
José Chávez Morado, «Autorretrato con Nana», Oleo sobre manta, 1945.
Pablo González Barba
«La búsqueda de objeto es, en última instancia, una búsqueda de la madre», Sigmund Freud
«Los sentimientos de amor y gratitud surgen directa y espontáneamente en el bebé en respuesta al amor y al cuidado de su madre», Melanie Klein
José Chávez Morado nace el 4 de enero de 1909, en la Ciudad de Silao de la Victoria, Guanajuato, México; es pintor de la 3ª generación de Muralismo Mexicano de la Academia de San Carlos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual forma parte de los 5 grandes pintores muralistas mexicanos del siglo XX.
Crece en medio de la violencia desde la Primera Guerra Mundial (1914) y hasta la guerra de Yugoslavia (1991-2001). Estos eventos al igual que la muerte de su madre (1918) tienen mucha relevancia, pues marcaron su andar cultural y creativo, siempre de cerca con la muerte, que fueron parte esencial de su transcurrir como artista y como gestor cultural, formaron parte de su desarrollo psicoemocional.
Las artes nos muestran expresiones auténticas tales como amor, erotismo, fantasía, la neurosis, la locura, sexualidad y en muchas ocasiones nos pueden llegar a sublimar; es decir, que nos ayudan a canalizar todas aquellas pulsiones que nos significaron cuando niños.
De acuerdo con Melanie Klein y su «Teoría de las relaciones objetales», ésta gira en torno a la relación que tienen los niños con los objetos en los cuales proyecta sus sensaciones, pulsiones y sus relaciones con las ansiedades y la posición depresiva. Para José Chávez Morado las experiencias tempranas relacionadas con la madre, moldeó de tal manera su psique y cuando la muerte de ella en 1918, permeó como objeto de reparación en sus propias pinturas y fantasías realizadas en arte.
Al igual que Klein, Freud menciona que «una pulsión nunca puede pasar a ser objeto de la conciencia; sólo puede serlo la representación que es su representante». Es decir que José Chávez Morado se ve reflejado en el autorretrato y sólo así puede representarse así mismo con su deseo y pulsión que lo lleva a la madre y a su tía paterna.
El cuadro retrata a su niñera como una figura protectora en medio de la Revolución mexicana, el enfoque es analizar cómo la nana funciona como el objeto bueno que protege al «yo» del artista frente a un mundo exterior amenazante (la Revolución Mexicana y las guerras).
Desmenuzar la pintura, es en sí, buscar en el interior del artista, mismo que realizó grandes obras, que son representantes de la cultura mexicana y de su propia psique. Freud menciona: «Tras el quehacer infantil del apetito de saber al servicio de los intereses sexuales, consiguió sublimar la mayor parte de su libido como un esfuerzo de investigar», que, en el caso de José, fue sublimar mediante el arte: pintar.
André Bretón menciona: «El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento con su destino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar…» El surrealismo pintado a través de los ojos de José Chávez Morado con la obra Autorretrato con Nana, supone un regreso a la madre; al ser su tía paterna (la que toma el lugar) con autorización del padre es un objeto que sustituye y repara.
En primer plano, José se autorretrata, en segundo plano, aparece su tía con una máscara y con vestido blanco, al tener sentimientos de culpa muy intensos por llevar la sustitución (su tía por su madre), los aloja en el inconciente, por lo que, al plasmarlos en la pintura, deja lugar a su madre (fallecida) y la enmascara a la tía, manifestando sentimiento de culpa. Es decir, que Chávez odió a su madre por su muerte, por lo cual parte de su reparación es «disfrazar» ese enojo-odio con una máscara «las actitudes de esta naturaleza tienen raíces mucho mas profundas de lo que habitualmente se supone y siempre están relacionadas con sentimientos inconscientes de culpa», dice Klein.
En tercer plano hay una sombra, misma que es su madre muerta, siempre presente, y como el pecho bueno, al tenerlo descubierto (la tía), se encuentra disponible, gratificante, de esta manera dice Klein: «El pecho idealizado constituye el corolario del pecho perseguidor; y en la medida en que la idealización deriva de la necesidad de protección contra los objetos perseguidores, es un medio de defensa contra la angustia», es decir que el medio ambiente donde se desarrolla parte de su niñez y juventud estuvo muy accidentada, como un medio de defensa contra la angustia provocada por ésta y la perdida reciente «lo ayuda renovadamente a superar la añoranza de un estado anterior perdido…», es decir la muerte prematura de su madre.
En el caso de José Chávez Morado negarse a la realidad queda presente con objetos reales como la joya en el pecho (una esmeralda) la misma que le recuerda que su madre está muerta y enterrada, como se encuentra ahí, en ese espacio, se halla uniendo las dos imágenes reparadoras (Madre y tía). Al tomar en cuenta que esta “joya” tiene una connotación prehispánica, como un «ajuar funerario que garantizaba el renacimiento en el inframundo», mismo que conecta la divinidad de la Coatlicue con la fertilidad y la Tierra, podemos asumir que con esto José «paga» el paso de su madre a la muerte y también como un articulo reparatorio con su tía.
La sombra en tercer plano, obedece a la deidad Coatlicue-Tonantzin (dedicada a la destrucción, creación, a la fertilidad y a la tierra), mismas que reflejan la forma de resarcimiento dividido entre el pecho bueno (el que está disponible) y el pecho malo (el que prefiere guardarlo como objetos perseguidores externos: como la violencia causada por la Revolución mexicana (1910-1921) y la Primera Guerra Mundial 1914-1918)), así como la muerte de su madre (1918), entre otros.
José Chávez Morado, la historia de vida que obedece a la transformación del dolor en conceptos creativos, puedo establecer que en el acto de pintar este autorretrato décadas después, se observa un esfuerzo por restaurar y honrar el objeto interno dañado por la pérdida temprana de la madre, manifiestan en sí su psique moldeada por sus conceptos klenianos: La reparación.
Quien realiza la obra al igual quien busca al analista, busca en su trabajo una explicación, un análisis, un sentido para quien al final sublima la obra. Pietra Figueredo menciona «señala Kant que todos los objetos producidos son una finalidad en tanto allí quería llegar quien los produjo. Una Finalidad que tiene un fin», es decir que una vez que se producen obras de arte, tienen una finalidad, la cual para José Chávez Morado es reparadora y misma que se aborda con los conceptos klenianos al sustituir y reparar el objeto perdido y como realiza la simbolización de la madre, la sustituta y la reparación entre José y ambos objetos. Al ser una conexión directa con su madre y su tía que lo muestra y lo oculta.
- Pablo González Barba es psicoanalista y gestor mexicano. Administrador y gestor del Museo José y Tomás Chávez Morado en la ciudad de Silao de la Victoria, de la Secretaria de Cultura del Estado de Guanajuato, México. Licenciado en Finanzas por la UVM Querétaro, Maestría en Administración por la UVM Querétaro, Maestría en Terapia Psicoanalítica por el Centro de Estudios en Posgrado en Salud Mental (CEPESAM). Contacto: pgbarba@gmail.com
Referencias:
1.-Breton,A. (2025). Manifiesto surrealista. Recuperado de: https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/88320
2.- Klein, M. (2008). Amor, culpa, reparación. Ed. Paidós. México. Amor, culpa, reparación y otros trabajos (PP 310-346)
3.- Freud, S. Obras completas. Pulsión y destinos de pulsión. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 2012.
4.- Coatlicue, imagen de consolidación del Estado mexica. (2020, febrero 27). Arqueología Mexicana. https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/coatlicue-imagen-de-consolidacion-del-estado-mexica
5.- Pietra Figueredo, Guillermo. Usos Freudianos del arte y su objeto. Una Aproximación: el arte como expresión de la psiquis del artista. 2019. Recuperado de: https://aacademica.org/000-111/487