Mitos laborales sobre el desarrollo del «burnout»

Luis Felipe Elsahili*

El burnout o Síndrome de Desgaste Profesional es visto actualmente por muchas personas (inclusive administrativos conocedores del término) como un problema exclusivo de la personalidad del empleado, lo cual está en discrepancia con las principales teorías actuales, así como los postulados más recientes de los estudiosos sobre este problema, como Christina Maslach o Wilmar Schauffeli.  

Luis Felipe Elsahili. Foto cortesía.

Luis Felipe Elsahili. Foto cortesía.

A continuación expreso varias de estas visiones erróneas, las cuales obtuve conforme realicé mi tesis doctoral en Psicología, en la Universidad Autónoma de Querétaro. Estos enfoques equivocados se pueden reducir a seis grandes “causas” individuales:

  • Como producto de problemas en el hogar.
  • Derivado de que al empleado no le gusta su labor.
  • Incapacidad para el trabajo.
  • Neuroticismo.
  • Personalidades tipo A.
  • Workaholiks.

Como producto de problemas en el hogar. Los problemas matrimoniales constantes por los que pasa el empleado, como las discusiones con los hijos o el cónyuge, situaciones económicas adversas o estar pasando por un proceso de divorcio, se considera la “verdadera” causa de este síndrome.

Derivado de que al empleado no le gusta su labor. Esta idea pone de relieve la falta de vocación del trabajador y pretende explicar que la persona no rinde porque se desempeña en el lugar equivocado, su desmotivación es anterior al síndrome y con el tiempo lo desarrollará porque no le agrada su ocupación actual. Esta concepción del burnout sugiere la necesidad de reubicarlo o expulsarlo de la empresa.

Incapacidad para el trabajo. Algunas personas son incapaces para realizar determinadas tareas en el trabajo a pesar de que les resulten atractivas; como consecuencia de esforzarse para realizarlas, se desgastan paulatinamente hasta llegar al síndrome. Si estuvieran capacitadas o realizaran algo más acorde con su naturaleza no hubieran caído tan pronto en la desilusión y en el desgaste profesional.

Neuroticismo. Esta visión atribuye el burnout a las personas neuróticas que se caracterizan por ser hipersensibles y muy exigentes; en virtud de que establecen relaciones conflictivas con los demás, gastan mayores energías al preocuparse por asuntos banales y sufrir por la más mínima simpleza que viven, los constantes emergencias que experimentan en las relaciones cotidianas los erosionan y, en vez de recoger apoyo de las personas que los rodean, reciben recriminaciones.

Personalidades tipo A. También las personalidades Tipo “A” han sido vistas como proclives al burnout porque están todo el día haciendo muchas cosas y su extraordinario gasto de combustible las lleva a un desgaste lógico, su problema se origina en ellas mismas, porque su cuerpo se encuentra permanentemente excitado, como si sus manos no dejaran de apretar un par de cables de alta tensión.

Workaholiks. Para algunas personas el trabajo equivale a consumir una droga ya que experimentan dependencia psicológica y cierto bienestar al realizarlo; por lo mismo tienen dificultadas pera ponerse límites y saber descansar, lo que los lleva a un desgaste anticipado (los adictos al trabajo no deben confundirse con las personas que tienen sobrecarga de trabajo, pues ésta se debe a la organización; por el contrario, aquellos sacrifican su descanso por factores personales).

En una entrevista que le hicieron a Christina Maslach (una de las principales estudiosas del burnout en el mundo), al preguntarle sobre las causas del desgaste profesional expresó: “Tráeme a la peor personalidad del mundo y colócala en un ambiente laboral ideal, ¡jamás desarrollará el burnout!  Por el contrario, tráeme a la personalidad más sana y colócala en el ambiente laboral más deficiente, y no deberemos esperar muchos años para que llegue el Síndrome”.

Desafortunadamente muchas instituciones que conocen esta enfermedad laboral siguen situando el problema en el individuo, permaneciendo congeladas en la inacción. 

*Luis Felipe Elsahili, mexicano, es doctor en Psicología y Educación por la UAQ en México; también doctor en Pedagogía por CEPOB. Es autor de varios libros como “Burnout y docencia”. 

Leer o no leer: el dilema de la lectura en los tiempos digitales

Tarik Torres Mojica 

Leer o no leer; ¿ese es el dilema? Una característica del mundo contemporáneo del libro y la lectura, así como el del entretenimiento y el del acceso y procesamiento de la información, es su diversidad de medios para difundirse, la profusión de los productos disponibles y las posibilidades de acceso, así como su valor comercial y humano.

La lectura en los tiempos digitales. Foto cortesía.

La lectura en los tiempos digitales. Foto cortesía.

El libro siempre ha “convivido” -y en ocasiones “competido”- con otras formas de adquisición del conocimiento y de entretenimiento como el teatro, las artes visuales, la música; los diálogos y charlas y los rituales. No obstante, en nuestros días el abanico es muy amplio: ahí están el cine, la televisión, los videojuegos, el Internet, los conciertos, y más. Y no únicamente los medios han cambiado; también las circunstancias sociales y nosotros mismos nos hemos transformado. 

El ámbito del por qué leer y la importancia del libro en nuestro mundo “digitalizado” es muy amplio: toca aspectos económicos, educativos, éticos, políticos, tecnológicos, de poder. La lectura y la producción del libro, como otras actividades humanas, no es unidimensional. Con el fin de hallar una figura que me permita ser claro al respecto, voy a permitirme comparar el tema del libro y su consumo con otro ámbito también importante para nuestras vidas: el de la producción de alimentos y su consumo: es sólo cuestión de entrar a un supermercado, o a un tianguis, para descubrir un universo amplio de posibilidades: lácteos, carnes, frutas, legumbres; alimentos procesados y sin procesar provenientes de diferentes lugares y a un costo razonablemente bajo. Hoy por hoy podemos incorporar en nuestra alimentación una vasta gama de opciones, y, en teoría, estamos ante un mundo en el que podríamos acabar con el problema del hambre, no solo en nuestro hogar, sino en el resto del mundo. El problema inicia cuando miramos de cerca el modo como se han producido los alimentos y el cómo como nos alimentamos: por una parte, en pos de una mayor eficiencia en la producción alimentaria, hemos recurrido al uso de la modificación genéticas de plantas y animales; empleado abusivamente pesticidas y abonos; hormonas y sustancias químicas con el fin de lograr un volumen mayor de alimentos en un tiempo mínimo.

Por lo que respecta al los hábitos de alimentación, más que lograr dietas balanceadas, el problema lo conforma el desequilibrio: hay comunidades enteras que mueren no por la falta de comida, sino por el exceso de alimentos… o hay quien muere voluntariamente de inanición y no por fines religiosos ni rituales, sino porque en un mundo de abundantes alimentos se tiene la falsa imagen de ser obeso.

Pero el problema no queda ahí; también está el asunto de la distribución de los productos alimentarios: hay países donde se tira la comida, y hay otros donde escasea; hay regiones completas que tienen el potencial de producir alimentos, pero cuyos habitantes se han visto en la necesidad de abandonar las actividades agrícolas debido a que producir alimentos no es económicamente sostenible, y, no obstante, la industria de la producción de alimentos procesados y refinados son de los más rentables.

En resumen, el panorama alimentario a nivel global está lleno de paradojas: Existen suficientes alimentos para terminar con el hambre y, empero, morimos por alimentarnos con productos tóxicos, por nuestros excesos y malos hábitos alimenticios; padecemos la mala distribución de los alimentos, su desperdicio y, además, las leyes del mercado han favorecido el desarrollo nada armónico entre la producción agrícola y su procesamiento industrial.

En el mundo del libro sucede algo semejante al que acabo de describir: al igual que nuestros supermercados, nunca antes en la historia de la humanidad los libros habían estado tan, potencialmente, al alcance de nosotros, no solo por su costo relativo, sino, además, por su disponibilidad y variedad. Basta con darse una vuelta en esta Feria del Libro [Feria Nacional del Libro de León, Guanajuato, México] que si bien no es la más grande ni la que ofrece la mayor variedad de productos de lectura, no obstante, es un universo rico en posibilidades. Ahora, también el libro puede producirse, actualmente, a costos ínfimos en comparación con lo que fue el mercado del libro en otras épocas: en la Edad Media europea, era necesario que un monje pasara prácticamente toda su vida copiando un texto, en un material escaso y caro como el pergamino; simplemente, el esfuerzo, el tiempo y los materiales empleados para la factura de un escrito, volvían a los libros objetos suntuarios, de circulación limitada. Ahora, con las nuevas técnicas de impresión, con los materiales y medios de distribución disponibles, el libro se ha vuelto accesible, lo que ha facilitado no únicamente su elaboración y diversificación. Por lo que respecta a la disponibilidad del libro, no únicamente existen ferias, mercados, tiendas especializadas a los que podemos recurrir para adquirir material bibliográfico, también existen bibliotecas, salas de lectura, cafés o colecciones personales a los que el interesado podría acercarse, sin que ello signifique un gasto importante. Empero, estamos ante un panorama de lectores “obesos”, cuando no “famélicos”: de acuerdo con las cifras reflejadas por la Encuesta Nacional de Lectura 2012 (Caniem, 2012), en nuestro país se leen 2.94 libros al mes.

Así como un alimento actualmente puede ser potencialmente tóxico por la cantidad de químicos y hormonas que son empleados para su elaboración, algo semejante sucede con nuestros libros. Juan José Salazar, en su libro Leer o no leer: libros, lectores y lectura en México (2011) señala que en el mercado del libro priman las novedades que pertenecen a grandes conglomerados de empresas multinacionales que han pugnado por colocar en el mercado productos de pronto consumo y de bajo contenido cultural -¿algo así como la comida chatarra?-. Salazar señala que la tendencia de los grandes conglomerados editoriales ha ido en el sentido promover los bestsellers y los libros de autoayuda, y se ha dejado de lado la apuesta a la promoción de nuevos autores, de ciertos géneros como el cuento y la poesía, por considerárseles poco rentables y económicamente riesgosos.

En cuanto al empobrecimiento del mercado editorial, Salazar rescata la siguiente información:

Novedades Editores lanzaba [en el año 2001] 800 mil ejemplares tanto de El libro vaquero como de El libro semanal […] Se calcula que cada una de estas revistas tiene entre tres y cuatro lectores [y su] porcentaje promedio de  devolución para cada una de ella se ubica entre el 10 y 15% del tiraje total. [Por lo que respecta al ámbito de las revistas de entretenimiento familiar], Grupo Editorial Televisa se alza como líder en el subsector [en México y en América Latina; en 1997 logró publicar, solo de sus dos revistas más rentables,] Tv y novelas, Tv guía y Vanidades, un tiraje mensual de dos millones 280 mil ejemplares, un millón 500 mil y un millón 550 mil ejemplares respectivamente. En cambio, el tiraje estándar de un libro en México es de apenas 2000 mil ejemplares, cuya vida comercial se ubica entre seis y 12 meses. (Salazar, p. 28)

Por lo que respecta a los hábitos de lectura, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura 2012,  40% de la población encuestada contestó que no había leído un solo libro durante los últimos seis meses, 22% ha leído uno, 13% ha leído dos, 10% ha leído tres, 6% ha leído 4 y el 9% ha leído cuatro o más. En cuanto a las preferencias de lectura, este estudio confirma la tendencia mostrada por Salazar: de la población estudiada, el 18.7% prefiere leer periódicos, 17.4 % prefiere las revistas, 26.2% prefiere leer libros y el 33.3% no tiene preferencias. Y, finalmente, la mayoría de los hogares -56.2%- tiene sólo de 1 a 10 libros. 21.6% tiene de 11 a 20 y sólo el 2.7% tiene más de 101 libros. Así, el 87% de los hogares mexicanos tiene menos de 30 libros.

En cuanto al libro digital, no hay cifras claras en cuanto a los usos y las costumbres de los lectores y el estado de la cuestión de su mercado e impacto. Es verdad que el mundo digital tiene el potencial de acortar la distancia entre el autor y el lector, amén de la virtud de no requerir de un gran aparato industrial para producir y distribuir sus productos: un libro electrónico, para existir, solo requiere de una plataforma física para producirse y leerse –hardware-, y de un programa que ayude a su decodificación –software-. No obstante, en los alcances del libro digital también están sus limitantes: la facilidad y bajos costos de producción del libro digital ponen al alcance de cualquiera la posibilidad de producir y circular un texto sin necesidad de un intermediario –llámese editor, empresa editorial o librero-; esto implica que no siempre el libro tiene un actor que se haga responsable por la calidad de los contenidos. También los lectores nos hallamos en un mundo en el que la profusión de textos es abrumadora: cada usuario de una computadora con un word instalado es un potencial autor de escritos; esto nos lleva a millones de textos producidos en un corto periodo de tiempo, y un número limitado de lectores, con tiempos acotados para leer. 

De igual manera, está el problema de la plataforma de la lectura: para acceder a los contenidos digitales, se necesita de un hardware y del software adecuado; en países como el nuestro, no toda la población tiene los recursos suficientes para adquirir una terminal que le facilite la adquisición y/o consulta de los textos, y las bibliotecas públicas usualmente carecen de la infraestructura necesaria para facilitar el acceso al público a los contenidos digitales. Y, finalmente, está el embrollo legal: aún no están completamente claras las reglas del juego sobre la producción, circulación y tenencia de los productos digitales. El Periódico El País, en una nota titulada “Su biblioteca digital morirá con usted”, publicada el 10 de septiembre del 2012, asentaba que bajo el actual régimen legal, los consumidores de productos digitales –películas, música y libros- eran considerados como usuarios, mas no como dueños de los mismos; de manera que se planteaba que, bajo las actuales circunstancias, no podríamos heredar nuestras bibliotecas digitales.

Y entonces, ¿leer o no leer? Me parece que la respuesta obvia no va en el sentido de dejar de leer sólo porque los datos y las cifras nos hablan de una realidad complicada y porque hay cada vez más libros que nunca habremos de leer. Sería como plantearse dejar de comer o solo comer para tener la panza en paz. La lectura es una actividad nutricia e importante, tanto como lo es entretenerse con videojuegos, ir al cine, ir al teatro, ver la televisión o andar en bicicleta. El consumo de productos de lectura es una actividad vital para el desarrollo de una sociedad, en tanto que por medio del libro, ya sea digital o en papel, las personas aprendemos a dialogar con los demás y con el mundo. 

Un libro técnico ayuda a resolver ciertos problemas y enigmas de la vida diaria, tanto como una buena novela. Es verdad que por medio del libro técnico y de texto, la persona tiene acceso a conocimientos concretos que le ayudarán a desarrollar sus capacidades como ciudadano o como profesionista; pero también en el libro de ficción, en lo literario, se tiene la oportunidad de preguntar otras cosas que también son parte de su vida cívica, familiar, individual y profesional. Por medio de los libros aprendemos a discutir, a desarrollar el pensamiento crítico, a tomar una postura con respecto de la realidad; por medio de ellos rompemos las barreras del tiempo y la distancia. Pero para lograr este fin, es necesario formar lectores. 

Así como es importante aprender a comer bien y balanceado, es importante aprender a leer bien y balanceado. Eso es responsabilidad tanto de las instituciones de cultura y educativas como de las familias y de cada individuo. En la medida que seamos capaces de aprender a leer, en que desarrollemos nuestra capacidad de sorpresa y audacia, en que formemos grupos dialogantes que tengan la lectura como eje de su formación y discusión, en esa medida lograremos que los libros se conviertan en algo más que un adorno en nuestras bibliotecas, en nuestras casas, las lecturas se incorporarán a nuestra vidas y serán un incentivo por el que nuestra realidad se transformará; en la medida en que seamos lectores cada vez más aguzados y exigentes, la industria editorial se verá obligada a proporcionar mejores productos. En la medida en que logremos mejorar nuestras sociedades y nuestras condiciones de vida, existirán ambientes propicios para que más personas tengan acceso a la comida, a la lectura, a la vida laboral, a la política, al arte, a la cultura…

Obra citada:

Caniem (2012). Encuesta Nacional de lectura 2012. México: Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. Obtenido el 5 de febrero de 2013 de http://www.caniem.org/Archivos//funlectura/EncuestaNacionaldeLectura2012/EncuestaNacionaldeLectura2012.html

Salazar Embarcadero, Juan José (2011). Leer o no leer: libros, lectores y lectura en México. México: Celta Amaquemecan Infantil.

Verdú Palay, Daniel (2012, septiembre). Su biblioteca digital morirá con usted. El País. Obtenido el 29 de abril de 2013 de http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/10/actualidad/1347304690_488599.html

Nota del editor: Este texto fue leído el 4 de mayo, dentro de las actividades de la Feria Nacional del Libro de León, FeNaL, México, 2013. Se publica en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor.  

Tarik Torres Mojica, mexicano, es doctor en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana de México. Trabaja como profesor de tiempo completo en el Departamento de Estudios Culturales de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guanajuato, Campus León, México.

Mercedes Roffé

Old Polish Music

(H. M. Góreki)                                   

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Música antigua

querida Música antigua

querido silencio

querida camerata

antigua

metálica y luminosa

BRONCES

como brazos

tanteando

               el aire

               la campiña        

bellas cosas ha dado el amor al suelo

Ellos gritan. ¿Conversan?

¿Será que no se entienden?

¿Será que los confunde

el viento?                                                            

Seco

tartamudeo

de oquedades                            

          espasmódico aullar                                

las puntas de los dedos, sin embargo

rozan

un aire de triunfo                      

–Si lo que irrumpe es….

no habrá premura

Más bien

un metralleo

y luego

               LUEGO

                                un templo

relumbrante

                  como una promesa de

caducidad


“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

Time Chant

(música de W. Rihm para violín y orquesta., dedicada a Anne-Sophie Mutter)

Tanteado el canto

y el tiempo

tanteado

vibrada la espera

el homenaje

tiempo del canto

dedicado

al tiempo

al canto                      

Vibra la mano

el alma

vibra

vibra

el arco y ronca

la cuerda

cede

al cuarto agudo

cercana

la yema al labio

–convocación al silencio

¿Acaso sabe ella

que el tiempo es suyo

que es suyo

el canto?

¿Ignora

que el alma y el temblor

son suyos?                          

Pájaro

carpintero                      

pico artesano

dardo certero                               

¿Cómo

asomarse

               al pánico

                            . . . ?

(se asoma)                                    

          ¿cómo

                        no caer?          

          (cae)

          ¿cómo no

                  volar?                       

(se alza y vuela)                          

No te distraigas

No levantes

                           la voz

más allá del  miedo

Aguza

               el filo   haz

la pirueta final              

Desliza

                           el dedo                       

por el canto

                           mortal                                                                                       

No sangres                               

                          ( p  o  r  t  a  m  e  n  t  o )

Tehillim

(S. Reich)                                  

I remember once when I was a young boy, riding in a car with my mother, I said to her: «Even when you’re scolding me and I’m scared and unhappy, at the same time I’m singing a little song in my head”.                                                                                                                                                                    Richard Foreman

           

            Vaya galope. Vaya

retumbar de cascos

castagnettes, palos

de lluvia como el eco

de una selva minúscula

guardada

en el corazón de otra selva.                         

Cantan, mientras tanto,

las mujeres

¿Qué?

su canto siempre

en una lengua extranjera

Y sin embargo

¿quién diría que no

cantan?  Más:

¿quién osaría

decir

que no lleva su canto

un algo de alegría?                              

(¿de verdad?)                           

O acaso no será eso

la vida                  la

GLUUUUUAAAARRR 

E pur

              si…   

                        CANTA 

¿O no hay acaso una cierta

                                        indócil

insistencia en eso de

sobrevivir?

Dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

aun así su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»                             

Dime ¿qué campanas son ésas

que repican

cada vez que un pájaro inicia

su vuelo

bajo

muy bajo

sobre la playa

(¿o acaso son otras aguas?)                                                     

Cantan aun

cantan

las mujeres

y baten palmas

y firmes

                  dan

las yemas

contra el parche

                 del tamboril                                              

Llaman. Se llaman.

Cómo

se entienden esas voces

en su suave batalla                                 

Llueve. Llueve.

La lluvia

las bendice

                                       mientras

dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954) es una de las voces más destacadas de la poesía argentina actual. Ampliamente publicada en Latinoamérica y España, libros suyos se publicaron en traducción en Italia, Quebec, Romania e Inglaterra. Su libro La ópera fantasma (Barcelona/México, Vaso Roto, 2012) fue elegido uno de los mejores libros del 2012 por dos importantes periódicos de México, Milenio y La razón. Fundadora del sello Ediciones Pen Press, dedicado a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea en español y de otras lenguas en traducción, se desempeña desde 1998 como directora editorial del mismo. Entre otras distinciones, obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim (2001) y una beca de la Fundación Civitella Ranieri (2012). Desde 1995 reside en la ciudad de Nueva York.

¿Español mexicano o español argentino?

Pita Escalona*

Al llegar a Argentina descubrieron mi nacionalidad porque me escucharon decir: “órale”, “ahorita”, “qué padre”, “de nada”, y otras palabras que, a los oídos de los oriundos, suenan con diferente musicalidad y con un toque amistoso.

Pita Escalona. Foto Bicaalú.

Pita Escalona. Foto Bicaalú.

Cuando visité por primera vez la ciudad de Buenos Aires, me topé con muchas contradicciones: como que a Buenos Aires la llaman Capital Federal y que los nativos no son bonaerenses, sino porteños. En el aeropuerto de Ezeiza necesité un transporte para llegar a la ciudad, que queda como a sesenta kilómetros. Al taxi le dicen remís, y a los camiones de pasajeros, colectivos. Los camiones allá son sólo para carga. Al subirme al remís, lo primero que me preguntó el conductor, luego de la dirección, fue: “¿De qué cuadro sos hincha?” De momento quedé paralizada sin saber qué responder. La frase podría sorprender a cualquiera, pero más vale decir el nombre de un equipo extranjero, ya que los aficionados a los equipos locales viven en perpetua pugna y no vaya a ser la de malas que el taxista le vaya al rival. 

Para los mexicanos, ir de compras en Buenos Aires resulta divertido. Al dinero lo llaman plata, guita o mango. En las tiendas de ropa, a las tallas les dicen talles. La falda es pollera; la playera, remera; las mallas, calzas; la sudadera, buzo; la sudadera de invierno, pólar; la playera con cuello, chomba, y la chamarra, campera. A los colores los nombran distinto: el café es marrón; el azul claro, celeste, y el rosa mexicano, fucsia. En las tiendas de zapatos, a los tacones les llaman tacos; a los tenis, zapatillas, y a las chanclas de pata de gallo, ojotas. Descubrí el nuevo lenguaje al pedir que me mostraran una falda del aparador, al que llaman vidriera; de ahí comencé a preguntar hasta salir del probador con un vestido que compré porque las empleadas decidieron que se me veía “re lindo”.

A la hora de la comida quise comer algo ligero, así que en el centro comercial me acerqué a una barra de ensaladas. Pagué una de seis ingredientes a escoger. La empleada tomó el plato tras el mostrador mientras yo miraba los recipientes con verduras. Pedí lechuga, tomate, elote al que llaman choclo—, ejotes que son chauchas—, pequeños frijoles a los que nombran porotos— y aguacate, al que le dicen palta. Ordené un aderezo de jocoque, que para ellos es labán.

Por la tarde fui al cine y, antes de entrar a ver la película, descubrí que las palomitas se llaman pochocho y los hot dogs, panchos. En la noche me llamaron unos amigos porteños para invitarme a un boliche. “No soy muy buena y hace mucho que no juego”, respondí. Rieron. Para ellos el boliche es un antro, y al juego de boliche lo llaman, simplemente, bolos.

Fuimos a “lo de Roberto” así dicen cuando se refieren a ir a casa de alguien o a su negocioa escuchar tango en vivo. Los tangos fueron escritos con un lenguaje muy particular. Al principio cuesta trabajo entenderlos, ya que muchos de ellos incluyen el lunfardo, que es una jerga originalmente adoptada por los delincuentes para planear fechorías o escapes de las prisiones, con el fin de no ser entendidos por los guardias. Se dice que ese léxico se formó con la llegada de los inmigrantes, a finales del siglo xix, gracias a la mezcla de idiomas: italiano, español, lenguas africanas y nativas como el quechua, entre otros. La palabra lunfardo se cree que viene de Lombardía, una región al norte de Italia, donde llamaban lombardos a los ladrones. En la actualidad, lo que comenzó siendo exclusivo de la clase baja, ha sido adoptado por todos los porteños y por los habitantes de las ciudades y países cercanos.

Las letras de los tangos hablan mucho del bacán, personaje adinerado, bien vestido, al que le gusta disfrutar de la buena vida: un patrón; el bulín es un departamento de soltero; la mina es la novia; atorrante, vago, malviviente; pibe, niño; gil, tonto; curda, borrachera, y quilombo, desorden o desmán. Al calor de las copas de vino argentino, mi voz acompañaba los coros de algunos tangos conocidos, como ‟Volver” de Carlos Gardel.

De lo de Roberto nos cambiamos a otro boliche donde cantaban rock en español. Descubrí que sus letras también contienen lunfardo. A las tres de la mañana, afónicos y con un zumbido en los oídos, nos despedimos porque unos de mis amigos querían dormir un poco antes de ir al laburo, que es el trabajo; otro dijo que tenía que llegar antes del amanecer, si no, su vieja lo iba a matar. “¿Eres casado?”, pregunté. “No”, respondió, “mi vieja es mi mamá”.

A media mañana desperté con hambre. El olor a pan recién horneado me guió hasta la acera de enfrente, donde una cafetería afrancesada ofrecía desayunos. Las pequeñas piezas de pan, tras el mostrador, invitaban a probarlas. La mesera, una morocha con rulos, se acercó a tomar la orden.

Se me antojó un café con leche, un plato de fresas con yogur y unos panecillos. La señorita me dijo que las fresas eran frutillas; el café con leche, lágrima, y los panecillos, facturas. Pedí unos cuernitos, que allá les dicen medialunas. Sí, dije: “Quiero dos medialunas”. La chica me preguntó que si las quería de grasa o de manteca. La diferencia es que las de grasa son más crujientes porque están hechas a base de manteca y las de manteca más suaves, porque se elaboran con mantequilla. En la mesa no podía faltar el dulce de leche, que para nosotros es la cajeta para los argentinos cajeta es una mala palabra, al igual que concha. Cuando la mesera trajo los platillos a la mesa, dije: “Gracias”, y ella respondió: “No, por favor”, en vez de “De nada”.

Es gracioso, pero a la hora de la comida, de tres a seis de la tarde, los restaurantes cierran. Sólo se consiguen platillos fríos no muy elaborados, como sándwiches. Un sándwich de miga para los argentinos es un deleite, porque es artesanal y se ofrece también como bocadillo en reuniones formales. Se trata de un sándwich del ingrediente que se prefiera entre capas y capas de pan Bimbo sin orillas, que se cubre con un trapo húmedo con el fin de que se conserve fresco. A nuestras tortas las llaman sándwiches con pan francés o hechas con una especie de medianoche, pebete. El choripán es una riquísima torta de chorizo argentino. Para ellos las tortas son pasteles y al pan de los pasteles le llaman bizcochuelo. A nuestras tortillas les dicen crepas y sus tortillas son como la tortilla española de huevo revuelto con papa y cebolla.

Y qué decir de la conjugación de los verbos, ¿qué más querés vos?

Nota del editor: Este artículo fue publicado en la revista impresa Bicaalú, número 44, enero de 2014, que está a la venta en Sanborns y tiendas Duty Free de toda la República Mexicana. Se reproduce con la autorización de la autora y con el convenio firmado entre el Mexican Cultural Centre y la revista cultural Bicaalú. Para más información, visitar: http://bicaalu.com/

*Pita Escalona, mexicana, es maestra en Creación Literaria por el Centro de Cultura Casa Lamm en México.

Adrián Soto

En el desvelo de todos los santos

Adrián Soto. Foto cortesía.

Adrián Soto. Foto cortesía.

 

Algo sobre la práctica de la papiroflexia

Tomo este lenguaje

y –con dolor, pasión y constancia–

voy formando figuras nuevas, inéditas, pulcras,

y las dejo libres…

En la oscuridad

busco que estas palabras

se dilaten en el interior de los hombres,

como aquellas flores misteriosas

que al posarse en el agua van desplegándose hacia la hondura

hasta encontrar

su reflejo.

Esto es sólo un ademán de la voz

que cobra forma. 

 

Resonancias

Los antiguos creían que el mundo era lenguaje

que todo estaba unido por secretas relaciones

y en el libro de la vida los objetos más disímiles

se llamaban unos a otros

                                          con urgencia.

Creían que todo guardaba dentro de sí

secretas resonancias de lo otro.

Por eso aún creo que todas

las cosas del mundo mimetizan a otras cosas,

y en el deseo oblicuo de la diferencia

mi cuerpo es el anverso de tu cuerpo,

mi tacto en tu tacto es la mitad de ti que desconoces;

la chispa de un dios que se me oculta

en el negativo voluptuoso de tu forma.

Por eso creo

que el amor es la comunión entre la fruta y la boca

que se llaman secreta,

                                    mutuamente.

 

Destellos

Existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Cuando digo: toma esta fruta,

la fruta se abre y destella entre los dos;

y si observamos por las tardes

al maullido de los gatos formar arabescos en el aire

lo sabemos todo.

Cuando nuestros cuerpos se abren plenamente en el ocaso

un fuego oculto nos ilumina.

Por eso sé

que existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Adrián Soto, mexicano, es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado la biografía Quetzalcóatl, la efigie de luz (EMU) y el prólogo al ensayo La Cristiandad o Europa de Novalis (UNAM); además de ensayos, poemas y traducciones en las revistas Hotel, Aeda Lamm, Aion, Literalgia, Quehacer editorial, Punto en Línea y el Periódico de Poesía de la UNAM.

21 de junio

Eduardo Estala Rojas*

Al cruzar el cementerio general de Nottingham veo a un hombre delgado con cierto parecido físico con Abraham Lincoln, me recuerda también al compositor mexicano Agustín Lara. Lo curioso es que se ha detenido a saludarme, algo no muy común en esta isla donde vivo hace varios años.  

"La llave de los elementos" de  Eduardo Estala Rojas. Edición de autor, Reino Unido, 2013.Páginas: 62. Portada: Vicente Rojo. Diseño gráfico: Olivia Liendo. Precio e-book: 8 libras esterlinas. Número de registro: 284674316.

«La llave de los elementos» de
Eduardo Estala Rojas.
Edición de autor, Reino Unido, 2013. Páginas: 62.
Portada: Vicente Rojo. Diseño gráfico: Olivia Liendo. Precio e-book: 8 libras esterlinas. Número de registro: 284674316.

«Buenas tardes, caballero», expresa con acento británico y observa su reloj color dorado; el aparato es antiguo ya que los números sobresalen con la luz del sol y no se puede distinguir el tiempo, solamente en la sombra puede verse la hora, los minutos, los segundos. 

«Buenas tardes, señor», respondo y percibo una chispa de escalofrío en todo mi cuerpo. En este primer contacto y en el segundo llega a mi mente una llamada telefónica que recibí el 21 de junio a las doce de la tarde, cuando vivía en la ciudad de Chicago, hace nueve años o quizá diez. No olvidaré los cirios y el sonido de los rezos alrededor de mi cuerpo para dar palos de ciego a mis creencias esotéricas. 

Su voz y la mía son similares a la persona que llamó para notificarme que perdería mi trabajo con los hermanitos el día de mi cumpleaños. Parecían las voces de un médium o de un vidente, seres especiales tan socorridos y generosos que habitan en ciertas partes del mundo.  No es extraño que en la ciudad de Nottngham sigan ofreciendo servicios espiritistas los hermanitos en la First Spiritualist National Church desde hace 148 años.

Las voces y las imágenes pasaron tan rápido entre el sonido de los cuervos que están cantando y mirándonos desde lo alto de los árboles. Escucho la voz nuevamente con otra pregunta: «¿Seguro es la tarde, caballero?», duda un poco y mira alrededor el asombrado Abraham. Como no sé quién es él, trato de llamarlo con un nombre al azar, pues las lápidas verticales tienen cientos de nombres para escoger. No quiero incomodarlo al preguntar si se llama Robert o Arthur, como el rey que tiene como consejero al Mago Merlín, que le sugiere qué hacer cada vez que se enfrenta a una batalla interna o externa. Tampoco descarto que se pueda llamar como mi padre o mi abuelo. La conciencia es posible cuando no tienes expectativas de nada, como en este encuentro que nace todo en un segundo.

Las caras de Agustín, Abraham, Robert, Arthur y  Eduardo (éste último nombre como uno de los reyes de Inglaterra) nos recuerdan una imagen que vimos en el Nottingham Castle o tal vez en el Nottingham Contemporary, lugares centrales para el pasado y el futuro. De vez en cuando el presente se asoma y llegan artistas ‘emergentes’ de Latinoamérica para exhibir sus obras contemporáneas entre antiguas pinturas británicas que revelan nuevamente sus rostros. 

Yo Eduardo, tú Arthur, él Robert, nosotros Abraham, ustedes Agustín. Ellos son testigos de que la cara coincide más con el escritor universal Juan Rulfo. Sí, el autor latinoamericano que en dos libros de narrativa atrapó al siglo XX de la literatura mexicana. La situación, el momento, la forma de contarlo, la manera de ver más allá el mundo tienen mucho en común con este hombre británico que nos habla en seis voces. 

Uno, dos segundos después, añade tranquilamente: «De donde soy ahora es siempre de día y no existe el tiempo». La chispa de miedo se ha desvanecido de mi cuerpo. Estoy convencido de que es de día, sobre todo porque el cementerio general de Nottingham es como un parque público donde caminamos los universitarios de la Nottingham Trent University y del New College Nottingham.

Todos los días cruzamos las voces sin miedo a encontrarnos con algún vivo que aparezca por la noche o en la madrugada. Por esta razón no tenemos ninguna turbación como estudiantes, ya que no buscamos ver algo sobrenatural durante el día que se detenga y nos salude en varias lenguas como hoy 21 de junio, el día más largo del año, llamado «Solsticio», «Sol quieto» o «Sol detenido» en latín.

*Eduardo Estala Rojasmexicano, es director y fundador del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Inglaterra. 

Una vida sencilla

Ana Laura Pazos González*

Me despierta el balido de una oveja perdida y, con la escasa luz del amanecer, me dirijo a la cocina para calentar el agua del baño. A jicarazos limpio mi cuerpo, mientras afuera la luz del sol continúa apropiándose de las cosas. Salgo y siento el frío que puedo ver derramado en los volcanes bautizados con nombres en náhuatl. Isabel, amante de este lugar y cuyas manos pueden hacer milagros en la cocina, ya me espera.

Ana Laura Pazos González. Foto cortesía.

Ana Laura Pazos González. Foto cortesía.

Juntas caminamos por los lindes del bosque, donde las pisadas firmes de los viajantes han formado un camino natural. En el pueblo, decenas de voces ofrecen pieles de oveja o cabra, así como frutos y verduras que sólo se dan durante el invierno: mandarinas, pomelos, calabazas, chirimoyas y limas. Las marías, sentadas en el suelo sobre coloridos sarapes, venden cuencos de barro y pequeños juguetes para los niños. Tomo una de las delicadas piezas cóncavas pintadas a mano y pregunto el precio, que, sin duda, no le hace justicia al minucioso trabajo del artesano. Compro dos jarritos, uno para Isabel y otro para mí. ‟Perfectos para servir chocolate”, dice ella con antojo, y nos vamos rumbo a la tienda de don Adrián, donde pedimos queso fresco, harina, leche, huevo y mantequilla para preparar buñuelos al estilo de Sor Juana Inés.

Conforme nos vamos alejando del pueblo, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl revelan formas cada vez más definidas, mientras el sol —aunque instalado en el cénitcalienta menos. Me abrazo con el mantón blanco que llevo sobre los hombros y me quedo mirando a un par de pájaros que parecen reñir con sus piares vocingleros.

Sigo las instrucciones de Isabel al pie de la letra, pues de lo contrario podría terminar desperdiciando los ingredientes. Dejo la masa reposando para que luego ella la aplane con el rodillo o palote —como lo llama Sor Juana en su recetario—, la corte en pedazos iguales y, rellenos los buñuelos de queso, los ponga a freír. Miro por la ventana y un paisaje entre invernal y primaveral me invita a respirar los olores del campo. Me doy permiso, pues la mesa está lista para recibir a los invitados de nuestra última cena.

A mi nariz llegan imágenes de hierba bañada en rocío, de madera recién cortada, de agua estancada pero viva, y de hojas de distintos tamaños y verdores. Camino hasta el lago para refrescarme un poco; después de escuchar por unos minutos los trémulos sonidos del viento chocando contra los árboles, regreso a la casa y me pongo un vestido sencillo que combina con las luces del atardecer. En cualquier otra ocasión me hubiera pintado los labios, pero aquí no está permitido.

Jacinta llega con el manchamanteles, Pedro trae vino y su jarana; Diego, los tamales; Josefa, el chocolate, y Catalina el brazo de gitano: un bizcocho enrollado y cubierto con azúcar glas. Nos sentamos a la mesa y acompañamos los platillos con bollos calientes, mientras la plática se nutre de nuestros recuerdos de las últimas semanas: la velada en que Pedro tocó para nosotros música que había compuesto inspirado por ciertos poemas novohispanos, cuando fuimos a conocer la nieve y escuchamos el pavoroso aullido del volcán, los cuentos de fantasmas que Catalina nos leyó hace un par de noches, y la doble ración de natilla que todos pedimos a Isabel en aquella primera cena, cuando nos explicó las reglas del juego.

La melancolía, vigorizada por el vino tinto, se apoderó de nosotros, pero el rasgueo de la jarana —que me hizo pensar en aguas intranquilas—, la voz de Pedro, y los buñuelos deshaciéndose en nuestras bocas, llevaron los sentimientos a otra parte:

Amada dueña mía,

escucha un rato mis cansadas quejas,

pues del viento las fío,

que breve las conduzca a tus orejas...[1]

‟Eligieron este escenario y de ustedes depende mantener la fantasía. No pueden pronunciar palabras del presente ni utilizar ningún artilugio moderno. Se bañarán a jicarazos, tenderán su ropa al sol y, por unas semanas, olvidarán el año en que nacieron. En los momentos de ocio, les recomiendo salir a tomar fotografías mentales —los volcanes son majestuosos desde el amanecer hasta el ocaso—, leer un libro —la obra de Sor Juana resulta perfecta, pues nos encontramos en su tiempo y en su pueblo natal—, meterse a la cocina a experimentar con un platillo —ya que como diera a entender la poetisa en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, la cocina es un lugar de meditación y descubrimiento—, o caminar sin rumbo para detectar los sonidos del campo…”

Con aquel discurso nos recibió Isabel —creadora de estos mundos— hace casi un mes, y ahora es tiempo de despedirse. Extiendo sobre la cama las pocas prendas que me fueron asignadas, mientras la luz del sol comienza a desfallecer y los volcanes se difuminan como viejos hologramas. Ya no veo prados, ni ovejas, ni árboles; sólo proyectores, pantallas, bocinas, máquinas que expelen falsa niebla, objetos de utilería y actores que empiezan a despojarse de sus atuendos para reincorporarse lo antes posible al cibermundo.

Prometemos a Isabel que volveremos pronto, aunque no alcanzamos a ver la expresión en su rostro: todo ha quedado en oscuridad y ya nada queda del espejismo de San Miguel de Nepantla. Subo a mi automóvil —cuyas luces delanteras se me figuran inmensos ojos—, programo el sistema de posicionamiento global y me dejo tragar por el camino.


[1] Lira Que expresan sentimientos de ausente de Sor Juana Inés de la Cruz. «Amado dueño mío», dice en el original.

*Ana Laura Pazos Gonzálezmexicana, es escritora y directora de la revista Bicaalú.  Cuenta con estudios de Maestría en Humanidades por la Universidad Anáhuac. Autora del libro Parvada blanca en la ciudad (Editorial Jus, México, 2011).  

Natalia Litvinova

 

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

EL MILAGRO DE LA COMUNIDAD

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.

Trazo mi camino humilde.

Afuere sucede el milagro de la comunidad:

un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,

las mujeres se bañan en el río.

Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.

Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba

cubrirá las ruinas.

Mi hombre huyó ante el peligro.

En la poesía encuentro la oración para soportar

cada corte abrupto.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova (Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013). Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013. Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

DEFORMIDADES LEVES

La Luna se llena para que todo cambie.

Produce deformidades leves. Los grillos cantan

desde la panza del gato. Me mira a los ojos.

La única manera de entendernos es aceptar

que marchamos en direcciones opuestas:

él hacia su horizonte animal

y yo hacia mi animal doméstico.

La lluvia se transforma en granizo.

El galope del hielo sobre el tejado impide escuchar

las voces del interior.

Desprendo el espíritu, observo alejada el palpitar

de mi figura inmóvil bajo las sábanas.

POLVO

Mi voz no parece salir de mi voz sino de otra garganta

que yace en la profundidad de la mía.

Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy.

Alguien tuvo que haber construido esta muralla.

Si hay hombres que vuelan como plumas, ¿por qué yo no me

muevo cuando me muevo? Huelo a piedra y polvo,

llevo huellas de los que me tocan.

Soy polvo, piedra. Y no sé quién es mi padre.

Natalia Litvinova nació en 1986, en Gómel, Bielorrusia, y reside en Argentina. Es poeta y traductora. Publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010; Ártese quien pueda, 2013; Trópico Sur Editor, 2013), la plaquette Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012; Ediciones Espiral, 2013), Cortes invisibles (Editorial Letras de Cartón, 2012), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013) y Todo ajeno (Vaso roto, 2013). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Jodasevich y Esénin, El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak.

El Mexican Cultural Centre referente sobre temas mexicanos en Europa

Eduardo Estala Rojas*

Con el objetivo de promover y difundir a México, el pasado 16 de septiembre de 2013, entró en funciones el Mexican Cultural Centre, primer organismo itinerante registrado legalmente en el Reino Unido. En los últimos tres meses, el MCC ha publicado contenidos de calidad con el apoyo de expertos mexicanos, quienes se han sumado a la lista de colaboradores permanentes en sus respectivas áreas de estudio.

Carta de la senadora mexicana Marcela Guerra Castillo al Mexican Cultural Centre.

Carta de la senadora mexicana Marcela Guerra Castillo al Mexican Cultural Centre.

El inicio de las actividades del Mexican Cultural Centre, comenzó con la publicación de dos dossiers: en septiembre-octubre y noviembre-diciembre 2013, y logró reunir voces desde Inglaterra, Estados Unidos, México y España, invitándonos a reflexionar y dialogar sobre La importancia de apoyar la cultura y el arte en México desde el extranjero, además de otros temas relacionados a este país.

En el primer dossier, cada uno de los ensayos y artículos fueron acompañados por ilustraciones de José Santos, artista mexicano, quien trabaja como restaurador en el reconocido Museum of Royal Worcester de Inglaterra.

Para noviembre, se patrocinó y presentó el documental mexicano “Miradas a la muerte”, de Cynthia Calderón y Rafael Gutiérrez, en el Nottingham Contemporary y Nottingham Trent University, como parte de la celebración del Día de Muertos.

Actualmente, el MCC mantiene contacto permanente con las 18 sociedades de estudiantes mexicanos en el Reino Unido, la Embajada de México en el Reino Unido, la Red de Talentos Mexicanos en UK, The Mexican Chamber of Commerce in Great Britain, CONACyT, la Academia Mexicana de la Lengua, la Academia Norteamericana de la Lengua Española, medios de prensa de México, Estados Unidos, Reino Unido y Europa. Asimismo, con escritores, periodistas, académicos, estudiantes de posgrado y público en general de los cinco continentes; a quienes cada semana se envían por correo electrónico las publicaciones más recientes del portal oficial.

Uno de los logros más notables del MCC fue su inclusión en la Academia Mexicana de la Lengua, dentro de los “Portales Electrónicos para la Difusión de la Lengua Española”, junto con la Biblioteca Virtual Cervantes, el Centro Virtual Cervantes y el Portal del Hispanismo.

El MCC diariamente difunde en su página de Facebook noticias y acontecimientos culturales, sociales, académicos referentes a México y la actividad de los mexicanos en el extranjero. Para el 2014, tiene contemplada la publicación de dos ejemplares digitales y diversas actividades sobre México en colaboración con el New College Nottingham, Nottingham Trent University, University of Nottingham, Nottingham Contemporary.

La primera publicación se realiza en coedición con el Instituto Cultural de León (ICL) a través de la Feria Nacional del Libro de León (FeNaL), con la finalidad de promover la cultura mexicana en el extranjero. La segunda consiste en una antología de las aportaciones al MCC durante todo el año. De esta forma se logra preservar la memoria y el trabajo de todos nuestros colaboradores, siendo este un trabajo intelectual sin precedentes en la historia entre México y Reino Unido.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo 2014!    

*Eduardo Estala Rojas, mexicano, es director y fundador del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Inglaterra. 

Ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente

Edgar Madrid*  

Para Coral y Marisol

“Te advierto, quien quiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo” Oráculo de Delfos. Foto: http://factoriahistorica.wordpress.com/

“Te advierto, quien quiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo”, Oráculo de Delfos. Foto: http://factoriahistorica.wordpress.com/

hablamos de ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente porque se sabe porque se es y se es porque se sabe y se sabe y se es porque se está y se está ahí porque se siente y se sabe que se siente y ante todo que se es como siendo pendiente de la actualidad de las entradas y las salidas del aire que se respira y del perfume que sazona los momentos que juntos hacen el momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y en donde todo sucede como en un gerundio incesante o como en un gerundio de gerundios o como en eso que quienes se atreven a pensarlo lo llaman absoluto porque es ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente el momento en el que no hay lágrimas de uno ni de otro ni manos ni latidos que no sean más que mera juntura que resquebraje la separación de los aromas y los colores y los sabores y las formas y las dimensiones y los cabellos que vuelan en el aire y que terminan enredados entre el tejido del suéter o de la bufanda o de los guantes o de cualquier otro espacio en que aquel filamento tierno y oscuro venga a hacer patente que hay un momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y que ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente es precisamente el momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y disculpe usted si busca o se pregunta cuál es el verbo presente pero aquí no sabemos ni nos interesamos de cosas tales porque ahora estamos demasiado ocupados

 

*Edgar Madrid, mexicano, estudiante de doctorado en políticas sociales por la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano en la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Investigador invitado en la Universidad de Birmingham, Reino Unido, para el proyecto “Understanding and supporting families with complex needs”, bajo financiamiento y apoyo del fondo Marie Curie Actions, People. Presidente y socio fundador de la Asociación Filosófica de la Frontera, AC (México).  Ha sido profesor de filosofía y teorías sociales en la UANL, el ITESM y la UABC en México.