Cultura y libertad

 Elena Ortiz Muñiz*

Ilustración: JOSE SANTOS / Dog-Seal

Ilustración: JOSE SANTOS / Dog-Seal

Durante años, las naciones, los pueblos y los hombres en general han luchado con un sólo objetivo en la mente: conseguir su libertad. La libertad de un individuo le confiere el derecho a decidir, a pensar y a ser. Pero para que esta independencia sea benéfica, es necesario que también exista  responsabilidad e inteligencia, de manera que se asuman las consecuencias de los actos ejercidos para que se genere un crecimiento positivo.

¿Qué es lo que le impide a México crecer cuando podría ser una primera potencia mundial en todos los sentidos? La respuesta es cultura.

Porque esa libertad que supuestamente fue conquistada desde la Independencia de México y que después se reafirmó con la Revolución de 1910 no incluyó la apertura y el apoyo para que la cultura y la educación entraran en cada casa y en cada parcela, en cada negocio y cabeza de todo ciudadano; entonces, ¿dónde quedó la libertad? La verdadera libertad.

Con el paso de los años se ha marchado también la identidad nacional, el patriotismo, el respeto por la bandera y el Himno Nacional. México es el país de los que no despuntan, que no comen, que padecen el día a día por las deudas adquiridas, la inseguridad y la falta de empleos. ¿Qué es lo que está fallando y que hace tanta diferencia entre nuestro nivel de vida y el de los países desarrollados? Pues que se está dejando a un lado la educación, y ésta va de la mano con la cultura, ambas nos permiten ser conscientes de la realidad existente y por lo tanto, adquirimos la obligación de transformarla.

Los funcionarios piensan que ahorrando en cultura benefician a la gente en cuestiones más importantes y urgentes, lo que no hacen es reflexionar en los costos de inversión para mantener a un alumno en un período de 12 años. No se dan cuenta que los gastos serán mayores al tenerlos fuera de las aulas a merced del ocio, la vagancia y el vicio. Por ello es importante que asistan a la escuela.

Ilustración: JOSE SANTOS / Helicopter

Ilustración: JOSE SANTOS / Helicopter

La educación es fundamental porque determina el grado de libertad con la que vivirán los individuos a partir de ella. ¿Será por esto que los gobiernos la han dejado a un lado? Y si esto sucede con la educación que es un derecho constitucional podemos imaginarnos cuál es el estado de la cultura: prácticamente está abandonada y  sin esperanza.

Lo cual deja al grueso de la población en absoluta indefensión marginándolo, la cultura que pueda tener un mexicano de clase baja o media será aquella que capte como de milagro en medio de las larguísimas jornadas laborales en las que a pesar de trabajar de sol a sol no dejará de sentir el peso de las carencias. El resultado es el mismo que hubo en la época medieval: la parálisis del desarrollo.

Actualmente, los gobiernos están tan preocupados por combatir el narcotráfico, por negociar el petróleo y realizar buenos convenios de importación y exportación que han olvidado lo principal: educar y culturizar. Un ser humano que tenga bien cimentadas sus raíces, que le deba al gobierno su progreso y sus conocimientos de alta calidad, que sabe disfrutar la buena música, el teatro, la pintura, la literatura y cualquiera de las bellas artes amará su patria, sentirá el orgullo correr por sus venas al lado de la sangre que alimenta sus arterias. Un ciudadano que vive día a día las injusticias, que tiene un sueldo miserable, que se siente olvidado, burlado y abandonado por sus dirigentes, educará a sus hijos heredándoles amargura y resentimiento, éstos crecerán con la certeza de que no hay nada qué hacer para tener una vida mejor. Las cosas son así, ¿quién puede cambiarlas?

La cultura, créanlo o no, salva vidas, rescata existencias destinadas a la miseria y al fracaso. Ejemplo de ello lo tenemos en el Sistema de Orquestas de Venezuela creado por el maestro Abreu, quien pone un instrumento entre las manos de un niño sin recursos, después de aprender música este chico es subido a un escenario en donde recibe de pie la ovación del público. Entonces, el niño comprende su valor, adquiere confianza en sí mismo y sabe que nunca, jamás, podrá regresar a su antigua vida llena de privaciones y dolor, así que no se detiene hasta mejorar día a día para alcanzar el triunfo.

Si tenemos frente a nosotros esta muestra de que la cultura cambia vidas: ¿por qué no trabajar por su fortalecimiento? No sólo para salvar los destinos de los niños y los jóvenes sino también para darle un significado a la existencia ingrata de las mujeres maltratadas, un motivo de vida a quienes se han quedado solos, una alternativa para los desempleados, una muestra del talento que puede llegar a ser ejemplo para quienes ya no creen ni en sí mismos a través de expresiones que liberten verdaderamente a los ciudadanos en espíritu y mente.

Ilustración: JOSE SANTOS / Stand

Ilustración: JOSE SANTOS / Stand

Gobiernos van gobiernos vienen y sin importar los colores o el extracto partidista la cultura siempre es lo sacrificable, lo menos necesario para ellos. Por eso, quienes han logrado escapar y a pesar de todo pueden caminar de la mano con la cultura comprenden la importancia de generar más cultura, de multiplicarla y hacerla crecer como si se tratara del abono que fortalecerá las plantas para su mejor crecimiento.

Tenemos que apoyar a la cultura dentro y fuera de México, por el país mismo y por sus habitantes. Aquellos que han tenido la oportunidad de viajar, de vivir en otras naciones, de enfrentar otros estilos de vida empapándose de historias distintas y formaciones diferentes comprenden la grandeza de nuestro país, la riqueza de su pasado, la gloria que permanece en las sombras porque simplemente no hemos generado progreso, seguimos siendo los mismos conquistados, los mismos que siglo tras siglo han sido saqueados y pisoteados sin razón sin asumir que los mexicanos somos valientes y capaces. Llevamos sangre azteca en las venas, sangre milenaria. Hemos llegado muy lejos con tan sólo unas migajas de cultura de cuando en cuando, ¿qué sería de nosotros si apostáramos de una vez por ella completamente? Mexicano: no te rindas, no sigas por el sendero de la mediocridad…apuesta a la cultura…gánate tu libertad.

Elena Ortiz Muñiz, mexicana-española, es Licenciada en Ciencias de la Comunicación egresada de la Universidad Franco Mexicana. Inició formalmente su carrera de escritora en 2008. Sus trabajos literarios han sido publicados en revistas y espacios literarios de México, Canadá, Colombia, Uruguay, Chile, Argentina y España.

Acerca de The Mexican Cultural Centre (MCC), Nottingham, United Kingdom.

The Mexican Cultural Centre (MCC) is the first virtual non-profit cultural centre registered in the United Kingdom. The MCC promotes and divulges Mexican culture in international collaboration with academic, artistic, and cultural projects.
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