Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la Ciudad de México

En la Casa de la Universidad de California en México. De izquierda a derecha: Mtro. Parsifal F. Islas Morales (UNAM), Dr. Víctor del Río (Universidad de Melbourne), Dr. Pablo Lepe (Centro de Estudios Antárticos), Dr. Christian Peñalosa (Universidad de Osaka). Fotografía: Archivo de la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la CDMX, 2020.

Por Mireya Buenrostro Murrieta

El 28 de mayo de 2020, se inauguró de manera virtual la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la Ciudad de México[1], con el objetivo  “de que la cátedra sea la semilla de la institucionalización de la diplomacia de la ciencia en México, a modo de que permita tener competitividad a nivel regional y a solucionar adecuadamente los retos internacionales, el cual incluye la participación, capacitación y comunicación entre científicos y funcionarios gubernamentales”, explicó el Mtro. Parsifal F. Islas Morales[2].

Asimismo, forman parte de la Red ECOs de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, la cual agrupa a 25 instituciones de nivel superior como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto José María Luis Mora, el Tecnológico de Monterrey, el Cinvestav, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Iberoamericana. Además, colaboran con la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), la UNESCO, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), la Asociación Americana para el avance de la Ciencia (AAAS), el Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global (IAI), la Embajada de España en México, el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, y con el apoyo del gobierno de la Ciudad de México.

Por el momento, la cátedra está en el proceso de acreditación del programa de cátedras UNESCO, que tendrá su sede en una de las funciones de la Red ECOs, el cual cuenta con un equipo conformado por la Dra. Ana María Cetto, la Dra. Marga Gual Soler (co-titulares), el Mtro. Parsifal Fidelio Islas Morales (secretario ejecutivo), y la Dra. Judy Tibaduiza (coordinadora de actividades), además de contar con un grupo de más de 20 académicos y funcionarios asociados a este propósito.

Acciones que desarrolla la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la CDMX

En entrevista exclusiva para el Mexican Cultural Centre (MCC), el Mtro. Parsifal F. Islas Morales, comentó sobre los tres ejes de acción de la cátedra, su ciclo de conferencias “Patrimonio científico, agua y ciudad”, la formación de alto nivel en México en los últimos 20 años, así como el primer diplomado especializado en el ámbito de la diplomacia de la ciencia, la participación de los políticos y científicos para las negociaciones o decisiones en los proyectos importantes que surjan en los próximos años en México.

“El primero va encaminado al estudio de cómo las políticas públicas pueden apoyarse del conocimiento científico a través de la comunicación entre los académicos para tomar decisiones. Esto se llevaría a cabo en diversos temas de las agendas públicas estatales como nacionales. Es decir, institucionalizar el asesoramiento científico a nivel gubernamental”.  

“El segundo: ¿de qué forma la ciencia opera como un eje transversal en agenda 2030? Es decir, la ciencia no es un objetivo del desarrollo sostenible, pero es algo que puede ayudar a alcanzar ciertas finalidades, por ejemplo: el estudio de las estrategias para afrontar la pandemia de COVID-19, los ecosistemas marinos, propuestas diplomáticas para la diversidad en la zona transfronteriza de México, entre otros”.

“El tercero es el patrimonio científico entendiéndolo como todo aquello que, en nuestra vida cotidiana, ya sea un bien material o inmaterial, tiene una importancia en el desarrollo histórico de la ciencia en México. El patrimonio científico está encaminado a que nosotros reconozcamos que la ciencia siempre ha formado parte de nuestra cultura y que de esta forma podamos valorarla”, señaló.  

Simultáneamente, se realiza el ciclo de conferencias: “Patrimonio científico, agua y ciudad”, del 20 de julio al 8 de octubre de 2020, en donde abordan diferentes problemas sobre los bienes culturales tangibles e intangibles de la Ciudad de México, con el fin de reunir a las autoridades capitalinas y a la iniciativa privada con la voz de los especialistas para llegar a la conclusión de cuál es la mejor forma de preservar y difundir el patrimonio como parte de una cultura de la ciencia. Cabe mencionar que se llevan a cabo las conferencias los días jueves a las 17:00 horas (Ciudad de México), a través de transmisiones en vivo vía Facebook en @CatedraCiencia.

En el Instituto de Biología de la UNAM, México. De izquierda a derecha: Biól. Jerónimo Reyes Santiago, Lic. Ricardo Mancilla, Arq. Del Psj. Maritza Hernández Solís; invitada, Dra. María José Mosqueira Santillán, Lic. Sofía Benítez Villalobos, M. en CS, Fabiola Real. Hincados: Arq. Luis Fernando Pascual Islas, Mtro. Parsifal Islas Morales, Lic. Marco Manrique. Fotografía: Archivo de la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la CDMX, 2020.

A pesar de que en México se necesita más atención en el área de la diplomacia de la ciencia o al desarrollo de la tecnología, “no debemos minimizar los esfuerzos que se han hecho, ya que desde hace 20 años se ha invertido muchísimo a la formación de alto nivel, es decir, la gente está capacitada para realizar trabajo de investigación y desarrollo tanto en el sector público como en el privado, el problema es que no lo hemos sabido incorporar el desarrollo de estos sectores en la economía nacional”, indicó.

Visión a futuro

La suma de los esfuerzos públicos como privados servirán de base para la cimentación de este proyecto en los próximos 5 años, y más adelante se logre posicionar dentro de la universidades, incluso en el ámbito del servicio público en donde se continuará capacitando y actualizando a todos los interesados en esta área del conocimiento. “En este momento se está llevando a cabo con la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán de la UNAM, la planeación del primer diplomado especializado en el ámbito de la diplomacia de la ciencia que estará disponible para los funcionarios generales, locales y académicos”, detalló.

Por consiguiente, la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia de la Ciudad de México, espera dejar un impacto de conciencia comunitaria para pensar en una colaboración interdisciplinaria, por ejemplo: “la participación de los políticos y científicos para las negociaciones o decisiones en los proyectos importantes que surjan en los próximos años en México, y en particular su papel dentro de los organismos internacionales”, finalizó.

Enlaces de interés:


Referencias:

[1]Inauguración de la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia URL: https://www.youtube.com/watch?v=MVwO1MwvtX4 (Fecha de consulta: 15 de agosto de 2020).

[2]Entrevista realizada al Mtro. Parsifal Fidelio Islas Morales, Secretario Ejecutivo de la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia en la CDMX, en exclusiva para el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Por Mireya Buenrostro Murrieta, vía Zoom, 19 de agosto de 2020. 


  • Mireya Buenrostro Murrieta es miembro del equipo del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido. Egresada de la Licenciatura en Historia por la Universidad de Guanajuato, México. Realizó en el 2017-2018 su Servicio Social Profesional (SSP), en la Alianza Francesa de Guanajuato, bajo la tutoría académica de Eduardo Estala Rojas.

Comunidad internacional apoya a guanajuatenses

El empresario José Oswaldo Torres Sánchez, encargado de la gestión y logística del programa humanitario “Ayuda al necesitado”. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.

Por Eduardo Estala Rojas

Con el lema de “Ayuda al necesitado” la comunidad internacional de Guanajuato, unió esfuerzos con la Frutería Torres Hermanos “El Moreno”, para entregar despensas a familias guanajuatenses que se quedaron sin ingresos por la pandemia del COVID-19.

“Actualmente, muchas personas están sin empleo y sin recursos económicos para salir adelante, así que requieren de nuestro apoyo y solidaridad en estos momentos difíciles”, indicó el empresario José Oswaldo Torres Sánchez, encargado de la gestión y logística.

Desde hace 10 semanas, 1525 familias guanajuatenses se han beneficiado con despensas a través del programa humanitario “Ayuda al necesitado”, que incluye alimento para perros y gatos. Los apoyos se entregan a adultos mayores, madres solteras y personas que han perdido su empleo a causa de la pandemia.

Karen Yee, José Oswaldo Torres Sánchez, Paul Moore, integrantes del programa humanitario “Ayuda al necesitado”. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.

“Estoy agradecido con México por haberme dado la residencia permanente. Por ello, creo en la compasión y la generosidad hacia los demás. Siento la responsabilidad social de compartir mis recursos y mi tiempo para apoyar el programa humanitario “Ayuda al necesitado”,” expresó Paul Moore, originario de Idaho, Estados Unidos, miembro del equipo de recaudación de fondos económicos.

Con previo registro, se entregan las despensas los días sábados a partir de las ocho de la mañana, en la Frutería Torres Hermanos “El Moreno”, ubicada en la Plazuela del Baratillo número 6, en el centro histórico de la ciudad de Guanajuato. Para las entregas de las despensas se cuenta con el apoyo del personal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y Protección Civil del Municipio de Guanajuato.

“Cada sábado nuestro equipo de donadores y voluntarios están otorgando despensas a las personas más necesitadas. Agradecemos el apoyo de las autoridades municipales quienes están supervisando nuestro proyecto humanitario para que todo esté en orden y siga saliendo bien”, agregó Torres Sánchez. 

Equipo del programa humanitario “Ayuda al necesitado”. Fotografía: Eduardo Estala Rojas.

El programa humanitario “Ayuda al necesitado”, surgió el 16 de mayo de 2020, con el apoyo de la comunidad internacional que reside en la ciudad de Guanajuato, así como de la comunidad local, voluntarios y trabajadores de la Frutería Torres Hermanos “El Moreno”. En colaboración con el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, Amigos de los Animales de Guanajuato A.C. y la cofradía «La Orden de la Flor de Lis» Scouts de Guanajuato.

“Soy una huésped aquí en México que me dio la bienvenida y me da una gran vida con buenas amistades. Creo que en este tipo de situaciones la gente debería de hacer todo lo que pueda por ayudar a las personas con necesidad y ser parte de la comunidad”, comentó Karen Yee, originaria de Nueva York, Estados Unidos, integrante del equipo de recaudación de fondos económicos.

  • Para las personas que estén interesadas en donar económicamente pueden hacerlo a través de la siguiente cuenta PayPal de Paul Moore: https://www.paypal.me/pacer2010 y a la cuenta de Banco Banamex: 4766841497322993, o directamente en la Frutería Torres Hermanos “El Moreno”, Plazuela del Baratillo No. 6, Zona Centro, Guanajuato, Guanajuato, C.P.36000, México. Teléfono: 473-73-22827. Celular: 473-124-6878. fruteria.torres.hnos@gmail.com / http://fruteriatorreshnos.com

 

 Fotografía: Lidia Á. García González.

Eduardo Estala Rojas es el director fundador del Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido.  Actualmente, es el asesor principal del evento académico más importante de estudios mexicanos en el Reino Unido: XVIII Symposium of Mexican Studies and Students in the United Kingdom, 2021, que se realizará en la Universidad de Nottingham. 

“Él”, obsesión y detalle

La película “Él” relata la historia de Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdova), un hombre religioso con unos principios morales muy estrictos que se enamora de Gloria Milalta (Delia Garcés); con el matrimonio se revelarán los celos compulsivos de Francisco que lo orillan a la paranoia. Imagen: “Él”. Dir. Luis Buñuel, México, 1953.

Por Karina Solórzano

En el primer manifiesto surrealista de 1924 André Bretón se pregunta “¿no cabe acaso emplear también el sueño para resolver los problemas fundamentales de la vida?”[1], la incorporación del material onírico en el arte y la desconfianza en la lógica de la razón fueron algunos de los elementos principales que engendraron el surrealismo.

Como Bretón en la literatura, en el cine el interés del Luis Buñuel por el surrealismo le hizo tomar ciertos elementos simbólicos para simular la realidad –y no representarla tal cual debería ser– en su cine hay imágenes que aluden al sueño, a lo irracional y a la pulsión erótica como medio de crítica a los valores de la burguesía.

La película “Él” (1953) es un buen ejemplo de esto. Relata la historia de Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdova), un hombre religioso con unos principios morales muy estrictos que se enamora de Gloria Milalta (Delia Garcés); con el matrimonio se revelarán los celos compulsivos de Francisco que lo orillan a la paranoia.

El primer encuentro es importante porque en él se le da importancia al detalle y, en este caso, al fetiche, que funciona como un representante de otra cosa. En la antigüedad se le rindió culto a objetos como máscaras, vasijas, piedras que eran considerados como parte de un poder superior, tomándolos como una parte de un todo: una metonimia. Así, el fetiche también es una metonimia.

La primera escena de la película ocurre durante la ceremonia del lavado de pies del Viernes Santo, Francisco observa como el Padre (Carlos Martínez Baena) besa los pies de un monaguillo; de ahí, su mirada se traslada a los zapatos de una mujer, la cámara sube y descubrimos el rostro de Gloria. A lo largo del matrimonio y entre las crisis de celos, los zapatos de Gloria (el fetiche) serán recuerdo de ese momento. 

El surrealismo también exploró la representación del detalle en su relación con la lógica, porque la parte por el todo puede llevarnos a establecer conexiones alejadas de la razón, así se escribe un cadáver exquisito[2], por ejemplo. En su libro de memorias Buñuel escribe:los paranoicos son como los poetas. Nacen así. Interpretan siempre la realidad en el sentido de la obsesión[3].

Una de las escenas más importantes de la película ilustra magistralmente la paranoia: Francisco cita a Gloria en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y juntos suben al campanario, desde ahí, Francisco, megalómano, contempla a la gente. Esta escena inspiró otra muy similar en “Vértigo” (1958) de Alfred Hitchcock, película que también relata la obsesión de un hombre por la imagen de una mujer que lo cautivó.

Hay una conexión interesante entre el surrealismo y la locura en su interpretación del mundo y, en el caso del cine de Buñuel, dicha interpretación muchas veces funciona para cuestionar el orden normativo representado por la burguesía o la iglesia. El personaje de Francisco es un miembro de la clase alta que se relaciona con Gloria a través del delirio, el afán de pertenencia y la obsesión. 

Por eso cobra sentido la manera en la que el protagonista va perdiendo poco a poco la razón, al contrario de lo que sucede en otras películas como “Bella de día” (1967) en la que la relación de la protagonista (Catherine Denueve) con el fetiche es subversiva; Francisco cegado por su moral conservadora, no es capaz de cuestionarse sus principios.  

Para Buñuel, el sueño, la fantasía y el delirio tienen un potencial transgresor y a menudo, los personajes de sus películas se enfrentan a esta triada. Lejos de ser moralizante, los que optan por cuestionar sus propios valores encuentran una vía de conocimiento más interesante. Ante una moral prescriptiva, en el cine de Buñuel se elogia la libertad de pensar.


Bibliografía

[1] Bretón, André “Primer manifiesto surrealista” en Manifiestos del surrealismo”, Terramar Ediciones, España, 2007.

[2] Un texto formado con varios fragmentos escogidos “al azar”.

[3] Buñuel, Luis “Mi último suspiro”, De bolsillo, México, 2012.


  • Karina Solórzano es licenciada en Letras españolas por la Universidad de Guanajuato. Ha trabajado como editora y colaborado en diversos medios impresos y digitales en México. Actualmente escribe reseñas sobre cine en diversos sitios de Latinoamérica y España. Tiene un blog propio donde habla sobre cine, filosofía y sexo.