Poemas de Yaxkin Melchy: poeta e investigador mexicano

Crédito de la fotografía: propiedad de Yaxkin Melchy.

Los siguientes poemas se publican como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional.

 Presentación

Por Obed González Moreno
Presidente interino en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

Si me preguntaran: ¿quisieras regresar a tu pasado? Les diría que no, porque si regresara a mi pasado quizás me daría cuenta que lo que recuerdo no es como yo lo recuerdo. Que lo que mi evocación ostenta como algo bello; audaz, tierno, amoroso o valiente no lo fue en realidad. De una manera terrible y violenta me percataría que mi recuerdo me ha traicionado y tal vez no sería tan feliz como lo soy ahora. Por eso, mejor no, muchas gracias, pero no. Nuestra mente es porosa para el olvido, escribió Borges al final de El aleph, y es verdad. El recuerdo es como lo deseamos rememorar, no es fiel en su totalidad y en ello consiste la magia, el vivir dos veces el mismo acontecimiento, uno donde la realidad se presenta y otro donde el recuerdo lo va delineando de la manera como él quiere. La vida va hilando sus telones con base en un entretejido de recuerdos que nos funcionan para saber que vale la pena vivirla. La historia como ciencia es interesante no tanto por los datos duros que ofrece sino por lo que se vivió y por lo poético que contienen algunos acontecimientos, esa magia que hace que se desborde la imaginación porque contiene algo asombroso. Y todavía es más sorprendente cuando el hecho histórico posee lo misterioso y cómo lo conservan muchas culturas antiguas de la humanidad donde lo extraordinario se presenta como algo impenetrable y ambiguo. Así también es nuestro recuerdo porque no podemos, y me alegro por ello, regresar el tiempo para confirmarlo. Con la implementación de las cámaras en los aparatos móviles de comunicación ahora nuestro recuerdo parecería que es más fiel pero no es así porque la misma grabación también es parte de quienes lo vivieron y cada quien lo va recordar como lo experimentó. El recuerdo es flexible como la misma vida, por consiguiente, los invitamos a leer unos recuerdos poetizados por medio de la pluma de Yaxkin Melchy, miembro de la Asociación de Escritores de México A.C.  


ZACATENCO Y LA LAGUNA DE TICOMÁN

Dios brilló en el agua
nací en un siglo sin nombre
respiré el aire de la tarde
de Zacatenco
y al poniente
se encontraba la antigua orilla
de la laguna de Ticomán
De lo que quedaba
de las flores de acahual y mosqueros cardenales
se llenaron mis ojos
a la luz del sol de la tarde
Por el nororiente la gran urbe
siguió avanzando
Por el poniente vi al cometa Hale Bopp
regresando de su larga noche
y en las épocas de lluvia
los mayates entraban por montones a la casa
Corazón, flor que tiene perfume
en otros siglos esta visión nace del polvo
y en otros siglos esta visión vuelve a la orilla del agua
en el valle sagrado que llamaron México

Corazón, flor que tiene perfume,
una nube viajera 狂雲
sueña el retorno de Quetzalcóatl
a la casa del mundo

11 de julio de 2018, Ciudad de México.

TRES MANERAS DE SER NATIVO (FRAGMENTO)

Dios, estrella del espíritu
llena mi sueño
en el vacío humilde,
en la danza de los días.

Episteme de luz,
de las flores,
deja tu graciosa palabra
descansar
en el silencio de marzo.

Estrellas
y caracoles
en la playa
escucho las olas
en mi respiración
y veo la corriente
de kuroshio,
corriente negra, antigua
visible e invisible
y pienso en la bahía
de Navachiste.
Le he dicho al poeta pescador,
—Si tomo un barco
sobre esta corriente
llegaré a México—
y nos reímos juntos,
Nāga, es su nombre,
y significa serpiente,
mensajera de aguas.
Pienso en el dragón
de las aguas del Pacífico.
En el rey dragón del Sutra del estrado.
Me siento
como un hermano menor
de una hermana mayor,
pues en tu casa,
en Suwanose,
me mencionas
a la poeta Ámbar Past
y pienso — esta casa es igual
a la casa de Ámbar
que conocí en Chiapas—

¡Ah!

Himalayas, México,
Islas tokara, mandarinas
sashimi y pescados fritos
cenamos juntos
Nāga, Rada y yo
en esta isla de 70 habitantes
y un volcán activo.

Y esa noche
antes de llegar
a la casa de Nāga (Nagasawa Tetsuo)
soñé con la basura
que atiborra
las playas
de todos los mares
y estuve aquí,
en Suwanose,
a diez horas en barco
desde Kagoshima
entre corales
y botellas de PET
de todos los mares.
Rada, me dice
—Cada tanto
la gente de la isla
recolecta la basura
para enviarla a Kagoshima,
para que la traten,
pero siempre
llega más basura
y esa basura la comen
peces, tortugas,
aves, y los animales
enferman y mueren—

Dios,
en este barco del mundo
cuida mis ojos de la basura
y de la basura en mi corazón
Muéstrame una manera
de percibir
abundante de flores
jardines, pájaros
y coral azul…

21 de marzo de 2018-9 de septiembre de 2019.


  • Yaxkin (Ciudad de México, 1985) es poeta, investigador y traductor de poesía japonesa. Es maestro en Estudios de Asia y África con especialidad en Japón por El Colegio de México y su tesis trata la visión ecológica en la poesía y vida del poeta caminante y activista ambiental Nanao Sakaki. Tradujo y publicó los poemas de Nanao Sakaki en la antología Cactus del viento (Asociación de Escritores de México, Colección Colores Primarios 2017, 2018) y ha traducido al poeta Miyazawa Kenji. Actualmente estudia el Doctorado en Humanidades en la Universidad de Tsukuba, Japón. Sus temas de estudio actual son las corrientes ecopoéticas, la identidad ecológica y la filosofía del medio ambiente. Como poeta escribió un libro titulado “El nuevo mundo” y ha publicado recientemente “Hatun Mayu” (Hanan Harawi, 2016), “Meditaciones del Pedregal” (Astrolabio, 2019) y “GAIA. Poemas en la Tierra” (2020). Escribió la columna “Ecopoéticas del haiku” para la revista en línea El Rincón del Haiku. Es editor de la editorial Cactus del viento y su página personal es: https://flordeamaneceres.wordpress.com/

César Cortés Vega: escritor y artista multidisciplinario mexicano

Crédito de la fotografía: propiedad de César Cortés Vega.

Este cuento se publica como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional.

Presentación

Por Obed González Moreno
Presidente interino en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

Julio Cortázar comentó alguna vez que la novela siempre gana por puntos mientras que el cuento debe ganar por nocaut. El cuento por cuestiones de la brevedad del espacio tiene que ser conciso y a la vez efectivo con personajes menos detallados, pero bien definidos. La mujer es el gran misterio del hombre, tal vez porque deseamos encontrar afuera su verdad cuando en realidad donde hay que buscar es adentro, en ese recóndito resquicio donde ellas habitan. Ese oculto lugar al que le tememos tanto los hombres que damos la vida por el mismo hecho de no estar del todo cierto de su existencia, por consecuencia en nuestro desvarío por hallarlo nos entregarnos, porque la mujer es el mismo lugar en donde deseamos habitar para ser; sin embargo, para morar en ese terreno necesitamos fundirnos con él y tememos quedarnos ahí para siempre, aunque en el fondo es lo que deseemos. En ese territorio, que es la misma mujer, nos horrorizamos al sólo pensar que podemos extraviarnos y tropezarnos con la posible amenaza y quizás no volver jamás. A no regresar al anterior que fuimos, a ser aquel vagabundo sin rumbo que siempre sabe a donde llega. Tal vez, como una consecuencia y distorsionada decisión, algunos prefieren la fría estructura de las máquinas al pensar que en ellas si podrán hallar certidumbre. Pero vaya, lo escrito en este momento sólo es un simple hilo de consciencia. Les invitamos a leer La giganta de César Cortés Vega para conocer estos hilos de consciencia.


LA GIGANTA

La moneda se desliza por el canal. Veloz, nunca registrada a lo largo de los años, pero sin una sola duda acerca de su destino final en tanto avanza: presionar el dispositivo. El edificio despierta. Toda la maquinaria opera con un mínimo impulso. Engranajes cuyo diámetro apenas supera las medidas humanas, encajados en otros engranajes que soportan todas esas toneladas. Es como verlo a través de una ranura. Como si se les explicara a los observadores cómo funciona el universo de las gigantes de concreto, su cabeza que da vueltas y vueltas para divertirnos.

Parece que aquí en el hotel nada pudo quedarse, y aún así se mueve. Vestigios en el sueño. Los hoteles son los primeros edificios en envejecer de una ciudad. ¿Qué tal un lugar que muera y siga vivo? —le pregunto a ella mientras se despierta. Sigue así, hermanita. El restaurante funcionó algunos años en la parte alta de la construcción. Se movía cuando alguien depositaba una moneda en una ranura. Desde abajo, en la noche, las luces iluminando el deglutir de gente impredecible. Y el lento girar que sobre ese esqueleto de cemento parecía tan estúpido… Es el cuerpo el que se rebela en contra de la mente, y no al contrario. O quizá el envejecimiento se realice así: la presencia del cuerpo y la mente vaporosa luchan. La vida cambia entonces: un reconocimiento de que es aburrida, mediocre, sin sentido, mientras ese par de ojetes pelean. Por eso la máquina está programada para justificar nuestra desaparición. La moneda tocando su punto más sensible. Ella, su ser escindido, ha aprendido a entristecerse a sí misma. ¿Algo así como la tristeza humana? Los hombres la programaron para salvarse de su propia melancolía. Formas particulares para procesarla, convirtiéndola en unidades de fierro y concreto que no pudieron alojar a nadie, porque el proyecto no concluyó por falta de recursos. ¿No será esa la herencia terrible que las máquinas deberán asumir para no matarse a sí mismas? —le pregunto a ella mientras se incorpora.

No se trata de melancolía pasajera que pueda ser sustituida luego por otro sentimiento, sino de lo que subyace detrás de toda emoción. Melancolía como esencia. Y ahí un lugar para quedarse, como en un hotel: el intento de soportar el sentimiento esencial, frente al mero hecho de existir. Una versión de la angustia que supone el haber sido, bajo cualquier forma religiosa, expulsados de un paraíso de maqueta. Por eso ella me detiene, me ata, le da rumbo a mi mente. No oculta su sentimiento esencial, lo cual le da un cuerpo para que el mío habite. Cuando ya no fue posible diferenciar su voz de la mía, la supe entera. ¿Cómo pudo resistir tanto tiempo sin manifestarse? —me preguntaba. ¿Podría haber aguantado más? ¿Cómo abandonar esa conciencia en el cuerpo de mi hermanita? ¿Quién era quien? Había alcanzado a ver el problema de cerca: si algo surgía de la reflexión, de seguro le era ajena a otra parte de su mente. Yo acostumbraba a jugar con ella y en ella, entonces. Pero mientras a mí los juegos se me resbalaban del cuerpo, a mi hermana se le quedaban pegados al alma.

Me asomo por sus ventanas. Estructuras rectilíneas en la ciudad; desde su mirada, parecen no tener fin. Esa limpieza, repleta de errores que no son declarados. Es la estrategia del rencor para que éste desaparezca de nuestra percepción: todo está ahí conformado para no hacer notar que su carne está repleta de zonas jodidas.

Es la estrategia del rencor para desaparecerse a sí mismo de nuestra percepción: todo está ahí conformado para no hacer notar que su carne está repleta de zonas jodidas. Lo mismo con todo habitante formado en la ciudad: no sabe hablar, no sabe nada del mundo, su diálogo pervive en el enmascaramiento del cliché, en la repetición automática de lo que a duras penas ha alcanzado a comprender y en el esfuerzo para aparentar soltura. Rectas que sugieren los caminos que debe seguir la mirada, y en las que toda sinuosidad es sospechosa. Habitantes: se puede estar hablando del procedimiento para hacer una salsa o de las leyes arancelarias en Indonesia; se puede sentir dolor por el sufrimiento ajeno e incluso del ave que se deglute. La atención está puesta en jamás declarar la propia falta y confiar en que los otros crean aquello, con la aplicación del menor esfuerzo posible. Acostumbrados a mentir, la sugerencia de cualquier secreto develado aterra, pues nunca se sabe en qué momento la acumulación de mentiras irá a salir entera, por muy pequeña que pueda ser la verdad recién descubierta. Hierbas que son abandonadas, porque mi máquina camina y mata en sueños a todo aquello que se le ponga en frente. Claro: deposito otra moneda, hermanita.


  • César Cortés Vega. Escritor y artista visual mexicano. Algunos de sus libros publicados son No tocar. Anotaciones sobre el riesgo posmexicano (ensayo, AEM-EP); Calibán no ha muerto. Para una relectura de Roberto Fernández Retamar (ensayo, Colores primarios); Poetas esclavos, máquinas soberanas (ensayo, Centro de Cultura Digital); Tanuki y las ranas (novela, Librosampleados); Abandona Silicia (novela, Amphibia editorial); Espejo-ojepse (noveleta experimental, Puntodata); Periferias y mentiras. Textos sobre arte, banalidad y cultura (ensayo, Fomento a la Cultura Ecatepac); Arx poética (poesía, Editorial Literal); o Reven (XX Premio Interamericano de Poesía Navachiste 2012). Ha presentado obra visual en México, España (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona), Dinamarca (Bienal Metropolys Laboratory), Irlanda (National College of Art and Design/Gallery), Japón (Tsubakihara group, Nagoya Artport) y Ecuador (Centro de Arte Contemporáneo de Quito). Coordina la publicación Cinocéfalo; revista de crítica y literatura (https://cinocefalo.com/). En 2018-19 desarrolló el proyecto curatorial Dossier; encuentros colaborativos apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (https://www.dossiercolaborativo.com/). Se pueden encontrar enlaces a sus proyectos en http://cesarcortesvega.com

Jocelyn Pantoja: poeta, editora y gestora cultural mexicana

Los siguientes poemas se publican como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional.

Presentación

Por Obed González Moreno
Presidente interino en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

La Asociación de Escritores de México presenta una serie de poemas de quien fungiera como presidente de la asociación durante un periodo muy activo de la misma. El poema es un trozo y trazo de quienes los escriben y pertenecen a un tiempo intrínseco de quien los vive. Con cada verso se va constituyendo el poema que a cada quien le pertenece y que ofrece a otros para ser un nosotros como lo es, en este caso, el habitar poético de Jocelyn Pantoja.


1.Poemas de una historia sin fin (et. al.)

Donde estaba el silencio puse el hueco,

en el reclamo dejé que la Libertad

habitara

donde estaba el corazón ahogué al mar

para tragarme las lágrimas.         

No voy desvelar mi sexo, no devoraré tus alas,

no buscaré elaboradas multitudes

para condenarme en asamblea,

sólo reclamaré lo que es mío:

mi hueco,

mí historia,

tú lugar:

los trazos de estas letras

que no se estiran para alcanzarte.

Vamos escuchando voces

−No volveremos a los labios aprendidos

/Memoria y pétalos−

sin ánimos de conjugación nada vuelve al presente.

Las historias son sábanas blancas

que se extienden

sobre las azoteas

de un millón

de labios

y lugares

hasta aquí la nostalgia,

sigue la vida.

Mi pensamiento cuando descubrí tus ojos:

Disfrutar lo que uno quiere

sólo un camino de ida y vuelta

la vuelta

un reconocimiento,

la ida

una aventura.

Soñar un poco mientras me tiendo

−como una sábana

sobre tu piel azucarada,

si no se vive de sueños,

cómo no tenerte en ellos.

Sobre las sábanas

Voy a desdoblar la sábana

dentro nuestras pieles descubiertas serán silenciosas,

este es el destino frágil de un cuerpo:

sordidez y grito en silencio,

que sin reclamos se hará palabra.

Sólo un instante seré ésta

−mujer-incendio−

Voy a quemarme entre tus dedos,

extensión del infinito,

para hacerte respirar mi nubehumo,

mientras nuestras siluetas se consumen

en la noche:

sol de nuestros cuerpos es lo que arde.

Me estiraré la sábana

cerraré los ojos para que el Sueño

me alcance.


Crédito de la fotografía: propiedad de Jocelyn Pantoja.

Jocelyn Pantoja, Ciudad de México. Poeta, editora, gestora y productora cultural. Estudió Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras FFYL de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Diplomada en Gestión y Políticas Culturales por la Organización de Estados Iberoamericanos OEI, el Centro Nacional de las Artes CENART y la Universidad Autónoma Metropolitana UAM. Posee una Especialización en Edición por el Centro Editorial Versal. Actualmente, es directora general y editora –desde 2003– de Proyecto Literal y –desde 2010– directora editorial de la empresa Literatura y Alternativas en Servicios Editoriales. Ha publicado cuatro poemarios. Entre 2011 y 2017, presidió la Asociación de Escritores de México, Asociación Civil AEMAC. Como gestora y editora, ha obtenido diversas becas y apoyos, entre ellas destacan: en cuatro ocasiones, la beca Edmundo Valadés para Publicaciones Independientes y, en tres ocasiones, Fomento a Coinversiones Culturales, ambas becas dependientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes FONCA; también, del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias PACMYC 2013, la Diversidad Social para Proyectos Colectivos, así como la beca Artes por Todas Partes. Entre 2016 y 2018, fue beneficiaria del programa Cultura Comunitaria por la Alcaldía de Tlalpan de la Ciudad de México.

Roberto Luviano: poeta y ensayista mexicano

Crédito de la fotografía: propiedad de Roberto Luviano.

Este texto se publica como parte de un convenio de colaboración entre la Asociación de Escritores de México (AEMAC) y el Mexican Cultural Centre (MCC), Reino Unido, con el propósito de promover a la literatura mexicana a nivel internacional. 


Presentación

Por Obed González Moreno
Investigador en la Asociación de Escritores de México (AEMAC)

El misticismo es el intento por revelar el misterio, es la otredad en la cual participamos y, en algunos casos de una forma irremediable, pertenecemos a ella, a aquello recóndito como lo es uno de los más asombrosos, la muerte. Los misterios de los mundos alternos nos incitan a crear ritos y mitos para lograr el acercamiento, el gran salto hacia aquello que se presenta impenetrable. Roberto Luviano, miembro de la Asociación de Escritores de México, por medio de la investigación y la escritura nos muestra su trabajo literario con la intención de que nos adentremos en estos terrenos donde también en la poesía —como elemento intrínseco del ensayo— convive lo secreto como una llave para aspirar a descifrar lo que se nos presenta insondable. 


Prolegómeno segundo: de las pasiones

Por Roberto Luviano

El significado de los ejercicios espirituales como un despliegue de nuestra conciencia interior ha permitido, desde lo imaginario, establecer un pacto entre nosotros y el mundo natural. Es a través de este proceso simbólico que podemos reconocernos parte de un todo psíquico, cosmogónico y patético, donde las pasiones extáticas, aquellas que nos permiten tener una aproximación con la dimensión sagrada, nos vinculan con el deseo y el goce que se enuncian en el lenguaje como proceso de un cuidado de sí.

Desde la práctica espiritual instauramos el Estado de Vigilancia, somos como esos vigías sobre altamar que cuidan del cardumen como un tesoro de la carne, cuando el alma cae desde la tormenta y desde el relámpago y el vislumbre de tierra está cerca. La vigilancia es parte fiel a nosotros, se adhiere a nuestra epidermis de la nada, hay que aceptar las condiciones del tiempo, del espacio y del Absoluto. El despliegue de la ontología lingüística nos permite centrar nuestro yo en una práctica concreta, una ordenación en su totalidad de nuestras pasiones.

Por otro lado, es el padecimiento de nuestra condición humana que nos hace factibles ante la materia, somos una proyección de sombras bajo neones intermitentes de nuestra sangre, en nuestro estado de visibilidad negamos lo que está al otro costado de nosotros, lo sagrado. Así las pasiones ante lo sacro se presentan como el vislumbre de la renuncia, el dejarse estar a la deriva de Él, en sí mismos y en nosotros en nuestra conciencia. Este proceso de despojo nos facilita la vía del encuentro con eso que se busca, pero no se nombra. Por consiguiente, las vías de acceso a la experiencia de la renuncia, se multiplican en medida del deseo y del goce.

Son de los rituales dolorosos de donde se desprende esta anatomía espiritual, que tiene como eje central una forma de apaciguar el sufrimiento y la angustia sobre la muerte, nuestra existencia es una vía láctea, donde la obscura noche se nos presenta como liberación, entonces surge la vida como proceso biológico sistematizado por Dios, por lo sagrado e invisible de las cosas y de los seres del mundo.

La flagelación por medio de instrumentos, es decir confeccionados desde una técnica, es la manera en que la vigilancia se sitúa en la mediación sagrada, entre el sacramento; como logos, no sólo como razón sino como entendimiento de la fundación de la palabra como un despliegue psíquico y un campo natural lingüístico que nos es dado.

Por ende, el mecanismo de flagelarse pretende tener como objetivo la libertad, el arrobamiento de una luz ilusoria de la verdad revelada, como reconocimiento y alteridad del otro y de lo otro. Es la renuncia al yo y al ser, una nulidad en la unicidad, la simbiosis nos hace esencialmente una naturalis existencia, sucesos. La práctica religiosa o espiritual es un dejarse ir a lo no nombrado, al silencioso acontecer universal, por lo tanto, nuestras pasiones en el Estado patológico son conexiones infraneuoronales de la verdad.

Se busca en estos ejercicios para templar al espíritu un pacto con la Verdad, con el verbo y la acción de la voluntad con el mundo natural, la esfera de nuestra existencia. Establecemos ritos desde el dolor para sabernos en el sufrimiento divino como el camino hacia lo visible. Por otro lado, la proyección mental de nuestra práctica de la fidelidad con la revelación, también se construye la idea de la Renuncia como una rebelión de nuestras pasiones ante el Todo.

El placer y el goce de la carne de Dios o de lo sagrado se convertirá en un habitus mundano, un reconocimiento de nuestra inteligencia terrestre desde nuestra carne y corporalidad. Idea de la carne como algo visible y como elemento Teofágico, que permite la materialidad sagrada y una corporalidad que nos permite un recubrimiento ante el suceso del mundo, por ende, una protección ante la totalización de lo sacro.

Tanto la vigilancia y la renuncia como aceptación de la libertad del ser, en tanto ser natural, nos conlleva a un grado de verdad, es por los ejercicios espirituales alejados de los reflectores del yo y de la persona que soy, en la intimidad de la caverna interior se crea y se forma la revelación pactada, una renuncia en la fe.


Crédito de la fotografía: Isabel Corona.

Roberto Luviano, Ciudad de México (1974). Es licenciado en Creación Literaria por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Cuenta con la Maestría en Docencia y Educación por la Universidad Tecnológica Latinoamericana. Ha publicado en poesía Falhar de Cornos (La perra pelona, 2009), Arqueología del Odio (Tintanueva, ediciones, 2003), Arqueología de la Ilusión (Premio para publicación, 2015, Ed. Ilusión) y Arqueología de la penumbra (Bitácora de vuelos, 2021). Ha sido antologado en cuento por la Asociación Mexicana de Pedagogía A.C en su colección Educere. En ensayo cuenta con Intermisticismos, prolegómenos a la narrativa mexicana (AEMAC, 2020). Actualmente es maestro en la UACM, su línea de investigación creativa y académica trata sobre el misticismo y sus vertientes. Es miembro de la Asociación de Escritores de México (AEMAC).