Archivo del Autor: The Mexican Cultural Centre (MCC), United Kingdom.
Exposición “4 The Love of Print” del artista mexicano José Santos
Jorge de la Parra del Valle
El MCC tiene el honor de publicar el poema «A imagen y semejanza», de Jorge de la Parra del Valle, incluido en su libro: «Cuando los astros se alinean”, Escriba Editores, México, 2008.
En la nota editorial, David A. Rincón Pérez, señala: “Jorge de la Parra del Valle, como poeta maduro, nos muestra los anhelos de los sufrientes y sus ansiedades espirituales. Gracias a su poesía conservamos el cariño y ensueño, en donde todavía nos podemos encontrar a través de la palabra poética». Por su parte, Eugenio Martínez Chávez, indica en el prólogo: “La tristeza es el complejo emocional que se apropia más de la porción del hombre y sus hechos. Abundar en el iterar la oscilación que alcanza los bastiones mismos de lo humano, no es sino estar atado a una vocación eterna: pues desde más allá del principio del tiempo, hay una lágrima que es la emisora del más diáfano de los sonidos”. En la contraportada de la obra se explica que el autor, originario de la ciudad de México, “explora conscientemente territorios de dolor y locura, hasta desmenuzarlos en sus elementos más profundos. El lector no tiene otra opción que recibir su impacto directamente al corazón”.
A imagen y semejanza
Para las niñas Andrea, Aranza y Alejandra Díaz Aguirre
Cuando se sientan solas
y la bóveda de su cielo amenace con caerse en pedazos.
Si ubican el corazón
por el dolor de cada latido.
Una vez que la fuente del llanto se agote
sin haber enjuagado sus almas
y desfallezcan
agotadas
por buscar la palabra
que amaine el torbellino,
alzarán su grito al cielo en reclamo.
Entonces celebrarán su bautismo de conciencia
de que la imagen y semejanza heredada
es el amor.
Cierren los ojos.
Recojan un ramillete de risas
y escuchen atentas,
que el eco resonará
allí adentro
en el lugar que ella reservó
para cuidarlas.
¿Para qué me va a servir el idioma español?
Adolfo A. Laborde Carranco
Fue lo primero que me respondió mi hijo cuando le pedí que le dedicáramos 20 minutos a una lectura en español antes de irse a la cama: “¿Para qué me va a servir el idioma español?”. Simplemente no lo podía digerir. Mi hijo, con quien todo el tiempo hablamos español en casa, no sabía para qué le iba a servir en su día a día.

Imagen: http://listas.20minutos.es/lista/los-10-idiomas-mas-hablados-del-mundo-2010-244482/ Fecha de consulta: 02/02/2015.
Inmediatamente con toda la tranquilidad y calma del mundo me dispuse a explicarle el porqué. Tarea titánica que me recordaba aquella lectura un tanto complicada de Jean-Francois Lyotard “La posmodernidad (explicada a los niños)”. “Mira, primero porque es tu lengua materna. Segundo, porque en este país hay más de 52 millones de personas que hablan español (bien o mal, pensé, no importa, bueno, al final sí importa); tercero, ser bilingüe te da la pauta para llegar a ser bicultural, es decir, manejarte en las dos culturas, la de tu país de nacimiento y la de tus padres. Con el español, podrás tender puentes de entendimiento con tus compañeros de escuela que no saben nada o muy poco de nosotros. Tienes un compromiso de poner en alto tu herencia cultural y desmitificar lo que se cree del mexicano”.
No sé si mis palabras hicieron eco, ya que solo me pidió tiempo. “Lo hacemos a partir del lunes, papá, ¿va?”, respondió. Sin querer repetir y poner en práctica el lema: “la letra con sangre entra”, con la cabeza asenté con un sí esperanzador. Mientras caía en su profundo sueño, me quedé pensando en cuántos papás de niños nacidos en México, y que fueron traídos desde muy pequeños a los Estados Unidos (hoy dreamers), o bien, con la segunda generación lo hicieron o lo hacen. Dudo que no muchos ya sea por falta de tiempo, porque dejan que la escuela los eduque, por indiferencia o todo junto. Ahora entiendo la queja del personal que trabaja en los consulados mexicanos en los Estados Unidos cuando afirman que hay muchos mexicanos (de origen) que reniegan la cruz de su parroquia cuando les hablan en español y contestan en inglés. O la escena clásica de algún turista latinoamericano que va de compras a los Estados Unidos y se enfrenta con la misma experiencia con personas de origen latino.
Sin lugar a dudas, los niños o jóvenes latinos en su mayoría, no están conscientes del potencial de su carácter bilingüe primero, y bicultural después. Al respecto, cabe mencionar que al día de hoy, no he visto ninguna política pública seria en ambos lados de la frontera que les promueva este valor, salvo en las escuelas especiales en donde al niño sin conocimiento del idioma inglés se le educa en un sistema de educación especial compensatorio que lo atrasa y rezaga con respecto a los niños nativos, ya que al final no estudian bien ni en español ni en inglés condenándolos a dejarlos fuera del sistema educativo en los Estados Unidos, y con ello, a evitar que eleve su nivel de vida y trunque su movilidad social.
Esta podría ser una respuesta, de tantas claro, que explica la gran descensión escolar que experimentan los latinos y por consecuencia al bajo nivel de los empleos que obtienen. Menor educación, menos oportunidades. En México la situación no está muy lejana de esta realidad con respecto a la enseñanza del idioma inglés. Según datos de un estudio realizado por la Organización Mexicanos Primero denominado: “Sorry. El aprendizaje del inglés en México”, señala que el 97% de los estudiantes egresados de secundaria que actualmente cursan la preparatoria están reprobados en esta materia. Como dije, la culpa no es de ellos, sino de los padres de familia por no reforzar en casa la importancia del español e inglés con argumentos convincentes. Un ejemplo podría ser el resaltar la importancia de los dos idiomas a nivel global. En el caso del español, de acuerdo al Instituto Cervantes de España en su reporte de 2014, en el mundo hay más de 470 millones de hispanohablantes. La cifra llegaría a 570 millones si se considera a los que lo estudian.
Este idioma, sin duda, será el pasaporte para buscar nuevos horizontes laborales o de vida. Además, aunado a las competencias biculturales adquiridas, ayudará a los futuros adultos a ver el mundo desde una perspectiva multicultural, la cual contribuiría a una mayor comprensión del “otro” que sin duda, tanta falta hace en un mundo tan convulso. En el caso del idioma inglés, no hay mucho que decir al respecto. Cuestión de tiempo.
Referencias
El español: una lengua viva. Informe, 2014: http://eldiae.es/wp-content/uploads/2014/07/El-espa%C3%B1ol-lengua-viva-2014.pdf Fecha de consulta: 02/02/2015.
Sorry. El aprendizaje del inglés en México, 2015: http://www.mexicanosprimero.org/index.php/educacion-en-mexico/como-esta-la-educacion/estado-de-la-educacion-en-mexico/sorry-2015 Fecha de consulta: 02/02/2015.
Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, estudió sus doctorados en Cooperación Internacional en la Universidad de Kobe, Japón y en Ciencias Sociales, orientación en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es profesor de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación en la Universidad DePaul, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Perros de Azote@: obra del artista mexicano José Santos
Nuestro consejero del MCC, José Santos, presentará su trabajo artístico en Oaxaca, México. Es licenciado en Fine Art por la Worcester University, Reino Unido. Tiene experiencia laboral en restauración, curaduría y comisariado artístico. Ha sido restaurador en el Museum of Royal Worcester, Reino Unido. Cuenta con reconocimientos internacionales. Para más información: http://www.jsantos.co.uk/
Desde Nueva York: tacos, tortas, tamales, quesadillas…
Adolfo A. Laborde Carranco
Esperaba la transportación que me llevaría del consulado de México al aeropuerto JF Kennedy. No quise esperar en el interior del inmueble ya que pensaba que el frío de la ciudad de Chicago de –15 grados que experimenté la semana pasada me haría inmune al aire gélido de Manhattan. Me equivoqué. Pasaron solo 5 minutos de la hora en la cual se habían comprometido a recogerme para que el clima hiciera de las suyas. Toda una eternidad.
Comencé a moverme, de hecho, acudí a un puesto ambulante que estaba en la esquina para calentarme un poco y de paso comprar algo para comer. El desayuno tipo americano apenas lo toqué. De regreso al punto de encuentro, el frío penetraba más mis huesos. Calaba. Los 15 minutos en total que esperé parecieron 2 horas. Qué tan mal me veía que una mujer bajita de origen mexicano se acercó y sin temor alguno soltó la frase: “tacos, tortas, quesadillas, tamales, gordita y atole. Estamos en la esquina”. “Ya compré algo, gracias, pero se lo agradezco mucho”, repliqué e intenté concluir la charla. No quería gastar más saliva y palabras.
El viaje de estudio de casi tres semanas en Los Ángeles, Chicago y Nueva York me tenían realmente agotado. No quería hablar. Cualquier palabra, gesticulación o esfuerzo innecesario aminoraba más mi escaso ánimo marchito. Sentía, creo, lo que un Iron Man cuando termina su prueba. A pesar de mi mala cara, la mujer insistió con la misma frase: “tacos, tortas, quesadillas, tamales, gorditas y atole. Estamos en la esquina”. “No, gracias. Ya compré”, repetí. Su respuesta fue la misma: “tacos, tortas, quesadillas, tamales, gorditas y atole. Estamos en la esquina”.
Parecía una grabación al estilo de las que en algún momento del día se escuchan en la Ciudad de México como aquella que dice: “colchones, refrigeradores, fierro viejo que vendan”. Olvidé el cansancio e intenté iniciar la conversación. “¿De dónde es usted?” Nunca recibí respuesta. Solo seguí escuchando la misma frase: “tacos, tortas, quesadillas, tamales, gorditas y atole. Estamos en la esquina”. Lo increíble de esto, es que no se dirigía a una multitud, sino sólo a mí. Estaba como en un estado de transe.
Finalmente llegó la camioneta que me recogería. Una gringa que estaba en el asiento junto a las puertas de entrada me dio la bienvenida con una sonrisa. Al contrario, con el acento brusco que los caracteriza, el chofer afro-americano sólo afirmo “To JK Kenedy, ¿correct?” No hubo tiempo de responder. De inmediato partimos. Me sumergí en el asiento trasero y lentamente, primero mis mejillas y luego mis manos, se fueron calentando. Me despojé de mi chaqueta, bufanda y guantes. Contemplé las calles neoyorkinas. Las escenas de los indigentes durmiendo sobre coladeras humeantes y el tráfico, recurrente en las películas y series de televisión norteamericanas, fueron parte de la escena. Por más que quise, no puede dormir.
La frase de “tacos, tortas, quesadillas, tamales, gorditas y atole. Estamos en la esquina”, de aquella mujer no solo taladraba mi cabeza, sino que además profundizó mi preocupación por los más de seis millones de mexicanos, la mayoría indocumentados, que viven y trabajan en condiciones adversas a lo largo de la unión americana tal y como ella. Lamento no saber su nombre, de otra forma, estas líneas llevarían el suyo. Mientras esto es el pan de cada día, hace unos días el Presidente Obama en su discurso del “Estado de la Nación” brevemente mencionó el tema de la acción ejecutiva que regularizaría a los indocumentados que cumplan con los requisitos (que califiquen, como acá le dicen) no sin antes remarcar y subrayar que el restablecimiento de las relaciones con Cuba dominará su agenda con América Latina y el Caribe. Habrá que esperar que la regularización total de los indocumentados mexicanos adquiera, en el corto plazo, el carácter urgente y prioritario como en el caso cubano. De lo contrario, tendremos que preguntarnos: ¿quién no está haciendo bien su trabajo para que esto suceda?
Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, estudió sus doctorados en Cooperación Internacional en la Universidad de Kobe, Japón y en Ciencias Sociales, orientación en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es profesor de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación en la Universidad DePaul, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
Inmersión a los ‘Sueños de Libertad’: Teatro en los Reclusorios del Estado de Guanajuato, México.
Xosué Martínez
Un Virgilio azul y de mirada seria nos daba indicaciones para la inmersión. Conoceríamos al ‘Rey de Reyes’. Se ofreció a resguardar nuestras pertenencias, pues no todo podía acompañarnos. En la primera o última puerta (según el caso), más indicaciones, negociaciones, comprobación de nuestra identidad y sin estar escrito en ningún sitio, y en el aroma de las paredes grises como un grafiti invisible: “abandona la esperanza si entras aquí”.
Leer en el ambiente aquella frase sólo es una sensación de visitantes poco frecuentes, y hay que decirlo, un poco descontextualizada. Ni Dante, ni Virgilio, ni Beatriz andaban cerca, no había almas ni tormentos eternos; no era el infierno, pero seguramente podría ser una metáfora inconsciente. Estábamos ingresando al Cereso de la ciudad de León, Guanajuato, México. Esta visita atípica venía precedida de dos sucesos: el concurso de pastorelas que se realiza entre los reclusorios del Estado de Guanajuato, y el taller de teatro que ofrece uno de los salones de cultura del Instituto Cultural de León.
En el camino al escenario regresa la primer metáfora: pasillos asfixiantes, cientos de guardianes que no apartan la mirada de ti, no se distingue entre amabilidad y seriedad, pisando nuestra sombra de color fluorescente, como estirándola para recordarnos que terminando la función tenemos que salir. Las puertas se cruzan con las rejas y los custodios. La zona abierta del penal un nuevo choque: no hay horizonte. El cielo se ve más lejos en correspondencia a los altos muros grises, y lo más lejano que se percibe son las torretas de vigilancia, presos mirando a distancia a los intrusos. Un silencio envuelve todo y el sonido de los zapatos con el pavimento comienza a dialogar con las deducciones obvias: “¡Qué duro debe ser estar aquí!” y la ‘Divina Comedia’, se mantiene necia en las referencias. Finalmente llegamos al foro escénico, donde el número de custodios es mayor. Afuera puede leerse la leyenda ‘Rey de Reyes’, nombre de la pastorela que estaba por comenzar.
Los datos previos al teatro. Un montaje escénico ganador del primer lugar del concurso de pastorelas que se realizó entre los diez grupos de teatro de los diez Ceresos del Estado de Guanajuato. Creación original, producida, escrita y dirigida por ellos mismos, alumnos del taller de teatro de la maestra María De Luna. Cerca de 42 actores en escena y otros en el staff, todos integrantes de la compañía ‘Sueños de Libertad’. Y se realiza la última inmersión. La predisposición a ver una pastorela se desvanece cuando al centro del escenario nos encontramos con un ring de lucha libre, un DJ musicalizando y las luces ambientando cual espectacular foro. Irónicamente en este último salto al interior, en el fondo de este descenso, la sensación cambia: se rompe la tensión y parece que salimos del Cereso.
Se ejecuta el convenio teatral. La propuesta del ‘Rey de Reyes’, es una pastorela donde a través de la lucha libre, el bien y el mal se enfrentan. Sin embargo, pese a contar con el hilo narrativo común de este género teatral, es una propuesta totalmente refrescante. Partiendo desde el guión. Una estructura que aunque sigue los lineamientos convencionales de la pastorela, rompe completamente al sembrar una historia que por momentos nos obliga a olvidarnos del género, dejando como casualidad la historia constreñida. De ahí, el trabajo de dirección resulta notable.
No solamente se trata de una pastorela revolucionada, sino que además, permite visualizar diversos espacios, hace convivir cuadros escénicos que brillan por su pertinencia en cada embestida, y aunque el montaje está cercano a las dos horas, la fluidez de las escenas hace imperceptible al tiempo. El trazo escénico es por mucho superior a otras obras que hemos tenido la oportunidad de ver en ‘la libertad’ de León.
El trabajo actoral resulta conciso y coherente. El ‘punch’ que generalmente caracteriza un buen montaje se encuentra en cada uno de los actores. Los actores principales recibieron entrenamiento de lucha libre y escénica. Escena a escena se suceden sin caer en ‘cliches’ todos los personajes, generando la empatía necesaria, nuevamente, para dejar a un lado el tema de la pastorela, y regalarnos actuaciones honestas. La comedia es parte importante del montaje, aspecto que no se dejó en simples chistes, sino que, aprovechando la realidad en la cual los actores están inmersos, estratégicamente permite el goce del montaje.
Aquí aterrizamos un poco, y a mitad del montaje, nos damos cuenta que los custodios no apartan la mirada seria de la escena. Aunque es un momento onírico de escape, donde los presos son actores y son personajes, recordamos que se trata de teatro penitenciario. Desde el fuerte planteamiento simbólico que constituye el nombre de la compañía: ‘Sueños de Libertad’, el anclaje con el teatro nos permite descubrir esos sueños. Comienzan las preguntas incómodas, la común: “¿qué habrán hecho para estar tras las rejas?”. Una duda que causa ruido al ver tan decoroso trabajo, y que desde nuestro punto de vista, no hay por qué preguntarla, mucho menos por qué responderla. Finalmente nos permiten estar en su mundo de consecuencia a sus actos, y lo más coherente es decir que están bien.
Esta compañía teatral cuenta con cerca de 8 años de trayectoria, el montaje que constituye un primer lugar estatal, montado en tan sólo tres meses. Los horarios de ensayo rozan las seis horas diarias, como una actividad de reintegración social muy aterrizada. Es en estos últimos tres años, cuando María de Luna, directora originaria de San Francisco del Rincón, Guanajuato, México, tomó la formación teatral de los presos; aprovechando cada una de sus realidades, les dio el teatro como una medicina a aquello que se llama ‘encierro’, mostrando que la libertad, por muy lejana que parezca, arranca desde uno mismo.
Finaliza el montaje con el público de pie y una lluvia de aplausos como aves anunciando la mañana, la salida del sueño y el regreso a la realidad. Pocos son los minutos que los actores pasan con el público y sus familiares cuando se da la orden. Deben regresar a sus celdas todos los actores. Es un momento que resulta incómodo; ese golpe de realidad que corta la magia del teatro, la reserva del hecho escénico y cuando salimos de la función; no de ésta, sino de todas las funciones, de los cambios de día, de año, de trabajo, de perspectiva. La vista nocturna del reclusorio es el ascenso al paraíso que tanto disfrutó Dante al encuentro con el amor. Las luces tenues delinean la silueta de cada uno de los cuerpos arquitectónicos, y como en una visita a otra realidad, queda el espasmo del goce estético, las palabras que se intercambian con otros miembros del público, las preguntas incómodas que por fuerza de la noche y del acto aparecen repetitivamente: una paradoja con el hecho escénico que acaba de suceder.
De pronto el aire se hace más ligero; los filtros uno a uno se van despidiendo como con el deseo de no volverte a ver jamás, uno mismo descubre quién es cuando le revisan a la perfección el rostro, el nombre, el aliento; esa supuesta libertad que nos colgamos como tilde por ‘estar afuera’, parece cobrar sentido. Una amarga felicidad llega al salir por la última o primera puerta, depende del caso. Aunque el sistema de reintegración les dé la oportunidad de aprender un oficio o estudiar una carrera, es un hecho que los presos-artistas que purgan condenas más humanas (cortas), difícilmente podrán obtener un trabajo al salir. Sin embargo, ver el tamaño del trabajo escénico, no hace tan descabellada la idea de que el teatro podría ser su parada en ese sueño de libertad. Después de todo, uno como espectador, también puede soñar.
Xosué Martínez, mexicano, es fotógrafo y escritor. Licenciado en Cultura y Arte por la Universidad de Guanajuato, México. Colabora para institutos, revistas, artistas e iniciativa privada en el área de cultura y comunicación.
«Sun In Days» de Meghan O’Rourke
Selección, traducción, introducción y notas de Gerardo Cárdenas
La obra de la poeta estadounidense Meghan O’Rourke, nacida en Brooklyn, Nueva York, en 1976, sigue inédita en español pese a que la joven autora ha recibido distinciones como el May Sarton Poetry Prize, el Union League Prize for Poetry de la Poetry Foundation, la beca Lannan Literary Fellowship, dos Pushcart Prizes, y el Front Page Award a crítica literaria.
O’Rourke comenzó su carrera literaria como una de las editoras más jóvenes en la historia de la revista The New Yorker. Desde entonces, ha fungido como editora de cultura y crítica literaria de Slate, y editora de poesía así como editora consejera para The Paris Review. Sus artículos de crítica, ensayos y poemas han sido publicados en Slate, The New Yorker, The New York Times Magazine, The New York Times Book Review, The Nation, Redbook, Vogue, Poetry, The Kenyon Review, y Best American Poetry. O’Rourke ha publicado los poemarios Once (2011) y Halflife (2007), que fue finalista tanto del Patterson Poetry Prize como del Forward First Book Prize de la Gran Bretaña.
Ha publicado también el recuento autobiográfico The Long Goodbye: a memoir. (traducido al italiano y publicado por Giunti en 2013). Tras ser una de tres jueces para la selección de los Mejores Novelistas Estadounidenses Jóvenes del 2007 para la revista Granta, O’Rourke ha sido miembro del MacDowell Colony y finalista del Premio Roma de la Academy of Arts and Letters. Graduada de Yale, ha sido catedrática en Princeton, The New School, y New York University. Actualmente vive en Brooklyn, Nueva York, donde creció, y en Marfa, Texas.
En su más reciente proyecto, el aún inédito What’s wrong with me?, O’Rourke trabaja en una memoria personal, relatando la lucha que ha emprendido, a sus 38 años, contra un raro padecimiento de su sistema inmunológico. O’Rourke escribió por primera vez sobre esto en un artículo publicado en The New Yorker, 2013: http://www.newyorker.com/magazine/2013/08/26/whats-wrong-with-me
Más información sobre la autora en: http://meghanorourke.net/
Sun-In Days fue publicado por la revista Poetry en septiembre de 2013. La presente traducción incluye notas a pie de página que se vuelven necesarias debido al uso de referencias muy locales en inglés. El extenso poema es un viaje a la niñez perdida, a la eterna duración de los instantes en que todo cambia para siempre. O’Rourke explora la nostalgia desde sus cinco sentidos, cubriendo al mismo tiempo veranos e inviernos, huyendo de y volviendo a los mismos recuerdos, extraviada entre la vigilia y el sueño. Algo de Billy Collins, quizás de Eliot, se trasluce en los versos, pero la voz es plena, potente, dolorosa, propia. La primera traducción de este poema se publicó en México.
Días de Sun In [1]
1
Intenté vivir así por un tiempo,
entre los árboles, la verde brisa,
mascando Bubblicious [2] y al lado de la alberca escupiéndolo.
El libro abierto sobre mi pecho, una toalla
en la espalda el ¡putunc! [3] del trampolín,
y la partida que nunca llega Basta
dijo mi madre mi hermano
payaseando con una pistola de agua Basta.
Aviones como flechas hacia el silencio, catorce,
quince, dieciséis, siempre rumbo
a casa tras el verano sobre el puente rumbo a Brooklyn.
El padre apuñalado en Orange Street,
la Betamax en la basura,
la muñeca Sasha [4] que el perro masticó, hueca
sus plásticos brazos abiertos. Limonada rosa en polvo,
lengüeteando los dulces granos
espesos cual líquido.
Me podría quedar en esa mismidad por años
preguntándome si es mejor anticipar
a envejecer Imaginando
hijos de cinco hombres distintos,
una gran inundación que destruya
tus posesiones y tú libre para errar.
Trajes de baño y manzanas y aceite bronceador
y una madre que se inclina sobre ti
la sombra de su rostro sobre el tuyo. Ya se ha ido,
esa manera, la brisa, la permanente alberca.
Un padre que dice “fantasma” y las sábanas
resbalándose de la rama del roble.
Cuando despierto, hojas
en el agua. Uno podría decir verde
para siempre y no mentir.
2
El estanque cerca de la casa en Maine
donde vivimos por un año
para “alejarnos” de la ciudad el estanque
al que venían los patinadores los sábados,
rojas bufandas a través de la blanca nieve,
voces que se acercaban y se distanciaban,
árboles contra las nubes. Tratar de vivir
de la tierra por un tiempo. Muy duro
terminó diciendo mi padre. ¿Qué dijo?
Olvídalo no estabas escuchando Vestía
overoles de pescador muchos días y apestaba a tripas.
Nuestros gritos escapaban, los verdes botes de basura
orillados junto a la blanquecina cicatriz del estanque,
tantos días como secretos a punto de ser
divulgados…
Blanca nieve;
apestar a tripas de pescado pero tratando
de vivir: el estanque cerca de la casa
y el sonido de voces que se acercan.
Al envejecer te distrajiste, endeudado.
En el hospital al lado de mi madre
las máquinas pitaban
los largos hilos del monitor cardiaco,
recayentes parábolas.
No vale la pena morir por esto dijo ella.
¿Qué quiso decir? Hinchadas cáscaras, las resecas pardas
vainas de las semillas que usábamos para apretarnos las narices
y patinar dándonos aires.
Luego los libros abrieron
sus páginas y con nuestras rojas
bufandas de lana al viento y los corazones
alguna vez invisibles de los Freezy Freakies [5]
enrojeciéndose nos perdíamos en el frío.
Botellas de Evian rozando la verja de eslabones metálicos.
Ya se ha ido esa manera lo verde
los aviones como flechas hacia el silencio envolturas de chicle
que resbalan hacia el suelo.
¡Oh salvaje viento del Poniente sé nuestro amigo
y llévate la basura!
Sálvanos del montón que hemos hecho
Basta dijo mi madre Deja de preocuparte
por el futuro, no
nos pertenece y no le pertenecemos.
3
La superficie más resbalosa, liso
y blanco el hielo. Estoy al borde del estanque
recojo información se oscurece
hola algas hola peces del estanque
mi mente viaja hondo se va.
En la playa excavo, hago un túnel
hacia las manos de la mujer que cosió
esta roja camisa túneles hasta China.
Se hizo tan fácil acostumbrarse a ello
la orquestación del significado
contra la noche, la vida
una torre que puedes escalar
no un montón de basura pálidos libros ilustrados
amarillándose en los estantes. Tan fue así
cierro mis ojos
y camino a lo largo del pasillo del hospital.
El iris parpadeante bajo la luz de marzo,
una enfermera toma el pulso de mi madre
no le pagan tanto como para ayudarnos
como nosotros quisiéramos. Y tu esperanza
se rezaga hojeando páginas de revistas,
las modelos de Prada. De niña
era una búsqueda, sentir que explotabas cada segundo,
paletas de pudín helado y veteranos de Vietnam
parados en la esquina sacudiendo sus vasos
de unicel. Sosteniendo su vaso
mi madre se incorpora, acaricia al perro,
es 1982 el sol que se cuela ella bebe su café
Basta u olvídalo u hola.
Mira, hice un teléfono para nosotras.
Ponte aquel vaso al oído, y yo me pondré este al mío,
y escucha sólo necesito encontrar
uno de esos vasos de unicel
y tú que tal a dónde fuiste
cómo es la noche por allá
eléctrica sintética ennegrecida o quemada.
4
De noche vienen hacia ti
distorsionados y brillantes, cual vieja fotografía en una caja de luz
presente, presente, no tanto.
¿Los inventamos en el sueño,
o siguen aún sucediendo
en un tiempo que no podemos tocar?
El partido de hockey en la azul pantalla
de tv que brilla y ralentiza llego a casa
a un hombre tumbado en el sofá que no llega
a saludar todos los que se han ido están ahí
las cuchillas de los patines gastadas
y el comentarista que no para
la cuchilla que se mueve a lo largo de la pista
dice qué disparo qué tiro.
Te ganas la vida, está hecha de días y
de días, ordinarios y pensados más no dichos, laxos
convirtiéndose en lo que pueden ser, oscuros rollos
de diminutos sentimientos de iglesia, misteriosos, quiero decir,
e intrincados como la luz de ese alto ventanal—
intrincados y misteriosos llego a casa.
Cerca de casa paseábamos
por el espolón después de clases los chicos fumando
los sistemas de seguridad del Centro parpadeando una fiesta
disco azul roja/azul roja el río East
reflejando el horizonte de rascacielos cornisas y nubes
podíamos escuchar el rugir de los autos al otro lado
y probar el aire químico
de las oficinas en que trabajaban nuestros padres
estábamos ahí para recogerlos
para el largo fin de semana en los Catskills
el aburrido gris de las computadoras, las inmensas
ibm Selectrics sobre los escritorios, once, donde,
trece, viajando por los túneles plagados de grafiti,
coqueteando, los chicos agarrándonos diciendo hey hey.
Intercambiable un día con el siguiente.
Jon hablando de ateísmo
franjas de cabello rubio De noche la bomba como un hongo
sobre la Estatua de la Libertad, blanca
ceguera por todas partes. Oh, dijo ella, no te preocupes
sólo un sueño sólo un sueño.
Todos tememos a Rusia.
Imagina se reía ella ¡Teníamos que
escondernos bajo los escritorios!
Olvídalo no estabas escuchando yo intentaba
no te apures no se logra nada
con decirte algo el frío viento
los arces desnudos tu madre embarazada
vamos los caballos ya han pasado por la ventana
con un hijo mucho mayor que tú
que la casa por la que pasaron
el río donde todos los chicos católicos echaban a navegar barcos de hielo
tíos que se llevaba el dinero para enviar su remesa a Irlanda.
El futuro aún no ha llegado, siempre
es que va a ser, pero te abrazo,
caminando por el espolón, treinta y seis años,
el transbordador cruza de nuevo el río.
5
y por un tiempo lluvia sobre el camino de tierra
y el apacible gris caballo acerco Chex Mix [6]
a su peludo hocico pedazos de tiempo
a lo largo del verano comiendo fantasmas en la sala de juegos
Pac-Man sobrevive cuarto de dólar tras cuarto de dólar
Sigo intentando Basta dijo ella y
Olvídalo Estaba tratando de decirte
mi padre prepara pescado en la cocina
se moja el pulgar para cambiar de página.
Entretanto tratas
De no lanzarte a una especie de exilio—
Oh, lees demasiados libros, dice mi amigo
Dan Aquí está la tv. Y las suaves voces
de los niños entrando a la habitación, suenan
tan pequeños y ligeros y posibles. Pero
no crees que siempre que alquilamos el carro
cometemos el mismo error
cuando en el último minuto,
nos apuramos para llamar a nuestros padres
antes de irnos de vacaciones. Hace más calor
este agosto que en décadas.
Y aún el sol nos baña no es absurdo
o frío. Grace: imagínatelo
y todos los padres del más allá dormidos
con su cabello perfectamente peinado
impecables rostros funerarios
al contrario
de los que tenían.
En el motel Reagan están en tv su cabello
en esa ola partida el precio de la leche sube,
dice mi madre, inflación. El Key Food [7] de
Montague, los azulejos de linóleo sucios y agrietados,
las vitrinas de lácteos me ponen la carne de gallina.
Esos azulejos aún siguen ahí.
Ella ha muerto ya y él también.
Sé que suena simple decirlo
desnudo simples azulejos de linóleo.
Tú que vienes tras de mí
estaré bajo tus pies pero Oh,
salte de ahí, empieza de nuevo. Todos vivimos
entre superficies y y yo
hubiese querido empezar de nuevo Ven tú
sal a la calle, entre
la basura que se mueve levemente,
tu cabello alzándose al viento. Recuerda
he pensado en ti
en las cuchillas de nuestros patines convergiendo
en el futuro etc. etc., el pasado
repositorio de lo que pudo salvarse, gracia
que riega la albahaca
sobre el alféizar, hasta
que el día vuelve de haberlo visto todo,
como el proyeccionista de una película
colándose entre los rollos, el despojado sonido del tiempo—
Intenté vivir así por un tiempo
mascando Bubblicious y escupiéndolo
sólo que olvídalo tú estabas
si pudiera oír tu voz de nuevo podría fingir
levántate y brilla me dijo por la
mañana levántate y brilla
hojas en el agua intrincadas y
los olmos holandeses muriéndose la fresca azul alberca
trozos de tiempo Sun-In aclarando nuestro cabello
las caras que ponían fantasmas de sala de juegos
y lilas junto a la puerta en Maine
donde se inclinó sobre mí se me acercó dijo huele
los aviones zumbaban una luz púrpura dedos
pegajosos si tan sólo pudiese oírlo
de nuevo podrías decir para siempre lengüeteando
los dulces granos podrías decir para siempre y no serlo
Notas del traductor
[1] Sun In es el nombre de un popular producto cosmético para clarificar el cabello.
[2] Bubblicious es el nombre de una conocida marca de goma de mascar en EE.UU.
[3] La autora usa thwonk en la versión original para indicar la onomatopeya de un salto sobre el trampolín. Escogí putunc como una improbable onomatopeya en español para refirmar la misma acción.
[4] Las muñecas Sasha fueron creadas en la década de 1940 por la artista suiza Sasha Morgenthaler (1893 – 1975), discípula de Paul Klee, como una manera de representar en un juguete la diversidad racial y étnica de los niños del mundo.
[5] Freezy Freakies es una marca de guantes para la nieve que sólo se fabricaron en los Estados Unidos durante la década de 1980 y que, expuestos a temperaturas bajo cero, revelaban colores y diseños específicos.
[6] Un tipo de cereal mixto en caja para desayuno.
[7] Key Food es una cadena de supermercados independientes que sólo existen en los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Pennsylvania. La autora se refiere al que está ubicado en Montague Street, en Brooklyn.
Gerardo Cárdenas, mexicano, es escritor, poeta, traductor y periodista. Salió de México como corresponsal en 1989 y radica en Chicago desde 1998 tras haber vivido y trabajado en Miami, Washington, Bruselas y Madrid. Es autor del libro de relatos “A veces llovía en Chicago” (Libros Magenta/Ediciones Vocesueltas, 2011), Premio Interamericano Carlos Montemayor a mejor libro de relatos de 2011 y 2012. En Chicago dirige la revista cultural Contratiempo y escribe el blog En la Ciudad de los Vientos.
“El capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty
Adolfo A. Laborde Carranco
Como suele suceder antes de que termine o inicie cada año, uno va tratando de mentalizarse para cumplir algunos nuevos propósitos. El comer saludable, creo, es uno de los cuales está presente en la mayoría de las personas. En este tenor, me dispuse a comer mi última hamburguesa de 2014.
Entré al comercio. Vacío en esta época, por supuesto. Compré mi súper combo, agrandándolo, claro, con papas y refresco tamaño mega y me dispuse a devorarlo. Había olvidado que en Estados Unidos donde se hace efectivo el lema: Bigger is better (grande es mejor), el combo grande, es realmente grande. Muy tarde para el arrepentimiento.
Me senté y comencé a comer. Mientras lo hacía, seguí con la lectura del libro El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. No habían pasado ni dos minutos cuando un portazo distrajo mi concentración y detuve la lectura del texto. Se trataba de un hombre afro-americano que con mucha dificultad había podido abrir la puerta, debido a que traía consigo una maleta llena de prendas de vestir que imposibilitaba el cierre de la misma, así como múltiples baratijas en sus manos, lo que hacía más complicada la operación.
Lo seguí con la mirada. Algo me llamó la atención. Al principio pensé que se trataba de un homeless (sin casa), sin embargo, no tenía el prototipo. Se veía normal. Era un vendedor ambulante que quería protegerse de los -15 grados de temperatura que caracterizan el invierno en Chicago. Dejó sus cosas en una mesa cercana a la mía y se dirigió a pedir su orden. “Unas papas fritas, por favor”, le instruyó a la empleada. “¿Sólo papas fritas?”, replicó la chica. “Sí, por favor”, apuntó el vendedor ambulante. Sacó de sus bolsillos monedas de 25, 10, 5 y 1 centavo; las contó cuidadosamente, juntó el dólar de su costo y pagó.
No daba crédito a lo que había visto. Hace 10 años, cuando viví en los Estados Unidos, nunca presencié nada parecido. Las cosas han cambiado mucho en estos últimos años. La desigualdad se ha incrementado y profundizado de manera considerable no sólo en este país, sino que es un común denominador y problema en la mayoría de las sociedades capitalistas. Sin duda, he aquí la importancia del libro de Piketty, es decir, el haber tenido el acierto de explicar a lo largo de 649 páginas la dinámica de la distribución de los ingresos y de la riqueza desde el siglo XVIII hasta el 2012 en algunos países (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón).
Además de desmenuzar los conceptos claves para entender la economía (política) abordada en la obra de algunos pensadores clásicos (Maltus, Young, Smith, Ricardo, Marx, Kuznets, entre otros) a través de un recorrido de la historia económica contemporánea (Piketty, 2014, pp. 15-50) el autor apunta en sus conclusiones que “la evolución dinámica de una evolución de mercado y la propiedad privada que es abandonada a sí misma contiene en su seno fuerza de convergencia importantes, relacionadas sobre todo con la difusión del conocimiento y calificaciones, pero también poderosas fuerzas de divergencia, potencialmente amenazadoras para nuestras sociedades democráticas y para los valores de la justicia social en que están basadas” (Piketty, 2014, p. 643).
Sin entrar en detalle de las fórmulas matemáticas, explicadas de manera sencilla en el texto, estas, desde mi óptica, las podemos interpretar de la siguiente manera: 1) si bien es cierto el capitalismo o el sistema capitalista puede aportar beneficios, éste no debe dejarse libremente a sus fuerzas, es decir, a la oferta y la demanda; 2) que éstas se dejen manejar con anarquía lejos de un rol de vigilancia del Estado (regulador); 3) establece lo que debería de existir en toda política pública para estimular el crecimiento económico, es decir, invertir en formación, conocimiento y tecnologías no contaminante; 4) empero lo anterior, continua Piketty, no todos lograran crecer a tasas del 4 o 5 por ciento anual tan deseadas por muchos países.
En este contexto, según Piketty, “la experiencia histórica señala que sólo algunas naciones en proceso de recuperación y alcance con respecto a otros, como Europa durante los Treinta Gloriosos, o China y los países emergentes de hoy, pueden crecer a ese ritmo” (Piketty, 2014, p. 644). Sin ser fatalista, Piketty pronostica que la tasa de crecimiento de los países que estén a la vanguardia tecnológica no podrá ser superior a 1-1.5 por ciento anual a largo plazo independientemente de las políticas que se utilicen.
Finalmente, me parece que el gran aporte de Piketty radica en no olvidar el objeto de estudio de la economía (política) y el deber de todos los ciudadanos en participar en política, lo cual no significa que se deje a un lado el manejo de los números y las estadísticas. Esto, para cerrar este escrito, me queda claro, sobre todo cuando me viene a la mente aquel afro-americano que sólo tuvo para pagar una orden de papas fritas.
Referencia
Piketty, Thomas, “El capital en el siglo XXI”, Fondo de Cultura Económica, México, 2014, 649 pp.
Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, estudió sus doctorados en Cooperación Internacional en la Universidad de Kobe, Japón y en Ciencias Sociales, orientación en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es profesor de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación en la Universidad DePaul, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido
Paniel O. Reyes Cárdenas
Un aspecto sumamente interesante de las distintas definiciones de la experiencia, particularmente de la experiencia cultural, es su naturaleza inter-subjetiva, pública, colectiva y dinámica. Ciertamente la experiencia cultural es plural y dinámica: no podría ser de otra manera, ya que la formación de la identidad cultural personal es el resultado de la interacción continua y conjunta en una cultura en particular.

«The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido». Compilador: Eduardo Estala Rojas; prólogo Paniel O. Reyes Cárdenas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.
Cada cultura, aunque cambiante, tiene un talante y temperamento propio y único, y está más o menos abierta al perfeccionamiento y a la expansión de sus límites en el florecimiento de los talentos. Como mexicano, creo que nuestra cultura, aunque ajena a unos límites demarcados por estar siempre abierta, tiene una poderosa identidad. La cultura, sin embargo, se puede promover o no, su enriquecimiento en el intercambio de razones y experiencias puede florecer u opacarse, dependiendo de las decisiones conscientes de promoverla y expandirla.
En tiempos en los que el impacto del conocimiento es casi una norma de aceptación para proyectos y realizaciones conjuntas han proliferado los intentos de reunir grupos, equipos y colaboraciones desde iniciativas institucionales. Estas iniciativas son signos positivos del reconocimiento de la naturaleza social y colaborativa de la construcción del conocimiento. Con todo, estas iniciativas suelen tener un carácter artificial ya que son producidas sí y sólo sí el proyecto ha sido financiado y garantizado de antemano. Hay otras iniciativas, sin embargo, que han nacido de manera natural como una expresión de la colaboración conjunta e interdisciplinar de los talentos como resultado consistente y continúo del amor al conocimiento, al arte y a la cultura.
Este es el caso del Mexican Cultural Centre (MCC), iniciativa que puede reconocerse como un fenómeno único de colaboración que ha nacido con el deseo altruista y auténtico de difundir el talento cultural mexicano desde la experiencia de extranjería. En efecto, el MCC ha permitido un espacio de intercambio plural de experiencias culturales, artísticas y cognitivas que promueven de una manera única y decidida la identidad y cultura mexicana.
Este libro es un paso más en este proceso, pues no sólo es único en su naturaleza, sino que decididamente pretende empujar los bordes de nuestra consciencia cultural a la hora de entender distintos aspectos de la diplomacia cultural presentando experiencias y pensamientos de jóvenes talentos mexicanos en su experiencia profunda de florecimiento en el contexto extranjero. Por tanto, el lector agradecerá que una colaboración tan única haya sido posible por el incansable esfuerzo del iniciador del MCC y compilador de esta colección, el escritor Eduardo Estala Rojas.
Nota del editor: Prólogo de “The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido”. Compilador: Eduardo Estala Rojas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.
Aquí pueden descargar el libro electrónico sin costo:
Paniel O. Reyes Cárdenas, mexicano, es maestro y doctor en Filosofía por la Universidad de Sheffield, Reino Unido. En su tesis investigó el pragmatismo y la metafísica del realismo escolástico en C. S. Peirce. Aunque animado por su interés en la tradición pragmatista, Paniel tiene un amplio interés filosófico. Ha publicado artículos sobre filosofía de las matemáticas, metafísica, filosofía medieval, filosofía de la religión, Hegel, y sobre todo, Kierkegaard. Ha participado en un importante número de congresos académicos en más de 15 países. Fundador de la Sociedad Mexicana de Metafísica y Filosofía de la Ciencia. Actualmente realiza un posdoctorado en la Universidad de Nottingham, Reino Unido.







