
Conferencia en la Biblioteca Pública Municipal “Fulgencio Vargas”, por el destacado atleta mexicano Carlos René Roux. Crédito de la fotografía: Jazmín Mortera Álvarez.
Mireya Buenrostro Murrieta
El viernes 25 de septiembre de 2026, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, por la International Association on the Study of Pain (IASP), en colaboración con la OMS desde el 2003, se presentó la conferencia: “No todo está perdido… Y te lo puedo comprobar”, impartida por el campeón nacional de sanda, Carlos René Roux, en la Biblioteca Pública Municipal “Fulgencio Vargas”, en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal Oficial de Guanajuato, México.
Para la realización de este evento, se contó con el apoyo y coordinación de Juan Antonio López García, director de la Dirección General de Cultura y Educación del Gobierno Municipal de Guanajuato; Eduardo Estala Rojas, director del Mexican Cultural Centre (MCC); y Jazmín Mortera Álvarez, gestora cultural y licenciada en Historia por la Universidad de Guanajuato (UG). Cabe mencionar que el jueves 24 de septiembre de 2026, también se impartió esta conferencia en la Escuela de Nivel Medio Superior de Guanajuato, con el apoyo institucional de la maestra Marcela del Rosario Franco Villafaña, del Departamento Psicopedagógico.
“Sí lo hacéis, no vas a ir a ese lugar que piensas”
Carlos René Roux (de la Rosa) nació en Guadalajara, Jalisco, México. Ha participado en torneos de artes marciales mixtas, consolidándose como peleador amateur de Muay Thai. Exatleta de alto rendimiento. En el 2019, fue campeón nacional de sanda en la categoría de los 65 kilos, realizado en la ciudad de Guadalajara. También cuenta con el respaldo del Templo Shaolin de Dengfeng en Henan, China. A su vez, es actor doble de riesgo y se encarga de difundir su mensaje como testimonio vivo de la salud mental.
“A los seis años de edad tuve un accidente, crucé la calle para tirar la basura, venía un coche y salí disparado hacia un poste de luz, golpeándome fuertemente la cadera y la cabeza. Al caer al piso quedé inconsciente. En el hospital me dieron por muerto alrededor de 10 a 15 minutos, logré revivir y terminé con una fractura en el cráneo y costillas quebradas. Los doctores me veían con asombro”, expresó.
Cuando Carlos René Roux tenía 15 años, ingresó a las reservas del club de fútbol del Guadalajara (las Chivas). Sin embargo, fue a través de las prácticas deportivas en donde el entrenador observó que Carlos tenía un raro desempeño. Después de varios estudios recibió el diagnóstico de un glioblastoma cerebral grado cuatro.
“Yo esperaba ansioso mi debut como futbolista, pero esta situación me hizo sentir que se había acabado el mundo. Entré a muchos tratamientos, perdí la esperanza, ya no tenía fuerza para soportar más quimioterapias, bajé mucho de peso, mi cuerpo no reaccionaba a la medicina, no podía comer, mi novia de ese momento se alejó, estaba cansado. También sabía que a pesar de todo iba a morir y caí en la depresión, hasta llegar al pensamiento de quitarme la vida”, aseguró.
Dos años antes de saber su diagnosis, Carlos René Roux mencionó en la conferencia que “cuando estaba por dirigirme a un entrenamiento de fútbol me encontré con un amigo, el cual me comentó que se sentía mal. Pero yo tenía que llegar pronto al compromiso y le dije que nos veríamos luego. Lamentablemente, por la tarde me llegó la noticia de que él había muerto, se había suicidado. Fue una sensación muy fuerte, porque me sentí culpable por no haberlo escuchado”.
“Volviendo al día que me quise quitar la vida, yo escuché su voz y me decía: “Carlos, sí lo hacéis, no vas a ir al lugar que piensas”, por un momento pensé que era una alucinación. Así que lo volví a intentar por una segunda vez y lo volví a escuchar: “Carlos, sí lo hacéis, no vas a ir a ese lugar que piensas”. En ese momento, me dio miedo y puse música de cantos tibetanos para relajarme y busqué videos en internet, conocí el canal de la maestra Suzanne Powell, que hablaba sobre los temas del suicidio”, declaró.
No tengo nada que perder, entonces tengo mucho por aprender
“Pasada la situación, comencé a reflexionar que si ya había perdido todo, ya no había nada por hacer; entonces, elegiría existir hasta el final y comencé a vivir en un estado de agradecimiento. Tiempo después fui a una cita médica de rutina y el doctor observó en una tomografía que el tumor ya no estaba en la cabeza. A lo cual, cuestioné que tal vez se habían equivocado de diagnóstico y él me respondió que no”, explicó.
“Pensé en que tal vez había algo más por hacer y me enfoqué en la música, en el baile, en la pintura, comencé a subir de peso y un día pasé por un lugar donde hacían Muay Thai, donde comencé a practicar toda clase de ejercicios desde físicos, mentales, energéticos, etc. Y fui tomando fortaleza, hasta llegar al grado de competir. Así pues, me invitaron a formar parte de un monasterio temporal en Guadalajara y promover el arte. Durante ese tiempo, elegí el camino del guerrero, donde te adaptas en el deporte del sanda, que es la parte deportiva del kung-fu. Con base a mi desempeño, Isaac Almenda se convirtió en mi tutor y me motivó a prepararme para asistir a las Olimpiadas”, argumentó.
No obstante, en vísperas de las competiciones de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el deportista de alto rendimiento, Carlos René Roux, sufrió un segundo accidente, el cual dejó secuelas graves en la columna, cervicales y lumbares. “Me sentía nuevamente triste, desanimado, desconsolado, sentí que la historia se repetía de nuevo. Decidí que sería diferente, busqué y me reuní con diversas personas: fisioterapeutas, especialistas, hasta que llegué con un nefrólogo y los estudios que me realizó revelaron que tenía hidronefrosis grado cuadro, con tentativa para retirarme un riñón. Aunque hacía de todo para volver al deporte, con esa noticia se complicaba todo”, detalló.
Finalmente, el destacado atleta mexicano Carlos René Roux, indicó: “El mensaje que quiero dar, no es exponer el sufrimiento, más bien, es compartir que parte de la transformación de la vida es darnos la oportunidad de transitar otros caminos ya sean médicos, espirituales, sociales o culturales, los cuales se van a ir alineando con tu propósito personal, con eso que te apasiona y cuando te conectas con ese propósito es algo muy poderoso. Ya que una persona auténtica es muy difícil que pueda ser destruida. Además, es importante agregar que la intervención familiar y de amigos son importantes para la creación de redes de apoyo”.
- Mireya Buenrostro Murrieta es la relatora del Mexican Cultural Centre (MCC), Nottingham, Reino Unido. Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad de Guanajuato (UG), México. Realizó las relatorías del libro: “De Francia a México, de México a Francia, textos sobre el trayecto entre dos culturas» (Universidad de Guanajuato, 2018), coordinadores: Andreas Kurz y Eduardo Estala Rojas.