Blanca Margarita Parra Mosqueda*
Cada vez que estoy frente a un nuevo grupo de alumnos de nivel universitario me pregunto lo mismo que cuando comencé a trabajar con alumnos de primer año de secundaria, hace más de cuarenta años: ¿dónde están los puntos de contacto entre su realidad y la mía? ¿Sobre qué aspectos podemos iniciar una comunicación que se traduzca en la identificación de un lenguaje común que nos permita navegar por el curso entendiendo las mismas cosas? ¿Cuáles son las reglas de convivencia comunes que nos permitirán desarrollar lo mejor de cada uno? Sigue leyendo


