“El capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty

Adolfo A. Laborde Carranco

Como suele suceder antes de que termine o inicie cada año, uno va tratando de mentalizarse para cumplir algunos nuevos propósitos. El comer saludable, creo, es uno de los cuales está presente en la mayoría de las personas. En este tenor, me dispuse a comer mi última hamburguesa de 2014.

“El capital en el siglo XXI”, de de Thomas Piketty,  Fondo de Cultura Económica, México, 2014,  649 pp.

“El capital en el siglo XXI”,  de Thomas Piketty, Fondo de Cultura Económica, México, 2014, 649 pp.

Entré al comercio. Vacío en esta época, por supuesto. Compré mi súper combo, agrandándolo, claro, con papas y refresco tamaño mega y me dispuse a devorarlo. Había olvidado que en Estados Unidos donde se hace efectivo el lema: Bigger is better (grande es mejor), el combo grande, es realmente grande. Muy tarde para el arrepentimiento.

Me senté y comencé a comer. Mientras lo hacía, seguí con la lectura del libro El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. No habían pasado ni dos minutos cuando un portazo distrajo mi concentración y detuve la lectura del texto. Se trataba de un hombre afro-americano que con mucha dificultad había podido abrir la puerta, debido a que traía consigo una maleta llena de prendas de vestir que imposibilitaba el cierre de la misma, así como múltiples baratijas en sus manos, lo que hacía más complicada la operación.

Lo seguí con la mirada. Algo me llamó la atención. Al principio pensé que se trataba de un homeless (sin casa), sin embargo, no tenía el prototipo. Se veía normal. Era un vendedor ambulante que quería protegerse de los -15 grados de temperatura que caracterizan el invierno en Chicago. Dejó sus cosas en una mesa cercana a la mía y se dirigió a pedir su orden. “Unas papas fritas, por favor”, le instruyó a la empleada. “¿Sólo papas fritas?”, replicó la chica. “Sí, por favor”, apuntó el vendedor ambulante. Sacó de sus bolsillos monedas de 25, 10, 5 y 1 centavo; las contó cuidadosamente, juntó el dólar de su costo y pagó.

No daba crédito a lo que había visto. Hace 10 años, cuando viví en los Estados Unidos, nunca presencié nada parecido. Las cosas han cambiado mucho en estos últimos años. La desigualdad se ha incrementado y profundizado de manera considerable no sólo en este país, sino que es un común denominador y problema en la mayoría de las sociedades capitalistas. Sin duda, he aquí la importancia del libro de Piketty, es decir, el haber tenido el acierto de explicar a lo largo de 649 páginas la dinámica de la distribución de los ingresos y de la riqueza desde el siglo XVIII hasta el 2012 en algunos países (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón).

Además de desmenuzar los conceptos claves para entender la economía (política) abordada en la obra de algunos pensadores clásicos (Maltus, Young, Smith, Ricardo, Marx, Kuznets, entre otros) a través de un recorrido de la historia económica contemporánea (Piketty, 2014, pp. 15-50) el autor apunta en sus conclusiones que “la evolución dinámica de una evolución de mercado y la propiedad privada que es abandonada a sí misma contiene en su seno fuerza de convergencia importantes, relacionadas sobre todo con la difusión del conocimiento y calificaciones, pero también poderosas fuerzas de divergencia, potencialmente amenazadoras para nuestras sociedades democráticas y para los valores de la justicia social en que están basadas” (Piketty, 2014, p. 643).

Sin entrar en detalle de las fórmulas matemáticas, explicadas de manera sencilla en el texto, estas, desde mi óptica, las podemos interpretar de la siguiente manera: 1) si bien es cierto el capitalismo o el sistema capitalista puede aportar beneficios, éste no debe dejarse libremente a sus fuerzas, es decir, a la oferta y la demanda; 2) que éstas se dejen manejar con anarquía lejos de un rol de vigilancia del Estado (regulador); 3) establece lo que debería de existir en toda política pública para estimular el crecimiento económico, es decir, invertir en formación, conocimiento y tecnologías no contaminante; 4) empero lo anterior, continua Piketty, no todos lograran crecer a tasas del 4 o 5 por ciento anual tan deseadas por muchos países.

En este contexto, según Piketty, “la experiencia histórica señala que sólo algunas naciones en proceso de recuperación y alcance con respecto a otros, como Europa durante los Treinta Gloriosos, o China y los países emergentes de hoy, pueden crecer a ese ritmo” (Piketty, 2014, p. 644). Sin ser fatalista, Piketty pronostica que la tasa de crecimiento de los países que estén a la vanguardia tecnológica no podrá ser superior a 1-1.5 por ciento anual a largo plazo independientemente de las políticas que se utilicen.

Finalmente, me parece que el gran aporte de Piketty radica en no olvidar el objeto de estudio de la economía (política) y el deber de todos los ciudadanos en participar en política, lo cual no significa que se deje a un lado el manejo de los números y las estadísticas. Esto, para cerrar este escrito, me queda claro, sobre todo cuando me viene a la mente aquel afro-americano que sólo tuvo para pagar una orden de papas fritas.


Referencia

Piketty, Thomas, “El capital en el siglo XXI”, Fondo de Cultura Económica, México, 2014, 649 pp.


Adolfo A. Laborde Carranco, mexicano, estudió sus doctorados en Cooperación Internacional en la Universidad de Kobe, Japón y en Ciencias Sociales, orientación en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es profesor de la Escuela Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey, México. Actualmente se encuentra realizando una estancia de investigación en la Universidad DePaul, Chicago, Illinois, Estados Unidos.

The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido

Paniel O. Reyes Cárdenas

Un aspecto sumamente interesante de las distintas definiciones de la experiencia, particularmente de la experiencia cultural, es su naturaleza inter-subjetiva, pública, colectiva y dinámica. Ciertamente la experiencia cultural es plural y dinámica: no podría ser de otra manera, ya que la formación de la identidad cultural personal es el resultado de la interacción continua y conjunta en una cultura en particular.

The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido. Compilador: Eduardo Estala Rojas; prólogo Paniel O. Reyes Cárdenas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

«The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido». Compilador: Eduardo Estala Rojas; prólogo Paniel O. Reyes Cárdenas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

Cada cultura, aunque cambiante, tiene un talante y temperamento propio y único, y está más o menos abierta al perfeccionamiento y a la expansión de sus límites en el florecimiento de los talentos. Como mexicano, creo que nuestra cultura, aunque ajena a unos límites demarcados por estar siempre abierta, tiene una poderosa identidad. La cultura, sin embargo, se puede promover o no, su enriquecimiento en el intercambio de razones y experiencias puede florecer u opacarse, dependiendo de las decisiones conscientes de promoverla y expandirla.

En tiempos en los que el impacto del conocimiento es casi una norma de aceptación para proyectos y realizaciones conjuntas han proliferado los intentos de reunir grupos, equipos y colaboraciones desde iniciativas institucionales. Estas iniciativas son signos positivos del reconocimiento de la naturaleza social y colaborativa de la construcción del conocimiento. Con todo, estas iniciativas suelen tener un carácter artificial ya que son producidas sí y sólo sí el proyecto ha sido financiado y garantizado de antemano. Hay otras iniciativas, sin embargo, que han nacido de manera natural como una expresión de la colaboración conjunta e interdisciplinar de los talentos como resultado consistente y continúo del amor al conocimiento, al arte y a la cultura.

Este es el caso del Mexican Cultural Centre (MCC), iniciativa que puede reconocerse como un fenómeno único de colaboración que ha nacido con el deseo altruista y auténtico de difundir el talento cultural mexicano desde la experiencia de extranjería. En efecto, el MCC ha permitido un espacio de intercambio plural de experiencias culturales, artísticas y cognitivas que promueven de una manera única y decidida la identidad y cultura mexicana.

Este libro es un paso más en este proceso, pues no sólo es único en su naturaleza, sino que decididamente pretende empujar los bordes de nuestra consciencia cultural a la hora de entender distintos aspectos de la diplomacia cultural presentando experiencias y pensamientos de jóvenes talentos mexicanos en su experiencia profunda de florecimiento en el contexto extranjero. Por tanto, el lector agradecerá que una colaboración tan única haya sido posible por el incansable esfuerzo del iniciador del MCC y compilador de esta colección, el escritor Eduardo Estala Rojas.


Nota del editor: Prólogo de “The Mexican Cultural Centre: 15 voces de la cultura mexicana, México-Estados Unidos-Reino Unido”. Compilador: Eduardo Estala Rojas; Colección Estudios Mexicanos, Mexican Cultural Centre, Reino Unido, 2014; 46 pp.

Aquí pueden descargar el libro electrónico sin costo:


Paniel O. Reyes Cárdenas, mexicano, es maestro y doctor en Filosofía por la Universidad de Sheffield, Reino Unido. En su tesis investigó el pragmatismo y la metafísica del realismo escolástico en C. S. Peirce. Aunque animado por su interés en la tradición pragmatista, Paniel tiene un amplio interés filosófico. Ha publicado artículos sobre filosofía de las matemáticas, metafísica, filosofía medieval, filosofía de la religión, Hegel, y sobre todo, Kierkegaard. Ha participado en un importante número de congresos académicos en más de 15 países. Fundador de la Sociedad Mexicana de Metafísica y Filosofía de la Ciencia. Actualmente realiza un posdoctorado en la Universidad de Nottingham, Reino Unido.