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, México. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.
De un día para otro, todo lo que se había hecho “bien” quedó a un lado. La desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en la ciudad de Iguala, Estado de Guerrero, modificó para mal el rostro del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto a nivel global. Ni el Pacto por México o los esfuerzos para vender sus resultados materializados en las reformas estructurales en el mundo, especialmente la energética, pudo neutralizar la reacción de la prensa internacional en un primer momento. Después de organismos, organizaciones de la sociedad civil, locales y mundiales.
Pero, ¿cómo se dio este cambio repentino en la imagen de México? O bien, ¿qué otro factor ayudó para que este caso se expandiera como pólvora y le diera un golpe casi mortal a la campaña promocional de México en el mundo? Con miras a responder estos cuestionamientos, me permitiré realizar dos reflexiones. La primera radica en la hipótesis de que hubo una reacción lenta y despreocupada del Gobierno Federal. Probablemente esto se debió a que el Presidente no fue informado de la gravedad del asunto oportunamente y, por consiguiente, no se respondió con una estrategia mediática de choque a la crisis.
Existió en términos de inteligencia estratégica una falla del sistema de información, lo que vulneró no sólo la imagen del país, sino la del mismo Presidente con una baja considerable en sus niveles de popularidad. No se actuó en consecuencia de manera expedita. Simple y sencillamente el Presidente no estaba consciente de la magnitud del conflicto y los críticos del régimen esperaban una coyuntura de esta magnitud. No perdonaron y aprovecharon la ocasión. Llovieron las críticas sin cuartel y la respuesta de la prensa internacional no se hizo esperar. El resultado lo conocemos todos.
Segundo. Otro factor que no se debe de dejar a un lado, es que lo que en un principio se pensó utilizar, supongo, con miras a las elecciones de 2015, como una estrategia de golpeteo político al Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Guerrero primero, y luego en la geografía política nacional, se convirtió en un efecto bumerán que afectó con más fuerza al Gobierno Federal con su política de “inacción” o de no pasa nada. La reacción fue tardía. Esto nos habla de nueva cuenta de las fallas de los sistemas de inteligencia del país o de su ciclo. A pesar de que la política de seguridad cambió y se concentró en la Secretaría de Gobernación a partir de este sexenio, este hecho y otros más, han demostrado que aún no se cuentan con las instituciones confiables (que solían ser en el pasado) capaces de adelantarse a los hechos con los denominados “Mapas de Riesgos”, es decir, pasar de la incertidumbre al riesgo.
En otras palabras, lo que sucedió en Iguala pudo evitarse si hubiera un ciclo de inteligencia lo suficientemente confiable y ágil en el procesamiento y validación de la información que debería nutrir a los tomadores de decisiones, en este caso al Presidente de la República y su Gabinete de Seguridad. Algo falló en el ciclo. La tarea ahora, es blindarlo en sus facetas estratégica, operativa y táctica. Quizá los recientes cambios en esa materia y en la Secretaría de Gobernación apunten a ello. Mientras tanto, los esfuerzos para que el nombre de México, dejé de estar asociado con el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, tendrán que ser titánicos. La tarea en el mediano plazo es agrupar los buenos resultados de la administración y comunicarlos a nivel local y global. Si bien es cierto, hay avances palpables en materia de la recomposición de la imagen de México, en los últimos meses en el exterior. El país nos guste o no, tendrá que lidiar por lo menos hasta que termine el actual sexenio, con la presión de los padres de los 43 estudiantes, organizaciones y organismos nacionales e internacionales que lo único que piden es esclarecer el caso; es decir, conocer la verdad. Esto sería lo justo. ¿O es mucho pedir?
Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, es internacionalista. Profesor Investigador de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), y del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. En la actualidad se encuentra realizando una estancia de investigación sobre las relaciones comerciales y económicas entre Corea del Sur y México en el Instituto de Política Económica Internacional de Corea del Sur (KIEP).
18th International Conference of Logic Teaching (XVIII EIDL, 2015) and the 5th International Symposium for Research in Logic and Argumentation (V SIILA, 2015).
Inaugural Magistral Lecture: «Logic teaching in the 21st century» by Dr. John Corcoran. November 10th-13th, 2015. Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México.
We are much better equipped to let the facts reveal themselves to us instead of blinding ourselves to them or stubbornly trying to force them into preconceived molds. We no longer embarrass ourselves in front of our students, for example, by insisting that “Some Xs are Y” means the same as “Some X is Y”, and lamely adding “for purposes of logic” whenever there is pushback. Logic teaching in this century can exploit the new spirit of objectivity, humility, clarity, observationalism, contextualism, and pluralism. Besides the new spirit there have been quiet developments in logic and its history and philosophy that could radically improve logic teaching. One rather conspicuous example is that the process of refining logical terminology has reached a critical mass. Future logic students will no longer be burdened by obscure terminology and they will be better able to read, think, talk, and write about logic in a more careful and more rewarding manner. Closely related is increased use and study of variable-enhanced natural language as in “Every proposition x that implies some proposition y that is false also implies some proposition z that is true”. Another welcome development is the culmination of the slow demise of logicism. No longer is the teacher blocked from using examples from arithmetic and algebra fearing that the students had been indoctrinated into thinking that every mathematical truth was a tautology and that every mathematical falsehood was a contradiction. A fourth welcome development is the separation of laws of logic from so-called logical truths, i.e., tautologies. Now we can teach the logical independence of the laws of excluded middle and non-contradiction without fear that students had been indoctrinated into thinking that every logical law was a tautology and that every falsehood of logic was a contradiction. This separation permits the logic teacher to apply logic in the clarification of laws of logic. This lecture expands the above points, which apply equally well in first, second, and third courses, i.e. in “critical thinking”, “deductive logic”, and “symbolic logic”.
- For more information: http://www.academiamexicanadelogica.org/
El generoso placer del misterio
Hugo Plascencia
Hugo Gutiérrez Vega, nació en Guadalajara, Jalisco, México, 1934. Director de teatro, escritor, poeta, ensayista, periodista, profesor universitario y diplomático. Estudió derecho en la UNAM, letras inglesas en Michigan, Estados Unidos, letras italianas en la Universidad de Roma, Italia, y sociología de la comunicación en Londres, Inglaterra. Ha sido miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano; consejero cultural en Roma, Londres, Madrid, Washington; embajador en Grecia; concurrente en Líbano, Chipre, Rumania y Moldova; realizó trabajos especiales para la UNESCO en Irán y la Unión Soviética; cónsul general de México en Río de Janeiro, Brasil, y en San Juan, Puerto Rico.
Es Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, México, 1975, por Cuando el placer termine. Orden al Mérito 1966 en grado de comendador, Italia. Medalla Alfonso X 1981 de la Universidad de Salamanca, España. Comendador de la Orden Isabel la Católica 1983, España. Orden del Delfín 1994 (Gran Cruz), Grecia. Premio de Letras Jalisco, México, 1994. Premio Nacional de Periodismo 1999 en el área de difusión cultural. Premio Iberoamericano Ramón López Velarde 2001. Premio Xavier Villaurrutia, México, 2002 por Peregrinaciones y Bazar de asombros II. Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2009. Premio Nacional de Ciencias y Artes, en la categoría de lingüística y literatura, México, 2013. Es director de La Jornada Semanal y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.
―Octavio Paz señalaba que la vocación literaria era un misterio, ¿cómo nació el misterio en la vocación literaria de Hugo Gutiérrez Vega?
―Como una especie de resultado de la lectura, desde muy pequeño aprendí y empecé a leer, y las circunstancias familiares me inclinaron a encerrarme en la lectura, leía todo lo que caía en mis manos, cuentos de hadas, revistas, había una revista creo que se llamaba Idea, era una revista pornográfica maravillosa en páginas sepia; luego leí la Ilíada y la Odisea como quien lee libros de aventuras ¡que además son libros de aventuras!, y de la lectura nació la necesidad de escribir, por qué escribe uno, por qué empieza a escribir uno, es difícil. Yo todavía no consigo descifrar el misterio, ¿por la necesidad de comunicar? no, me parece una explicación muy elemental. ¿Por la necesidad de desfogarse?, me parece psicoanálisis de pulquería. ¿Por la necesidad de conseguir la fama?, me parece también una motivación bastante elemental. Creo que es un misterio, la necesidad de decir, creo que Octavio lo definió muy bien, la necesidad de utilizar las palabras y sacarles todos sus contenidos y sus significados; entonces pasé de la palabra escrita a la propia palabra que busqué durante mucho tiempo, hasta encontrar la forma de decir las cosas, buena o mala pero mi forma, que es lo que tiene que hacer cada escritor, buscar su propia forma después de una larga trayectoria.
―¿En cierto sentido podemos decir que Jaime Sabines tenía razón al momento de definir la escritura como una necesidad fisiológica y ontológica?
―Yo creo que Jaime tenía razón porque se manejan muchas emociones cuando se escribe, la emoción es uno de los elementos primordiales de la escritura. No estoy hablando de lo que yo escribo en poesía, la diferencia entre la poesía narrativa y la poesía hermética, de la poesía como acto de la inteligencia y la otra como acto de la emoción. Creo que la poesía es producto de las dos cosas, es producto de la emoción y de la inteligencia, la emoción tiene mucho que ver con el acto literario y particularmente con el acto poético, por aquello que decía Eliot que la poesía está instalada en buena parte, su parte esencial, en los interiores del inconsciente.
―Si tuviera que escoger entre tres obras y autores que lo han marcado alrededor de su trayectoria como lector y poeta ¿cuáles y quiénes serían?
―El son del corazón de Ramón López Velarde, La casa de Asterión de Jorge Luis Borges, La divina comedia de Dante Alighieri y las obras de Francisco de Quevedo.
―Hablando de periodismo cultural, ¿ha influido éste en su obra poética? y si es así, ¿de qué manera?
―Yo creo que sí, decían los esteticistas ingleses, que eran como diríamos en Guadalajara: “muy delicaditos”, que no le convenía al poeta dedicarse al periodismo, ya que la palabra poética se contaminaba con la periodística. Por lo tanto, la gente como Walter Pater recomendaba a los escritores que escribieran su obra con la mano derecha y el periodismo con la izquierda, como un trabajo para sobrevivir, yo no lo pienso así, es una posición esteticista y es muy respetable, tiene su base en El Castillo de Axel, y Yeats también en algún momento mantuvo esa postura.
Creo que el periodismo cultural nos obliga como disciplina a mantenernos al día y a leer mucho, a discriminar mucho, y por otra parte nos estimula. Yo soy unos de esos escritores a los que estimula la lectura; a veces cuando paso por periodos de sequía me pongo a leer y me sucede casi milagrosamente que después de leer a uno de mis poetas amados (aparte de los que ya he mencionado) a Auden, Yeats, Eliot, Lorca o Cernuda, me estimulan para escribir. Lo mismo decía Verlaine, que la lectura estimula, y el periodismo cultural nos obliga a leer mucho y a mantenernos no sólo cerca de las novedades sino también a recordar textos antiguos para recomendarlos, analizarlos y releerlos. Yo soy muy dado a la relectura, un libro que leo todos los días es la Biblia, no sólo por razones religiosas sino porque el Eclesiastés me indica más o menos lo que debo hacer en el día. Generalmente no lo obedezco pero lo leo, me estimula y, de repente, un poema me estimula para la escritura. En las actividades del periodismo cultural estamos muy cerca de la producción literaria de todos los tiempos y particularmente de los nuevos.
―¿Cómo percibe al periodismo literario en México, ha perdido terreno en la actualidad?
―Creo que no, hay buenos ejemplos de ello, el más reciente era José Emilio Pacheco en la revista Proceso, seguía escribiendo maravillosamente, con un estilo moderno, por supuesto a como se escribía en el siglo XIX. Creo que hay buenos escritores, yo tengo en el suplemento La Jornada semanal un buen equipo de colaboradores que escriben muy bien, y que es lo primero en que les insisto, si eres periodista cultural tienes que escribir muy bien. Un ejemplo son las reseñas de los libros, es una recomendación en el caso de que el libro sea bueno, si tiene aspectos buenos y malos que los reseñen, y si es malo que lo olviden, para qué perder papel, tiempo y tinta de imprenta. Entonces yo creo que el periodismo literario aunque se encuentre en crisis, cierren suplementos, las revistas cada vez pierdan más páginas y la crisis económica al primer sector periodístico que afecte sea al cultural, a pesar de eso, se mantiene en buena salud gracias a los pocos suplementos que quedamos y que seguimos preocupados por escribir bien.
―Usted compartió varios momentos de su vida con Alberti, Asturias y Neruda ¿cómo definiría la experiencia?
―Alberti fue como mi hermano mayor, vivíamos en Roma y nos veíamos con mucha frecuencia, él prologó mi primer libro, lo leyó, lo corrigió y lo mandó a Lozada, quien me dijo que era absolutamente imprescindible que se publicara. Alberti llegó a esos extremos de amabilidad. Por cierto, el prólogo es un poema. Hablábamos mucho, decíamos poemas de memoria, siempre ha sido el aporte que a mí me interesa. No sé si usted estuvo en la sesión con Carlos Monsiváis en el Paraninfo de la U de G, donde decíamos poemas de memoria. En el caso de Alberti nos pasábamos las tardes en Roma diciendo poemas de Garcilaso de la Vega, El cántico espiritual de San Juan de la Cruz, las coplas de Jorge Manrique, los lamentos de Quevedo, los poemas de Cernuda, de Lorca; Alberti me pedía que leyera los poemas de los italianos que yo había traducido al español. Por cierto no muy bien, ya que fallé en esas traducciones, lo reconozco, eran los poemas de Quasimodo, Ungaretti, Montale, Pavese, Pasolini y Leopardi, Las estelas de la Osa Mayor que eran los cantos que más nos gustaban. Con Alberti aprendí y compartí mucho.
A Asturias lo conocí en Génova durante un congreso de escritores, luego me lo encontré en Roma; Alberti y yo luchamos para conseguirle algún pequeño trabajo en Italia ya que aún no ganaba el premio Nobel y todavía no era embajador en París. Era muy generoso, estudioso y dedicado a la escritura con una disciplina férrea. Después viajamos a Rumanía Alberti, Asturias, Neruda y yo. Yo era un joven escritor que había traducido un libro al español, una obra de teatro que se llamaba La carta perdida del escritor rumano Gianluca Cardinali, por eso me invitaron. Lo que hice en el viaje fue escuchar a Neruda, a Asturias y a Alberti y cargarles las maletas. No estaba mal, pero las maletas de Neruda cada día pesaban más por la colección de cosas, le gustaba una piedra y la metía ¡y ahí tenía al pendejo del mexicano cargándolas! Neruda era hermosamente infantil, era caprichoso, tremendamente inteligente, buen amigo de sus amigos y muy duro con sus enemigos de su posición ideológica, lo quise mucho y él me quería, intercambiábamos cartas, nos hablábamos por teléfono, todavía le hablé poco antes del golpe militar en Chile para decirle que me habían nombrado presidente del Comité Mexicano de Apoyo a la Unidad Popular, y le dio mucho gusto, me dijo: “te voy a enviar material, unos poemas para que los publiquen y ganen dinero”, es la última conversación que tuvimos. Así es que los tres, junto con Monsiváis, Sergio Pitol y José Carlos Becerra éramos grandes amigos, no sólo en lo literario sino en la vida.
―Después de su libro Antología con dudas, hemos escuchado que trabaja en otro libro México-Charenton, ¿qué nos puede adelantar de ese proyecto?
―Estoy trabajando en el tema, todavía no estoy muy seguro, salió la antología cuando pensé que ya era lo último y de repente me entró un algo, como esos viejos toreros que se retiran y luego de repente regresan, a veces es un desastre porque ya no tienen piernas, puede ser que toreen mejor por la experiencia pero las piernas ya no les responden. A mí las piernas ya no me responden, entonces ha llegado la idea, la estoy acariciando y pensando por aquello que decía Eugène Ionesco en La cantante calva, “señores, tomad un círculo, acariciadlo, ¡y se volverá vicioso!”.
―¿Cuál es el panorama que vislumbra en la reciente poesía mexicana?
―En el suplemento recibimos materiales de distintos lugares de México, y entre los jóvenes hay gente que está escribiendo muy bien, son nuevas influencias como en otra época, influencias de Paz o de Sabines, la famosa poesía intelectual y la de la emoción o la experiencia, que a mí esa teoría no me convence mucho, porque Octavio Paz tiene un poema que es producto de la pura experiencia, Pasado en claro, y Sabines era un lector dedicadísimo a los clásicos españoles, pero por naturaleza tienden también a la producción de la experiencia literaria y libresca, por lo que creo que no hay tal dicotomía con respecto al tema de la emoción, la experiencia y la inteligencia.
―¿Existe un compromiso en la “poesía social” de los autores jóvenes?
―En algunos sí he visto tal compromiso social pero cada vez menos y se entiende, la situación del país de porquería que estamos viviendo, esta desesperanza de los partidos, el fracaso de las ideologías, todo esto produce la desesperanza. Hace poco publicamos una antología con poetas muy jóvenes de Yucatán, entre veintiuno a veinticinco años, yo pensé Yucatán es el lugar de la trova, pero no, tenían la influencia del rock duro, pero en serio. Escribían sobre el sistema patriarcal de Yucatán y del país en general, entonces le dije a Luis Tovar hay que ponerle un título: ¡de cómo la trova yucateca se fue a chingar a su madre!
―¿Según su experiencia, cuál es el consejo que le daría a la nueva generación de poetas jóvenes?
―Que encuentren su propia voz, creo que eso es lo importante. Es normal que reciban influencias, la búsqueda se hace ardua, de repente caen en plagios, yo caí varias veces en plagios sin darme cuenta. Creo que una vez escribí un poema que terminaba: “la soledad, la lluvia, y los caminos” y a los pocos días abrí un libro de Vallejo y me encontré este poema que dice: “son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia y los caminos”. Entonces es normal, se habla del inevitable plagio de un poeta, sus influencias principales son de la poesía universal. Lo que les recomendaría es que lean mucha poesía, es fundamental que entren en la atmósfera de la poesía, la poesía se impone. Tú lo sabes perfectamente, es dictatorial y autoritaria, te obliga a una especie de disciplina y a casi una constante iluminación, por eso Rimbaud nos lo enseña con el título de su libro Iluminaciones; la poesía es eso, una iluminación que después toma forma ya con el estilo. Y por último, que al encontrar su propia voz sean fieles a ella, aunque la voz sea buena o sea mala, pero que se jueguen la aventura, es una ruleta rusa. Tengo un poema que hice sobre un poema fracasado que dice “De un árbol que cae seco al suelo, brotan algunas hojas verdes de las ramas, los pájaros se posan en ellas, pensando que están volando”.
Hugo Plascencia, mexicano, es poeta, periodista y gestor cultural por la Universidad de Guadalajara, México. Ha publicado en varios medios de prensa en Canadá, Estados Unidos, México, Inglaterra, España, Francia, Perú y Chile. Ha sido colaborador del suplemento La Jornada Semanal del periódico “La Jornada”, del Periódico de Poesía de la UNAM y del Petit Journal. Coautor de diversas antologías: Novísima poesía mexicana, Mapa poético de México, Panorama de la poesía Mexicana, Las afinidades electivas/Las elecciones afectivas: curaduría autogestionada de poesía mexicana reciente, Cien poetas del mundo, Vértigo de los aires: encuentro Iberoamericano de poetas, entre otras. Autor de los libros: Ahogar el Grito, 2005. Todo es Babel, 2006. Calandrias Underground, 2007 traducido al francés; y Razón de Bestia, 2008. Becario del CONACULTA (2005-2006) y (2008-2009). Ha participado en varios encuentros nacionales e internacionales de poesía. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Actualmente realiza performance poetry en colaboración con músicos y artistas visuales. Y colabora con poemas musicalizados para documentales en Francia.






