Mercedes Roffé

Old Polish Music

(H. M. Góreki)                                   

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Música antigua

querida Música antigua

querido silencio

querida camerata

antigua

metálica y luminosa

BRONCES

como brazos

tanteando

               el aire

               la campiña        

bellas cosas ha dado el amor al suelo

Ellos gritan. ¿Conversan?

¿Será que no se entienden?

¿Será que los confunde

el viento?                                                            

Seco

tartamudeo

de oquedades                            

          espasmódico aullar                                

las puntas de los dedos, sin embargo

rozan

un aire de triunfo                      

–Si lo que irrumpe es….

no habrá premura

Más bien

un metralleo

y luego

               LUEGO

                                un templo

relumbrante

                  como una promesa de

caducidad


“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

Time Chant

(música de W. Rihm para violín y orquesta., dedicada a Anne-Sophie Mutter)

Tanteado el canto

y el tiempo

tanteado

vibrada la espera

el homenaje

tiempo del canto

dedicado

al tiempo

al canto                      

Vibra la mano

el alma

vibra

vibra

el arco y ronca

la cuerda

cede

al cuarto agudo

cercana

la yema al labio

–convocación al silencio

¿Acaso sabe ella

que el tiempo es suyo

que es suyo

el canto?

¿Ignora

que el alma y el temblor

son suyos?                          

Pájaro

carpintero                      

pico artesano

dardo certero                               

¿Cómo

asomarse

               al pánico

                            . . . ?

(se asoma)                                    

          ¿cómo

                        no caer?          

          (cae)

          ¿cómo no

                  volar?                       

(se alza y vuela)                          

No te distraigas

No levantes

                           la voz

más allá del  miedo

Aguza

               el filo   haz

la pirueta final              

Desliza

                           el dedo                       

por el canto

                           mortal                                                                                       

No sangres                               

                          ( p  o  r  t  a  m  e  n  t  o )

Tehillim

(S. Reich)                                  

I remember once when I was a young boy, riding in a car with my mother, I said to her: «Even when you’re scolding me and I’m scared and unhappy, at the same time I’m singing a little song in my head”.                                                                                                                                                                    Richard Foreman

           

            Vaya galope. Vaya

retumbar de cascos

castagnettes, palos

de lluvia como el eco

de una selva minúscula

guardada

en el corazón de otra selva.                         

Cantan, mientras tanto,

las mujeres

¿Qué?

su canto siempre

en una lengua extranjera

Y sin embargo

¿quién diría que no

cantan?  Más:

¿quién osaría

decir

que no lleva su canto

un algo de alegría?                              

(¿de verdad?)                           

O acaso no será eso

la vida                  la

GLUUUUUAAAARRR 

E pur

              si…   

                        CANTA 

¿O no hay acaso una cierta

                                        indócil

insistencia en eso de

sobrevivir?

Dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

aun así su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»                             

Dime ¿qué campanas son ésas

que repican

cada vez que un pájaro inicia

su vuelo

bajo

muy bajo

sobre la playa

(¿o acaso son otras aguas?)                                                     

Cantan aun

cantan

las mujeres

y baten palmas

y firmes

                  dan

las yemas

contra el parche

                 del tamboril                                              

Llaman. Se llaman.

Cómo

se entienden esas voces

en su suave batalla                                 

Llueve. Llueve.

La lluvia

las bendice

                                       mientras

dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954) es una de las voces más destacadas de la poesía argentina actual. Ampliamente publicada en Latinoamérica y España, libros suyos se publicaron en traducción en Italia, Quebec, Romania e Inglaterra. Su libro La ópera fantasma (Barcelona/México, Vaso Roto, 2012) fue elegido uno de los mejores libros del 2012 por dos importantes periódicos de México, Milenio y La razón. Fundadora del sello Ediciones Pen Press, dedicado a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea en español y de otras lenguas en traducción, se desempeña desde 1998 como directora editorial del mismo. Entre otras distinciones, obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim (2001) y una beca de la Fundación Civitella Ranieri (2012). Desde 1995 reside en la ciudad de Nueva York.

¿Español mexicano o español argentino?

Pita Escalona*

Al llegar a Argentina descubrieron mi nacionalidad porque me escucharon decir: “órale”, “ahorita”, “qué padre”, “de nada”, y otras palabras que, a los oídos de los oriundos, suenan con diferente musicalidad y con un toque amistoso.

Pita Escalona. Foto Bicaalú.

Pita Escalona. Foto Bicaalú.

Cuando visité por primera vez la ciudad de Buenos Aires, me topé con muchas contradicciones: como que a Buenos Aires la llaman Capital Federal y que los nativos no son bonaerenses, sino porteños. En el aeropuerto de Ezeiza necesité un transporte para llegar a la ciudad, que queda como a sesenta kilómetros. Al taxi le dicen remís, y a los camiones de pasajeros, colectivos. Los camiones allá son sólo para carga. Al subirme al remís, lo primero que me preguntó el conductor, luego de la dirección, fue: “¿De qué cuadro sos hincha?” De momento quedé paralizada sin saber qué responder. La frase podría sorprender a cualquiera, pero más vale decir el nombre de un equipo extranjero, ya que los aficionados a los equipos locales viven en perpetua pugna y no vaya a ser la de malas que el taxista le vaya al rival. 

Para los mexicanos, ir de compras en Buenos Aires resulta divertido. Al dinero lo llaman plata, guita o mango. En las tiendas de ropa, a las tallas les dicen talles. La falda es pollera; la playera, remera; las mallas, calzas; la sudadera, buzo; la sudadera de invierno, pólar; la playera con cuello, chomba, y la chamarra, campera. A los colores los nombran distinto: el café es marrón; el azul claro, celeste, y el rosa mexicano, fucsia. En las tiendas de zapatos, a los tacones les llaman tacos; a los tenis, zapatillas, y a las chanclas de pata de gallo, ojotas. Descubrí el nuevo lenguaje al pedir que me mostraran una falda del aparador, al que llaman vidriera; de ahí comencé a preguntar hasta salir del probador con un vestido que compré porque las empleadas decidieron que se me veía “re lindo”.

A la hora de la comida quise comer algo ligero, así que en el centro comercial me acerqué a una barra de ensaladas. Pagué una de seis ingredientes a escoger. La empleada tomó el plato tras el mostrador mientras yo miraba los recipientes con verduras. Pedí lechuga, tomate, elote al que llaman choclo—, ejotes que son chauchas—, pequeños frijoles a los que nombran porotos— y aguacate, al que le dicen palta. Ordené un aderezo de jocoque, que para ellos es labán.

Por la tarde fui al cine y, antes de entrar a ver la película, descubrí que las palomitas se llaman pochocho y los hot dogs, panchos. En la noche me llamaron unos amigos porteños para invitarme a un boliche. “No soy muy buena y hace mucho que no juego”, respondí. Rieron. Para ellos el boliche es un antro, y al juego de boliche lo llaman, simplemente, bolos.

Fuimos a “lo de Roberto” así dicen cuando se refieren a ir a casa de alguien o a su negocioa escuchar tango en vivo. Los tangos fueron escritos con un lenguaje muy particular. Al principio cuesta trabajo entenderlos, ya que muchos de ellos incluyen el lunfardo, que es una jerga originalmente adoptada por los delincuentes para planear fechorías o escapes de las prisiones, con el fin de no ser entendidos por los guardias. Se dice que ese léxico se formó con la llegada de los inmigrantes, a finales del siglo xix, gracias a la mezcla de idiomas: italiano, español, lenguas africanas y nativas como el quechua, entre otros. La palabra lunfardo se cree que viene de Lombardía, una región al norte de Italia, donde llamaban lombardos a los ladrones. En la actualidad, lo que comenzó siendo exclusivo de la clase baja, ha sido adoptado por todos los porteños y por los habitantes de las ciudades y países cercanos.

Las letras de los tangos hablan mucho del bacán, personaje adinerado, bien vestido, al que le gusta disfrutar de la buena vida: un patrón; el bulín es un departamento de soltero; la mina es la novia; atorrante, vago, malviviente; pibe, niño; gil, tonto; curda, borrachera, y quilombo, desorden o desmán. Al calor de las copas de vino argentino, mi voz acompañaba los coros de algunos tangos conocidos, como ‟Volver” de Carlos Gardel.

De lo de Roberto nos cambiamos a otro boliche donde cantaban rock en español. Descubrí que sus letras también contienen lunfardo. A las tres de la mañana, afónicos y con un zumbido en los oídos, nos despedimos porque unos de mis amigos querían dormir un poco antes de ir al laburo, que es el trabajo; otro dijo que tenía que llegar antes del amanecer, si no, su vieja lo iba a matar. “¿Eres casado?”, pregunté. “No”, respondió, “mi vieja es mi mamá”.

A media mañana desperté con hambre. El olor a pan recién horneado me guió hasta la acera de enfrente, donde una cafetería afrancesada ofrecía desayunos. Las pequeñas piezas de pan, tras el mostrador, invitaban a probarlas. La mesera, una morocha con rulos, se acercó a tomar la orden.

Se me antojó un café con leche, un plato de fresas con yogur y unos panecillos. La señorita me dijo que las fresas eran frutillas; el café con leche, lágrima, y los panecillos, facturas. Pedí unos cuernitos, que allá les dicen medialunas. Sí, dije: “Quiero dos medialunas”. La chica me preguntó que si las quería de grasa o de manteca. La diferencia es que las de grasa son más crujientes porque están hechas a base de manteca y las de manteca más suaves, porque se elaboran con mantequilla. En la mesa no podía faltar el dulce de leche, que para nosotros es la cajeta para los argentinos cajeta es una mala palabra, al igual que concha. Cuando la mesera trajo los platillos a la mesa, dije: “Gracias”, y ella respondió: “No, por favor”, en vez de “De nada”.

Es gracioso, pero a la hora de la comida, de tres a seis de la tarde, los restaurantes cierran. Sólo se consiguen platillos fríos no muy elaborados, como sándwiches. Un sándwich de miga para los argentinos es un deleite, porque es artesanal y se ofrece también como bocadillo en reuniones formales. Se trata de un sándwich del ingrediente que se prefiera entre capas y capas de pan Bimbo sin orillas, que se cubre con un trapo húmedo con el fin de que se conserve fresco. A nuestras tortas las llaman sándwiches con pan francés o hechas con una especie de medianoche, pebete. El choripán es una riquísima torta de chorizo argentino. Para ellos las tortas son pasteles y al pan de los pasteles le llaman bizcochuelo. A nuestras tortillas les dicen crepas y sus tortillas son como la tortilla española de huevo revuelto con papa y cebolla.

Y qué decir de la conjugación de los verbos, ¿qué más querés vos?

Nota del editor: Este artículo fue publicado en la revista impresa Bicaalú, número 44, enero de 2014, que está a la venta en Sanborns y tiendas Duty Free de toda la República Mexicana. Se reproduce con la autorización de la autora y con el convenio firmado entre el Mexican Cultural Centre y la revista cultural Bicaalú. Para más información, visitar: http://bicaalu.com/

*Pita Escalona, mexicana, es maestra en Creación Literaria por el Centro de Cultura Casa Lamm en México.

Adrián Soto

En el desvelo de todos los santos

Adrián Soto. Foto cortesía.

Adrián Soto. Foto cortesía.

 

Algo sobre la práctica de la papiroflexia

Tomo este lenguaje

y –con dolor, pasión y constancia–

voy formando figuras nuevas, inéditas, pulcras,

y las dejo libres…

En la oscuridad

busco que estas palabras

se dilaten en el interior de los hombres,

como aquellas flores misteriosas

que al posarse en el agua van desplegándose hacia la hondura

hasta encontrar

su reflejo.

Esto es sólo un ademán de la voz

que cobra forma. 

 

Resonancias

Los antiguos creían que el mundo era lenguaje

que todo estaba unido por secretas relaciones

y en el libro de la vida los objetos más disímiles

se llamaban unos a otros

                                          con urgencia.

Creían que todo guardaba dentro de sí

secretas resonancias de lo otro.

Por eso aún creo que todas

las cosas del mundo mimetizan a otras cosas,

y en el deseo oblicuo de la diferencia

mi cuerpo es el anverso de tu cuerpo,

mi tacto en tu tacto es la mitad de ti que desconoces;

la chispa de un dios que se me oculta

en el negativo voluptuoso de tu forma.

Por eso creo

que el amor es la comunión entre la fruta y la boca

que se llaman secreta,

                                    mutuamente.

 

Destellos

Existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Cuando digo: toma esta fruta,

la fruta se abre y destella entre los dos;

y si observamos por las tardes

al maullido de los gatos formar arabescos en el aire

lo sabemos todo.

Cuando nuestros cuerpos se abren plenamente en el ocaso

un fuego oculto nos ilumina.

Por eso sé

que existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Adrián Soto, mexicano, es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado la biografía Quetzalcóatl, la efigie de luz (EMU) y el prólogo al ensayo La Cristiandad o Europa de Novalis (UNAM); además de ensayos, poemas y traducciones en las revistas Hotel, Aeda Lamm, Aion, Literalgia, Quehacer editorial, Punto en Línea y el Periódico de Poesía de la UNAM.

21 de junio

Eduardo Estala Rojas*

Al cruzar el cementerio general de Nottingham veo a un hombre delgado con cierto parecido físico con Abraham Lincoln, me recuerda también al compositor mexicano Agustín Lara. Lo curioso es que se ha detenido a saludarme, algo no muy común en esta isla donde vivo hace varios años.  

"La llave de los elementos" de  Eduardo Estala Rojas. Edición de autor, Reino Unido, 2013.Páginas: 62. Portada: Vicente Rojo. Diseño gráfico: Olivia Liendo. Precio e-book: 8 libras esterlinas. Número de registro: 284674316.

«La llave de los elementos» de
Eduardo Estala Rojas.
Edición de autor, Reino Unido, 2013. Páginas: 62.
Portada: Vicente Rojo. Diseño gráfico: Olivia Liendo. Precio e-book: 8 libras esterlinas. Número de registro: 284674316.

«Buenas tardes, caballero», expresa con acento británico y observa su reloj color dorado; el aparato es antiguo ya que los números sobresalen con la luz del sol y no se puede distinguir el tiempo, solamente en la sombra puede verse la hora, los minutos, los segundos. 

«Buenas tardes, señor», respondo y percibo una chispa de escalofrío en todo mi cuerpo. En este primer contacto y en el segundo llega a mi mente una llamada telefónica que recibí el 21 de junio a las doce de la tarde, cuando vivía en la ciudad de Chicago, hace nueve años o quizá diez. No olvidaré los cirios y el sonido de los rezos alrededor de mi cuerpo para dar palos de ciego a mis creencias esotéricas. 

Su voz y la mía son similares a la persona que llamó para notificarme que perdería mi trabajo con los hermanitos el día de mi cumpleaños. Parecían las voces de un médium o de un vidente, seres especiales tan socorridos y generosos que habitan en ciertas partes del mundo.  No es extraño que en la ciudad de Nottngham sigan ofreciendo servicios espiritistas los hermanitos en la First Spiritualist National Church desde hace 148 años.

Las voces y las imágenes pasaron tan rápido entre el sonido de los cuervos que están cantando y mirándonos desde lo alto de los árboles. Escucho la voz nuevamente con otra pregunta: «¿Seguro es la tarde, caballero?», duda un poco y mira alrededor el asombrado Abraham. Como no sé quién es él, trato de llamarlo con un nombre al azar, pues las lápidas verticales tienen cientos de nombres para escoger. No quiero incomodarlo al preguntar si se llama Robert o Arthur, como el rey que tiene como consejero al Mago Merlín, que le sugiere qué hacer cada vez que se enfrenta a una batalla interna o externa. Tampoco descarto que se pueda llamar como mi padre o mi abuelo. La conciencia es posible cuando no tienes expectativas de nada, como en este encuentro que nace todo en un segundo.

Las caras de Agustín, Abraham, Robert, Arthur y  Eduardo (éste último nombre como uno de los reyes de Inglaterra) nos recuerdan una imagen que vimos en el Nottingham Castle o tal vez en el Nottingham Contemporary, lugares centrales para el pasado y el futuro. De vez en cuando el presente se asoma y llegan artistas ‘emergentes’ de Latinoamérica para exhibir sus obras contemporáneas entre antiguas pinturas británicas que revelan nuevamente sus rostros. 

Yo Eduardo, tú Arthur, él Robert, nosotros Abraham, ustedes Agustín. Ellos son testigos de que la cara coincide más con el escritor universal Juan Rulfo. Sí, el autor latinoamericano que en dos libros de narrativa atrapó al siglo XX de la literatura mexicana. La situación, el momento, la forma de contarlo, la manera de ver más allá el mundo tienen mucho en común con este hombre británico que nos habla en seis voces. 

Uno, dos segundos después, añade tranquilamente: «De donde soy ahora es siempre de día y no existe el tiempo». La chispa de miedo se ha desvanecido de mi cuerpo. Estoy convencido de que es de día, sobre todo porque el cementerio general de Nottingham es como un parque público donde caminamos los universitarios de la Nottingham Trent University y del New College Nottingham.

Todos los días cruzamos las voces sin miedo a encontrarnos con algún vivo que aparezca por la noche o en la madrugada. Por esta razón no tenemos ninguna turbación como estudiantes, ya que no buscamos ver algo sobrenatural durante el día que se detenga y nos salude en varias lenguas como hoy 21 de junio, el día más largo del año, llamado «Solsticio», «Sol quieto» o «Sol detenido» en latín.

*Eduardo Estala Rojasmexicano, es director y fundador del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Inglaterra. 

Una vida sencilla

Ana Laura Pazos González*

Me despierta el balido de una oveja perdida y, con la escasa luz del amanecer, me dirijo a la cocina para calentar el agua del baño. A jicarazos limpio mi cuerpo, mientras afuera la luz del sol continúa apropiándose de las cosas. Salgo y siento el frío que puedo ver derramado en los volcanes bautizados con nombres en náhuatl. Isabel, amante de este lugar y cuyas manos pueden hacer milagros en la cocina, ya me espera.

Ana Laura Pazos González. Foto cortesía.

Ana Laura Pazos González. Foto cortesía.

Juntas caminamos por los lindes del bosque, donde las pisadas firmes de los viajantes han formado un camino natural. En el pueblo, decenas de voces ofrecen pieles de oveja o cabra, así como frutos y verduras que sólo se dan durante el invierno: mandarinas, pomelos, calabazas, chirimoyas y limas. Las marías, sentadas en el suelo sobre coloridos sarapes, venden cuencos de barro y pequeños juguetes para los niños. Tomo una de las delicadas piezas cóncavas pintadas a mano y pregunto el precio, que, sin duda, no le hace justicia al minucioso trabajo del artesano. Compro dos jarritos, uno para Isabel y otro para mí. ‟Perfectos para servir chocolate”, dice ella con antojo, y nos vamos rumbo a la tienda de don Adrián, donde pedimos queso fresco, harina, leche, huevo y mantequilla para preparar buñuelos al estilo de Sor Juana Inés.

Conforme nos vamos alejando del pueblo, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl revelan formas cada vez más definidas, mientras el sol —aunque instalado en el cénitcalienta menos. Me abrazo con el mantón blanco que llevo sobre los hombros y me quedo mirando a un par de pájaros que parecen reñir con sus piares vocingleros.

Sigo las instrucciones de Isabel al pie de la letra, pues de lo contrario podría terminar desperdiciando los ingredientes. Dejo la masa reposando para que luego ella la aplane con el rodillo o palote —como lo llama Sor Juana en su recetario—, la corte en pedazos iguales y, rellenos los buñuelos de queso, los ponga a freír. Miro por la ventana y un paisaje entre invernal y primaveral me invita a respirar los olores del campo. Me doy permiso, pues la mesa está lista para recibir a los invitados de nuestra última cena.

A mi nariz llegan imágenes de hierba bañada en rocío, de madera recién cortada, de agua estancada pero viva, y de hojas de distintos tamaños y verdores. Camino hasta el lago para refrescarme un poco; después de escuchar por unos minutos los trémulos sonidos del viento chocando contra los árboles, regreso a la casa y me pongo un vestido sencillo que combina con las luces del atardecer. En cualquier otra ocasión me hubiera pintado los labios, pero aquí no está permitido.

Jacinta llega con el manchamanteles, Pedro trae vino y su jarana; Diego, los tamales; Josefa, el chocolate, y Catalina el brazo de gitano: un bizcocho enrollado y cubierto con azúcar glas. Nos sentamos a la mesa y acompañamos los platillos con bollos calientes, mientras la plática se nutre de nuestros recuerdos de las últimas semanas: la velada en que Pedro tocó para nosotros música que había compuesto inspirado por ciertos poemas novohispanos, cuando fuimos a conocer la nieve y escuchamos el pavoroso aullido del volcán, los cuentos de fantasmas que Catalina nos leyó hace un par de noches, y la doble ración de natilla que todos pedimos a Isabel en aquella primera cena, cuando nos explicó las reglas del juego.

La melancolía, vigorizada por el vino tinto, se apoderó de nosotros, pero el rasgueo de la jarana —que me hizo pensar en aguas intranquilas—, la voz de Pedro, y los buñuelos deshaciéndose en nuestras bocas, llevaron los sentimientos a otra parte:

Amada dueña mía,

escucha un rato mis cansadas quejas,

pues del viento las fío,

que breve las conduzca a tus orejas...[1]

‟Eligieron este escenario y de ustedes depende mantener la fantasía. No pueden pronunciar palabras del presente ni utilizar ningún artilugio moderno. Se bañarán a jicarazos, tenderán su ropa al sol y, por unas semanas, olvidarán el año en que nacieron. En los momentos de ocio, les recomiendo salir a tomar fotografías mentales —los volcanes son majestuosos desde el amanecer hasta el ocaso—, leer un libro —la obra de Sor Juana resulta perfecta, pues nos encontramos en su tiempo y en su pueblo natal—, meterse a la cocina a experimentar con un platillo —ya que como diera a entender la poetisa en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, la cocina es un lugar de meditación y descubrimiento—, o caminar sin rumbo para detectar los sonidos del campo…”

Con aquel discurso nos recibió Isabel —creadora de estos mundos— hace casi un mes, y ahora es tiempo de despedirse. Extiendo sobre la cama las pocas prendas que me fueron asignadas, mientras la luz del sol comienza a desfallecer y los volcanes se difuminan como viejos hologramas. Ya no veo prados, ni ovejas, ni árboles; sólo proyectores, pantallas, bocinas, máquinas que expelen falsa niebla, objetos de utilería y actores que empiezan a despojarse de sus atuendos para reincorporarse lo antes posible al cibermundo.

Prometemos a Isabel que volveremos pronto, aunque no alcanzamos a ver la expresión en su rostro: todo ha quedado en oscuridad y ya nada queda del espejismo de San Miguel de Nepantla. Subo a mi automóvil —cuyas luces delanteras se me figuran inmensos ojos—, programo el sistema de posicionamiento global y me dejo tragar por el camino.


[1] Lira Que expresan sentimientos de ausente de Sor Juana Inés de la Cruz. «Amado dueño mío», dice en el original.

*Ana Laura Pazos Gonzálezmexicana, es escritora y directora de la revista Bicaalú.  Cuenta con estudios de Maestría en Humanidades por la Universidad Anáhuac. Autora del libro Parvada blanca en la ciudad (Editorial Jus, México, 2011).  

Natalia Litvinova

 

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

EL MILAGRO DE LA COMUNIDAD

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.

Trazo mi camino humilde.

Afuere sucede el milagro de la comunidad:

un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,

las mujeres se bañan en el río.

Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.

Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba

cubrirá las ruinas.

Mi hombre huyó ante el peligro.

En la poesía encuentro la oración para soportar

cada corte abrupto.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova (Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013). Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013. Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

DEFORMIDADES LEVES

La Luna se llena para que todo cambie.

Produce deformidades leves. Los grillos cantan

desde la panza del gato. Me mira a los ojos.

La única manera de entendernos es aceptar

que marchamos en direcciones opuestas:

él hacia su horizonte animal

y yo hacia mi animal doméstico.

La lluvia se transforma en granizo.

El galope del hielo sobre el tejado impide escuchar

las voces del interior.

Desprendo el espíritu, observo alejada el palpitar

de mi figura inmóvil bajo las sábanas.

POLVO

Mi voz no parece salir de mi voz sino de otra garganta

que yace en la profundidad de la mía.

Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy.

Alguien tuvo que haber construido esta muralla.

Si hay hombres que vuelan como plumas, ¿por qué yo no me

muevo cuando me muevo? Huelo a piedra y polvo,

llevo huellas de los que me tocan.

Soy polvo, piedra. Y no sé quién es mi padre.

Natalia Litvinova nació en 1986, en Gómel, Bielorrusia, y reside en Argentina. Es poeta y traductora. Publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010; Ártese quien pueda, 2013; Trópico Sur Editor, 2013), la plaquette Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012; Ediciones Espiral, 2013), Cortes invisibles (Editorial Letras de Cartón, 2012), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013) y Todo ajeno (Vaso roto, 2013). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Jodasevich y Esénin, El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak.

El Mexican Cultural Centre referente sobre temas mexicanos en Europa

Eduardo Estala Rojas*

Con el objetivo de promover y difundir a México, el pasado 16 de septiembre de 2013, entró en funciones el Mexican Cultural Centre, primer organismo itinerante registrado legalmente en el Reino Unido. En los últimos tres meses, el MCC ha publicado contenidos de calidad con el apoyo de expertos mexicanos, quienes se han sumado a la lista de colaboradores permanentes en sus respectivas áreas de estudio.

Carta de la senadora mexicana Marcela Guerra Castillo al Mexican Cultural Centre.

Carta de la senadora mexicana Marcela Guerra Castillo al Mexican Cultural Centre.

El inicio de las actividades del Mexican Cultural Centre, comenzó con la publicación de dos dossiers: en septiembre-octubre y noviembre-diciembre 2013, y logró reunir voces desde Inglaterra, Estados Unidos, México y España, invitándonos a reflexionar y dialogar sobre La importancia de apoyar la cultura y el arte en México desde el extranjero, además de otros temas relacionados a este país.

En el primer dossier, cada uno de los ensayos y artículos fueron acompañados por ilustraciones de José Santos, artista mexicano, quien trabaja como restaurador en el reconocido Museum of Royal Worcester de Inglaterra.

Para noviembre, se patrocinó y presentó el documental mexicano “Miradas a la muerte”, de Cynthia Calderón y Rafael Gutiérrez, en el Nottingham Contemporary y Nottingham Trent University, como parte de la celebración del Día de Muertos.

Actualmente, el MCC mantiene contacto permanente con las 18 sociedades de estudiantes mexicanos en el Reino Unido, la Embajada de México en el Reino Unido, la Red de Talentos Mexicanos en UK, The Mexican Chamber of Commerce in Great Britain, CONACyT, la Academia Mexicana de la Lengua, la Academia Norteamericana de la Lengua Española, medios de prensa de México, Estados Unidos, Reino Unido y Europa. Asimismo, con escritores, periodistas, académicos, estudiantes de posgrado y público en general de los cinco continentes; a quienes cada semana se envían por correo electrónico las publicaciones más recientes del portal oficial.

Uno de los logros más notables del MCC fue su inclusión en la Academia Mexicana de la Lengua, dentro de los “Portales Electrónicos para la Difusión de la Lengua Española”, junto con la Biblioteca Virtual Cervantes, el Centro Virtual Cervantes y el Portal del Hispanismo.

El MCC diariamente difunde en su página de Facebook noticias y acontecimientos culturales, sociales, académicos referentes a México y la actividad de los mexicanos en el extranjero. Para el 2014, tiene contemplada la publicación de dos ejemplares digitales y diversas actividades sobre México en colaboración con el New College Nottingham, Nottingham Trent University, University of Nottingham, Nottingham Contemporary.

La primera publicación se realiza en coedición con el Instituto Cultural de León (ICL) a través de la Feria Nacional del Libro de León (FeNaL), con la finalidad de promover la cultura mexicana en el extranjero. La segunda consiste en una antología de las aportaciones al MCC durante todo el año. De esta forma se logra preservar la memoria y el trabajo de todos nuestros colaboradores, siendo este un trabajo intelectual sin precedentes en la historia entre México y Reino Unido.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo 2014!    

*Eduardo Estala Rojas, mexicano, es director y fundador del Mexican Cultural Centre en Nottingham, Inglaterra. 

Ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente

Edgar Madrid*  

Para Coral y Marisol

“Te advierto, quien quiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo” Oráculo de Delfos. Foto: http://factoriahistorica.wordpress.com/

“Te advierto, quien quiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo”, Oráculo de Delfos. Foto: http://factoriahistorica.wordpress.com/

hablamos de ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente porque se sabe porque se es y se es porque se sabe y se sabe y se es porque se está y se está ahí porque se siente y se sabe que se siente y ante todo que se es como siendo pendiente de la actualidad de las entradas y las salidas del aire que se respira y del perfume que sazona los momentos que juntos hacen el momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y en donde todo sucede como en un gerundio incesante o como en un gerundio de gerundios o como en eso que quienes se atreven a pensarlo lo llaman absoluto porque es ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente el momento en el que no hay lágrimas de uno ni de otro ni manos ni latidos que no sean más que mera juntura que resquebraje la separación de los aromas y los colores y los sabores y las formas y las dimensiones y los cabellos que vuelan en el aire y que terminan enredados entre el tejido del suéter o de la bufanda o de los guantes o de cualquier otro espacio en que aquel filamento tierno y oscuro venga a hacer patente que hay un momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y que ese momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente es precisamente el momento preciso en que la presencia de la presencia se hace más presente que el verbo presente y disculpe usted si busca o se pregunta cuál es el verbo presente pero aquí no sabemos ni nos interesamos de cosas tales porque ahora estamos demasiado ocupados

 

*Edgar Madrid, mexicano, estudiante de doctorado en políticas sociales por la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano en la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Investigador invitado en la Universidad de Birmingham, Reino Unido, para el proyecto “Understanding and supporting families with complex needs”, bajo financiamiento y apoyo del fondo Marie Curie Actions, People. Presidente y socio fundador de la Asociación Filosófica de la Frontera, AC (México).  Ha sido profesor de filosofía y teorías sociales en la UANL, el ITESM y la UABC en México.  

 

Revisiones y configuraciones de ver la crítica y el arte contemporáneo

Miguel Ángel Muñoz*

¿Renovarse o morir? Nunca me ha interesado definir al arte en corrientes, vanguardias o tendencias estéticas. Desde ahí el crítico, poeta  o historiador de arte se erige como comparsa de lo que propone, hay que analizar detenidamente, el papel que juegan hoy los marchantes de arte más poderosos, las revistas especializadas que siguen los pasos de éstos y los museos que apoyan sus intereses más banales. Los conceptos, el arte y uno mismo cambia, evoluciona.

Miguel Ángel Muñoz.  Autor: Vicente Gandía, 2001. Técnica: Gráfito sobre papel. Colección: Miguel Ángel Muñoz.

Miguel Ángel Muñoz. Autor: Vicente Gandía, 2001. Técnica: Gráfito sobre papel. Colección: Miguel Ángel Muñoz.

Sin embargo, no hay que negarnos el derecho a informar a un público más amplio que el «especialista» ni a emitir una opinión personal: cuanto más haya, más puede criticarse y calibrarse la imposición salvaje de las modas y minimovimientos que aparecen y desaparecen en segundos. En este sentido, lo que tiene de interesante cualquier momento artístico no es tener que seguir fielmente y como se creyó en los años ochenta o noventa lo más reciente, ni mucho menos, como creen los posmodernos en su versión más superficial, relativizar completamente el gusto sino la capacidad de releer críticamente lo que fue el arte moderno del siglo XX. De ahí que mis modelos de crítica sean, más que los franceses, sajones y estadounidenses, entre ellos cuatro figuras fundamentales: Robert Hughes, Meyer Schapiro, Clement Greenberg, Arthur C. Danto y Rosalind E. Krauss, que han adquirido a lo largo de los años la categoría de dioses insuperables, de maestros indiscutibles.

Por otra parte, la crítica de arte como especialidad autónoma en el relato artístico nació, como cualquier otra especialidad surgida de la modernidad, como consecuencia temprana de la división capitalista del trabajo intelectual, y se ha justificado, a mi modo de ver a la contra, en paralelo con la progresiva emancipación de los lenguajes creativos, con su distanciamiento de una trama histórica estratificada en estilos y momentos formales.  El crítico ha sido el defensor a ultranza de la forma contra la norma, y en ciertos momentos, a la inversa, de la legendaria perspicacia moderna del Diderot de los salones al radicalismo poético y crítico de Baudelaire, Válery o Apollinaire en plena   vanguardia  visual.

Parece que el historiador y el crítico de arte  -me gustaría incluir a los poetas que ejercen y han ejercido la crítica de forma brillante como Octavio Paz, José Hierro, José Angel Valente, Luis Cardoza y Aragón o Claude Esteban -, se sitúan en dos polos antagónicos, cuando de hecho la escritura del arte demuestra la dosis de voluntad adivinatoria y el conjunto de saberes inéditos, necesarios para adentrarse en la esfera artística que privilegia la inmersión  sensible,  frente a la interpretación narrativa lineal. En sus orígenes, la historia del arte era poco más que la de los artistas   –Vasari es el ejemplo– vinculados por parentelas del oficio, taller y patronazgo. Winckelman subrayó la excelencia individual de las obras de arte con relación a los ideales de perfección del arte griego, que en alguna medida debían imitar.  La historiografía romántica sintetizó un proceso lineal de progresiva complejidad formal y modelo cíclico –inicio, madurez y declive -, que hacen de los estilos sucesivos variables temporales del arte, y que tiempo después llevó al crítico norteamericano Greenberg a negar que el interés de la “crítica reside en el método y no en el contenido de los juicios”.

La crítica, suele aferrarse a las obras y movimientos concretos –más los autores “contemporáneos”-, caracterizadas a partir de la evolución del artista o a través del reflejo especular de los problemas perceptivos y sensibles que sugiere. Se trata de integrar la obra en la cabeza de hallazgos e intuiciones sensibles que construye el artista. Un análisis enraizado en el lenguaje propio del arte que discute las obras visuales como síntesis acabadas o fallidas de un enunciado formal. Es decir, de dar voz no sólo al concepto artístico, sino también a su lenguaje poético y lingüístico.

Pero la difusa realidad artística, política y cultural de hoy hace superflua cualquier diferencia y apela a la desnuda sensibilidad subjetiva, casi personal, frente a la obra plástica. Algunos críticos que admiro,  Arthur C. Danto, André Chastel, John Golding,  Clement Greenberg,  Meyer  Schapiro, John Ashbery,  J. F. Yvars, John Berger,  Yves Bonnefoy, Rosalind E. Krauss, Francisco Calvo Serraller, Valeriano Bozal, David Sylvester, Robert Hugues, Thomas McEvilley, Benjamin H.D. Buchloh y  Donald Kuspit, universales y diversos en formación, método y análisis,  utilizan en su aproximación al arte cuanta información  histórica colabora a desvelar el misterio o la trama de la obra nueva, pero conscientes siempre de las trampas que la autonomía formal supone para la coherencia de su narración, en algunos de ellos hay un rechazo total a la metodología historicista, para apoyarse en las teorías estructuralistas sobre la relación existe entre significado e imagen, para formular un discurso  sorprendente, como es el caso de Rasalind E. Krauss.

Desde hace años han surgido múltiples visiones distintas a las propuestas por Alfred Barr Jr, para el Museo de arte Moderno de Nueva York, que otorgaba toda la primacía a Picasso y Matisse; así, la recuperación de una visión europea ha vuelto a considerar movimientos infravalorados como el expresionismo alemán o el constructivismo ruso. Pero, se puede también, sin temor a considerarnos involucionistas afirmar que Jean Dubuffet,  Balthus, Morandi o Giacometti son grandes artistas, mientras la recuperación de Picabia posdadá ( que ya se dio en la excelente exposición que  organizó la Tate de Londres, bajo la curaduría de Jennifer Mundy),  hay que entenderla como una justificación de tendencias actuales, aunque esto nos conduzca a configurar un campo de estudio fragmentario, en el que el concepto de historia o crítica de arte, se entienda sólo como una visión global de un fenómeno.

En las recuperaciones, hay mucho de justo, algo de esnob y una gran necesidad de encontrar nuevos valores en el mercado del arte, que lleva años muy hambriento de encontrar causes nuevos. En Estados Unidos está de moda afirmar que una exposición de Rothko Gorky, Hopper Kokoschka o Motherwell » ha decepcionado» y se ensalza a un grupo insignificante de artistas «posmodernos», cuando la calidad es abismal. ¿Un discurso de la modernidad artística? No lo sé todavía.

¿Qué decir del momento actual? Leo Castelli, uno de los grandes galeristas del siglo XX, que tenía un ojo sorprendente y cuya edad le permitió mirar detenidamente el pasado, comentó en algún momento la brevedad y caducidad de ciertos movimientos emergentes como el Pattern painting, que apenas duró unos años en Estados Unidos. El recorrido propuesto es un viaje, entre el tardomodernismo y la globalización a lo largo de dos décadas tan turbulentas como amorfas. Unos años en los que se proclamó la muerte y resurrección de la historia y el tiempo y la realidad se ensancharon en todas direcciones. Esa época en la que el mercado se alzó definitivamente con el poder y el todo-vale se convirtió en nada-importa-gran-cosa-en-realidad. Cada lectura es siempre una opción. En mis planes, proyectos y escritos como historiador de arte está revisar con una cadencia anual la parte de lo contemporáneo, pero para contar esta historia en concreto, de teatralidad, resistencia y cambio, he optado  siempre por una selección de artistas y movimientos, que a mí no sólo me dicen algo, sino que también me rompen los esquemas estéticos. Hay ausencias deliberadas y otras impuestas por el espacio de un ensayo breve. Aunque en el fondo de mi selección artística subyace la fidelidad a la pintura, la fotografía y la gráfica, que son una sucesión lineal de nombres propios. Ese es el verdadero credo que me gusta, obseciona y gobierna.

Para construir mi relato, he escogido unos cuantos nombres y, obviamente, he dejado a muchos otros fuera. Dado que la reescritura de la historia resulta uno de los temas centrales del arte contemporáneo, la licencia parece plenamente justificada. Ahora bien, ¿es posible contar todo esto sin recurrir a la obra de artistas de la corriente dominante como Los expresionistas alemanes de finales de los setenta, Baselitz, Lüpertz y Penck o la artista conceptual Rebecca Horn siguen aportando una obra sólida, pero es Anselm Kiefer el que continúa con una fuerza que influye a cientos de jóvenes, o artistas más actuales como Roland Fischer y Günteher Förg, sin olvidar a mis admirados Sigmar Polke y Gerhard Richter. Los españoles Miquel Barceló, Cristina Iglesias, Francesc Torres, Susana Solano, José María Sicilia, Xavier Grau, Charo Pradas, Xomin Badiola, Pedro G. Romero, Rogelio López Cuenca, Alberto García Alix, Esteve Casanoves, Pello Irazu, y Chema Madoz, continúan ejerciendo una influencia decisiva en generaciones recientes, no sólo de España, sino de Europa. ¿Y sin un guiño a la triquiñuela mercadotécnica de Damien Hirst, Tracey Emin y el resto de los Young British Artists, que con tanta soltura dominaron los medios en los noventa? En Brasil, pienso en Ernesto Neto, Vik Muñiz, Adriana Verajao, Valeska Soares, Rosángela Renno y Cildo Meireles. De este último la sensación que provocan sus obras es la de pretender la superación de los límites, de una búsqueda de la expresión del infinito. Otros de mi galería son  el sueco Lars Arrhenius, los ingleses Gillian Wearing, Steven Rodney McQueenel; el suizo Peter Wiilthrich, los norteamericanos Lorna Simpson, Julian Schnabel, Mike Kelly y Paul McCarthy; el uruguayo Ignacio Iturria; el argentino Guillermo Kuitca; los dominicanos Elvis Avilés, Hilario Olivo, Tony Capellán, Raquel Paiewonsky, Jorge Pineda; los panameños Brooke Alfaro, Sandra Eleta y Jonathan Harker; los cuabanos  Kcho, José Bedia y Roberto Fabelo; los guatemaltecos Jorge de León, Yasmin Hage, Sandra Monterroso. Tengo que aceptar que hoy. En México el arte contemporáneo: pintura, gráfica, fotografía e instalación tiene un discurso estético importante, con una filosofía crítica, y hallagos reveladores en sus propuestas, cada vez más lejos de las corrientes en boga. Gabriel Orozco, Pablo Vargas Lugo, Erick Beltrán, Eduardo Abaroa, Minerva Cuevas, Demian Ortega, Laureana Toledo, Diego Guzmán, Rubén Leyva, José Villalobos, Gabriel de la Mora, Ernesto Ríos, Dulce Pinzón, César Flores, Patricia Henríquez, Francisco Quintanar, Tatiana Montoya, Marisa Boullosa, Jorge del Ángel, Sandra Pani, Luis Felipe Ortega, Alfonso Mena, Miguel Ángel Alamilla, Fernanda Deschamsp… Por otra parte, son muy interesantes, las disputas de género y los activismos feministas y homosexuales han alzado la voz en años recientes, bien desde los carteles que reivindican con enfado la ocupación de las calles, bien por la vía de lo grotesco (como en Freak Orlando, de Ulrike Ottinger) o en las poéticas visiones de Itziar Okariz y Eulàlia Valldosera.

En el terreno de la escultura la cosa se mueve con interés, como para afirmar que su último momento de eclosión, el minimalismo, ha sido superado y desbordado desde posiciones mucho más matéricas y metafóricas. No es extraño, que vuelvan a reconsiderarse los artistas del Arte povera italiano, junto a los que emerge otra generación (Luigi Mainolfi, Patrizia Guerresi, Lucia Romualdi); en España Jaume Plensa, Susana Solano y Juan Muñoz, han logrado propuestas contundes; los italianos Giovanni Anselmo, Michelangelo Pistoletto y Luciano Frabro, o, en Gran Bretaña los nombres de Anish Kapoor, Richard Deacon, Richard Long, Tony Cragg o Barry Flanagan, con mayor o menor fortuna, proponen a su vez obras distintas. Tengo que decirlo: mis artistas más admirados en este momento, y a los cuales sigo constante por el mundo; además de tener una devoción total por su arte desde hace un par de años son: Cai Guo-Qiang, William Kentridge, Sean Scully, Anselm Kiefer, Giuseppe Penone y Shirin Neshat. Artistas con una poética luminosa, única, que me conmueven hasta el límite. No pretendo con esto, hacer ni un mínimo de registro de lo que pasa hoy en el arte contemporáneo en México y Europa, sino sólo dar un paseo breve por algunos artistas que me interesan, y dejar registro de su situación en el mercado del arte actual.

*Miguel Ángel Muñoz, mexicano, es poeta, historiador y crítico de arte. Su dedicación a la creación artística actual es absoluta; compagina su labor en El Financiero, La Jornada Semanal y en la revista Casa del Tiempo, con la de comisario de exposiciones. Ha trabajado personalmente con muchos artistas; entre ellos, Eduardo Chillida, Rafael Canogar, José Luis Cuevas, Josep Guinovart, Roberto Matta, Antoni Tàpies, Richard Serra, María Girona, Vicente Gandía, Ricardo Martínez, Chema Madoz, Luis Feito, Xavier Grau, Charo Pradas, Ignacio Iturria, Albert Ràfols-Casamada, Robert Rauschenberg y Luoise Bourgeois. Es autor de los libros de ensayo: Yunque de sueños. Doce artistas contemporáneos (Editorial Praxis, 1999), Ricardo Martínez: una poética de la figura (CONACULTA, 2001), La imaginación del instante: signos de José Luis Cuevas (Editorial Praxis, 2001), El espacio invisible. Una vuelta al arte contemporáneo (Ediciones Batarro, Málaga, España, 2004), Convergencia y contratiempo (Plan C Editores- CONACULTA, 2008), Espacio, superficie y sustancia. La obra de Ricardo Martínez (Siglo XXI Editores, 2009), El espacio vacío, (CONACULTA, 2009), Gutierre Tibón. Lo extraño y lo maravilloso (CONACULTA, 2009). Asimismo ha editado y comentado los libros El asombro de la mirada. Convergencia de textos (Editorial Síntesis, Madrid, España, 2010), Espejismo y realidad. Divergencias estéticas de Rafael Canogar (Editorial Síntesis, Madrid, España, 2011) y Elogio del espacio. Apreciaciones sobre arte de Rubén Bonifaz Nuño ( UNAM, El Colegio Nacional y UAM, México 2012). Además, es autor de los libros de poesía El origen de la niebla (CONACULTA, 2005), Espacio y luz (Centro de Producción Gráfica, México, 2003) con serigrafías originales de Albert Ràfols-Casamada, Convergencia (Centro de Producción Gráfica, México, 2003) y Travesías (Centro de Producción Gráfica, México,2004) con serigrafías originales de José Luis Cuevas, Cinco espacios para Rafael Canogar (Ediciones El Taller, Madrid, España, 2004), con grabados originales de Rafael Canogar y Fuego de círculos (Editorial Praxis, México 2012). Sus textos se publican en diversas publicaciones de México, España y América Latina. Es director de la revista literaria Tinta Seca. Es colaborador, asimismo, de las revistas Metérika (Costa Rica), Banda Hispánica y Agulha (Brasil). Actualmente se está capacitando como doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es Miembro Asociado del Seminario de Cultura Mexicana. En 2009 fue reconocido por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana y la Facultad de Artes por su “contribución al estudio del Arte Contemporáneo”.

Marco Fonz

Marco Fonz. Foto:  Iliana Vargas.

Marco Fonz. Foto: Iliana Vargas.

Epístola alucinatoria

 

Me visité hoy:

estornudaba gracias.

La bestia se me salía de algún lado

y ya era nuevamente la luz.

El sol con su piano en la costilla

el ladrido canis mordía feroz el aire

la visita de mí suspiraba ventanas

y no dejaba de moverse por el cuarto.

Algo de enfermero enmascarado

algo de sonámbula niebla;

el féretro era el visitado, me supongo.

Porque el visitante sonreía bajito

y con la taza del humor llamada alma

intentaba sacudir en mi territorio

                                                algo baldío. 

Me visité hoy

y por primera vez no me vestí solo.

Un paraguas de nubes trajo el agua

lo otro era caminar del brazo de mi visita

como si nunca nos hubiéramos conocido.

 

Una isla

 

El futuro de América Latina es volverse una isla.

Que cada uno empaque a su país en una bolsa

y evite caer al charco cuando se escape por el camino.

Una sola isla con mil trapos

todos flotando en sí mismos y a la deriva

como una canción en girones

como una palmera seducida por el huracán.

La arena creará espejismos

en las pestañas del nuevo isleño

y construirá trasatlánticos níveos

sobre un fondo de fuego:

el atardecer será lo contrario al llamado a comer

pero todos saborearán las piedras hervidas

de los otros futuros que corren y escapan

por el camino de la nueva isla.

 

Fui dejando al hombre

 

Melancolía: palabra para decirse en medio de una fiesta.

Dos vasos de vapor no dan nunca unas monedas.

Es necesario salir un rato a los balcones humanos

fumar un cigarro de pieles exóticas

Y comenzar de nuevo:

Melancolía: palabra para decirse en medio de una película.

Dos manos de sudor no hacen nunca mundos alternos.

Es necesario tener siempre a la mano un socket sin foco

meter los dedos en la vagina de la aurora

Y comenzar de nuevo

Melancolía: palabra que se dice cuando se está desnudo frente al espejo.

Un ser humano de sangre y verso nunca darán un poeta.

Para eso falta dejar al hombre en un contenedor de grasa

y después verlo correr a lo lejos en una carretera

y transparentar el play.

Marco Fonzmexicano, es poeta, editor y difusor cultural. Ha publicado Cantos siniestros a Chiapas, El ojo lleno de dientes o Los buscadores de Shavana-Lamar. Mereció el Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa. Recientemente ha ofrecido talleres de poesía en Perú y Ecuador.