Alberto Paz

Alberto Paz. Foto de Karla Gaxiola.

Alberto Paz. Foto de Karla Gaxiola.

Tanka tradicional

Como la aurora

recorriendo la noche

así tu mano

avanzando mi cuerpo

en esta luna roja

Haiku tradicional

Vuelo nocturno

un destello tornasol

escarabajo 

*

Abierto a la luz

al pasear su corola

rueda un girasol

*

Bajo el dios azul

las manos verde verde

el aliento agua

Nota del editor: Los poemas se encuentran publicados en la antología Haikai desde Tijuana, 24 autores de Baja California (Colección Editorial CECUT, México, 2013), en donde se reunieron creaciones de los distintos géneros breves de poesía japonesa y cuya compilación estuvo a cargo de Roberto Castillo y Cristina Rascón. Se publican en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor.

Alberto Paz, mexicano, es estudiante en Lengua y Literatura de Hispanoamérica (UABC, México), gestor cultural y poeta. Manejó la difusión del proyecto Bicromato Flyer Literario (2011). Recibió el 3er. lugar en el Concurso de Creación Literaria UABC 2011 y ha sido ganador en 2012 del 4to. Slam Nacional de Poesía que organiza la REDNELL. Su trabajo se encuentra reunido en diversos diarios, revistas y antologías del país y el extranjero. Ha cursado talleres literarios con Guillermo Samperio, Mónica Lavín, Raúl Renán y Jaime Agusto Shelley. Actualmente labora como Coordinador de la Sala de Lectura del Centro Cultural Tijuana y participa en el proyecto editorial Ojo de Pez. 

Aproximaciones a Ricardo Muñoz Munguía: de los pormenores del asombro, la luz.

Juan Carlos Recinos

Si se extiende la luz

toma la forma

de lo que está inventando la mirada

JEP 

Ricardo Muñoz Munguía. Foto cortesía.

Ricardo Muñoz Munguía. Foto Cortesía.

I

Para Marco Antonio “El Yuca” Murillo.

Poesía, es todo y es nada. Nombra, duda, absorbe, traduce y traslada. El poeta es una voz que  el tiempo moldea en silencio, el poeta es un espejo donde la palabra significa. Polvo de pabilos (K editores, 2009), de Ricardo Muñoz Munguía (Chignahuapan, Puebla, México, 1970), es un libro que de principio a fin deletrea, donde el eco de su voz se difumina en las cosas que designa. Este poemario integrado por seis secciones Furia de soledades, Cenizas de silencio, Lumbre en cálamo, Rumores de la tumba, Bocanadas de luz negra y Realidad que sueño es, advierte la búsqueda de una angustia, que uno como lector ve desplegarse en el primer poema de este libro: 

Algo nace dentro del infierno

algo sin nombre y sin dios

algo entre llamaradas.

Escucho.

El poeta en estos primeros versos, entreteje el paisaje de su alma y traza, con notable oficio, la geografía que experimenta cada poema como un sol de nadie.  Convierte los versos en un festín de palabras  que cincelan el asombro, fluye con naturalidad. Muñoz Munguía asume su oficio con tal intensidad y nos dice:

Crepúsculo donde la muerte mora

es inicio del fin de algo, de lo que deja de ser.

Los elementos perfectamente visibles en los ojos del poeta, iluminan estas páginas, gobiernan con buena poesía y verifican de manera eficaz todo aquello que ha sido nombrado y que nos interroga. Furia de soledades la primera parte de este poemario es un testimonio donde el poeta busca permanecer, donde su risa en lugar de llanto, es una flama invisible. Los poemas de esta sección contienen diálogos con voces simples, condición que permea en todo el libro como una comunión, no como consigna. Aquí el poeta rezuma su muy particular manera de transcribir el mundo. Cenizas de silencio expresa, exacta y legiblemente,  una música natural, digamos que el misterio es un signo frágil, al cual  el poeta da respuesta: Al pabilo lo sembraron / entre sangre nocturnal, / veladora de alientos silenciados. Se podría decir que aquí reza cierta fuerza expresiva y original que permite ver una mínima porción del mundo del vate. Lumbre en cálamo y Rumores de la tumba, son dos apartados de Polvo de pabilos, donde en el goce del texto, por simpatía con la poesía o por un esfuerzo en particular, uno se acerca de manera espontánea a un poeta que sabe comunicar y decir. Poemas que son frutos maduros y de los cuales se sabe, es una virtud de pocos redondear la hazaña epifánica, donde se reconcilia la realidad y la textualidad que tensan la experiencia que se establece a manera de una revelación poética: 

*

Sólo los muertos

recorren con libertad

los sueños,

no tienen obligación de despertar.

*

La casa conmigo escapa en el rumor nocturno,

tiempo en que los sueños iluminan la sombra.

*

En Bocanadas de luz negra uno asiste a un mundo pausado por el asedio de la materia iluminada, a un enjambre de relámpagos que habitan estas páginas y que buscan establecer un juego con la memoria.

Tiempo sostenido en la maraña

del visitante leproso,

recién desembarcado en Veracruz.

Le vi arañas vivas en sus manos,

hilos que eran gritos de sangre,

nervios estrangulados

sobre la piel bañada de sufrimiento.

El hombre me respondió lo que deseaba saber

a pesar de no hacer la pregunta:

“He venido para que mutilen mis manos”,

y apretó los puños.

Se fue.

Las palabras caen y testifican en su descenso, la restitución del tiempo, tiempo finito e infinito que da identidad al mundo en un punto de inflexión entre cada una de las secciones que integran este poemario. Asombro que alcanza su punto más alto en Realidad que sueño es sección donde un solo poema Paraíso de brasas vibra como una resonancia cautivadora. 

El principio donde nuestros cuerpos…,

tampoco es tu mirada

que posas al fondo de mis ojos

cuando las bocas abren sus horizontales puertas

y dejan a solas el tremendo ataque de las lenguas

besándose con todo su cuerpo,

batiéndose entre la sangre del deseo,

haciéndose cada vez más fuerte una y otra

conforme el dragón salival les concede brío y calor.

Sin embargo, siguen sostenidas

a pesar de sus esfuerzos dados por el dolor del deseo;

no podrán arrancarse para dar nuevos frutos en otra boca,

pondrán su sabor en la falda de tu pubis

y trazarán, como si de una ciudad se tratara,

caminos a lo largo de tu cuerpo,

rumbos que sólo míos habré de recorrerlos

en este instante en que tu nombre

hace sudar mi lengua

La música emotiva que se desprende logra una atmósfera definida, precisa y altamente expresiva, donde un mundo múltiple y diverso, asombra  por la paciente construcción de una voz que devasta la noche con una fluidez y un pensamiento único. Cada una de las partes que componen este libro, abren un diálogo distinto  sin escisión  en la totalidad de la misma. Cobran forma en los fundamentos del espíritu humano, donde nombrar es una verdadera  prueba de amor y fe en el poder de la palabra.

II

La palabra alude a un mundo natural, reactiva la memoria en ecos que se apoyan en los recuerdos que laten al paso del tiempo. No hay tema que no pueda ser poesía. Ricardo Muñoz Munguía en Melodías del suplicio, pareciera querer demostrarnos en los poemas que integran este libro, que la palabra, misteriosa e iluminadora, es un acto de conocimiento en la inmediatez de la creación poética. Este poemario integrado de 4 secciones, Sacrilegio de cicatrices,  Estuario, Plegaria por las ciudades y Luciérnagas núbiles, se abre como una rosa de los vientos, cada apartado apuntando hacia un rumbo determinado por el poeta. La fluidez con la que se despliegan los poemas, su secreta fugacidad y la eficacia con la que rebasa la simple experimentación es una factura precisa que aparece con toda naturalidad en quien hace de la poesía su propio periplo:

Busqué en toda mi vida

una frase para mi epitafio,

que me definiera como escritor,

pero sólo encontré fantasmas dictándome.

Este fragmento que cito de Sacrilegio de cicatrices, revela el desafío del poeta hacia el tiempo, la meditación inusitada para convivir con algo deliberadamente ambiguo: la muerte. Toda la imagen poética contenida en este palabra, vivifica una experiencia de vida, tan real como palpable, que establece un juego de múltiples voces, que se abisman y contradicen, pero que en el diálogo contienen la reflexión en el universo del lenguaje propuesto por el poeta. En Estuario, uno asiste a una celebración donde la palabra cobra  la forma del deseo, uno testifica que el cuerpo es entonces lo sagrado y que la primera razón de su validez no reside en la propia experiencia, sino en el mundo creado a través del ejercicio poético:

He visto mi cuerpo

seguir

sus pasos

sin mí,

y desde tu casa le grito que no se vaya

pero se va

y así, huérfano,

me defiendo a vivir en ti.

El tono armónico que Muñoz Munguía resalta en este conjunto de poemas, reafirma su constante convicción de su ejercicio creativo, de su mirada que, como lo indica el título de esta sección Estuario, en la fluidez hacia la desembocadura, se asume el asombro de la muerte como una variación de la memoria y el olvido. Pacto que se inicia bajo el árbol que vivifica lo sagrado:

¿Dónde más?, sino tu boca

sea el mejor sitio donde me guardo,

que si de ahí me arrojas

le arrancaré la lengua a tu corazón frío.

Una mirada penetrante como la del poeta, sabe hallar los asombros de la vida, iluminarlos, reconocerse en ellos. Su oficio es nombrar, dar testimonio de lo que transita en su escenario lírico. Y parece ser que Muñoz Munguía asume el quehacer poético con su palabra precisa, no otorga concesiones en sus construcciones verbales:

El sabor sepia que en ti deja

esta figura mía, es para que el silencio

con sus activos acentos brote

a mitad de la navegante noche

y te exclame la onomatopeya

del tic-tac golpeando en tus puertas

con el aroma de mi nombre.

En palmas de tu mano

se desmembra la razón,

entonces resbalan voces ocres

que van dando color

al camino rugoso

por donde he venido

hasta tu hermosa casa.

Nada queda al azar, todo se hilvana de una manera sabia y serena. Todo lo que es misterio se nombra. Como un itinerario, la rosa de los vientos nombra las emociones palpables de la noche, nombra y fundamenta. En Plegaria por las ciudades y Luciérnagas núbiles, las melodías a las que el autor alude  en el título del libro, producen correspondencia cuando dice:

La marcha hacia mi ciudad es lenta,

raíces nacientes del orbe de sueños

van a la cima de la montaña de tinieblas

donde mis pies escapados de la lumbre

dejan su desnudez y su rastro sobre rocas

en que cimenté mis infortunios reacios.

Pareciera que el poeta no sólo construye un libro de poemas, las sonoridades que surgen de sus textos, parecieran pequeños universos vivos, que se suceden con inquietante delicadeza, como olas, van dejando su huella para que cada uno entreteja su propio universo: 

SEMILLA DEL DÍA

Al abrir el puño una parvada de golondrinas

escaparon veloces hasta perderse

en el voraz horizonte que tragó el plumaje

de la breve biografía de la primavera,

donde dibujaron el rumbo del tiempo muerto

formando con su vuelo terco y desordenado

frazada para las rudas caricias sobre cicatrices,

las que muerden la carne hasta sangrar el olvido.

Las horas primeras lamen el cielo

sobre el alba soñolienta

en el naciente desafío del día.

El canto de luz ha subido inclemente

a la derrota de los pies solitarios,

imperio de la sarna de mendigos y

huellas de acaudalados malditos:

eternamente hambrientos hombres de oro

eternamente desmoronadas mujeres de plata

que no demoran su bandera sagrada,

de colores insulsos acuñados por falsas monedas.

Ricardo Muñoz Munguía, es un poeta que define el acto poético como una celebración muy rigurosa, donde prestigia la experiencia en  ejercicios muy depurados, que proyectan multiplicidad, pero a la vez, son una ventana a la memoria, esa en la que se reivindica la sensibilidad y la inteligencia de quien sabe sentir el mundo. Para el poeta, la enseñanza es un secreto:

donde la pasmada razón prismática

es gota enredadera sobre paredes

que cobardes y valientes trepan

conforme la generosa muerte

los bendice con el vasto beso

que incendia el vigor turbulento.


Nota del editor: Texto leído en el marco de la XXVI Feria Nacional del Libro de León (FeNaL), México, 2013. Se publica en el Mexican Cultural Centre con la autorización del autor y la FeNaL.


Juan Carlos Recinos, mexicano, es poeta, ensayista y editor. Autor del poemario Cantos Peregrinos. En el 2002 obtuvo una mención honorífica en el concurso de Poesía FIL Joven, en el marco de la Feria Internacional del Libro, de la ciudad de Guadalajara, México. Ha sido becario del Fondo Estatal Para la Cultura y las Artes de Colima, México, 2012, en el área de poesía.   

Liliana Areli Uribe Macedo

Del poemario «Drosera»

Liliana Areli Uribe Macedo. Foto cortesía.

Liliana Areli Uribe Macedo. Foto cortesía.

Titiriteros 

Nuestros cuerpos

apenas se tocan, tiemblan…

Se buscan, se exploran…

Se provocan…

se provocan para estrecharse,

se estrechan rotundamente

hasta cansarse…

Se agotan y se reaniman

para volver a cansarse

en el orto solar,

en el crepúsculo

y la luna,

en la alborada

y sus golondrinas doradas…

Nuestros cuerpos

reclaman la justicia pasional.

Se envuelven locamente,

locamente se extasían

y se vuelven a cansar…

Más besos ávidos

saborean incansables.

Más arrebato,

manos que estrechan

buscan más por si lo hay…

Si lo hay, tocan;

si no, siguen rastreando…

Oprimen y aprietan,

aprietan y excitan.

Nosotros, titiriteros,

sólo nos miramos…

Noche

La coqueta de las faldotas negras

Me invita a jugarle las enaguas.

Ah! Que prieta tan grosera,

no duerme y me desvela

sabiendo que estoy soltera!

Sed

Sed,

me encuentras contemplando el loto

que nació en su pecho árido,

ansiando el oasis de sus manos

membranas del deseo.

Sed,

beberé de sus labios

la vid que brota en su boca.

Nace del agua de mi río,

de la furia de su cause,

de la marina carcajada,

de mis caprichosas ganas.

Liliana Areli Uribe Macedo, mexicana, es fundadora y presidente del Grupo de los Doce “Cultura, Pensamiento, Reflexión”. Asociación Civil que nació en 2006 y se dedica a fomentar el hábito por la lectura a través de diversas actividades como tertulias y cafés literarios. Fundadora y presidente del proyecto “Flor de Maíz, sembrando el amor por México”, dedicado a preservar, proteger jurídicamente y difundir el valor del patrimonio mexicano autóctono y tradicional. En el año 2006, se le otorgó la condecoración como Miembro Honorario de la Fundación Caballero Águila, por sus méritos ambientalistas. En 2007, publicó su primer poemario “Momentos”, que compendia 10 años de poesía. También en 2007, a través de la Sociedad de Mujeres Libres (asociación altruista fundada por la autora y dedicada a la dignificación del papel de la mujer que desapareció al crearse Flor de Maíz), compendió “Verso Popular”, un libro que recogió versos de ciudadanos de todo el mundo en el Zócalo capitalino de la Ciudad de México. En 2011, publicó “Drosera”, su segundo poemario dedicado al erotismo femenino. 

Julio César Félix

Nacimos irritilas en el acuario del mundo

 … Y ya estarán los esteros  
rezumando azul de mar.

              Rafael Alberti 

Julio César Félix Lerma. Foto Adrián Lucero Cruz.

Julio César Félix Lerma. Foto de Adrián Lucero Cruz.

I

El mundo empezó en la bahía:

Antes, como ahora, reinaban el Caos,  la Nada y  deseos infames,

productores de realidades:

Pelícanos filósofos fueron testigos

de los primeros rayos solares

sobre el Azul.

Las aves marinas decidieron quedarse:

alimentar a sus hijos,

volar elegantes sobre las quietas aguas

del Bermejo.

Sobre este Azul llegaron las demás especies.

II

Los habitantes terrestres llegaron después,

DESÉRTICOS, IRRITILAS, PERICUES;

con pinceles de flora

ilustraron los interiores de sus casas:

cuevas ancestrales

que albergan milenariamente el registro

de los quehaceres cotidianos de los hombres

y sus visiones nocturnas,

las huellas de sí mismos permanecen:

Caza, Pesca, Fauna, Alucinaciones.

Cantando al ritmo de mamíferos marinos

y respirando la tierra del origen.

Aquí comenzaron los sueños y las visiones:

Las gaviotas encontraron su morada

en su vuelo límpido,

colorido.

“Nacimos irritilas en el acuario del mundo”, de Julio César Félix, Andraval Ediciones-INBA-Conaculta, Colección Punto Luminoso, Culiacán, México, 2013. N° de páginas: 76. Tamaño: 15 x 22 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-607-7860-35-8.

“Nacimos irritilas en el acuario del mundo”, de Julio César Félix, Andraval Ediciones-INBA-Conaculta, Colección Punto Luminoso, Culiacán, México, 2013. N° de páginas: 76. Tamaño: 15 x 22 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-607-7860-35-8.

 

III

El tiempo aquí es azulado y lento,

la música es palpable en cualquier sitio:

Los aires corren a través de ventanas en Mi sostenido

atravesando a esta Tierra Prometida que es el

Puerto de la Imaginación,

ubicado al noroeste del corazón de mis andanzas.

Ésta es la dársena paradisiaca que he querido

y querré por siempre jamás.

Julio César Félix, mexicano, estudió Letras Hispánicas en la UNAM, en cuyo Centro Universitario de Teatro impartió las materias de Lengua Española e Historia de las Ideas. Es autor de los libros de poesía De noche los amores son pardos (1999), Al sur de tu silencio (2005), De lagos, lagunas y otras danzas (2006), Desierto blues (2006), Imaginario de voces (2008), Mis ojos el fuego (2010), En el Norte ya no hay playas (2011), Laguna’s night club (2013) y Nacimos irritilas en el acuario del mundo (2013). Actualmente radica en Torreón, Coahuila. Es profesor de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana Torreón, coordinador del Centro de Difusión Editorial y del taller de literatura de la misma institución. Ganador del concurso de poesía de los juegos florales nacionales de La Paz. Finalista del Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva. Obra suya ha aparecido en revistas como Tierra Adentro, Casa del Tiempo, Siempre! Crítica, Periódico de poesía, Punto en línea, Estepa del Nazas, La cabeza del moro, entre otras. Mis ojos el fuego se traducirá próximamente al portugués. Actualmente es becario del PECDA en BCS, en la categoría de creadores con trayectoria.

Mercedes Roffé

Old Polish Music

(H. M. Góreki)                                   

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Mercedes Roffé. Foto: Frédérique Longreé.

Música antigua

querida Música antigua

querido silencio

querida camerata

antigua

metálica y luminosa

BRONCES

como brazos

tanteando

               el aire

               la campiña        

bellas cosas ha dado el amor al suelo

Ellos gritan. ¿Conversan?

¿Será que no se entienden?

¿Será que los confunde

el viento?                                                            

Seco

tartamudeo

de oquedades                            

          espasmódico aullar                                

las puntas de los dedos, sin embargo

rozan

un aire de triunfo                      

–Si lo que irrumpe es….

no habrá premura

Más bien

un metralleo

y luego

               LUEGO

                                un templo

relumbrante

                  como una promesa de

caducidad


“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

“La ópera fantasma” de Mercedes Roffé, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2012. Nº de páginas: 160. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-53-9.

Time Chant

(música de W. Rihm para violín y orquesta., dedicada a Anne-Sophie Mutter)

Tanteado el canto

y el tiempo

tanteado

vibrada la espera

el homenaje

tiempo del canto

dedicado

al tiempo

al canto                      

Vibra la mano

el alma

vibra

vibra

el arco y ronca

la cuerda

cede

al cuarto agudo

cercana

la yema al labio

–convocación al silencio

¿Acaso sabe ella

que el tiempo es suyo

que es suyo

el canto?

¿Ignora

que el alma y el temblor

son suyos?                          

Pájaro

carpintero                      

pico artesano

dardo certero                               

¿Cómo

asomarse

               al pánico

                            . . . ?

(se asoma)                                    

          ¿cómo

                        no caer?          

          (cae)

          ¿cómo no

                  volar?                       

(se alza y vuela)                          

No te distraigas

No levantes

                           la voz

más allá del  miedo

Aguza

               el filo   haz

la pirueta final              

Desliza

                           el dedo                       

por el canto

                           mortal                                                                                       

No sangres                               

                          ( p  o  r  t  a  m  e  n  t  o )

Tehillim

(S. Reich)                                  

I remember once when I was a young boy, riding in a car with my mother, I said to her: «Even when you’re scolding me and I’m scared and unhappy, at the same time I’m singing a little song in my head”.                                                                                                                                                                    Richard Foreman

           

            Vaya galope. Vaya

retumbar de cascos

castagnettes, palos

de lluvia como el eco

de una selva minúscula

guardada

en el corazón de otra selva.                         

Cantan, mientras tanto,

las mujeres

¿Qué?

su canto siempre

en una lengua extranjera

Y sin embargo

¿quién diría que no

cantan?  Más:

¿quién osaría

decir

que no lleva su canto

un algo de alegría?                              

(¿de verdad?)                           

O acaso no será eso

la vida                  la

GLUUUUUAAAARRR 

E pur

              si…   

                        CANTA 

¿O no hay acaso una cierta

                                        indócil

insistencia en eso de

sobrevivir?

Dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

aun así su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»                             

Dime ¿qué campanas son ésas

que repican

cada vez que un pájaro inicia

su vuelo

bajo

muy bajo

sobre la playa

(¿o acaso son otras aguas?)                                                     

Cantan aun

cantan

las mujeres

y baten palmas

y firmes

                  dan

las yemas

contra el parche

                 del tamboril                                              

Llaman. Se llaman.

Cómo

se entienden esas voces

en su suave batalla                                 

Llueve. Llueve.

La lluvia

las bendice

                                       mientras

dice el salmista:

«Sin habla y sin palabras

su voz se oye»

«Piadoso con el piadoso

recto con el recto

Puro con el que es puro

y sutil con el ruin»

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954) es una de las voces más destacadas de la poesía argentina actual. Ampliamente publicada en Latinoamérica y España, libros suyos se publicaron en traducción en Italia, Quebec, Romania e Inglaterra. Su libro La ópera fantasma (Barcelona/México, Vaso Roto, 2012) fue elegido uno de los mejores libros del 2012 por dos importantes periódicos de México, Milenio y La razón. Fundadora del sello Ediciones Pen Press, dedicado a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea en español y de otras lenguas en traducción, se desempeña desde 1998 como directora editorial del mismo. Entre otras distinciones, obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim (2001) y una beca de la Fundación Civitella Ranieri (2012). Desde 1995 reside en la ciudad de Nueva York.

Adrián Soto

En el desvelo de todos los santos

Adrián Soto. Foto cortesía.

Adrián Soto. Foto cortesía.

 

Algo sobre la práctica de la papiroflexia

Tomo este lenguaje

y –con dolor, pasión y constancia–

voy formando figuras nuevas, inéditas, pulcras,

y las dejo libres…

En la oscuridad

busco que estas palabras

se dilaten en el interior de los hombres,

como aquellas flores misteriosas

que al posarse en el agua van desplegándose hacia la hondura

hasta encontrar

su reflejo.

Esto es sólo un ademán de la voz

que cobra forma. 

 

Resonancias

Los antiguos creían que el mundo era lenguaje

que todo estaba unido por secretas relaciones

y en el libro de la vida los objetos más disímiles

se llamaban unos a otros

                                          con urgencia.

Creían que todo guardaba dentro de sí

secretas resonancias de lo otro.

Por eso aún creo que todas

las cosas del mundo mimetizan a otras cosas,

y en el deseo oblicuo de la diferencia

mi cuerpo es el anverso de tu cuerpo,

mi tacto en tu tacto es la mitad de ti que desconoces;

la chispa de un dios que se me oculta

en el negativo voluptuoso de tu forma.

Por eso creo

que el amor es la comunión entre la fruta y la boca

que se llaman secreta,

                                    mutuamente.

 

Destellos

Existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Cuando digo: toma esta fruta,

la fruta se abre y destella entre los dos;

y si observamos por las tardes

al maullido de los gatos formar arabescos en el aire

lo sabemos todo.

Cuando nuestros cuerpos se abren plenamente en el ocaso

un fuego oculto nos ilumina.

Por eso sé

que existe un lenguaje oculto entre nosotros

que da un matiz distinto a palabras y a cosas.

Adrián Soto, mexicano, es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado la biografía Quetzalcóatl, la efigie de luz (EMU) y el prólogo al ensayo La Cristiandad o Europa de Novalis (UNAM); además de ensayos, poemas y traducciones en las revistas Hotel, Aeda Lamm, Aion, Literalgia, Quehacer editorial, Punto en Línea y el Periódico de Poesía de la UNAM.

Natalia Litvinova

 

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

Natalia Litvinova. Foto de Marco Zanger.

EL MILAGRO DE LA COMUNIDAD

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.

Trazo mi camino humilde.

Afuere sucede el milagro de la comunidad:

un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,

las mujeres se bañan en el río.

Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.

Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba

cubrirá las ruinas.

Mi hombre huyó ante el peligro.

En la poesía encuentro la oración para soportar

cada corte abrupto.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova (Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013). Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

“Todo ajeno” de Natalia Litvinova, Vaso Roto Ediciones, Colección Poesía, México-España, 2013. Nº de páginas: 67. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Rústica. Lengua: Español. ISBN: 978-84-15168-71-3.

DEFORMIDADES LEVES

La Luna se llena para que todo cambie.

Produce deformidades leves. Los grillos cantan

desde la panza del gato. Me mira a los ojos.

La única manera de entendernos es aceptar

que marchamos en direcciones opuestas:

él hacia su horizonte animal

y yo hacia mi animal doméstico.

La lluvia se transforma en granizo.

El galope del hielo sobre el tejado impide escuchar

las voces del interior.

Desprendo el espíritu, observo alejada el palpitar

de mi figura inmóvil bajo las sábanas.

POLVO

Mi voz no parece salir de mi voz sino de otra garganta

que yace en la profundidad de la mía.

Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy.

Alguien tuvo que haber construido esta muralla.

Si hay hombres que vuelan como plumas, ¿por qué yo no me

muevo cuando me muevo? Huelo a piedra y polvo,

llevo huellas de los que me tocan.

Soy polvo, piedra. Y no sé quién es mi padre.

Natalia Litvinova nació en 1986, en Gómel, Bielorrusia, y reside en Argentina. Es poeta y traductora. Publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010; Ártese quien pueda, 2013; Trópico Sur Editor, 2013), la plaquette Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012), Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012; Ediciones Espiral, 2013), Cortes invisibles (Editorial Letras de Cartón, 2012), Rocío animal (La Pulga Renga, 2013) y Todo ajeno (Vaso roto, 2013). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Jodasevich y Esénin, El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak.

Marco Fonz

Marco Fonz. Foto:  Iliana Vargas.

Marco Fonz. Foto: Iliana Vargas.

Epístola alucinatoria

 

Me visité hoy:

estornudaba gracias.

La bestia se me salía de algún lado

y ya era nuevamente la luz.

El sol con su piano en la costilla

el ladrido canis mordía feroz el aire

la visita de mí suspiraba ventanas

y no dejaba de moverse por el cuarto.

Algo de enfermero enmascarado

algo de sonámbula niebla;

el féretro era el visitado, me supongo.

Porque el visitante sonreía bajito

y con la taza del humor llamada alma

intentaba sacudir en mi territorio

                                                algo baldío. 

Me visité hoy

y por primera vez no me vestí solo.

Un paraguas de nubes trajo el agua

lo otro era caminar del brazo de mi visita

como si nunca nos hubiéramos conocido.

 

Una isla

 

El futuro de América Latina es volverse una isla.

Que cada uno empaque a su país en una bolsa

y evite caer al charco cuando se escape por el camino.

Una sola isla con mil trapos

todos flotando en sí mismos y a la deriva

como una canción en girones

como una palmera seducida por el huracán.

La arena creará espejismos

en las pestañas del nuevo isleño

y construirá trasatlánticos níveos

sobre un fondo de fuego:

el atardecer será lo contrario al llamado a comer

pero todos saborearán las piedras hervidas

de los otros futuros que corren y escapan

por el camino de la nueva isla.

 

Fui dejando al hombre

 

Melancolía: palabra para decirse en medio de una fiesta.

Dos vasos de vapor no dan nunca unas monedas.

Es necesario salir un rato a los balcones humanos

fumar un cigarro de pieles exóticas

Y comenzar de nuevo:

Melancolía: palabra para decirse en medio de una película.

Dos manos de sudor no hacen nunca mundos alternos.

Es necesario tener siempre a la mano un socket sin foco

meter los dedos en la vagina de la aurora

Y comenzar de nuevo

Melancolía: palabra que se dice cuando se está desnudo frente al espejo.

Un ser humano de sangre y verso nunca darán un poeta.

Para eso falta dejar al hombre en un contenedor de grasa

y después verlo correr a lo lejos en una carretera

y transparentar el play.

Marco Fonzmexicano, es poeta, editor y difusor cultural. Ha publicado Cantos siniestros a Chiapas, El ojo lleno de dientes o Los buscadores de Shavana-Lamar. Mereció el Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa. Recientemente ha ofrecido talleres de poesía en Perú y Ecuador.

Pablo Acevedo

El Mexican Cultural Centre tiene el honor de publicar los poemas “Mi corazón es un alfiletero”, “Pez varado en una lámpara” y “Torre abolida”,  del poeta español Pablo Acevedo.

Pablo Acevedo. Foto cortesía.

Pablo Acevedo. Foto cortesía.

MI CORAZÓN ES UN ALFILETERO[i]

La noche es un dedal que protege mi índice cuando señalo la luna y mil aullidos cosen la risa del mundo. Mi instinto de vigilia es un doble corazón que lucha por anticiparse, un corazón de cinco puntas. Mamá equivocó el órgano de su cuerpo que debiera soportar el embate del hijo. Yo nací en un parto de garganta, como una lisonja o un escupitajo. Mi moneda es una amenaza invisible, un acorde trepado de repente.

Conocí a una mujer que cocinaba para mí la clavícula del día con un aliño de sorpresa. En su mortero hacía galopar un potro escapado de mi sueño. Las estaciones eran vírgenes a su lado, y yo me entretenía en mancillarlo todo como un pobre niño rabioso. Un día desperté y ya no estaba. La busqué por el precipicio de una sonrisa, por el monólogo de una prenda cazada al vuelo. Incluso llegué a pensar que quizá nunca hubiera existido. El amor es grave inconveniencia si uno quiere viajar con las tormentas. Qué pena no tener un dedal para el corazón.

PEZ VARADO EN UNA LÁMPARA[ii]

la noche pronuncia

el grillo del Asombro.

a veces un error cósmico

también produce hermosas flores,

como la muerte de tus ojos

insolados.

pájaros evangélicos

picotean la hostia de la luna,

precipitada al horizonte

en una sorda eucaristía.

descifremos los guarismos de la Creación

con la aritmética del paroxismo.

concibamos una fauna maravillosa

para nuestro furor indígena;

¡rompamos

la almendra de los astros!

pronto, escanciemos

la botella del enigma,

y agitémonos porque somos

cocteleras de lo Insólito.

TORRE ABOLIDA[iii]

Antes de morar en esta aciaga Torre

donde mis demonios administran

una hacienda de congojas

(paria trágico en la agonía de su ocaso

místico de ningún dios ─apóstata y devoto─

que ostenta el cadáver insepulto

de su entusiasmo)

yo había cruzado mil desiertos

sin más destino que yo mismo

arrastrando los horizontes y los equinoccios

bajo el cielo de la indiferencia

exacerbando el lenguaje con catástrofes mínimas

y un sosiego inútil

de mineral equivocado.

Mucho antes de que mil soles estallaran

adentro de su caverna

y frente al negro hocico de la existencia

fundaran la aurora del Gran Estilo

erré por mil dialectos imposibles

por mil oscuras lenguas y en mil formas

no compartidas

buscando una palabra que no es desierto

que no es arena… ni alacrán… ni exilio

Dulce caravasar de estas horas lentas

como dunas…

de este pensar lento… camello azul del tedio…

jorobas de tristeza…

de esta sed lenta de parásito…

garrapata de tinta…


[i] Onirisma, con prólogo de Joaquín Roses, profesor de la Univ. de Córdoba (Granada: Ediciones Dauro, 2001).

[ii] Cazamariposas (Madrid: Calima Ediciones, 2006).

[iii] Estrella varada, con prólogo del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos (Madrid: Polibea, colección “Los Conjurados”, 2012).

*Pablo Acevedo, español, es poeta y ensayista. Licenciado en Filología Hispánica y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los poemarios: Onirisma (Ediciones Dauro, 2001), con prólogo del profesor Joaquín Roses, de la Univ. de Córdoba; Cazamariposas (Calima Ediciones, 2006); y Estrella varada (colección «Los Conjurados», Polibea, 2012), con prólogo del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos. Algunos de sus poemas han sido antologados y reseñados en publicaciones españolas e hispanoamericanas, entre las que cabe citar: El siglo expira (Córdoba: Facultad de Filosofía y letras, 1999); Siete samuráis II (Granada: La Isla del Moro, 2005); Territorios comunes: antología de textos literarios. Andalucía-España, Jalisco-México (Salta, Argentina: Biblioteca de Textos Universitarios, 2006); Los jueves poéticos II (Madrid: Hiperión, 2008); Cuadernos del abismo (Madrid: Literaturas.com Libros, 2008).

Correo secreto

El Mexican Cultural Centre publica en exclusiva el poema Correo secreto del poeta serbio Vasko Popa*. Incluido en la página 461 del libro El cansancio ajeno, Poesía completa (Ediciones Vaso Roto, Colección Esenciales Poesía, México-España, 2012). Este volumen recoge, por primera vez en español, la totalidad de la obra poética de Vasko Popa. La traducción es de Dubravka Sužnjevic.

"El cansancio ajeno, Poesía completa” de Vasko Popa. Traducción: Dubravka Sužnjevic. 524 pp. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Pasta dura. Lengua: Serbio. Edición bilingüe. ISBN: 978-84-15168-60-7.

«El cansancio ajeno, Poesía completa” de Vasko Popa. Traducción: Dubravka Sužnjevic. 524 pp. Tamaño: 14 x 21 cm. Encuadernación: Pasta dura. Lengua: Serbio. Edición bilingüe. ISBN: 978-84-15168-60-7.

Me cuenta el poeta Octavio Paz

Los pequeños correos con rostro de barro cocido

Desempeñaron un gran papel

En la revolución de los sin tierra

Ellos también correspondieron a la bandera

Del descalzo general Zapata

Yo los sigo en su camino

Desde un ojo azteca del poeta

Al otro

Llevan de aldea en aldea

Cartas llenas de tierra y libertad

Y de serpientes emplumadas y rojos jaguares

Hasta esta noche avanzada

Hasta aquí en Cuernavaca

1975

*Vasko Popa nació en 1922 en Grebenac, Vojvodina, Serbia, y falleció la mañana de Reyes de 1991. Estudió en Belgrado, Bucarest y Viena, y luchó como partisano durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le llevó al campo de concentración nazi de Bečkerek  (hoy Zrenjamin). Tras la guerra fue editor de la importante editorial Nolit. Escribió los ocho libros de poemas que se reúnen en este volumen y compiló la influyente colección de poemas populares, cuentos anónimos, proverbios y adivinanzas serbios titulada La manzana dorada (1958). También antologó la poesía humorística serbia en El hombre que ríe (1960).