Jocelyn Pantoja: poeta, editora y gestora cultural mexicana

Los siguientes poemas se publican como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional.

Presentación

Por Obed González Moreno
Presidente interino en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

La Asociación de Escritores de México presenta una serie de poemas de quien fungiera como presidente de la asociación durante un periodo muy activo de la misma. El poema es un trozo y trazo de quienes los escriben y pertenecen a un tiempo intrínseco de quien los vive. Con cada verso se va constituyendo el poema que a cada quien le pertenece y que ofrece a otros para ser un nosotros como lo es, en este caso, el habitar poético de Jocelyn Pantoja.


1.Poemas de una historia sin fin (et. al.)

Donde estaba el silencio puse el hueco,

en el reclamo dejé que la Libertad

habitara

donde estaba el corazón ahogué al mar

para tragarme las lágrimas.         

No voy desvelar mi sexo, no devoraré tus alas,

no buscaré elaboradas multitudes

para condenarme en asamblea,

sólo reclamaré lo que es mío:

mi hueco,

mí historia,

tú lugar:

los trazos de estas letras

que no se estiran para alcanzarte.

Vamos escuchando voces

−No volveremos a los labios aprendidos

/Memoria y pétalos−

sin ánimos de conjugación nada vuelve al presente.

Las historias son sábanas blancas

que se extienden

sobre las azoteas

de un millón

de labios

y lugares

hasta aquí la nostalgia,

sigue la vida.

Mi pensamiento cuando descubrí tus ojos:

Disfrutar lo que uno quiere

sólo un camino de ida y vuelta

la vuelta

un reconocimiento,

la ida

una aventura.

Soñar un poco mientras me tiendo

−como una sábana

sobre tu piel azucarada,

si no se vive de sueños,

cómo no tenerte en ellos.

Sobre las sábanas

Voy a desdoblar la sábana

dentro nuestras pieles descubiertas serán silenciosas,

este es el destino frágil de un cuerpo:

sordidez y grito en silencio,

que sin reclamos se hará palabra.

Sólo un instante seré ésta

−mujer-incendio−

Voy a quemarme entre tus dedos,

extensión del infinito,

para hacerte respirar mi nubehumo,

mientras nuestras siluetas se consumen

en la noche:

sol de nuestros cuerpos es lo que arde.

Me estiraré la sábana

cerraré los ojos para que el Sueño

me alcance.


Crédito de la fotografía: propiedad de Jocelyn Pantoja.

Jocelyn Pantoja, Ciudad de México. Poeta, editora, gestora y productora cultural. Estudió Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras FFYL de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Diplomada en Gestión y Políticas Culturales por la Organización de Estados Iberoamericanos OEI, el Centro Nacional de las Artes CENART y la Universidad Autónoma Metropolitana UAM. Posee una Especialización en Edición por el Centro Editorial Versal. Actualmente, es directora general y editora –desde 2003– de Proyecto Literal y –desde 2010– directora editorial de la empresa Literatura y Alternativas en Servicios Editoriales. Ha publicado cuatro poemarios. Entre 2011 y 2017, presidió la Asociación de Escritores de México, Asociación Civil AEMAC. Como gestora y editora, ha obtenido diversas becas y apoyos, entre ellas destacan: en cuatro ocasiones, la beca Edmundo Valadés para Publicaciones Independientes y, en tres ocasiones, Fomento a Coinversiones Culturales, ambas becas dependientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes FONCA; también, del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias PACMYC 2013, la Diversidad Social para Proyectos Colectivos, así como la beca Artes por Todas Partes. Entre 2016 y 2018, fue beneficiaria del programa Cultura Comunitaria por la Alcaldía de Tlalpan de la Ciudad de México.

Roberto Luviano: poeta y ensayista mexicano

Crédito de la fotografía: propiedad de Roberto Luviano.

Este texto se publica como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional. 


Presentación

Por Obed González Moreno
Investigador en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

El misticismo es el intento por revelar el misterio, es la otredad en la cual participamos y, en algunos casos de una forma irremediable, pertenecemos a ella, a aquello recóndito como lo es uno de los más asombrosos, la muerte. Los misterios de los mundos alternos nos incitan a crear ritos y mitos para lograr el acercamiento, el gran salto hacia aquello que se presenta impenetrable. Roberto Luviano, miembro de la Asociación de Escritores de México, por medio de la investigación y la escritura nos muestra su trabajo literario con la intención de que nos adentremos en estos terrenos donde también en la poesía —como elemento intrínseco del ensayo— convive lo secreto como una llave para aspirar a descifrar lo que se nos presenta insondable. 


Prolegómeno segundo: de las pasiones

Por Roberto Luviano

El significado de los ejercicios espirituales como un despliegue de nuestra conciencia interior ha permitido, desde lo imaginario, establecer un pacto entre nosotros y el mundo natural. Es a través de este proceso simbólico que podemos reconocernos parte de un todo psíquico, cosmogónico y patético, donde las pasiones extáticas, aquellas que nos permiten tener una aproximación con la dimensión sagrada, nos vinculan con el deseo y el goce que se enuncian en el lenguaje como proceso de un cuidado de sí.

Desde la práctica espiritual instauramos el Estado de Vigilancia, somos como esos vigías sobre altamar que cuidan del cardumen como un tesoro de la carne, cuando el alma cae desde la tormenta y desde el relámpago y el vislumbre de tierra está cerca. La vigilancia es parte fiel a nosotros, se adhiere a nuestra epidermis de la nada, hay que aceptar las condiciones del tiempo, del espacio y del Absoluto. El despliegue de la ontología lingüística nos permite centrar nuestro yo en una práctica concreta, una ordenación en su totalidad de nuestras pasiones.

Por otro lado, es el padecimiento de nuestra condición humana que nos hace factibles ante la materia, somos una proyección de sombras bajo neones intermitentes de nuestra sangre, en nuestro estado de visibilidad negamos lo que está al otro costado de nosotros, lo sagrado. Así las pasiones ante lo sacro se presentan como el vislumbre de la renuncia, el dejarse estar a la deriva de Él, en sí mismos y en nosotros en nuestra conciencia. Este proceso de despojo nos facilita la vía del encuentro con eso que se busca, pero no se nombra. Por consiguiente, las vías de acceso a la experiencia de la renuncia, se multiplican en medida del deseo y del goce.

Son de los rituales dolorosos de donde se desprende esta anatomía espiritual, que tiene como eje central una forma de apaciguar el sufrimiento y la angustia sobre la muerte, nuestra existencia es una vía láctea, donde la obscura noche se nos presenta como liberación, entonces surge la vida como proceso biológico sistematizado por Dios, por lo sagrado e invisible de las cosas y de los seres del mundo.

La flagelación por medio de instrumentos, es decir confeccionados desde una técnica, es la manera en que la vigilancia se sitúa en la mediación sagrada, entre el sacramento; como logos, no sólo como razón sino como entendimiento de la fundación de la palabra como un despliegue psíquico y un campo natural lingüístico que nos es dado.

Por ende, el mecanismo de flagelarse pretende tener como objetivo la libertad, el arrobamiento de una luz ilusoria de la verdad revelada, como reconocimiento y alteridad del otro y de lo otro. Es la renuncia al yo y al ser, una nulidad en la unicidad, la simbiosis nos hace esencialmente una naturalis existencia, sucesos. La práctica religiosa o espiritual es un dejarse ir a lo no nombrado, al silencioso acontecer universal, por lo tanto, nuestras pasiones en el Estado patológico son conexiones infraneuoronales de la verdad.

Se busca en estos ejercicios para templar al espíritu un pacto con la Verdad, con el verbo y la acción de la voluntad con el mundo natural, la esfera de nuestra existencia. Establecemos ritos desde el dolor para sabernos en el sufrimiento divino como el camino hacia lo visible. Por otro lado, la proyección mental de nuestra práctica de la fidelidad con la revelación, también se construye la idea de la Renuncia como una rebelión de nuestras pasiones ante el Todo.

El placer y el goce de la carne de Dios o de lo sagrado se convertirá en un habitus mundano, un reconocimiento de nuestra inteligencia terrestre desde nuestra carne y corporalidad. Idea de la carne como algo visible y como elemento Teofágico, que permite la materialidad sagrada y una corporalidad que nos permite un recubrimiento ante el suceso del mundo, por ende, una protección ante la totalización de lo sacro.

Tanto la vigilancia y la renuncia como aceptación de la libertad del ser, en tanto ser natural, nos conlleva a un grado de verdad, es por los ejercicios espirituales alejados de los reflectores del yo y de la persona que soy, en la intimidad de la caverna interior se crea y se forma la revelación pactada, una renuncia en la fe.


Crédito de la fotografía: Isabel Corona.

Roberto Luviano, Ciudad de México (1974). Es licenciado en Creación Literaria por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Cuenta con la Maestría en Docencia y Educación por la Universidad Tecnológica Latinoamericana. Ha publicado en poesía Falhar de Cornos (La perra pelona, 2009), Arqueología del Odio (Tintanueva, ediciones, 2003), Arqueología de la Ilusión (Premio para publicación, 2015, Ed. Ilusión) y Arqueología de la penumbra (Bitácora de vuelos, 2021). Ha sido antologado en cuento por la Asociación Mexicana de Pedagogía A.C en su colección Educere. En ensayo cuenta con Intermisticismos, prolegómenos a la narrativa mexicana (AEMAC, 2020). Actualmente es maestro en la UACM, su línea de investigación creativa y académica trata sobre el misticismo y sus vertientes. Es miembro de la Asociación de Escritores de México (AEMAC).