Radio BritHispana

Edgar Madrid*

Recuerdo haber leído que una de las mejores formas de explicar el significado de la palabra aventura hasta antes del siglo XX era pensar en subir a un barco destinado a dejar atrás la terra nostra para recorrer la terra ignota. En ese mismo texto también se decía que, a diferencia de aquella época pasada, en nuestros días lo que mejor definía al término aventura era algo parecido al publicar algo en internet en espera de que sea visto, compartido y bien calificado por las masas de internautas que pululan en la red.

De izquierda a derecha: Fernando G. Chico, Olivier Acuña, Edgar Madrid y Ricardo Corona Torres. Foto de Pangea.

De izquierda a derecha: Fernando G. Chico, Olivier Acuña, Edgar Madrid y Ricardo Corona Torres. Foto: Pangea.

Sin lugar a dudas, esa forma de abordar el término `aventura´ avanza desde la visión nostálgica que idealiza al pasado y que ve al futuro como si fuese un latente camino hacia la decadencia. Pero, de igual forma –es decir, sin lugar a dudas–, también puede plantearse que esta es una interpretación entre muchas otras posibles; entre muchas otras interpretaciones que puedan hacerse, incluso más allá de los caminos signados por las ideas de que algo puede ser mejor o peor. Y cuando pienso en esto, lo hago teniendo en mente aquel momento en que, al hablar de la televisión, Octavio Paz (en los hombres en su siglo) nos dice que para él los medios audiovisuales representan una plataforma que puede ser apropiada por los artistas e intelectuales tanto para producir y reproducir la labor creativa, como para difundir temas de cultura. Sigue leyendo