Los once mil mexicanos en el Reino Unido

Eduardo Estala Rojas

Reportaje especial | MCC

De izquierda a derecha: Hortensia Celis, José Santos, Stephanie Marie Black León, Giovanna Hernández, en la Residencia Oficial de México en Londres, Inglaterra. Fotografía de Eduardo Estala Rojas.

De izquierda a derecha: Hortensia Celis, José Santos, Stephanie Marie Black León, Giovanna Hernández, en la Residencia Oficial de México en Londres, Inglaterra. Fotografía de Eduardo Estala Rojas.

Nottingham, Reino Unido.- De acuerdo con los registros consulares de la Embajada de México en el Reino Unido, existen aproximadamente 11,000 mexicanos. “La mayoría de esta población está compuesta por estudiantes de posgrado, profesionales de alta calificación, matrimonios mixtos y personas de doble nacionalidad”, señaló el embajador Diego Gómez Pickering (México, D.F. 1977) en la revista Foreign Affairs Latinoamérica (London calling, diciembre de 2013). 

El objetivo, según Gómez Pickering, “es proveerlos de todos los servicio consulares que requieran y tener un contacto más directo con todos mediante las actividades que realice la Embajada y las organizaciones civiles de México que operan en Londres y en la zona del sureste de Inglaterra”.

Recientemente se realizó la reunión de líderes de la comunidad mexicana en el Reino Unido, teniendo como sede la residencia oficial de México en Londres. La junta tuvo como propósito la presentación de las organizaciones y las actividades programadas en la embajada, por ejemplo, el concurso de arte Camaradas y la exhibición Anthony Quinn. Asimismo, ‘El Año de Reino Unido en México’ y ‘El Año de México en Reino Unido’, que será en el 2015, por parte de ambos gobiernos.

¿Qué papel desarrollan las organizaciones civiles de mexicanos en este país? ¿Cuál es su contribución en México y desde el extranjero? ¿Está comprometida la Embajada de México en Londres para trabajar y dar seguimiento a los proyectos profesionales de la comunidad mexicana y extender su labor diplomática en todo el Reino Unido?

Es tiempo de responder con acciones concretas en beneficio de las organizaciones mexicanas que realizan actividades –la mayoría de veces– sin apoyos económicos de parte de la embajada mexicana para promover a México en universidades, centros comunitarios, medios de comunicación y museos. Con o sin recursos institucionales, las organizaciones y proyectos están logrando un trabajo importante para México desde el exterior. ¿Qué opinan algunos de los líderes mexicanos sobre la última reunión con las autoridades mexicanas en el Reino Unido?

Mexicanos en Londres y Mestizo Mexican Folklore Group

Hortensia Celis, administradora del grupo de Mexicanos en Londres y gerente del Mestizo Mexican Folklore Group, mencionó sobre el trabajo de 16 años que realiza en el Reino Unido, “Mexicanos en Londres es una página social, un punto de encuentro para los mexicanos que llegan o están por venir a Londres y quieren conocer a más mexicanos o enterarse de eventos y también para personas que quieran saber más de todo lo relacionado con México en Londres y en todo el Reino Unido”.

Sobre la reunión señaló que fue una excelente idea “y una buena oportunidad para conocer al embajador y poder trabajar juntos en un futuro con otras organizaciones y grupos y saber qué es lo que hacen y quiénes los dirigen”. Mexicanos en Londres espera participar en la organización y promoción de los eventos que se realicen en el 2015. “Organizar nuestros propios eventos para seguir promoviendo la cultura y uniendo a la comunidad mexicana y participando con el grupo de folclor mexicano Mestizo en algunos de los eventos que se organicen”, agregó Celis.   

MexSoc UK

“Me pareció una reunión productiva, y necesaria para crear vínculos entre las diferentes organizaciones mexicanas que operan en el Reino Unido y un espacio importante para compartir experiencias y desarrollar programas en conjunto. Aunque también considero que es importante, como se mencionó en dicha reunión, darle seguimiento a estas reuniones para que no queden como una buena experiencia, y se pueda desarrollar una agenda más estructurada que ayude a las diferentes asociaciones en sus proyectos”, comentó Raúl Barclay Contreras, presidente de la Sociedad de Estudiantes Mexicanos en el Reino Unido (MexSoc UK).  

La MexSoc UK fue fundada en el año 2003, contando con el apoyo del escritor y diplomático mexicano Carlos Fuentes. Esta organización es un conglomerado de 19 sociedades mexicanas de las distintas universidades del Reino Unido, en donde se encuentran una representación organizada del estudiantado mexicano. Anualmente organizan el simposio de estudios y estudiantes mexicanos en el Reino Unido.

“El 29 de octubre de 2013, MexSoc UK fue constituida oficialmente ante las autoridades correspondientes en el Reino Unido (Company House) como una organización sin fines de lucro y con el objetivo de en un futuro adquirir el concepto de beneficencia (“Charity”). Esto convierte a MexSoc UK como el primer organismo mexicano de su tipo en el Reino Unido. Y cuenta con todas las responsabilidades y prerrogativas que provee la ley británica”, dijo Barclay Contreras.

En el 2015 “El Año de México en el Reino Unido” la MexSoc UK buscará profundizar su participación y organización en eventos académicos y culturales. “Como el concurso de fotografía MexSoc UK para estudiantes, el simposio de estudios y estudiantes mexicanos y el “Premio Carlos Fuentes”, para el estudiante mexicano más destacado en el Reino Unido”, añadió Raúl Barclay Contreras.

 Son de América

Para E. Lizzet Cedillo, miembro del comité de Son de América, indicó que “este tipo de reuniones son de extrema importancia. La interacción entre los invitados a estas reuniones fortalece a la comunidad mexicana. La retroalimentación beneficia a cada proyecto y fortalece la red de la comunidad. Debe de dársele seguimiento a cada punto que los asistentes exponen y archivar las evidencias que los asistentes presentan”. Son de América es un grupo de danza folclórica fundado en Sheffield, Inglaterra, hace 13 años. Este es uno de los grupos que representan al folclor mexicano y latinoamericano en todo el Reino Unido. Cada año se suman más colaboradores.  

“No somos parte oficial de la celebración de México en el 2015, sin embargo, durante todo el año estaremos impartiendo talleres de danza de diferentes regiones de México, además realizaremos colaboraciones con grupos de danza folclórica local para que nos compartan como bailar danzas inglesas, su significado, descripción de vestuario. Además, el grupo seguirá con su agenda anual, representando el folclor mexicano en diferentes eventos y festivales”,   agregó E. Lizzet Cedillo.

The Mexican Chamber of Commerce in Great Britain (MexCC)

“Me pareció un esfuerzo muy importante y atinado de la embajada para facilitar la comunicación y mejor entendimiento de los esfuerzos y labores que llevamos a cabo las organizaciones de mexicanos en el Reino Unido.  Además, fue muy gratificante darnos cuenta que la MexCC es la primera organización de mexicanos en el Reino Unido que se constituye legalmente y la única dedicada a la representación y promoción de negocios mexicanos en el Reino Unido”, senaló Yves Hayaux-du-Tilly, presidente de la Mexican Chamber of Commerce in Great Britain (MexCC).

La MexCC se constituyó legalmente en junio de 2011 y es la primera cámara de comercio mexicana que se establece en Europa. Ofrece servicios a sus miembros, negocios, empresas y empresarios mexicanos en el Reino Unido y negocios británicos con intereses en México.  

En ‘El Año de Reino Unido en México’ y ‘El Año de México en Reino Unido’, dijo Yves Hayaux-du-Tilly, que “la MexCC mantendrá sus actividades conforme al calendario de actividades que lleva a cabo anualmente, las cuales incluyen sus tres “Mexico Business Outlook” en abril, julio y octubre, y celebrará su Quinta Cena Anual de Gala y premiación a dos empresas y empresarios mexicanos y británicos. Además colaborará con ambos gobiernos y sus agencias de promoción de negocios, ProMéxico y UKTI en aquellos eventos del año dual que tengan vinculación con los negocios de sus miembros o con la promoción de las inversiones y comercio bilaterales, así como en la comunicación y promoción de todos los eventos que se llevarán a cabo dentro del año dual”.

The Mexican Londoner

The Mexican Londoner es un canal de noticias por internet para la comunidad mexicana y británica en el Reino Unido. La idea y concepto de este proyecto nació en 1999 y funciona a través de Twitter desde hace 4 años. Sobre la reunión declararon: “Fue una excelente oportunidad para conocer a la gente que contribuye a la promoción e imagen de México en Reino Unido y de intercambiar experiencias, opiniones, ideas y resultados” y que para el 2015, seguirán “difundiendo como siempre y oportunamente cualquier noticia y/o evento que gire en torno a México en los 365 días del año”. 

British Mexican Society in the UK

Para Richard Maudslay, presidente de la British Mexican Society in the UK, la junta fue “muy útil”, ya que “están preparando varios eventos especiales para el 2015”, los darán a conocer próximamente en su página web. Esta organización existe oficialmente desde el 5 de junio de 1942 en el Reino Unido, y está dedicada a promover la cultura mexicana entre sus miembros, realizando charlas y eventos especiales de recaudación de fondos para proyectos de beneficencia en México.    

 México en Raindance y Visión México

La reunión de líderes mexicanos en el Reino Unido fue “necesaria y gratificante. Todos los asistentes tuvimos la oportunidad de ratificar los lazos comunitarios y de colaboración al mismo tiempo de dar la bienvenida al embajador Diego Gómez Pickering. La línea de trabajo de la nueva administración es ambiciosa y sólida, creo que con los esfuerzos de cada una de las partes podemos trabajar para tener una gran presencia mexicana comunitaria”, expresó David Martínez Flores, director de México en Raindance, co-fundador Visión México.

Visión México, es una agencia de consultoría especializada en la promoción de cine mexicano en el exterior, cuenta con representaciones en Londres y México desde 2012. Su objetivo es crear lazos de promoción entre la industria cinematográfica nacional con el mercado europeo y proveer un servicio integral al trabajar directamente y en conjunto con realizadores, escuelas de cine, instituciones gubernamentales y la iniciativa privada.

“El año dual 2015 será un gran año para México. En Visión México estamos trabajando un plan de actividades de promoción de cine mexicano en el Reino Unido. Proyecto en colaboración con instituciones de gobierno e iniciativa privada que incluirán: estrenos internacionales en Raindance Film Festival, cine itinerante, masterclasses y eventos especiales. Esto con el fin de consolidar una gran presencia mexicana a través del cine en la psique británica”, indicó Martínez Flores.

Mexican Cultural Centre (MCC)

El Mexican Cultural Centre (MCC) es el primer organismo itinerante y virtual, registrado legalmente en el Reino Unido. Fundado en Nottingham, Inglaterra, el 16 de septiembre de 2013, con recursos personales de su director Eduardo Estala Rojas, y que tiene el objetivo de promover y difundir a México con artículos, reportajes, poesías, cuentos, traducciones, publicación de libros, ciclos de conferencias, círculos de lectura, presentaciones editoriales, cursos de español, coordinación de dossiers en medios de prensa internacionales.  

“Somos un organismo autónomo, plural, tolerante, crítico, que busca resguardar la memoria y ofrecer un mapa completo de la realidad del México contemporáneo”, señaló Eduardo Estala Rojas, director del MCC. “Estamos realizando varias actividades sobre México en el Reino Unido desde 2013 y con proyectos en el 2014 y 2015. Por ejemplo, publicaremos en estos días, un libro digital en coedición con el Instituto Cultural de León a través de la Feria Nacional del Libro de León, (FeNaL), México, para la promoción de la cultura mexicana en el extranjero. A finales de 2014, con nuestros propios recursos, saldrá otro libro con todo el material que divulgamos en nuestro portal electrónico. De esta forma preservamos la memoria y el trabajo de todos nuestros valiosos colaboradores de diversos países”, dijo Estala Rojas.    

Para finalizar, es importante nombrar a otros proyectos que realizan trabajo y promoción de México desde el Reino Unido: Mujeres en Londres, Mision Mexico/Love Life Hope, Familia Latina, Red de Talentos Mexicanos, Ventana Latina, ExpressArte, México Lindo Querido, Mexicanos Unidos UK, La Piñata @MexTechNews.   


Páginas web de organizaciones de mexicanos en el Reino Unido que participaron en este reportaje:

Mexicanos en Londres

http://www.mexicanos-en-londres.co.uk/

https://www.facebook.com/MexicanosEnLondresUk?fref=ts

https://www.facebook.com/mestizomexicanfolkloregrouplondon?fref=ts

MexSoc UK

www.mexsoc.org.uk/

www.facebook.com/MexSocUK?fref=ts

Son de América

http://sondeamerica.wordpress.com

https://www.facebook.com/pages/Son-de-América/

MexCC

http://www.mexicanchamberofcommerce.co.uk/

The Mexican Londoner

www.themexicanlondoner.com

British Mexican Society in the UK

http://www.britishmexicansociety.org.uk/index.html

Mexican Cultural Centre

https://mexicanculturalcentre.com/


 

Eduardo Estala Rojas, mexicano, es el Director General del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Reino Unido.

Gracias a Carl Sagan

Ana Laura Pazos González

Hubo una época en que cada domingo le pedía a mi papá que me llevara al Museo de Historia Natural a ver los dinosaurios y entrar, a lo que yo creía, era una auténtica vivienda maya. Por mucho tiempo dije que de grande quería ser arqueóloga para descubrir pirámides, ciudades perdidas y, si tenía suerte, incluso una momia.

Carl Sagan. Foto Especial.

Carl Sagan. Foto Especial.

Sin embargo, cada vez que intentaba leer un libro de páginas amarillentas comenzaba a estornudar y me lloraban los ojos; lo mismo sucedía cuando entraba a un lugar encerrado o herrumbroso. ¿Qué clase de arqueóloga iba a ser con ese carácter de princesa? Poco a poco mi sueño se fue apagando y me resigné a leer sobre los últimos descubrimientos y a ver en la televisión a los arqueólogos, con sus uniformes color beige y sus sombreros de paja, trabajar en las minas o bajo el inclemente sol.  

Con los años desarrollé una devoción por el cine y la literatura, pero la curiosidad científica siguió merodeando y se convirtió en obsesión cuando un amigo me regaló uno de los libros más importantes de mi vida. Desde las primeras líneas quedé encantada: «Nuestras contemplaciones más tibias del Cosmos nos conmueven: un escalofrío recorre nuestro espinazo, la voz se nos quiebra, hay una sensación débil, como la de un recuerdo lejano, o la de caer desde lo alto. Sabemos que nos estamos acercando al mayor de los misterios.» ¿Quién era este científico que recogía las palabras con tanto esmero? En su libro, Cosmos, Carl Sagan habla de estrellas, teorías, leyes, vida… pero lo hace con el espíritu de un viajero del tiempo, de un argonauta, de un poeta, de un romántico.

Le platiqué a mi papá del libro y me contó que en los años ochenta Carl Sagan junto con Ann Druyan y Steven Soter había escrito una serie televisiva llamada Cosmos, un viaje personal, en la que Carl aparecía como el piloto de una nave, parecida a un diente de león, que viajaba por toda la galaxia. Pero la nave no sólo viajaba por el espacio, también lo hacía a través de la historia. Una de las paradas fue la ciudad de Alejandría, en el siglo III a. C., donde vivía Eratóstenes, a quien le intrigaba el hecho de que durante el mediodía del 21 de junio (el solsticio de verano) una vara proyectara sombra en Alejandría y otra no lo hiciera en Siena, ciudad cercana a la primera catarata del Nilo. Con base en este simple fenómeno, dedujo que la Tierra era redonda y que la diferencia entre las sombras que proyectaban las varas era proporcional a la curvatura. Si la distancia entre Alejandría y Siena era de siete grados (una cincuentava parte de 360 grados), 40 mil kilómetros debía ser la circunferencia de la Tierra. Eratóstenes estaba en lo correcto. No sé si yo me di a entender: Carl tenía una habilidad sorprendente para explicar conceptos complejos en términos comprensibles.

«En las grandes tinieblas entre las estrellas hay nubes de gas, de polvo y de materia orgánica. Los radiotelescopios han descubierto docenas de tipos diferentes de moléculas orgánicas. La abundancia de estas moléculas sugiere que la sustancia de la vida se encuentra en todas partes.» La primera vez que leí este párrafo, tenía unos dieciséis años, pero me emocioné como una niña de cinco a la que acabaran de decirle que al día siguiente iría a la feria. Por mucho tiempo había escuchado respuestas rotundas y desesperanzadoras de científicos que, con ironía en la voz, descartaban la posibilidad de que hubiera vida en otros planetas.

«Que sólo haya vida en este pálido punto azul sería un desperdicio de espacio», les habría contestado Carl, que incluso escribió una novela muy factible y fascinante acerca del encuentro entre humanos y extraterrestres. Contacto fue llevada al cine por el director Robert Zemeckis; en la película, Jodie Foster interpreta a una investigadora del proyecto seti (Search for ExtraTerrestial Intelligence), que recibe una señal procedente de la estrella Vega, a 29 años luz de distancia. La señal se basa en números primos, de lo cual se deduce que tuvo que ser enviada por vida inteligente. Al descifrarla aparecen imágenes de televisión del discurso de Adolf Hitler en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1936. Dicho discurso fue la primera transmisión cuya potencia fue lo suficientemente grande como para que su emisión llegara al universo. Los extraterrestres captaron el mensaje, que había viajado durante 29 años luz, y lo enviaron de vuelta.

Si bien Carl Sagan nunca creyó en historias de ovnis ni abducidos, siempre fue un entusiasta de la investigación para encontrar formas de vida en otros planetas, aunque éstas fueran microscópicas. Fue él quien confeccionó el primer mensaje enviado intencionalmente por los seres humanos a los alienígenas. Se trataba de un disco de oro que, junto con el sistema de escucha y las correspondientes instrucciones, se introdujo en la sonda Voyager 2 en 1977. Entre otras cosas incluía un saludo en 55 idiomas, el encefalograma de los impulsos eléctricos de una mujer enamorada, el llanto de un bebé, noventa minutos de música de todo el mundo y un mensaje de paz.

Después de leer la novela y ver la película, le pedí a mi papá que me comprara un telescopio; era manual y enfocarlo no era cosa fácil, así que mejor me concentré en leer sobre cosmología y soñar con la existencia de una máquina del tiempo. Durante mi segundo año de preparatoria, ante la pregunta obligada ¿qué carrera vas a estudiar?, siempre contestaba que astronomía. Pero al revisar los programas de estudio, descubrí que poco versaban sobre leyes y contemplación, y mucho sobre ciencias exactas. Lo que realmente me gustaba de la astronomía era su parte filosófica o romántica; tuve que aceptar que lo mío eran las humanidades.

Muy pocos encuentran su vocación desde la infancia. En Cosmos, Carl Sagan escribe: «Aunque me fuera pronto a la cama, en invierno se podía ver a veces las estrellas. Las miraba, parpadeantes y lejanas; me preguntaba qué eran. Se lo preguntaba a niños mayores y a adultos, quienes se limitaban a contestar: ‘son luces en el cielo, hijo’. Yo ya veía que eran luces en el cielo, pero ¿qué eran? ¿Eran sólo lamparitas colgando de lo alto? ¿Para qué estaban allí? Me inspiraban una especie de pena: era un tema cuya extrañeza de algún modo no afectaba a mis indiferentes compañeros. Tenía que haber una respuesta más profunda. […] Decidí pues que yo sería astrónomo, que aprendería cosas sobre las estrellas y los planetas y que si me era posible iría a visitarlos».

Yo, como mis facultades y mi espíritu aconsejaban, decidí tomar el camino de las letras. Sin embargo, hace un par de años me las arreglé para entrevistar a Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano, y tomé lecciones de astronomía con un gran y querido profesor, Ernesto Juárez Davis. Es verdad que la mayor parte del tiempo la paso leyendo literatura, editando una revista cultural y escribiendo ensayos o ficción, pero me resulta imposible olvidar que vivo en un ínfimo punto azul que forma parte de «todo lo que es o lo que fue o lo que alguna vez será», el Cosmos. 

Nota del editor: Este texto se publica como parte del acuerdo de colaboración entre la revista cultural mexicana Bicaalú y el Mexican Cultural Centre. Recomendamos ampliamente visitar la página web: http://www.bicaalu.com/

Ana Laura Pazos González, mexicana, es escritora y directora de la revista Bicaalú.  Cuenta con estudios de Maestría en Humanidades por la Universidad Anáhuac. Autora del libro Parvada blanca en la ciudad (Editorial Jus, México, 2011).   

Alberto Paz

Alberto Paz. Foto de Karla Gaxiola.

Alberto Paz. Foto de Karla Gaxiola.

Tanka tradicional

Como la aurora

recorriendo la noche

así tu mano

avanzando mi cuerpo

en esta luna roja

Haiku tradicional

Vuelo nocturno

un destello tornasol

escarabajo 

*

Abierto a la luz

al pasear su corola

rueda un girasol

*

Bajo el dios azul

las manos verde verde

el aliento agua

Nota del editor: Los poemas se encuentran publicados en la antología Haikai desde Tijuana, 24 autores de Baja California (Colección Editorial CECUT, México, 2013), en donde se reunieron creaciones de los distintos géneros breves de poesía japonesa y cuya compilación estuvo a cargo de Roberto Castillo y Cristina Rascón. Se publican en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor.

Alberto Paz, mexicano, es estudiante en Lengua y Literatura de Hispanoamérica (UABC, México), gestor cultural y poeta. Manejó la difusión del proyecto Bicromato Flyer Literario (2011). Recibió el 3er. lugar en el Concurso de Creación Literaria UABC 2011 y ha sido ganador en 2012 del 4to. Slam Nacional de Poesía que organiza la REDNELL. Su trabajo se encuentra reunido en diversos diarios, revistas y antologías del país y el extranjero. Ha cursado talleres literarios con Guillermo Samperio, Mónica Lavín, Raúl Renán y Jaime Agusto Shelley. Actualmente labora como Coordinador de la Sala de Lectura del Centro Cultural Tijuana y participa en el proyecto editorial Ojo de Pez. 

Eduardo Ramírez González impartirá conferencia en la Universidad de Oxford

Redacción | MCC

Salvador Venegas-Andraca. Foto Cortesía.

Salvador Venegas-Andraca. Foto Cortesía.

Nottingham, Reino Unido.- El doctor y empresario mexicano Eduardo Ramírez González ofrecerá la conferencia «Ciencia, desarrollo tecnológico e innovación en las MiPyMEs mexicanas», con el propósito de compartir con la audiencia las nuevas caras de la industria mexicana, particularmente las relacionadas con ciencia, desarrollo tecnológico, innovación, generación de riqueza material y empleos de alto valor agregado.

Asimismo participará el doctor y empresario mexicano Salvador Venegas-Andraca, representante de la compañía Isis Innovation, empresa de transferencia de tecnología de la Universidad de Oxford a México. Ambos estarán en Inglaterra durante los días 17 al 21 de marzo de 2014.

Eduardo Ramírez González del Centro Kappa de Conocimiento, S.C., se dedica a la innovación tecnológica y la investigación aplicada. Mientras que Salvador Venegas-Andraca, es académico y fundador de la Sociedad de Estudiantes Mexicanos en el Reino Unido (MexSoc UK), organización sin fines de lucro que lleva 11 años realizando anualmente simposios sobre México en diversas universidades británicas.     

                                         

Doctor Eduardo Ramírez González

Centro Kappa de Conocimiento, S.C.

Miércoles, 19 de marzo de 2014 a las 5:00 pm.

Gibbs Room, Keble College, The University of Oxford.

Entrada Libre

http://www.keble.ox.ac.uk/about/location

Eduardo Ramírez González. Foto Cortesía.

Eduardo Ramírez González. Foto Cortesía.

Acerca de la conferencia: 

Con base en la experiencia de Centro Kappa de Conocimiento en el diseño y ejecución de procesos de transferencia de tecnología a diversas ramas de la industria mexicana (e.g. automotriz y biotecnología), formación de recursos humanos de alto nivel y colaboración en la construcción de círculos virtuosos academia-industria-empleo-sociedad, el propósito de esta plática será compartir con la comunidad mexicana la transformación que hoy vive la industria de nuestro país así como las correspondientes oportunidades de empleo y desarrollo.

Centro Kappa de Conocimiento, S.C. (http://www.ckconocimiento.com/), es un centro de investigación y desarrollo comprometido a elevar y asegurar la competitividad duradera basada en el conocimiento, incrementando el capital humano, estructural y relacional de las organizaciones. El capital humano es fundamental como fuente de innovación y renovación estratégica, por eso CKC se encarga de desarrollar las estrategias efectivas para cada uno de los integrantes de la organización; y el alcance está limitado al conocimiento interno del empleado. Producen los mecanismos y estructuras que su organización necesita para apoyar a los empleados a lograr el desempeño intelectual óptimo y por consiguiente el desempeño total de la empresa. Somos la pieza clave para crear valor en las organizaciones a través de un capital estructural basado en las relaciones externas a la organización. Centro Kappa de Conocimiento ha sido certificado por CONACyT como Oficina de Transferencia de Tecnología. 

Aproximaciones a Ricardo Muñoz Munguía: de los pormenores del asombro, la luz.

Juan Carlos Recinos

Si se extiende la luz

toma la forma

de lo que está inventando la mirada

JEP 

Ricardo Muñoz Munguía. Foto cortesía.

Ricardo Muñoz Munguía. Foto Cortesía.

I

Para Marco Antonio “El Yuca” Murillo.

Poesía, es todo y es nada. Nombra, duda, absorbe, traduce y traslada. El poeta es una voz que  el tiempo moldea en silencio, el poeta es un espejo donde la palabra significa. Polvo de pabilos (K editores, 2009), de Ricardo Muñoz Munguía (Chignahuapan, Puebla, México, 1970), es un libro que de principio a fin deletrea, donde el eco de su voz se difumina en las cosas que designa. Este poemario integrado por seis secciones Furia de soledades, Cenizas de silencio, Lumbre en cálamo, Rumores de la tumba, Bocanadas de luz negra y Realidad que sueño es, advierte la búsqueda de una angustia, que uno como lector ve desplegarse en el primer poema de este libro: 

Algo nace dentro del infierno

algo sin nombre y sin dios

algo entre llamaradas.

Escucho.

El poeta en estos primeros versos, entreteje el paisaje de su alma y traza, con notable oficio, la geografía que experimenta cada poema como un sol de nadie.  Convierte los versos en un festín de palabras  que cincelan el asombro, fluye con naturalidad. Muñoz Munguía asume su oficio con tal intensidad y nos dice:

Crepúsculo donde la muerte mora

es inicio del fin de algo, de lo que deja de ser.

Los elementos perfectamente visibles en los ojos del poeta, iluminan estas páginas, gobiernan con buena poesía y verifican de manera eficaz todo aquello que ha sido nombrado y que nos interroga. Furia de soledades la primera parte de este poemario es un testimonio donde el poeta busca permanecer, donde su risa en lugar de llanto, es una flama invisible. Los poemas de esta sección contienen diálogos con voces simples, condición que permea en todo el libro como una comunión, no como consigna. Aquí el poeta rezuma su muy particular manera de transcribir el mundo. Cenizas de silencio expresa, exacta y legiblemente,  una música natural, digamos que el misterio es un signo frágil, al cual  el poeta da respuesta: Al pabilo lo sembraron / entre sangre nocturnal, / veladora de alientos silenciados. Se podría decir que aquí reza cierta fuerza expresiva y original que permite ver una mínima porción del mundo del vate. Lumbre en cálamo y Rumores de la tumba, son dos apartados de Polvo de pabilos, donde en el goce del texto, por simpatía con la poesía o por un esfuerzo en particular, uno se acerca de manera espontánea a un poeta que sabe comunicar y decir. Poemas que son frutos maduros y de los cuales se sabe, es una virtud de pocos redondear la hazaña epifánica, donde se reconcilia la realidad y la textualidad que tensan la experiencia que se establece a manera de una revelación poética: 

*

Sólo los muertos

recorren con libertad

los sueños,

no tienen obligación de despertar.

*

La casa conmigo escapa en el rumor nocturno,

tiempo en que los sueños iluminan la sombra.

*

En Bocanadas de luz negra uno asiste a un mundo pausado por el asedio de la materia iluminada, a un enjambre de relámpagos que habitan estas páginas y que buscan establecer un juego con la memoria.

Tiempo sostenido en la maraña

del visitante leproso,

recién desembarcado en Veracruz.

Le vi arañas vivas en sus manos,

hilos que eran gritos de sangre,

nervios estrangulados

sobre la piel bañada de sufrimiento.

El hombre me respondió lo que deseaba saber

a pesar de no hacer la pregunta:

“He venido para que mutilen mis manos”,

y apretó los puños.

Se fue.

Las palabras caen y testifican en su descenso, la restitución del tiempo, tiempo finito e infinito que da identidad al mundo en un punto de inflexión entre cada una de las secciones que integran este poemario. Asombro que alcanza su punto más alto en Realidad que sueño es sección donde un solo poema Paraíso de brasas vibra como una resonancia cautivadora. 

El principio donde nuestros cuerpos…,

tampoco es tu mirada

que posas al fondo de mis ojos

cuando las bocas abren sus horizontales puertas

y dejan a solas el tremendo ataque de las lenguas

besándose con todo su cuerpo,

batiéndose entre la sangre del deseo,

haciéndose cada vez más fuerte una y otra

conforme el dragón salival les concede brío y calor.

Sin embargo, siguen sostenidas

a pesar de sus esfuerzos dados por el dolor del deseo;

no podrán arrancarse para dar nuevos frutos en otra boca,

pondrán su sabor en la falda de tu pubis

y trazarán, como si de una ciudad se tratara,

caminos a lo largo de tu cuerpo,

rumbos que sólo míos habré de recorrerlos

en este instante en que tu nombre

hace sudar mi lengua

La música emotiva que se desprende logra una atmósfera definida, precisa y altamente expresiva, donde un mundo múltiple y diverso, asombra  por la paciente construcción de una voz que devasta la noche con una fluidez y un pensamiento único. Cada una de las partes que componen este libro, abren un diálogo distinto  sin escisión  en la totalidad de la misma. Cobran forma en los fundamentos del espíritu humano, donde nombrar es una verdadera  prueba de amor y fe en el poder de la palabra.

II

La palabra alude a un mundo natural, reactiva la memoria en ecos que se apoyan en los recuerdos que laten al paso del tiempo. No hay tema que no pueda ser poesía. Ricardo Muñoz Munguía en Melodías del suplicio, pareciera querer demostrarnos en los poemas que integran este libro, que la palabra, misteriosa e iluminadora, es un acto de conocimiento en la inmediatez de la creación poética. Este poemario integrado de 4 secciones, Sacrilegio de cicatrices,  Estuario, Plegaria por las ciudades y Luciérnagas núbiles, se abre como una rosa de los vientos, cada apartado apuntando hacia un rumbo determinado por el poeta. La fluidez con la que se despliegan los poemas, su secreta fugacidad y la eficacia con la que rebasa la simple experimentación es una factura precisa que aparece con toda naturalidad en quien hace de la poesía su propio periplo:

Busqué en toda mi vida

una frase para mi epitafio,

que me definiera como escritor,

pero sólo encontré fantasmas dictándome.

Este fragmento que cito de Sacrilegio de cicatrices, revela el desafío del poeta hacia el tiempo, la meditación inusitada para convivir con algo deliberadamente ambiguo: la muerte. Toda la imagen poética contenida en este palabra, vivifica una experiencia de vida, tan real como palpable, que establece un juego de múltiples voces, que se abisman y contradicen, pero que en el diálogo contienen la reflexión en el universo del lenguaje propuesto por el poeta. En Estuario, uno asiste a una celebración donde la palabra cobra  la forma del deseo, uno testifica que el cuerpo es entonces lo sagrado y que la primera razón de su validez no reside en la propia experiencia, sino en el mundo creado a través del ejercicio poético:

He visto mi cuerpo

seguir

sus pasos

sin mí,

y desde tu casa le grito que no se vaya

pero se va

y así, huérfano,

me defiendo a vivir en ti.

El tono armónico que Muñoz Munguía resalta en este conjunto de poemas, reafirma su constante convicción de su ejercicio creativo, de su mirada que, como lo indica el título de esta sección Estuario, en la fluidez hacia la desembocadura, se asume el asombro de la muerte como una variación de la memoria y el olvido. Pacto que se inicia bajo el árbol que vivifica lo sagrado:

¿Dónde más?, sino tu boca

sea el mejor sitio donde me guardo,

que si de ahí me arrojas

le arrancaré la lengua a tu corazón frío.

Una mirada penetrante como la del poeta, sabe hallar los asombros de la vida, iluminarlos, reconocerse en ellos. Su oficio es nombrar, dar testimonio de lo que transita en su escenario lírico. Y parece ser que Muñoz Munguía asume el quehacer poético con su palabra precisa, no otorga concesiones en sus construcciones verbales:

El sabor sepia que en ti deja

esta figura mía, es para que el silencio

con sus activos acentos brote

a mitad de la navegante noche

y te exclame la onomatopeya

del tic-tac golpeando en tus puertas

con el aroma de mi nombre.

En palmas de tu mano

se desmembra la razón,

entonces resbalan voces ocres

que van dando color

al camino rugoso

por donde he venido

hasta tu hermosa casa.

Nada queda al azar, todo se hilvana de una manera sabia y serena. Todo lo que es misterio se nombra. Como un itinerario, la rosa de los vientos nombra las emociones palpables de la noche, nombra y fundamenta. En Plegaria por las ciudades y Luciérnagas núbiles, las melodías a las que el autor alude  en el título del libro, producen correspondencia cuando dice:

La marcha hacia mi ciudad es lenta,

raíces nacientes del orbe de sueños

van a la cima de la montaña de tinieblas

donde mis pies escapados de la lumbre

dejan su desnudez y su rastro sobre rocas

en que cimenté mis infortunios reacios.

Pareciera que el poeta no sólo construye un libro de poemas, las sonoridades que surgen de sus textos, parecieran pequeños universos vivos, que se suceden con inquietante delicadeza, como olas, van dejando su huella para que cada uno entreteja su propio universo: 

SEMILLA DEL DÍA

Al abrir el puño una parvada de golondrinas

escaparon veloces hasta perderse

en el voraz horizonte que tragó el plumaje

de la breve biografía de la primavera,

donde dibujaron el rumbo del tiempo muerto

formando con su vuelo terco y desordenado

frazada para las rudas caricias sobre cicatrices,

las que muerden la carne hasta sangrar el olvido.

Las horas primeras lamen el cielo

sobre el alba soñolienta

en el naciente desafío del día.

El canto de luz ha subido inclemente

a la derrota de los pies solitarios,

imperio de la sarna de mendigos y

huellas de acaudalados malditos:

eternamente hambrientos hombres de oro

eternamente desmoronadas mujeres de plata

que no demoran su bandera sagrada,

de colores insulsos acuñados por falsas monedas.

Ricardo Muñoz Munguía, es un poeta que define el acto poético como una celebración muy rigurosa, donde prestigia la experiencia en  ejercicios muy depurados, que proyectan multiplicidad, pero a la vez, son una ventana a la memoria, esa en la que se reivindica la sensibilidad y la inteligencia de quien sabe sentir el mundo. Para el poeta, la enseñanza es un secreto:

donde la pasmada razón prismática

es gota enredadera sobre paredes

que cobardes y valientes trepan

conforme la generosa muerte

los bendice con el vasto beso

que incendia el vigor turbulento.


Nota del editor: Texto leído en el marco de la XXVI Feria Nacional del Libro de León (FeNaL), México, 2013. Se publica en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor y la FeNaL.


Juan Carlos Recinos, mexicano, es poeta, ensayista y editor. Autor del poemario Cantos Peregrinos. En el 2002 obtuvo una mención honorífica en el concurso de Poesía FIL Joven, en el marco de la Feria Internacional del Libro, de la ciudad de Guadalajara, México. Ha sido becario del Fondo Estatal Para la Cultura y las Artes de Colima, México, 2012, en el área de poesía.   

Mario Duarte

El Mexican Cultural Centre tiene el honor de publicar en exclusiva “Gritar pa’ comer” una pieza-entrevista-paisaje sonoro social del compositor mexicano Mario Duarte. La pieza es sobre los Vagoneros del metro de la Ciudad de México.  

Mario Duarte, mexicano, inició sus estudios de guitarra con Juan Manuel Olguín. Posee una licenciatura del Trinity College of London en Teoría Musical, Crítica y Literatura; y un Diploma en ejecución guitarrística por The Royal School of Music en Inglaterra. Después de completar su entrenamiento musical trabajó como compositor, guionista, productor y locutor en Opus 94.5 FM del IMER en México. Su música ha sido interpretada en los principales foros y festivales del país. En el 2010 inició el programa Comunidades Sonoras cuya labor se centra en la creación de agrupaciones musicales para tratar de reconstruir el tejido social en áreas marginadas de la Ciudad de México. Actualmente realiza un doctorado en Composición en el NOVARS Research Centre de la Universidad de Mánchester, Inglaterra. 

México visto por sus personajes

Guillermo Samperio

La obra de Mariano Silva y Aceves está signada por lo pequeño: sus relatos son breves, sus temas se refieren a los sucesos mínimos y la mayor parte de sus personajes son niños. Sus relatos fluctúan entre el ensayo, el cuento y el poema en prosa; muchos de ellos, aunque vívidos y fotográficos, se aproximan a la literatura fantástica y al realismo simbólico mezclado con detalles cotidianos naturalistas y un final abierto.

Guillermo Samperio. Foto Cortesía.

Guillermo Samperio. Foto Cortesía.

El 26 de julio de 1897, nace en La Piedad de Cabadas, Michoacan, Mariano Silva y Aceves. Estudió bachillerato en el Colegio de San Nicolás de Morelia, donde aprendió latín y griego. El año de 1907 llegó a la Ciudad de México para ingresar a la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde conoció a otros estudiantes con los cuales integraría el grupo del Ateneo de la juventud con Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Julio Torri, Martín Luis Guzmán, Pedro Henríquez Ureña y otros. A Silva y Aceves se debe la afición que tuvieron por los escritores ingleses y norteamericanos, y el gusto por el ensayo y los humoristas. En ocasiones, los relatos del grupo lindaban con el poema en prosa y los ensayos con el cuento imaginario y, a la inversa, el cuento lindaba con el ensayo.

La generación anterior, la de Luis G. Urbina, Angel de Campo “Micrós”, Rafael Delgado, entre otros, mantiene bien definida la distancia entre los géneros históricos: cuento, poesía, novela y ensayo; en cuanto a los géneros teóricos en México aconteció un fenómeno distinto al de Europa: en un mismo periodo convivieron románticos, realistas, modernistas y aun naturalistas.

La ciudad de México es representada desde distintas perspectivas; del medio popular en que se desenvuelven los personajes, no se desdeña nota alguna, así sea ensoñadora, cruda o grosera. La imagen literaria puede ser un medio para analizar las distintas visiones de varios autores. La metáfora quiere resolver en su unidad la pluralidad del mundo. Toda metáfora tiene en sí un poder de reversibilidad en el caso de Silva y Aceves y de Angel de Campo: los dos polos de una misma imagen pueden desempeñar, alternativamente, el papel real o el ideal.  Gastón Bachelard, basándose en las teorías de Jung, postuló la posibilidad de establecer una “ornitopsicología”: el pavo real es un ave que en su plumaje significa las riquezas de la tierra, que en su vientre gesta riquezas; el ruiseñor es un ave diminuta que genera un bosque con su canto y en el follaje se vuelve invisible, es un pájaro de aire. Una de las fiestas más hermosas durante la Edad Media es la Festividad del Asno. Los campesinos sentían simpatía por ese animal, como ellos, rudo, terco, simple, trabajador. Podemos, entonces, pensar en una “psicozoología”.

Micrós registró con profundo realismo y melancolía las costumbres de su época siguiendo la línea trazada por José Joaquín Fernández de Lizardi, matizada con la doctrina nacionalista de Altamirano. Su tono, ponderado y discretamente irónico, difiere del estilo ornamental y audaz de sus contemporáneos, los modernistas. Su tema fue, sobre todo, la ciudad de México y los problemas diarios de la clase media baja, marginada de las ventajas del progreso porfirista. Micrós, al hacer una síntesis de los problemas humanos de las barriadas de México, recurre a ciertos animales –perros, pájaros, caballos, burros, gatos– que forman parte de la vida diaria de la gente de esos barrios; sienten, sufren y gozan lo mismo que los hombres o, inclusive, por una significación metonímica, pueden ser símbolos vivos de psicologías humanas. En “El fusilado” describe el arrabal como “ese muladar de casas vetustas y ruinosa”; El Pinto sabe lo que es la vida de perro y El Chiquitito la angustia de la libertad.

En “El gran ojo de una vaca”, Silva y Aceves descubre no el alma de las vacas sino la de los hombres; dice que los pastores son apasionados y tiernos como las ovejas en tiempos de crías; y los rústicos, que tanto entran en la novela y el cuento mexicanos, son fieros y sumisos como una vaca de ordeña o rencorosos y vengativos como el buey taciturno de una fábula. De las vacas que viven en la ciudad dice que “han olvidado casi por completo el bramar” y que “la mansedumbre del ganado no es sino la inacción de la tristeza”; como los hombres de las ciudades, han aprendido costumbres metódicas que les traen como consecuencia enfermedades y las tienen siempre achacosas y envejecidas.

El “héroe” preferido de Silva y Aceves –el volumen Animula está dedicado a él– es el niño vagabundo y aventurero, quien siempre aparece en paralelismo o acompañado de un perro. Los perros están hechos para la aventura; los gatos, para el hogar. Respecto a los primeros dice Silva y Aceves: “Los perros y otros animales domésticos, no es extraño que se pierdan, porque está demostrado que, en poder de los mexicanos, se les despierta un espíritu vagabundo y aventurero que acaba por decidirlos alguna vez a no volver más a su casa”. Al igual que los perros, dice Silva y Aceves, sin tono peyorativo, los niños mexicanos tienden a perderse porque escapan de su vida desdichada y sobreviven sin ayuda de la ciudad: “En las ideas de ese niño las calles fueron hechas para mirar los interiores de las casas y no para conducir a ellas”. Cuando los padres notan que el niño no vuelve, inventan ladrones y robachicos. Sin embargo, la ciudad devora la transformación mágica que logra la mirada de lo pequeño: “Si los grandes edificios y el comercio no lo impidieran, el niño vagabundo podría gustar bien del brillo de una nube, del fondo de una calle o de la sombra de una torre, y se notaría desde luego la buena influencia de estos datos en su mirada”.

El mismo personaje es tratado de manera pasional, persuasiva y aleccionadora, por Micrós y Urbina. En el cuento “Hijos de cómica”, de Luis G. Urbina, transcurre a manera de confidencia, el tono personal e íntimo, la ternura y la compasión. Dice de los hombres y mujeres de la bohemia lírica: “Ellas, avaras, calculadoras y vulgares…Ellos, egoístas, coléricos y brutales con sus compañeros de oficio, cínicos y encanallados; todos ellos y ellas, de apariencia amable, deudores, risueños, complacientes, cómicamente afectuosos…”. Entre esa gente muere el sentimiento de un hombre por un niño. En Ve a la escuela el vagabundeo del niño es antagónico al amor materno que le suplica dulcemente que sea bueno y estudie.

Urbina significa la melancolía, el tono crepuscular del romanticismo maduro que en América se llamó modernismo. Para conmover, los cuentos de Urbina, como los de Micrós, ajustan los elementos formales y expresivos: un solo hilo narrativo, intensidad y un final contundente que arroja al lector más allá de las esferas de la pura anécdota, dándole su forma visual y auditiva.

A Micrós le preocupa la miseria y la injusticia que sufren los desheredados, los pobres que en su camino no encuentran sino frustraciones, el Chato Barrios es el polo opuesto de los niños de Urbina y de Silva y Aceves. El Chato Barrios es el hijo del carbonero “y ese Chato es un muchacho de traje hecho jirones, que estudia en libros prestados, vive en un suburbio, jamás falta a clase y parece prometer” y que siempre se disputa los primeros lugares con Isidorito Cañas hijo de familia rica que viste de seda y usa costosos sombreros y guantes relucientes; sin embargo, dice Micrós:

…pero me consuela saber que de ese barro amasado con lágrimas, de esa lucha con el hambre, de esa humillación continua, de esa plebe infeliz y pisoteada surgen las testas coronadas de los sabios que, os juro, valen más que esos muñecos de porcelana, esos juguetes de tocador, que en la comedia humana se llaman Isidorito Cañas.

Los tres escritores tratan el mismo personaje desde distintas perspectivas. A Jorge Luis Borges no dejó de asombrarle que Platón postulara que el arte es obra del hombre inspirado, y que Edgar Allan Poe escribiera un ensayo en el que promulgaba el predominio de lo racional sobre la inspiración en la literatura: una tesis romántica de un clásico y una tesis clásica de un romántico. El niño, en el cuento de Luis G. Urbina tiene una intención aleccionadora, como las fábulas griegas; en Micrós, tiene intención persuasiva: un tratamiento clásico de un modernista y un tratamiento romántico de un realista. El niño, con Silva y Aceves, se convierte en un ser casi fantástico.

Más que registrar los acontecimientos de la Ciudad de México, Silva y Aceves esbozó excelentes retratos psicológicos de sus habitantes y contempla la ciudad a través de los ojos de sus personajes. En algunos de sus relatos toca el tema colonial, que después se convertiría en género literario: la leyenda, que alcanzaría su máxima expresión con el peruano Ricardo Palma. Pero Silva y Aceves, además de presentar un suceso de la época, daba una explicación que hace emparentar al texto con lo fantástico extraño. Don Juan Manuel, según la leyenda, fue un marido celoso que todas las noches le preguntaba la hora al primer paseante nocturno que encontraba, y si eran las once le decía: “Dichoso vos que sabeís la hora de vuestra muerte”, y lo asesinaba; al tiempo sus víctimas y los demonios se lo llevaron por los aires en castigo por sus crímenes. En la versión que nos da Silva y Aceves del famoso caballero español don Juan Manuel de Solórzano, que vivió en la ciudad de México, el personaje es enviado a Perú, y se divulga la conseja del rapto por seres sobrenaturales. Los numerosos crímenes que ensombrecieron el gobierno del virrey marqués de Gelves se atribuyeron a ese caballero español, que se dedicaba a coleccionar armas y relojes. Sin embargo, dice Silva y Aceves, la época del virrey marqués de Gelves se señaló en la Nueva España por sus numerosos asesinatos. Se cometían de todas maneras y a todas horas sin el menor escrúpulo. Hubo quien recibiera la muerte a las once de la mañana, de un hachazo en la nuca, al detenerse en una calle solitaria a leer un bando real, y también quien muriera precipitado del balcón de su propia casa mientras pasaba entre los dedos las cuentas de su rosario mirando una procesión de Corpus. Otros amanecían ahorcados de los arcos del gran acueducto o perecían apuñalados en el descanso de alguna escalera, y aun se dio el caso de alguno que al tender cortésmente la mano para saludar a dos señoras recibiera por detrás dos estocadas que le quitaron el habla para siempre.

Próximo a Torri y a Reyes, Silva y Aceves quiso perfeccionar la prosa breve: sacó filo a la paradoja ideal de la sugerencia, es decir en lo que no se dice totalmente pero que se sobreentiende. En el cuento “Las rosas de Juan Diego” hay una malicia que, de acuerdo a la manera como se lea el texto puede pertenecer a uno de dos géneros teóricos: a lo fantástico maravilloso, si aceptamos que las ambigüedades del relato se resuelven con leyes distintas a las de nuestro mundo cotidiano; al realismo simbólico, si la aparición es una alegoría. La misma leyenda de la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac es tratada por Luis G. Urbina en “El milagro de la Virgen india”, pero este se limita al registro explicado, no a la representación. Alguna vez comentó que las discusiones de carácter eclesiástico no le preocupaban, pues es indudable que las fiestas de la Virgen de Guadalupe y las funciones religiosas del mes de diciembre en la Basílica persistirán a través del tiempo porque jamás en devoción alguna se mezclaron tan completa, tan armoniosamente, para consuelo de una raza fetichista y triste, la fe, la esperanza y la caridad.

Guillermo Samperio, es uno de los cuentistas mexicanos más reconocidos junto a autores como Juan Rulfo, Juan José Arreola y Julio Torri. Es autor de más de veinticinco libros, entre ellos, Cuaderno imaginario, Miedo Ambiente, Al filo de la luna, Lenin en el futbol y Emiliano Zapata, un soñador con bigotes. Ha sido galardonado con la Medalla a las Artes por los países del Este 1985, el Premio Instituto Cervantes de París dentro del Concurso Juan Rulfo 2000, el Premio Letterario Nazionale di Calabria e Basilicata 2010 y el Premio Casa de las Américas 1977.

Anverso y reverso en la obra de José Luis Cuevas

Miguel Ángel Muñoz

El sentido del espacio en la obra de José Luis Cuevas (México, DF, 1934) se conforma en el juego de límites, en su interacción con las formas que va creando. Crear un lugar significa poner límites, delimitar introduciendo un espacio o vaciándolo. Sacar el espacio de cualquier dibujo es para Cuevas configurar un lugar, entre la vida y la muerte, desde donde contemplar el horizonte y entregarse a la luz y al trazo que la propia luz crea. Dibuja para corregir. “Quienes dibujamos –dice el poeta inglés John Berger- no sólo dibujamos a fin de hacer algo visible para los demás, sino también para acompañar a algo invisible hacia su destino insondable”.[1] El arte de Cuevas, brota, es un juego incesante de formas, volúmenes, lenguajes. Todo se combate y se recrea al mismo tiempo. Sentido inverso de la realidad: estructuras que producen movimiento, sonido.

José Luis Cuevas. Foto Cortesía.

José Luis Cuevas. Foto Cortesía.

Mientras en la Europa de mediados de los años cincuenta se imponía la obra de los expresionistas abstractos norteamericanos como Willen de Kooning, Jackson  Pollock, Esteban Vicente, Theodoros Stamos, Mark Tobey, Franz Kline y Robert Motherwell, y de los informalistas como Luis Feito, Manolo Millares, Rafael Canogar, Antonio Saura, Antoni Tâpies, Josep Guinovart, Pierre Soulages, Jean Fautrier, William Scott, Wols, Emilio Vedova, Alberto Burri, entre muchos; es cuando José Luis Cuevas realiza sus célebres litografías sobre la obra de Quevedo, Kafka y el Marqués de Sade. La figura respira, signo que encarna una oscura voluntad de creación; a su vez, el trazo se despliega secretamente en cada línea. Sueño mineral que se disuelve en el espacio: contradicción sensible, el espacio no se toca, se percibe. Color y forma están unidos en un contexto altamente poético.

En algunos dibujos y grabados el artista vuelve a “recomponer” las figuras, les da una composición para  lograr el efecto deseado. Le gusta contrastar superficies: trabajar en la organización del espacio, romper, rasgar, es decir, unificar. Azar electivo, como decía André Breton. Plenitud y vacuidad, juego visual y poético para conformar un lenguaje. Símbolo que es mejor y peor. El símbolo es realidad e irrealidad, juego lingüístico que encuentra un significado importante en la obra de Cuevas. Este aprovechamiento no sólo evoca su creatividad figurativa, donde recrea agonías, crímenes, cúpulas, desvaríos, monstruos y monstruosidades humanas. De forma  atrevida y sarcástica, se pierde en múltiples imágenes que  van generando cierto gestualismo expresionista, lo que situó su obra, junto a otros artistas latinoamericanos –Jacobo Borges, Ricardo Martínez, Armando Morales, Fernando de Szyszlo y Francisco Toledo-, en un fecundo espacio que recapitulaba críticamente el pasado, próximo y lejano, y que despuntaba como una fabulación reinventada de la figuración.

Cuevas ofrece una lectura de su trabajo que está por hacerse, y no sería en vano porque subraya la naturaleza de una obra que no culmina todavía sino que ha convertido su lenguaje en materia artística, en un creador sin retorno, pero sí en el centro  “reformulador” del  cambio estético contemporáneo. Es decir, toma y retoma una voz poética poblada de símbolos que van más allá de la epitafia del arte. Cuevas respira aires inéditos constantemente y cada trazo es una fugaz imagen nostálgica, es una meditación sobre el inicio de imaginar sin premuras, para desentrañar la complejidad cotidiana, a la vez que fundamenta conceptos cognitivos de su actividad artística: línea, movimiento, signo que  se encuentra perdurable. Cada trabajo resulta complejo, rico y deslumbrante.

Cuevas deja descubrir su proceso inventivo, proporcionando soluciones gráficas y plásticas diversas, que, como siempre, nunca dejarán de asombrar. Las obras contienen un interés iconográfico adicional, añadido a sus diversos autorretratos, que evocan a nuestro imaginario propio. Es una obra de evolución, imágenes líricas, tortuosas, pues Cuevas busca dentro de sí y lo que busca es poner al “yo” en un estado de incertidumbre: sólo así muestra su propia identidad. Dice Mario Vargas Llosa sobre Cuevas: «Su mundo está poblado de marginales, en él la regla es la excepción: catálogo del crimen, paraíso de la deformación, resumen de todas las taras concebibles del hombre…”[2]

Al observar en retrospectiva su trabajo, llego a pensar que me encuentro ante la presencia de un artista que produce una seducción por lo subjetivo y lo poético, ahondando en la relación figura-signo. Fruto de estas atracciones fueron sus series sobre Sevilla, sus estudios, los secretos de Walter Raleigh y sus interminables autorretratos. Símbolos que descifran el laberinto, por caótico que parezca, interminable del artista. Y no me extraña que, siguiendo este proceso, sea el mismo Cuevas quien se pierda en esa complejidad estética. Metáfora sorprendente, conjunción y disyunción de los espacios que Cuevas profana. Quizá la palabra exacta para definir este proceso sea ritmo. El espacio recupera e interpreta los signos que se crean a partir de un trazo sorprendente.

Ya en 1965 Cuevas se libera de influencias estéticas y extra estéticas para abrir camino a su lenguaje individual, único e inédito, que usa y repite en dibujos, grabados y, recientemente, en esculturas. Transforma su imaginación en realidad, crea un registro personal de la memoria.  Manicomio, Mujeres del siglo XX, Comedia humana I y II y Funerales de un dictador son registros expresivos en el cual sorprende la exasperada voluntad por decir. Su dramatismo y su poder radican precisamente en su definición. Picasso transforma los espacios escultóricos y arquitectónicos de la pintura. Pinta y destruye, oculta y revela cada línea sobre un dibujo. Busca la poética del espacio donde habitan, como decía Paul Veléry, los cementerios marinos. Cuevas, en cambio, no profana, sino recrea las estructuras, el porqué de sus movimientos. El sentido de la composición en la obra de Cuevas es romper los límites. Crear un espacio pictórico es delimitar, concretar escenarios, delimitar introduciendo, concretar vaciando. Entretejer un dibujo es crear un lugar donde se contempla la atmósfera y se descubre la materia.

En 1955, Cuevas viaja y expone por  vez primera en París, en la Galería Edouard  Loeb; es el comienzo de su interés por “internacionalizar” su obra y por las corrientes vanguardistas de la época y el culmina años más tarde con grandes exposiciones retrospectivas en diversos museos como el  Museo de Arte Moderno de París, en 1976; en el Museo  Ludwig, de Alemania, en 1978;  en el Chicago Internacional Art Exposition, de esa ciudad en 1987, en el  Museo Nacional Centro de Arte  Reina Sofía, de Madrid,  en 1998, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, México, DF, 2008, y en el Museo de Arte Contemporáneo de Santo Domingo, República Dominicana en  2010.  

En la década de los sesenta y setenta descubre nuevamente a Picasso, Klee, Matisse, Braque, al círculo cubista; confronta su trabajo con Antoni Tàpies, Albert Ràfols-Casamada, Pierre Alechinsky, Antonio Saura, Frank Auerbach y el francés Pierre Soulages. Se interesa más por la línea que el ojo pierde, encuentra y vuelve a perder, al grado de reinventar cada trazo. Se concentra, se pierde, pierde el sentido del tiempo, pero rescata el espacio. Juego que descubre composiciones. Es en la representación de sus figuras donde Cuevas revienta la forma total de la masa del cuerpo humano. Así lo vemos en sus series de 1953-58, donde trata de contener no sólo el cuerpo sino la gestualidad del mismo. Es la línea de una figura yaciente, que indica secretos, desde el momento mismo en que el artista descompone los volúmenes. Es el límite el que define cada cuerpo, cada espacio, cada materia; este límite es el que define la claridad del dibujo de José Luis Cuevas a partir de los años setenta.

La realidad meditada del espacio corpóreo se define claramente en su serie de dibujos sobre Kafka realizados para su exposición del Museo de Arte Filadelfia. Lo que al principio es un problema de lenguaje pictórico, Cuevas lo va llevando más allá; él crea un espacio externo, no se conforma con construir formas sino tiende a destruirlas. Todo el peso de las figuras se concentra en la composición, en el ritmo que gravita en su composición.  Si Matisse elevó el trazo a forma poética, Cuevas cuestiona y define el espacio de la esencia de la línea: su propio límite. El elemento estético y poético del dibujo es, y era desde el siglo XIV, un espacio considerado como transformador de volúmenes; por ello Cuevas cuestiona el vacío que produce un dibujo, el espacio que crean los materiales.

El dibujo de Goya sigue cánones de otro tiempo, quizás concreta o sintetiza el modo platónico de un espacio habitable, mientras las ideas van guiando su espíritu creativo. Cada figura tiene forma, cada forma se contradice y se afirma entre sí, de un modo intemporal más que temporal. Anverso y reverso de su discurso estético. El espacio poético creado por Goya es único en cuanto lo define su propio trazo. Por ello, Cuevas indaga nuevas formas, define de forma especial su acto plástico. En esa búsqueda, Cuevas es más rotundo y perfecto en el dibujo. No contradice: interroga y responde.

El diálogo que establece entre silencio-espacio, silencio en el trazo y espacio en el dibujo es determinante en su obra. El silencio no es un acto nuevo, el mito griego nos habla de ello y los gnósticos discutieron abundantemente de lo inefable del silencio del abismo. La experiencia del místico – decía San Juan de la Cruz- es algo absoluto, pero su paradoja es situarse en el lenguaje. Es atracción por el silencio y la reflexión sobre el silencio. Su experiencia, como la de Cuevas, pertenece, de algún modo, al mundo de la meditación, del asombro. En la poesía de Paul Celan o en los estudios herméticos del antiguo Egipto hay una valoración del silencio: el silencio como materia natural del texto y el poema como espacio del silencio. Hay cierto paralelismo entre el acto artístico de Cuevas para quien la obra es el espacio del vacío, y el vacío, la materia natural de lo estético. Todo se opone y se contrapone: definir manifiesta el silencio, encarna el vacío.

El sentido de Cuevas se concreta y madura en los sesenta, se basa en la simplicidad, en la eliminación de excedentes retóricos que produce la imagen; en él destaca la modulación de los espacios y la orquestación de lo no dicho: la energía de la figura adquiere categorías de signo. Una figuración que está dimensionada por espacios no creados, un vacío como el silencio “que sucede a los acordes, no tiene nada que ver con el silencio atento, es un silencio vivo”, dice Marguerite Yourcenar. Y ese plano de correspondencias vibra con diferente intensidad, en diferentes direcciones y de múltiples maneras.

La línea surge entre un silencio y otro, surge de ese silencio absoluto cargado de tensión, y lo va conformando. De esa transgresión original del silencio, del estallido inicial que trabaja el vacío, o que se anula sobre la blanca hoja, surge la obra y su intensidad. El trabajo de Cuevas juega con el límite, en esos instantes fronterizos donde chocan las formas. El poeta busca el milagro de las palabras, en ese silencio cargado de tensión, en esa vibración cósmica entre rito y silencio, aparece el sentido perfecto del lenguaje traducido en imágenes gramaticales. Cuevas comienza sus trabajos con esa concentración que pide el poeta, el alquimista, el místico. Este silencio no es el del minimal. El vacío de Cuevas es la experiencia transgresora del arte conceptual, sino la materia austera de la creación y el culto que el artista le profesa. Rito mágico que descubre sentidos, ordena perspectivas, perturba el asombro.

Dibujar para Cuevas es imponerse sobre los materiales (ponerse en su espíritu, no superponerse) y, sin dejar de ser esa materia, darle vida, un hálito, un ser a un nuevo nivel, el artístico. Así, pues, la obra de Cuevas pertenece a una sensibilidad única, íntima, intransferible, cuyo eje elemental es y será la anulación del tiempo. Cuevas ha domesticado la rebelde figura y el vacío constante, es decir, ha logrado percibir el espacio del universo.  Cuevas piensa que el dibujo se diluye entre el ritmo de un trazo, hay que entenderlo, profanarlo y observarlo. Pero, en último término, su comprensión no es asunto de conocimiento, sino de intuición, como lo demostró en la serie de grabados dedicados al Marqués de Sade. Se intuye con la mirada, dice Cuevas, se destruyen las formas y se consolida en el resultado final, ya sea gráfico o plástico.

En esta serie dedicada al Marqués de Sade, realizada en 1989, Cuevas hace un homenaje no sólo al escritor sino a la poesía. Con esta obra recupera el discurso poético que siempre está presente en su trabajo. La poesía es un capricho para desatar el dibujo como acorde musical, como fuerza cósmica que se entrona entre ambas artes. Creo que Cuevas quiso cuestionar así la línea divisoria entre mito y realidad, entre imagen y estampa, pues para él la línea no es recta ni redonda, sino elíptica; por ello se cuestiona constantemente. Espacio que se enfrenta, lenguajes enemigos: un micro espacio que se une en un mismo límite: espacio poético y visual.

Los dibujos dedicados a esta inquietud, o a los poemas de Quevedo, recogen esa preocupación, que lo ha llevado a innumerables hallazgos. El poema no es la proyección visual, el dibujo es su propia proyección. Un deseo que siempre da en el blanco, que siempre interpreta el poema. El enigma de ambos es destruir su propio universo. Esta afirmación perpetua define un equilibrio mítico sobre el vacío. El silencio de Sade, de Quevedo, el de Cuevas, se produce y reproducen en el milagro del arte, cuya presencia habla de los sentidos.

Cuevas entiende que el dibujo se convierte en un drama de elementos formales que dialogan y se articulan entre sí; hay que observar detenidamente sus autorretratos para descubrir en cada línea el espacio intermedio como signo de configuración estética. De aquí  también su búsqueda por la significación de los materiales. Cuevas jugó con los papeles, es decir, se articula en su mismo espacio. Mancha, levita, cuelga, desgarra, crea tensiones dramáticas, figuras uniformes que originan nuevos mundos.

Cuevas orquesta, juega con los conceptos, pues el uso de los materiales y el papel se lo permiten. Al suspenderse, la línea se articula en diversos relieves. Crea formas que son, en palabras de Octavio Paz: “monstruos que no están únicamente en los hospitales, burdeles y suburbios de nuestras ciudades: habitan nuestra intimidad, son parte de nosotros (…) El pensamiento de este artista está regido por los principios del magnetismo y la electricidad.[3]. Como dice Paz, cada personaje mancha, define, transforma la realidad; esta suspensión “real” da un carácter individual a la atmósfera poética-visual del artista. Sobre todo, al originarse nuevos espacios de sobra y luz, para gravitar en la memoria.

La definición de mancha y linealidad, de la superficie como espacio poético y de los volúmenes como forma visual, que tanto preocupó al constructivismo, aparece concretado en la de Cuevas en los años ochenta, con una sobriedad muy cerca de la delicadeza, que se puede reflejar claramente en sus dibujos y en su obra gráfica. Quizás toda esa concreción de ideas sea su serie Intolerancia, donde el espacio es un enigma yuxtapuesto al significado de las ideas. Esto es lo que la teoría del sociólogo e historiador francés Francois Furet ha llamado como el modo de asociarse y relacionarse con un conjunto de espacios ajenos, que mágicamente aparecen y desaparecen, se entrelazan y desencadenan significados inéditos.

Picasso, Matisse, Klee, Miró y más tarde Antoni Tâpies devolvieron la idea de la forma a la pintura. Cuevas cuestiona y contradice, no esta relación figura-espacio-tiempo, sino la revelación sorprendente de la expresión gestual, es decir, la obra como cuestionamiento de un espacio donde construcción y destrucción se unen. El arte, como apoyo de la meditación, explora el espacio como el silencio a la muerte. El espacio es una viviente totalidad, un fragmento corporal. Convoca y transgrede. No imagino la obra de Cuevas desde otra claridad, desde otra transparencia.

En más de cincuenta años de producción artística, José Luis Cuevas se ha movido por la energía de puntos contrarios: espacio-tiempo.  Y vuelvo a sus primeros dibujos: Copia de Orozco, 1949; Retrato imaginario de Diego Rivera, 1951, Luis Buñuel, 1953; Durante la lectura de Kafka, 1957; Apunte del natural de un cadáver, 1954, Gran señor (tres figuras), 1960; sus series de Autorretratos de 1980;  sus pequeñas cajas –objeto de  1978 y 1980; sus libros de artista con  poetas. Por ejemplo, Cuevas blus que hizó con el escritor francés André Pieyne de Mandiargues –editado en París en 1986- o los que realizó con Miguel Ángel Muñoz Convergencia, 2002, y Líneas paralelas, 2006, editados en México [4]-. Creación y contradicción continua que revela un horizonte que nos guía por su camino. Infinitus y límite. Este espacio tiene signo de acontecimiento. Como ya se ha visto, la obra de Cuevas responde a la invención de los límites. Forma vacía, paradigma contrario; exterior e interior.  En lo interior culmina sus secretos, en lo exterior logra entablar un diálogo estético concreto. Confrontación  radical, pero acertada.

Recuerdo que el poeta español José Ángel Valente me hablaba del silencio como signo de la poesía: “Porque el poema tiene por naturaleza al silencio”.  El dibujo de Cuevas tiene como arte la composición del silencio. Un signo unificante y unificado que está lleno de símbolos, que tenemos que descubrir a cada momento de nuestro propio espacio, quizás lleno de límites y de secretos.


[1] John Berger, El cuaderno de Bento. Editorial Alfaguara, Madrid, España, 2012.

[2] Mario Vargas Llosa,  Los monstruos de José Luis CuevasJosé Luis Cuevas. Exposición retrospectiva. Museo  Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España,  1998. Pág 57.

[3] Octavio Paz, Descripción de José Luis Cuevas, In/mediaciones,  Barcelona, España , Seix Barral, 1979.

[4] El libro Convergencia  serigrafías de José Luis Cuevas y poemas de Miguel Ángel Muñoz, fue editado por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en 2002, bajo el cuidado e impresión de Enrique Cattaneo.

Miguel Ángel Muñoz, mexicano, es poeta, historiador y crítico de arte. Su dedicación a la creación artística actual es absoluta; compagina su labor en El Financiero, La Jornada Semanal y en la revista Casa del Tiempo, con la de comisario de exposiciones. Ha trabajado personalmente con muchos artistas; entre ellos, Eduardo Chillida, Rafael Canogar, José Luis Cuevas, Josep Guinovart, Roberto Matta, Antoni Tàpies, Richard Serra, María Girona, Vicente Gandía, Ricardo Martínez, Chema Madoz, Luis Feito, Xavier Grau, Charo Pradas, Ignacio Iturria, Albert Ràfols-Casamada, Robert Rauschenberg y Luoise Bourgeois. Es autor de los libros de ensayo: Yunque de sueños. Doce artistas contemporáneos (Editorial Praxis, 1999), Ricardo Martínez: una poética de la figura (CONACULTA, 2001), La imaginación del instante: signos de José Luis Cuevas (Editorial Praxis, 2001), El espacio invisible. Una vuelta al arte contemporáneo (Ediciones Batarro, Málaga, España, 2004), Convergencia y contratiempo (Plan C Editores- CONACULTA, 2008), Espacio, superficie y sustancia. La obra de Ricardo Martínez (Siglo XXI Editores, 2009) El espacio vacío, (CONACULTA, 2009), Gutiierre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso (CONACULTA, 2009). Asimismo ha editado y comentado los libros El asombro de la mirada. Convergencia de textos. (Editorial Síntesis, Madrid, España, 2010) Espejismo y realidad. Divergencias estéticas de Rafael Canogar (Editorial Síntesis, Madrid, España, 2011) y Elogio del espacio. Apreciaciones sobre arte de Rubén Bonifaz Nuño ( UNAM, El Colegio Nacional y UAM, México 2012).Además, es autor de los libros de poesía El origen de la niebla (CONACULTA, 2005), Espacio y luz ( Centro de Producción Gráfica, México, 2003) con serigrafías originales de Albert Ràfols-Casamada, Convergencia (Centro de Producción Gráfica, México, 2003) y Travesías (Centro de Producción Gráfica, México,2004) con serigrafías originales de José Luis Cuevas, Cinco espacios para Rafael Canogar ( Ediciones El Taller, Madrid, España, 2004), con grabados originales de Rafael Canogar y Fuego de círculos ( Editorial Praxis, México 2012) Sus textos se publican en diversas publicaciones de México, España y América Latina. Es director de la revista literaria Tinta Seca. Es colaborador, asimismo, de las revistas Metérika (Costa Rica), Banda Hispánica y Agulha (Brasil). Actualmente se está capacitando como doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es Miembro Asociado del Seminario de Cultura Mexicana. En 2009 fue reconocido por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana y la Facultad de Artes por su “contribución al estudio del Arte Contemporáneo”.

Nottingham

Eduardo Estala Rojas

Mira atento la energía de colores que parpadea entre la lluvia y las personas que caminan en Derby Road. En esta calle, ubicada en una colina, está el aposento de la primera iglesia nacional espiritista (First Spiritualist National Church) de Inglaterra, fundada en el año 1865, en la casa número 123. Todavía ofrecen servicios de médiums que desde entonces conversan con vivos y muertos. Incluso de vez en cuando aparece el médico y escritor escocés sir Arthur Conan Doyle, miembro de la Asociación Espiritista de Gran Bretaña, para contar cómo escribió sus libros The Hound of the Baskervilles y The History of Spiritualism

Arte de José Santos.  www.jsantos.co.uk

Arte de José Santos. http://www.jsantos.co.uk

Mi bisabuelo, Pedro Rojas, cruza el umbral de la ventana junto a la que escribo y soy testigo de los acontecimientos presentes del Reino Unido. Toma asiento en la silla de terciopelo y pone su sombrero en la mesa cuadrada de madera antigua. Treinta y tres minutos antes de que él apareciera había hablado de la situación actual de México con Arthur Conan Doyle, quien realizó apuntes de nuestra charla y regresó a la iglesia de Minstead en New Forest, Hampshire.

Ante la eminente llegada de Pedro Rojas la conversación se intensifica, así son los asuntos familiares. En México siempre cargan con secretos a otros mundos, que sólo después de la muerte los seres queridos quieren arreglar sin importar la distancia, ya sea a través de los sueños o de consultas con médiums, espiritistas, videntes y adivinos. El asunto es poder estar en paz y viajar a sus pueblos amados con menos peso en las conciencias.     

“Siempre he cumplido con mi palabra en y después de la vida. Por eso estoy aquí”, responde mi bisabuelo al mirar el ojo discretamente de la gata que lo ve. Acaricio nuevamente la cabeza de la gata mientras pienso: “La Tierra es un ojo en el universo, si ves un ojo puedes ver la Tierra. El ojo se mantiene lubricado y la Tierra es casi toda agua y muestra su claridad cuando la tocas”.

“Por lo que veo no estamos tan solos como dicen tus tíos abuelos, pinches ingratos e hijos de la chingada que ni una veladora me prenden el 2 de noviembre”, escucho la sonrisa de mi bisabuelo. “Muerto el perro se acabó la rabia, pero nunca su herencia. Recuérdalo, Eduardo”, añade con voz firme.     

Salami conoce mis dotes de videncia, siempre se acerca y acaricia con su cola mis pies. Cuando nos miramos fijamente el otro mundo abre los ojos. 

 “¡Tengo que volver a México, hijo!  Cuando regreses a Tepoztlán no olvides invitar a sir Arthur Conan Doyle, católico escéptico y caballero victoriano. Seguro le gustará subir al Tepozteco y escuchar nuestras historias”, se despide Pedro Rojas.    

Ofrezco tres pedazos de jamón de pavo a la gata y mientras come, escucho una pequeña máquina del tiempo en su cuerpo. El ronroneo me traslada a los relatos orales de mis abuelos en los años ochenta del siglo veinte. Al parecer, a mi bisabuelo le gustó la casa número 123 de Derby Road (Nottingham), ya que le causa la verdadera sensación de encontrarse en la Inglaterra victoriana.

Eduardo Estala Rojasmexicano, es director fundador del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Inglaterra

Algunas influencias mexicanas en la literatura colombiana

Sebastián Pineda Buitrago

1

Desde quién sabe qué edades prehispánicas ha habido relaciones culturales. Pero al menos desde la Colonia se sabe que los poemas de sor Juana Inés de la Cruz enamoraron al poeta bogotano Francisco Álvarez de Velazco y Zorrilla, por allá en 1690 a finales del siglo XVII, cuando él comenzó a dedicarle poemas, endechas y acrósticos que no sabemos si ella alcanzó a recibir. Hasta una carta apologética le mandó. Sí. Uno de los más entusiastas lectores y admiradores que tuvo en vida la mejor escritora mexicana de todos los tiempos, sor Juana Inés de la Cruz, fue un poeta colombiano, Francisco Álvarez de Velazco y Zorrilla, nacido en Bogotá (o Santafé de Bogotá) en 1647 y muerto en altamar en 1704 por su culpa, de pena moral por nunca haberla conocido personalmente. En 1703 había zarpado del puerto de Cartagena de Indias con destino a Veracruz en el Golfo de México, con miras a subir hasta la capital de Nueva España y visitar a su amada, sin saber que una peste había arrasado con ella y otras miles de personas en 1695, es decir, siete años atrás. Las noticias entre las colonias hispanoamericanas sufrían de inmensos obstáculos.

'Myology of the Horse (the shaman histories)' 60x55cm. Arte de José Santos. http://www.jsantos.co.uk

Myology of the Horse (the shaman histories)’ 60x55cm. Arte de José Santos. http://www.jsantos.co.uk

Álvarez de Velazco y Zorrilla, que usaba todos sus apellidos por prurito burocrático, se apartó de los tinterillos y escribientes coloniales del Nuevo Reino de Granada cuando murió su esposa. Se entregó al modo de vida epicúreo, dedicado al placer de la lectura y a componer poemas conceptistas, es decir, al estilo de Quevedo y de Petrarca y de Dante, mientras vivía de las pocas rentas de sus vastas haciendas que se extendían por el valle alto del río Magdalena y tocaban el puerto fluvial de Honda, que es el último tramo navegable del río. Alguna vez debió recibir algún baúl de libros proveniente de México o de España. O de ambos. En 1680 se tiraron varios ejemplares del Neptuno alegórico publicados en la imprenta oficial del virreinato de Nueva España, y en 1690, en Madrid, se distribuyó Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz, religiosa profesa en el monasterio de San Jerónimo de la Imperial Ciudad de Méxicoque en varios metros, idiomas y estilos, fertiliza varios asuntos, etcétera, etcétera. Bastó leer un par de sus versos para que cayera y se confesara enamoradísimo. Sin conocerla personalmente sino sólo por leer su poemario Inundación Castálida… (1689), él fue el primero en publicar, en la ruda y solemne colonia, endechas, sonetos y cartas de amor a esta mujer de carne y hueso. No tenía manchas de machismo o de coquetería barata. “Paysanita querida”, “Hipocrene”, “Apola”, la llamó. Con ella proclamó que Hispanoamérica ya estaba produciendo una cultura digna de atención: “Que también a estas partes / Alcanzan los vergeles / Del Parnaso, y que muchas / Dicen, que está en tu celda su Hipocrene. / Que no son caos las Indias, / Ni rústicos albergues / de Cíclopes monstruosos / Ni que en ellas de veras el Sol muere”. A los poemas le anexó una “Carta Laudatoria, en donde le contaba su emoción por conocer la corte de Nueva España, “que la juzgo en toda metrópoli y cabeza de nuestras Indias […] con tanta más razón cuanto es más noble el objeto de estos deseos, reconociendo que con vuestra merced hay hoy en México una cosa mucho mayor y más admirable que el mismo México…” Nadie, en esos tiempos de abogados y clérigos, admitía estar locamente enamorado y menos escribir con esparcimiento y goce. “Me apliqué a las golosinas de las musas”, confesó en el prólogo a Rhitmica Sacra moral y laudatoria, título con el que reunió todos sus poemas que se publicó póstumamente Madrid en 1704. José Pascual Buxo indagó sobre ello en El poeta colombiano enamorado de Sor Juana (1999), y posteriormente el tema también ha dado para obras de ficción: a partir de una de las ilusiones del poeta bogotano, entrar de manera invisible en el estudio de Sor Juana y hacer ruido con sus papeles, R. H. Moreno-Durán imaginó en su obra de teatro, Cuestión de hábitos (2004), que Álvarez de Velasco alcanzaba a enviarle sus poemas y a visitarla secretamente en su convento.  

Amante inquieto, siempre

En tu celda invisible,

Haziendo ruido estoy con tus papeles.

II

Tres de los principales escritores vivos de Colombia, Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis y Fernando Vallejo, residen y habitan en México desde hace varias décadas. Cien años de soledad (1967), la novela colombiana más famosa del mundo, se escribió en un departamento de la colonia Cuauhtémoc o Anzures, cerca al centro del DF, bajo el hechizo –la lectura y la relectura constante– de la novela más mexicana, Pedro Páramo de Juan Rulfo. En el artículo “Breves nostalgias de Juan Rulfo”, Gabriel García Márquez declaró lo siguiente:

El descubrimiento de Juan Rulfo –como el de Franz Kafka– será sin duda un capítulo esencial de mis memorias. Yo había llegado a México el mismo día en que Ernest Hemingway se dio el tiro de muerte –2 de junio de 1961–, y no sólo no había leído los libros de Juan Rulfo, sino que ni siquiera había oídos hablar de él. [Recordemos que El llano en llamas es de 1953 y Pedro Páramo de 1955]. […] Yo tenía 32 años, había hecho en Colombia una carrera periodística efímera, acababa de pasar tres años muy útiles y duros en París, y ocho meses en Nueva York, y quería hacer guiones de cine en México. El mundo de los escritores mexicanos de aquella época era similar al de Colombia, y me encontraba muy bien entre ellos. […] En esas estaba, cuando Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa:

–¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda!

Era Pedro Páramo

[…] El resto de aquel año no pude leer a ningún otro autor, porque todos me parecían menores. […] El escrutinio a fondo de la obra de Juan Rulfo me dio por fin el camino que buscaba para continuar mis libros [1].

No se escapa de la influencia mexicana otra de las grandes novelas colombianas –quizá la más densa o intensamente colombiana–, La vorágine (1924). En efecto, José Eustasio Rivera había viajado a México en 1921 en misión diplomática y muy seguramente contempló el naciente muralismo que llevaba a cabo Diego Rivera. A pesar de que ninguno de sus biógrafos se ha detenido en su viaje a México y sus críticos poco hacen esta asociación con el muralismo, La vorágine de José Eustasio Rivera es un gran mural de la nacionalidad colombiana. Un mural perturbador. Si un pintor la representara trazaría un mural de líneas secas y tajantes y haría reverberar intensamente de verde la selva de esta novela deslumbrante. Digo que se parece a la técnica cubista y hasta surrealista porque ambos Riveras, el colombiano y el mexicano, agregan otro tipo belleza que roza con lo monstruoso.  Al horror agregan más horror, a la belleza más belleza –por seguir con un poema de Juan Manuel Roca, otro colombiano que vivió su niñez en México.

III

Resulta alarmante el constante transitar de los escritores colombianos por el mundo. Tienen como una constante “desazón suprema”, por decirlo con un término del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob que también vivió y murió en México. Es que a diferencia de México, un país que ha hecho su cultura como política de Estado en pos de defenderse del imperialismo estadounidense, el gobierno colombiano no tiene ninguna de esas políticas como no sea vender al mejor postor sus recursos mineros y dejar que se fuguen sus cerebros. Barba Jacob anduvo por casi toda Latinoamérica durante la primera mitad del siglo XX. Y en su poema “Futuro” llegó a recitar como Whitman su autobiografía: “vagó, sensual y triste, por islas de su América / en un pinar de Honduras vigorizó el aliento; / la tierra mexicana le dio su rebeldía, / su libertad, sus ímpetus… Y era una llama al viento”.

La vida de Barba Jacob la ha relatado minuciosamente otro escritor colombo-mexicano, Fernando Vallejo, quien también vive en la “desazón suprema” y en cuyas novelas, La virgen de los sicariosLa rambla paralela o El desbarrancadero, ha logrado fijar en el lenguaje, como nadie, el carácter apasionado y a ratos paranoide y compulsivo del colombiano que ha padecido el terrorismo desenfrenado del narcotráfico. Pero también su débil cohesión social. Su profundo individualismo. El poeta Barba Jacob, que antes se llamaba Miguel Ángel Osorio y por un tiempo, Ricardo Arenales, se parecía a Colombia que también había cambiado varias veces de nombre en su historia republicana. Llegó a México de veinticinco años sin ningún objetivo ni ningún por qué. Lo asustó el estruendo del DF, y se encaminó a Monterrey donde amistó con el hijo del gobernador del estado de Nuevo León, Alfonso Reyes, que solía pasar breves temporadas en esa ciudad, mientras cursaba Leyes en la capital. “Nunca podré olvidar –le confesará Reyes muchos años después– la sacudida eléctrica que recibí al acercarme a usted el primer día, ni podrá borrarse en mí la señal de nuestra amistad”. [2].  Lo que más admiró Barba Jacob en Reyes fue justamente lo que a él más le faltó: disciplina. En varias ocasiones le comentaba a su amigo proyectos literarios que nunca llevó a cabo: una oda a Monterrey en versos heroicos, una novela sobre quién sabe que tema, un ensayo sobre Jesús, otro sobre Bolívar y un drama que pensaba titular “Los tres caminos”. Mientras tanto, el joven Alfonso Reyes presentaba su tesis de Derecho, Teoría de la sanción, al tiempo que se sumergía en el teatro ateniense, interpretaba la poesía de Mallarmé, meditaba en el estilo de la prosa, espejo del pensamiento, reprochando de paso el fatigoso rodeo oratorio. Serían los temas que encerraría en su primer libro, Cuestiones estéticas, publicado en París a comienzos de 1911 y cuya primera edición se vendió casi toda en Colombia.[3]

Colombia suele producir algunos de los escritores más contestatarios y rebeldes y groseros: Vargas Vila, Fernando González, Fernando Vallejo… Todos pensadores a medias, ahogados a menudo en sus propias reflexiones, saturados, empalagados de su propia lucidez. No hay un pensador sereno y robusto como Alfonso Reyes. No. Baldomero Sanín Cano se quedó en libros muy sucintos. Hasta Nicolás Gómez Dávila, el de los Escolios, es rabioso y cascarrabias. Germán Arciniegas demasiado gracioso para tomárselo en serio. Acaso la razón sea geográfica. No hay un Valle del Anáhuac sino, al decir de Reyes, «anarquía vital»: chorros de verdura por las rampas de la montaña; nudos ciegos de las lianas; toldos de platanares; sombra engañadora de árboles que adormecen y roban las fuerzas de pensar. «En estos derroches de fuego y sueño —poesía de hamaca y de abanico— nos superan seguramente otras regiones meridionales [Colombia o Venezuela]. Lo nuestro, lo de Anáhuac, es cosa mejor y más tónica. Al menos, para los que gusten de tener a toda hora alerta la voluntad y el pensamiento claro». ¿De ahí que se hayan ido García Márquez, Mutis, Vallejo, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Laura Restrepo y quién sabe cuántos más a tratar de pensar mejor –escribir más claro– en el Valle del Anáhuac? Lo dudamos en unos; es evidente en otros. Pero no hay que culpar al medio por nuestras incapacidades cerebrales.

 IV

Quien en México tomara en su coche la carretera Panamericana o la “autopista del sur” y avanzara más allá de Chiapas, cruzando Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, solamente llegaría hasta Yaviza, un pequeño pueblo en el estado panameño del Darién, a orillas del selvático río Tuira. Todavía le faltarían 87 kilómetros para alcanzar la frontera con Colombia y otros más para llegar al primer poblado, Chigorodó, en la provincia de Antioquia. Pero a huevo tendría que atravesar a caballo o a pie, por trochas empantanadas, el Tapón del Darién que tapa la comunicación entre las tres Américas. Es uno de los lugares más lluviosos del mundo: densa selva extendida por montañas azotadas de cascadas y henchidas de apretada vegetación. No hay quien pueda cruzarla, como no sea algún mochilero a fuerza de vadear ríos y pernoctar en la selva. Colombia es una cosa impenetrable, por usar el título de un ensayo de Juan Guillermo Gómez.

Estos accidentes geográficos son lo que más diferencian a México de Colombia. También los señaló el Barón von Humboldt en su viaje por nuestros países a comienzos del siglo XIX. El pequeño altiplano de Bogotá, donde los muiscas no dejaron ninguna pirámide, decía que no puede compararse en extensión con el de Anáhuac o México, salpicado de pirámides. Básicamente Humboldt sostenía que casi todo el territorio mexicano podía ser caminable de un océano a otro en pocos días: estaba más ajustado más a la naturaleza humana; no así el de Colombia.

El reino de la Nueva Granada presenta valles transversales, cuya profundidad impide a los habitantes viajar como no sea a caballo [por trochas que suben y bajan por desfiladeros deslumbrantes]. En el reino de Nueva España, al contrario, van los carruajes desde la capital hasta Santa Fe, en la provincia de Nuevo México, por un espacio de 2,750 kilómetros, sin que todo este camino haya tenido el arte de vencer dificultades de consideración […] en México la loma misma de las montañas es la que forma el llano. […] Caminando desde la capital de México a las grandes minas de Guanajuato se sigue por espacio de diez leguas sin salir del valle de Tenochtitlan, que está 2,277 metros sobre las aguas del océano[3].

A pesar de esas dificultades de comunicación, tenemos casi los mismos apellidos y escribimos el mismo idioma (decir que hablamos igual es una exageración) y además desde la Colonia, si no fue por tierra, abundó el contacto marítimo a través del Caribe o mare nostrum. Siguen siendo ciudades hermanas –puertos casi idénticos– Veracruz y Cartagena de Indias. Y actualmente siete vuelos de pasajeros aterrizan o despegan diariamente entre México y Bogotá. 

 Coletazo 

Otros temas –cuando apenas estamos espigando los literarios– arrojan las relaciones de la cultura popular colombiana con la mexicana. Lo que Juan Rulfo ha significado para muchos escritores colombianos –una influencia notable– lo ha ejercido José Alfredo Jiménez para los cantantes populares. “Pero sigo siendo el Rey” suena dos veces como mínimo en cada pueblo colombiano. Y a ciertas horas de la noche y en ciertos puntos de Bogotá, por ejemplo, cualquiera puede detenerse y contratar a los mariachis como en la Plaza Garibaldi del DF, para amenizar fiestas o armas parrandas. Ha hecho tan suyo el mariachi el colombiano que yo he llegado a ver en España que, quienes tocan vestidos de charros en la Puerta del Sol en pleno centro de Madrid y para turistas europeos, suelen ser inmigrantes colombianos. Da igual si en las películas de Hollywood aparece un narco colombiano vestido con sombrero de Jalisco y con acento norteño: no será difícil ver un mismo personaje de la vida real, sin necesidad que sea narco, en las cantinas de un pueblo colombiano. Pero esto, repito, es otro tema. Muchas gracias.  


Nota del editor: Texto leído en el marco de la XXVI Feria Nacional del Libro de León (FeNaL), México, 29 de abril de 2013. Se publica en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor y la FeNaL.


Sebastián Pineda Buitragoinvestigador colombiano doctorando en Literatura Hispánica por El Colegio de México, estudió Literatura en la Universidad de los Andes, y en 2007 su tesis, La musa crítica: teoría y ciencia literaria de Alfonso Reyes, fue publicada en México por El Colegio Nacional. Investigador del Instituto Caro y Cuervo en 2010 fue becado por la Fundación Carolina para cursar el master de Filología Hispánica en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid, España. Recientemente, además de artículos en importantes revistas internacionales, publicó una Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XX.