Proyección de la película canadiense «Mommy»
Presentación de los escritores Gerardo Farías y José Agustín Solórzano

Jueves, 30 de marzo de 2017
- 4:00–5:00 PM. Inventario del crimen (Diablura Ediciones/2016) de Gerardo Farías. Presentan José Agustín Solórzano (representante de la editorial), Alfredo Barriga (estudiante de la Universidad de Guanajuato) y el autor. Es un libro que contiene 100 historias, todas relacionadas con distintos tipos de crímenes, desde los más personales e insignificantes hasta los sociales y filosóficos. Formalmente es un minificcionario; todas sus historias están contadas en muy pocas palabras, la más extensa es de 200 y la más breve, de ocho. Está dividido en tres apartados: “víctimas”, “circunstancias” y “victimarios”, además de incluir un epílogo llamado “armas”.
- 5:00–6:00 PM. “Obra poética de José Agustín Solórzano”. Presentan Gerardo Farías y el autor. Hablarán de toda la obra del autor hasta ahora publicada y de su particular estilo: desenfadado, posmoderno e irónico. Estos son los libros: Versos, moscas y poetas (2009), Alguien ha salido a buscarme (2012), Monomanía del autómata (2015), Ni las flores del mal ni las flores del bien (2015), Dos versiones del libro que no escribí (2017).
Semblanzas

Gerardo Farías. Foto: Cortesía.
GERARDO FARÍAS (Morelia, Mich., 1985) es profesor de literatura e inglés y tiene una maestría en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Guanajuato. Es miembro activo de la Sociedad de Escritores Michoacanos. Es coautor del libro de crítica literaria Revueltas (Conaculta/ FONCA/2013) y participó en el libro El vicio de vivir. Ensayos sobre la literatura de José Revueltas (Tierra Adentro/2014). Y es autor de dos libros de minificciones: Sobre el olvido y el juego (Canapé/DF/2013) e Inventario del Crimen (Diablura Ediciones/2016).

José Agustín Solórzano. Foto: Cortesía.
JOSÉ AGUSTÍN SOLÓRZANO (Valle de Santiago, Gto., 1987) es miembro de la Sociedad de Escritores Michoacanos. Autor de los libros de poesía Ni las flores del mal ni las flores del bien (Premio Estatal de Poesía Carlos Eduardo Turón; Secum, 2015), Monomanía del autómata (FETA, 2014), Alguien ha salido a buscarme (Diablura, 2012) y Versos, moscas y poetas (Premio Michoacán Ópera Prima; Secum, 2009). También es autor de la novela Rompecabezas (FOEM, 2015). En 2015 obtuvo el Premio Regional de Literatura para Niñas y Niños del Instituto de Cultura de Guanajuato. En 2012 fue becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Michoacán (PECDAM). Actualmente escribe la columna semanal “Notas al margen” en el diario Página 24 de Jalisco, y en el suplemento La Gualdra, de la Jornada Zacatecas.
JOSÉ ALFREDO BARRIGA (Morelia, Mich., 1993) es estudiante de la Licenciatura en Letras Españolas de la Universidad de Guanajuato. Ha publicado poemas, cuentos y ensayos en diversas revistas culturales a nivel nacional como Clarimonda, Semen, Argonauta y en el periódico La Voz de Michoacán. Está interesado, de forma académica y vital, en las relaciones entre la literatura y la oralidad en todas sus posibles vertientes: en la oratoria, la música, el teatro y el spoken word.
Conferencia “Diego Rivera en París”
Mesa Directiva 2017-2019 de la Academia Mexicana de Lógica (AML)
Ramón Gil, uno de los 10 investigadores más influyentes en el estudio del gobierno digital
A finales de los años 90 y principios de este siglo, un grupo de académicos e investigadores comenzó a utilizar el término gobierno electrónico o gobierno digital, esto con la finalidad de representar el fenómeno relacionado con las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) y su interacción con la administración pública.
Se trata de un campo de estudio relativamente nuevo en el que Ramón Gil García, doctor en administración y políticas públicas con especialización en estrategia y gerencia informática y egresado de la maestría en administración y políticas públicas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), destaca a nivel internacional.
Actualmente, Ramón Gil García, director de investigación del Centro para la Tecnología en el Gobierno de la Universidad Estatal de Nueva York, en Albany, y profesor investigador en esa misma universidad, es uno de los investigadores más prolíficos e influyentes en el campo de la investigación del gobierno digital a nivel mundial. En 2013, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) reconoció su labor con el Premio de Investigación, la más alta distinción que otorga a jóvenes investigadores sobresalientes.
Radicado en Albany, Nueva York, Ramón Gil García explicó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt que el concepto gobierno digital plantea la relación con la gestión y políticas públicas a través del uso de las TIC, ejemplo de ello es la oferta de contenidos digitales a través de páginas de Internet o la interacción con el gobierno a través de redes sociales como Twitter y Facebook. El primer paso en el uso de estas herramientas, dice, es mejorar la comunicación entre el gobierno y la sociedad.
Gobierno digital, un campo interdisciplinario
Aunque el concepto en sí es relativamente nuevo, ya que se ha adoptado como un campo de estudio que comenzó a desarrollarse en un principio en el campo de la ingeniería, en los últimos años ha permeado en disciplinas de las ciencias sociales, esto debido a la interacción cotidiana del mundo con las TIC.
“Comenzó a identificarse como un nuevo campo de estudio interdisciplinario, pero hay una tradición del estudio del impacto de la información, computadoras y otros dispositivos de las administraciones públicas en el mundo desde tiempo atrás, pero que ha tomado mucho más importancia en los últimos años, puesto que es muy difícil conceptualizar un gobierno que no involucre el uso más o menos intensivo de las TIC”, detalló.
Este campo de investigación, subrayó, es interdisciplinario, “es muy común que trabajemos con antropólogos, informáticos, ingenieros y colegas de ciencias de la comunicación, pues se trata de entender un concepto técnico y social que requiere conocimiento de diferentes áreas. Lo anterior ha hecho que cambie la conceptualización y se adapte a nuevas tecnologías, pero también a las nuevas circunstancias del gobierno y de los ciudadanos”, explicó.
Para el investigador, si bien las tecnologías avanzan a paso acelerado, aún hay un proceso de aprendizaje sobre cómo usar estas herramientas y el papel que deberán tomar en su interacción con la sociedad, en caso concreto, las redes sociales como Facebook, Twitter o YouTube.
“Los gobiernos han entendido que (las redes sociales) son algo importante, como un canal más de comunicación con la ciudadanía, pero todavía no es claro cuáles son las reglas de cómo usarlo, qué tipo de cambios estructurales en su organización interna tendrían que hacer para que esto realmente funcione y sea benéfico para la población”, comentó.
Objetivos del gobierno digital
Aunque uno de los objetivos del gobierno digital es hacer uso de la innovación tecnológica para la prestación de servicios gubernamentales y brindar una mejor comunicación a la sociedad, el investigador y catedrático manifestó que existen factores que limitan esta actividad, entre ellas, la brecha digital, la normatividad en el uso de las TIC y la resistencia al cambio, principalmente.
“La tecnología como tal puede marcar diferencias y hacer que una iniciativa sea más o menos exitosa. Hay estrategias que son nuevas, que pueden ser difíciles de experimentar a estas alturas porque todavía no tenemos la experiencia con ellas. Tenemos en América Latina cuestiones de brecha digital pero también tenemos limitaciones de tipo organizacional, liderazgo, capacidad en la utilización de cierto tipo de tecnologías y analfabetismo digital. Otro grupo de componentes sería la parte legal y normativa: puede ser totalmente factible implementar tecnologías de información pero puede que existan leyes o normas que le impidan a esa dependencia pública en particular hacerlo de forma innovadora”, compartió.
En palabras del especialista, la tecnología puede verse como un catalizador en el que parte de los componentes e ingredientes que se requieren en la organización son cambios en la legislación, de manera que permitan explotar el potencial de las nuevas tecnologías, no solo para mejorar el ejercicio gubernamental, sino también para lograr políticas públicas más efectivas.
“Estamos en una encrucijada muy interesante y casi única porque las tecnologías están avanzando rapidísimo, al mismo tiempo, tenemos cada vez más datos disponibles que podemos usar para cuestiones de investigación, pero también para un análisis más riguroso y detallado de distintas políticas públicas, algo que no se había dado antes”, señaló.
Ejemplo de constancia y dedicación
Originario de Toluca, Estado de México, el doctor Ramón Gil García proviene de una familia humilde. Sus estudios los realizó en escuelas públicas, por lo que ser considerado como uno de los 10 investigadores más influyentes en el campo de estudio del gobierno digital a nivel mundial representa para el mexicano un orgullo y un gran logro.
“Creo que se pueden tener grandes logros si uno tiene grandes sueños y se trabaja duro para lograrlos. Espero que muchos jóvenes mexicanos se sientan inspirados con esta historia y luchen por lograr incluso las metas que consideren inalcanzables”, expresó.
Más allá de la investigación académica, el trabajo del especialista miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) implica también la consultoría y capacitación de las autoridades de los gobiernos a fin de transformar la manera de pensar sobre el uso de las tecnologías de la información, visualizar estrategias tecnológicas para la provisión de servicios y lograr mejoras internas en el gobierno.
Desde 2014 es profesor investigador del Departamento de Administración y Políticas Públicas de la Universidad Estatal de Nueva York y desde 2013 colabora con el Centro de Tecnología en el Gobierno, reconocido como una institución pionera y con el más alto prestigio internacional en este campo del conocimiento, con sede en la universidad antes mencionada. “No solo se hace investigación netamente académica, también proyectos aplicados para tratar de apoyar a los diferentes niveles de gobiernos y a varios países”, comentó Ramón Gil.
Ramón Gil García describe su inclinación por este campo de investigación como resultado de sus circunstancias; su interés por la tecnología y su incorporación laboral en un momento en el que el uso de las computadoras en las oficinas de la administración pública del Estado de México apenas comenzaba, le dieron la oportunidad de ver el potencial del uso de las TIC en este sector.
“Esa oportunidad fue muy interesante, porque al ser una de las personas más jóvenes en la oficina, siempre me pedían apoyo en esta parte. Con dos certificados técnicos en programación y administración de sistemas, hubo el interés por saber qué se podía hacer con la tecnología para mejorar lo que el gobierno estaba haciendo por la sociedad. Poco a poco fui entendiendo el potencial, pero también los diferentes retos que tiene el gobierno para realmente poder lograrlo”, concluyó.
Colaboraciones nacionales e internacionales
Aunque radica en Estados Unidos, Gil García colabora con instituciones mexicanas. En 2016 publicó, en colaboración con el Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) el Índice de Gobierno Electrónico Estatal, una herramienta para medir y evaluar los portales a nivel estatal y cuyo objetivo es facilitar la labor de benchmarking para los encargados de gobierno digital como una herramienta más para la mejora de estos.
Actualmente, el doctor Ramón Gil García forma parte de un grupo de investigación internacional enfocado en el estudio de ciudades inteligentes, otro campo en el que destaca el investigador mexicano.
Presentación de los libros
Miradas cruzadas. Francia y México: labores mineras.
Presentación de la novela “Zorros urbanos” de Juan Pablo Torres
Luis Estrada, de la física nuclear a padre de la divulgación de la ciencia en México
En la década de los sesenta, cuando el físico Luis Estrada Martínez vislumbra su vocación y la importancia de llevar la información científica al público no especializado, la divulgación de la ciencia no era una labor reconocida en México, incluso muchos científicos dudaban de su utilidad o de la capacidad de la gente por comprender e interesarse en temas de ciencia de frontera.
Pero este nadar a contracorriente no detuvo al físico, cuyos trabajos, pioneros en el campo de la comunicación de la ciencia, contribuyeron a la formación de divulgadores y abrieron camino a una nueva forma de ver la comunicación de la ciencia. Hoy en día, la comunicación de la ciencia es un tema cuya importancia no se pone en duda, incluso a nivel federal se ha decretado, en la Ley de Ciencia y Tecnología, la necesidad de que el Estado promueva y fortalezca las actividades de divulgación de la ciencia.
Para Luis Estrada, la ciencia era parte de la cultura y concebía su enseñanza tan importante como la de las artes y las humanidades. Esta noción de ciencia como parte de la cultura lo llevó a crear productos de comunicación de la ciencia empapados de pintura, música y diálogo.
El físico buscó divulgar la ciencia no solo con veracidad científica, sino explorando diferentes medios de expresión. Reconocía la importancia de volver la actividad un trabajo multidisciplinario que invitara a las artes plásticas, audiovisuales, a la literatura y a la tecnología. Para él, las formas de transmitir el conocimiento científico debían ser tan heterogéneas como el país mismo.
Los esfuerzos de Luis Estrada prosiguieron por alrededor de 50 años, hasta que, infortunadamente, fallece a los 83 años en abril de 2016. Año en el que se le reconoce mediante múltiples homenajes que tenían como propósito compartir la vida y obra del hoy considerado padre de la divulgación científica en México.
“A Luis le gustaba mucho compartir, era un maestro de esencia. Le gustaba compartir la comida, las ideas y, claro, con su idea de la divulgación de la ciencia le gustaba compartir el conocimiento”, recuerda su hijo, Agustín Estrada, quien organizó y dirigió uno de los homenajes en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De los artefactos a la física nuclear
Luis Estrada nació en la Ciudad de México en junio de 1932, y ya a la edad de un año recibe su primer reconocimiento, un diploma otorgado en su guardería que le reconoce un carácter “gracioso”, comenta con humor su hijo Agustín Estrada, quien considera que esta peculiaridad de su personalidad lo caracterizó durante toda su vida, y fue tanto uno de sus dones como su talón de Aquiles.
Como niño de ciudad, Luis Estrada se interesaba en el funcionamiento de los aparatos eléctricos, sobre todo el radio; y se fascinaba con los cambios y la nueva tecnología que llegaban con celeridad a revolucionar la vida cotidiana de la Ciudad de México.
Este interés lo llevó a buscar estudios en ingeniería en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), pero fue la física lo que finalmente lo cautivó, y comenzó sus estudios de licenciatura en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde encontró a las personas que serían sus compañeros en la vida laboral y personal, incluso, fue en esa etapa cuando conoció a Magdalena de Pavía, con quien se casaría en 1956 y compartiría el resto de sus años.
Al terminar su licenciatura, en 1955, prosiguió sus estudios de posgrado en la Facultad de Ciencias, y de 1958 a 1960, viajó a los Estados Unidos para realizar una especialización en física nuclear en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, estancia que, según su hijo Agustín Estrada, cambió su forma de ver la vida universitaria.
Después de esta experiencia, Luis Estrada volvió a México con una nueva pasión por la academia y la cultura, que transmitió durante su labor docente en la Facultad de Ciencias y que lo llevó a descubrir su verdadera vocación: colocar los conocimientos que se encontraban en las manos de unos pocos científicos a un público mucho más extenso.
El nacimiento de la divulgación de la ciencia en México
A mediados de los sesenta, varios eventos en su vida profesional y personal lo llevaron a volcar sus esfuerzos en impulsar las actividades de divulgación de la ciencia que muchos años después lo caracterizarían. Y fue en esta época en la que, persuadiendo a un grupo de sus estudiantes, logra la creación de la revista Física, que fue el primer eslabón en una serie de proyectos que, desde el Departamento de Ciencias en la Dirección de Difusión Cultural, le dieron visibilidad y fuerza a la divulgación de la ciencia en la UNAM.
Uno de los productos más reconocidos de su labor, que nació durante aquellos años, fue la revista Naturaleza, en la que por 17 años un grupo de científicos, comunicadores y artistas llevó con gran calidad estética temas de ciencia al público no especializado.
“Todo lo que Luis Estrada hacía era guiado por la idea de que la cultura era lo más importante, y así como le gustaba comer, escuchar música, disfrutaba de otras manifestaciones culturales, y en su trabajo esto se veía reflejado en muchos aspectos, y como ejemplo podemos ver que en todos los proyectos en los que laboraba había una preocupación por el uso adecuado del idioma, por la calidad del diseño, por la factura del resultado final… Forma y contenido eran una misma preocupación”, detalla, durante el homenaje en su honor, su hijo Agustín Estrada.
Estas actividades de comunicación de la ciencia tuvieron gran éxito en la UNAM y para fines de los setenta, Luis Estrada logra fundar el Programa Experimental de Comunicación de la Ciencia que, con apoyo de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dotó de un lugar de trabajo, fuera de la universidad, al divulgador.
Poco tiempo después, la UNAM reconoció la gran labor que se estaba realizando y fundó el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC), que le permitió seguir trabajando con gente entusiasmada por hacer crecer la comunicación de la ciencia y realizar labores docentes en este campo.
El final del Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia
“Desgraciadamente, los sueños de Luis se acabarían con la creación del museo Universum y con la creación [en 1997] de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, pues es en ese momento en el que se cierra el CUCC y se termina dispersando no solo al personal que se había formado, sino también las ideas alrededor de las cuales se habían fundado las dependencias universitarias dedicadas a la divulgación y a la comunicación de la ciencia”, explica Agustín Estrada.
Para Luis Estrada, la ciencia debía sacarse de los laboratorios y ponerse al alcance de la gente, pero sin olvidar la parte crítica del comunicador, sin dejar de lado la investigación sobre la actividad científica en sí. Buscaba, además, que el comunicador reflexionara sobre los usos y logros, positivos o negativos, de la investigación científica, para después divulgar, labor primordial en el CUCC.
En una ocasión, en entrevista con la divulgadora María de Lourdes Berruecos Villalobos, Luis Estrada tuvo la oportunidad de presentar su opinión sobre la transformación del CUCC: “Lo veo muy mal. La dirección funcionará muy bien y Universum también y, a lo mejor, la UNAM ganará mucho dinero (…). Eso está bien, pero el problema es que se acabó una labor académica y eso es lo que no me gusta. Lo que a mí siempre me pareció un error y siempre lo he criticado (…) es hacer algo que, por importante que sea, cierre y suprima todo lo demás. Lo que estamos haciendo es clausurar posibilidades con el pretexto de hacer grandes cosas”.
Los últimos días
Para su hijo Benito Estrada, el carácter de Luis, que buscaba sobre todo armonizar y evitar los conflictos, lo llevó a alejarse de este nuevo rumbo que tomó la UNAM en sus actividades de divulgación de la ciencia. Aunque no se alejó por completo de las labores de docencia y divulgación que tanto lo apasionaban y que lo llevaron en 1998 a volverse presidente del Seminario de Cultura Mexicana, dependiente de la SEP.
Poco a poco, la edad y la enfermedad lo llevaron a refugiarse y seguir su labor en el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (Ccadet) de la UNAM y, finalmente, a realizar sus labores de divulgación desde su casa.
“La muerte de Magdalena, en 2012, y la detección de un cáncer hepático un año después de este duro evento para él, fueron los determinantes para que el 12 de abril de ese año (2016) finalmente nos dejara, pero estamos seguros de que su trabajo no fue en vano, y la mejor muestra de que algo siempre quedará en nosotros de ese niño gracioso es que el día de hoy estemos aquí presentes para reconocer su trabajo, pero sobre todo las semillas que ha dejado en esta comunidad y para recordarlo tanto como un amigo, como maestro y, nosotros los hermanos, como padre”, concluye Agustín Estrada.
Su legado, de acceso libre para el público
Agustín Estrada comenta que una parte de lo que les dejó su padre fue una gran cantidad de documentos que dan cuenta de cómo Luis Estrada preparaba sus clases o algunas de sus notas personales.
Para poner este legado al alcance de cualquiera que desee consultarlo, sus hijos decidieron crear una página web en la que irán colocando documentos seleccionados. El sitio web ya cuenta con más de cuatro mil cuartillas digitalizadas, pronto se subirán otras mil 500 y seguirá creciendo según se vayan seleccionando más documentos, detalla Agustín Estrada.
- Sitio web: http://www.luisestrada.net/









